AUGUSTO ARIAS ROBALINO
ENSAYISTA.-
Nació en Quito el 15 de Marzo de 1.903. Hijo
legítimo de Sergio Arias Moscoso (1.874-1.911)
guerrillero liberal del 95 que se trasladó
a Quito y figuró en la fundación de
la Sociedad "Fígaro" cuyo discurso
de instalación pronunció y apareció
en la revista de ese nombre junto a varias de sus
poesías tales como "Soñada",
"Borrones", "Mi Serenata", "Misterios",
"Hojas Dispersas", "Los Lauros del
Trabajo". En 1.902 casó con Alejandrina
Robalino Valdivieso, ambateña igual que él
y fueron a vivir a la antigua y tradicional calle
de La Ronda donde nacieron entre 1.903 y el 4 sus
hijos Augusto y Beatriz. En 1.907 fue Subteniente
de policía y el 9 publicó "Escritura
de Hipoteca del Ferrocarril del Sur" en 27 pags.
El 10 "El Anotador de Hipotecas" en 219
pags. y fue designado Ministro del Tribunal de Cuentas
en cuyo desempeño falleció en 1.911
dejando inédito el poema "De el Canto
a España " que editó su viuda en
1.924.
Huérfano a la temprana
edad de 8 años tuvo una niñez estrecha
y recibió su educación infantil donde
las señoritas Toledo, la primaria en la escuela
de San Luis Gonzaga y en el Pensionado del Dr. Pedro
Pablo Borja Yerovi.
Desde 1.912 cursó la
secundaria en el Instituto Nacional Mejía "saturando
su alma de emoción quiteña " y
tentando las bellas letras con sus compañeros
Jorge Carrera Andrade y Gonzalo Escudero en 1.916,
en la revista romántica y de juventudes "El
Crepúsculo", que solo apareció
hasta el segundo número.
En ella publicó un cuento
escolar y algunas vacilantes estrofas instituladas
"Mi pluma" pues aún no había
encontrado su camino. En Abril de 1.917 se unieron
con Luis Aníbal Sánchez y Gonzalo Pozo
para fundar "La Idea" y el 18 "Vida
Intelectual", que duraron hasta el 19, despuntando
Arias como ensayista que dominaba un hermoso estilo
literario por sus lecturas clásica y romántica,
labor que elogiaron con creces Isaac J. Barrera, Julio
Endara y Benjamín Carrión. Desde Guayaquil
Medardo Ángel Silva le envió "un
laurel rosado cortado esta madrugada en los bosques
porteños."
Entre 1.919 y 20 colaboró
en "Brisas del Carchi", "Caricatura".
"Revista de la Juventud estudiosa", "Vida
Intelectual" y en "Variedades", así
como en "Los Hermes" de Guayaquil.
En 1.920 apareció su
primer poemario "Del Sentir" en 29 pags.
con portico de Gonzalo Pozo. "Poesía asordinada,
de una vaga alegría y una angustía secreta"
y el 21 "Poemas Últimos" en 92 pags.
con un preludio de Isabelle, ambos con producciones
escritas en estilo parnasiano, sencillas y nostálgicas,
pues en realidad solo eran cantos dulces y tiernos
a ensoñaciones y amores cordiales, puros, modestos,
que le hicieron el poeta mas leído del momento
por las féminas de la capital; pero, al mismo
tiempo, como lo resalta Hernán Rodríguez
Castelo, poesía hermosa porque su autor amaba
la sombra y el silencio del viejo patio de la infancia
donde tiemblan a una media luz crepuscular sus recuerdos.
Hay al final rebeldía, voluntad de ser fuerte,
sol y viento, pero serian fugaces y frágiles
como sus sueños.
En 1.921, colegial aún,
tuvo que emplearse de ayudante de la Biblioteca Municipal
de Quito donde permaneció hasta 1.925, convirtiendo
la Biblioteca en sitio de reuniones de la joven intelectualidad
del momento. Un año antes, durante una estancia
larga en Ambato, habia compuesto un canto de prosa
sostenida y en tono de crónica que tituló
"En Elogio de Ambato", editado el 26 en
99 pags. y figuró entre los fundadores del
semanario político de izquierda "La Antorcha".
Su vida intelectual era una
constante colaboración para revistas y periódicos
del país tales como "Los Centauros"
y "Editorial" de Ambato, "America Latina"y"Philelia"
de Cuenca. "Atlántica", "Incienso",
"Esfinge", "El Sol" e "Ilustración"
de Quito, "Alba Nueva" e "Inquietud"
de Loja y por eso pasaba como uno de los más
conocidos escritores jóvenes del pais y todos
le respetaban aunque no tenía encasillamiento
político alguno.
En 1.926 fue oficial de la
Dirección de Estudios, el 27 sacó otro
libro de versos "El Corazón de Eva"
en 176 pags. dedicado en secreto a una mujer de la
vida a la que amó por entonces. I ocurrió
que se fue pasando a la prosa como redactor del diario
"El Comercio", consagrando ratos a la crítica,
moviendo soluciones para altos problemas de estética,
cultivando el ensayo plasmaba nuevos volúmenes
y dictando la cátedra de Literatura en el Mejía.
En 1.929 ganó la fama
literaria con una biografía escrita en prosa
barroca sobre Mariana de Jesús, considerada
la primera moderna, descriptiva y con sentido poemático
sobre dicha heroína de la colonia quiteña.
Hábil evocación de recuerdos y anécdotas,
algunas pueriles por hagiográficas, y al mismo
tiempo recorrido de la urbe antañona y sus
rincones tradicionales, que causó sensación
en su tiempo.
La Iglesia aplaudió
el gesto de tratar de actualizar la figura mayor del
tenebrismo colonial, religioso y seudomístico
ecuatoriano, coincidencialmente en pleno ascenso del
fascismo. El inteligente Arzobispo Manuel María
Pólit Lazo escribió unas notas eruditas
y calificó al Joven Arias de creyente a pesar
de su condición de maestro laico. José
de la Cuadra le diría después, laborioso
e incansable artista del idioma; pero la crítica
consagratoria brotó de otras plumas tan doctas
como las de José María Velasco Ibarra
y Alfonso Rumazo González, quienes estudiaron
su personalidad literaria con delicada atención.
De su Mariana de Jesús se conocen varias ediciones
pues la obra gustó.
En 1.930 y con motivo del bimilenario
de Virgilio leyó en el teatro Sucre una hermosa
conferencia sobre "Virgilio en Castellano"
en 91 pags. y para el "Repertorio Americano"
de San José de Costa Rica escribió varios
ensayos sobre la "Estética del Barroco"
que subtituló" Apuntes acerca de la transformación
de los géneros literarios." También
produjo sentidos artículos patrióticos
sobre el centenario de la creación de la República.
Los años 30 le sserían de intensa producción
literaria.
En 1.931 publicó un
drama lírico "El Sayal de los Poetas",
figuró entre los fundadores del Grupo América
que reunió a lo más grande de la intelectualidad
quiteña y promovió la revista de ese
nombre que prontamente se acreditó aún
en el exterior. En 1.932 apareció allí
un ensayo suyo sobre Goethe motivado por el centenario
de su fallecimiento, que en 1.949 amplió para
la"Revista Nacional de Cultura" de Venezuela.
Sus colaboraciones aumentaban.
Las revistas quiteñas le tenían permanentemente
en sus paginas. "El Globo", "Sol de
Domingo", "Espirales", "Rieles",
"Cándido", "Nariz del diablo",
"Miscelánea". También escribía
para "Cultura" de Ambato, "Palpitaciones"
de Riobamba. En las revistas de la Sociedad Jurídico-Literana
y del Ejército sus temas históricos
y patrióticos tampoco dejaban de aparecer.
En 1.933 colaboró en
"Semana Gráfica" de Guayaquil, la
mejor revista ilustrada del país en mucho tiempo.
Allí apareció su biografía en
la columna "Siluetas" que mantenía
José de la Cuadra para las prisas del periodismo,
llena de apreciaciones valiosas para el arte de Arias.
Ese año publicó
varios ensayos importantes en el "Boletín
del Instituto Nacional Mejía" En Abril
sus "Apuntes acerca de la transformación
de los géneros literarios", en Junio "Espejo
y Quito" y en Septiembre "Espejo y la Enciclopedia"
esbozos de un trabajo mayor terminado el 34 bajo el
poético título de "El Cristal Indígena"
en 211 pags. o biografía de Eugenio Espejo,
que le consagró como el biógrafo nacional
del momento. Entonces se creyó que el poeta
y ensayista despuntaba hacia ese género por
su evocación preciosita de Mariana en retablo
angélico del siglo XVII y en el campo bravío
de la Revolución y la enciclopedia con Espejo,
y quiza hasta hubiera podido tentar la novela histórica,
pero a última hora se fue por los caminos del
ensayo literario con las vidas de dos ilustres paisanos
suyos, Luis A. Martínez en 80 pags. y Pedro
Fermín Cevallos en 84 pags. aparecidas en 1.936
y 1.946 respectivamente. La de Cevallos vería
una segunda edición en 1.948.
El mismo año 34 dio
a la luz un ensayo corto motivado en el IV centenario
de la fundación de la villa San Francisco de
Quito, que versó sobre las mujeres de Quito
en 13 pags. reproducido el 39 en la Gaceta Municipal
con otros artículos y bajo el titulo de "Páginas
de Quito", que como todo lo suyo es más
literario que histórico y desde ese punto debe
ser juzgado Arias, quién siempre fue un estilista
que recorrió subrepticiamente los caminos de
la historia espigando aqui y allá como simple
pretexto para lucir la riqueza de nuestro idioma con
singular belleza.
En 1.936 dio a la luz como
texto para sus estudiantes en el Mejía un "Panorama
de la Literatura Ecuatoriana" que unió
a la profundidad de conceptos y a la belleza de las
formas, la claridad y brevedad que debe poseer esta
clase de trabajo y tan bien fue acogido que se empezaron
a suceder las ediciones y hoy es una de las obras
más vendidas en el país. (1) El más
socorrido libro de consultas para Colegios y Universidades.
Hernán Rodríguez Castelo ha dicho que
su prosa discurría por un doble cauce, el refinado
y cuidado del ensayo y el un tanto, aunque no excesivamente
más libre, de los artículos de miscelánea
y de critica literaria para El Comercio y El Día
de Montevideo.
En 1.939 falleció su
madre. En 1.941 editó tres ensayos sobre Teresa
de la Parra, Domingo Faustino Sarmiento y Alberto
Guillen en la Imprenta de la Universidad Central.
(1) En 1.946 fue ampliado para el Vespertino "Ultimas
Noticias" de Quito que lo sacó por entregas,
la edición de 1.971 contó con un Apéndice
explicativo, otras ediciones han sido lanzadas por
la Casa de la Cultura Ecuatoriana y en vida por su
autor.
En 1.943 fue electo miembro del Instituto Cultural
Ecuatoriano y publicó su poemario "Viaje"
con versos nostálgicos del ayer y otros nuevos
donde recorrió íntimos caminos humanos,
para lo cual requirió de "una forma más
austera que su prosa, rica en gama de grises, sin
iluminaciones ni ímpetus, sobre un vivir que
deriva hacía la tarde. Allí sus meditaciones
líricas de viajes, que tanto tienen de oro
parnasiano como de sequedad en áridos caminos,
por lo que su memoria tuvo que reiventar la luz, si
quería seguir viva."
En 1.944 trabajó con
Antonio Montalvo , por especial encargo del Presidente
Arroyo del Rio, la selección, el prólogo
y las notas de una Antología de poetas ecuatorianos,
la más ambiciosa que se había hecho
hasta entonces.
En 1.945 volvió a la
poesía con "Carta a Beatriz" tentando
notas profundas, altas y desoladas. Alejandrinos graves,
ritmos deshechos por el frecuente encabalgamiento.
Poema denso de nostalgias por el ayer y por el mañana,
con más sueños que esperanzas en ese
ideal liberador.
El 46 casó, ya maduro,
de 43 años de edad, con Clemencia Coloma Silva,
a quien amó mucho; por eso tuvieron un matrimonio
unido, con los mismos gustos, una gran comprensión,
viajarían por el mundo.
No era rico, vivía en
la casa de los Coloma Silva en la Montúfar
178, Plazuela Andrade Marín, con mucha comodidad;
trabajaba de profesor en varios colegios secundarios,
asistía casi diaramente a la recién
fundada Casa de la Cultura Ecuatoriana donde intervenía
en todo asunto de interés, tal su nombradía.
Además, había hecho una brillantísima
carrera en la Facultad de Filosofía y Letras
de la U. Central, donde a poco fue electo Decano por
varios períodos. Mensualmente concurría
a la Academia Ecuatoriana de la Lengua. En 1.947 comentó
sobre "Jorge Isacc y su María". En
1.948 escribió un ensayo "El Quijote de
Montalvo" el 50 "España de los Andes"
motivada en sus viajes, tema recurrente el 52 y el
55 con "España Eterna". Igualmente
un ensayo sobre la "Pasión certera de
Sor Juana Inés de la Cruz" el 52 y otro
sobre "José Martí" el 53,
aparecido en el volumen de escritores martianos 1.953-54.
En 1.957 recogió lo mejor de si en un tomo
de "Poesía" en 119 pags.
El 63 salió su "Lírica
Inédita" en Caracas, mucho de lo suyo
sin publicar y algo poco conocido.
Su vida era un tráfago
de lecturas, conferencias y clases, amenizadas por
el diario vivir en las cátedras y a través
de sus columnas en la prensa. Era un hombre maduro,
bajito, blanco, expresivo, nervioso, rápido,
fumador y de acción, que pensaba arduamente
y se comunicaba en prosa y verso, estilo rico en giros
y expresiones idiomáticas, de las que era muy
cuidadoso. Además, asistía a conferencias
y no faltaba a los Congresos Internacionales de la
Academia de la Lengua.
En 1.968 dio a la luz "El
Viajero de Papel" en 178 pags. y el 71 - en la
editorial Cajica de México - "Motivos
de Anteo" con prosa meditativa y empeñosa,
inconfundible en sus procedimientos estilísticos,
de esencias largamente decantadas, segura de ritmo
y sensorialmente lujosa, que le muestra como uno de
los más personales y brillantes prosistas de
nuestra literatura del siglo XX.
Al retirarse el Dr. Julio Enrique
Paredes del rectorado de la U. Central tres meses
antes de su período para presentarse nuevamente
como candidato, Arias le reemplazó en dichas
funciones como Decano más antiguo, luego se
jubiló en la cátedra, dedicado al periodismo
que le acompañó hasta su muerte.
A principios de Agosto de 1.974
se sintió mal de salud a causa de una vieja
dolencia respiratoria originada en su antiguo vicio
de fumador empedernido -ya había dejado de
fumar- pero le habia quedado el enfisema y estuvo
una semana asilado en una Clinica, de la que egresó
casi curado para volver a sentirse mal y entonces
se le declaró una bronconeumonia con complicaciones
a los ríñones, falleciendo cuatro días
después en Quito, el 24 de ese mes, de 71 años
de edad.
"Su poesía, de
frecuentes recursos al cultisismo, más conceptual
que léxico, le confería un aire aristocrático.
Poesía recatada, casi severa, lo mismo en imagen
que en ritmo, con antológicos recursos de plenitud
intimista, de desolada verdad y lúcida introspección."