ALEJANDRO CARRION AGUIRRE
PERIODISTA.-
Nació en Loja el 11 de Marzo de 1.915. Hijo
legítimo del poeta y maestro universitario
José Miguel Carrión Mora, Diputado dos
veces y de Adela Aguirre, lojanos.
Nació entre libros.
“Lo primero que recuerdo haber visto son libros
y el hecho de que todo el mundo en mi familia escribiera:
Mi papá, mis tios, mis abuelos, me motivó
a la lectura y al estudio."
Siguió las primeras
letras en la escuela José Antonio Eguiguren
de los Hermanos Cristianos de su lugar natal. Muchas
experiencias en tan temprana edad constan en seis
relatos con momentos autobiográficos que componen
"La Manzana dañada" (1.948) calificada
de novela que no llegó a terminarse por una
autenticidad poético infantil que desconcierta.
Crónicas de lo cotidiano y humano, relatos
llenos de emoción que la tersura de su lenguaje
clásico no alcanza a velar, según feliz
expresión de Angel Felicísimo Rojas.
Cursó la secundaria
en el Bernardo Valdivieso y leía a los grandes
escritores españoles de la Revista de Occidente:
Valle Inclán, Gómez de la Serna. De
Sudamerica a Rómulo Gallegos, Azuela, Lugones.
Sus primeras producciones fueron
un poema satírico "Nariz", "El
Cuento que se perdió sin que lo lean"
dramático relato que despertó curiosidades
por su originalidad, el cuento "Dieciseis años
mios " reminicente aunque no pueril, el "Poema
de un portero" casi infantil y el poema "Valle
de la sierra" dedicado a sus amigos Juan Ivan
Cueva y Jorge Suárez Burneo con quienes colaboró
entre 1.932 y el 33 en la célebre revista "Hontanar"
-fuente y manantial- de su profesor Carlos Manuel
Espinosa, destacándose Carrón por su
precosidad.
Su vida intelectual era intensa y en Agosto de 1.932
se matriculó en el Instituto Mejía de
Quito para graduarse de Bachiller y seguir estudios
universitarios, comunicándose con otros escritores.
"Nos reunimos varios jóvenes de mi generación
alrededor de una revista de muchachos llamada Elan
que dirigía Ignacio Lasso . Eramos Lasso, José
Alfredo LLerena, Augusto Sacoto, Jorge Fernández,
Atanasio Viteri, Pedro Jorge Vera, Nelson Estupiñán,
Arturo Montesinos, Francisco Alexander y yo. Un grupo
muy compacto surgido después de la generación
de Los que se van.
Escribíamos de todo
y nos dio por atacar a los poetas melifluos de Cuenca
-Remigio Romero y Cordero, Luis Cordero Crespo, Remigio
Tamariz Crespo- que organizaban la fiesta de la lira
y cuyas composiciones estaban llenas de pastoras,
cisnes y otras dulzuras. En cambio, nosotros íbamos
a acompañar a los trabajadores en las huelgas,
pertenecíamos al Partido Socialista Ecuatoriano
y escribíamos poesía revolucionaria
o social. En eso asomó Jorge Carrera Andrede
que encabezó el movimiento por la salvación
de la poesía y yo me adherí.
Los resultados están
en los libros que vinieron más tarde. Otro
que ayudaba era Enrique Terán, teórico
que formuló nuestro Manifiesto. Mis ideas me
ocasionaron problemas. Escribí un artículo
irreverente contra ciertos dómines de las letras
arcaizantes, quienes contestaron diciendome portero.
Les respondí con Poemas de un portero que dediqué
a Pablo Palacio en estilo vanguardista, muy cercano
al de Manuel Agustín Aguirre en Poemas Automáticos,
colmado de imágenes y sobre todo de una luminosa
hermosura. Después insistí con Poema
del cuerpo luminoso. Poema de la sonrisa y Poema de
los ojos inútiles en la misma línea,
nueva en el país."
Entre 1.936 y el 44 atravezó
por su primera etapa poética a la que corresponden
sus obras "Agonía del árbol y la
sangre", '"Laurel de sombra" y "La
noche oscura". En el segundo de ellos cantó
la soledad en que cayó su tio Héctor
Manuel Carrión, justamente al cumplirse vienticinco
años de su muerte. En 1.937 figuró en
el "índice de la Poesía Ecuatoriana"
de su tio Benjamín Carrión y editó
"Luz del nuevo paisaje", entusiasta poesía
social en 37 pags. premiada por la revista Hispanoamericana
de Buenos Aires. En 1.938 ¡Aqui España
Nuestra! tres poemas en esperanza y amargura en 7
pags. y fue designado Prosecretario de la Asamblea
Nacional Constituyente hasta que el ejecutivo la disolvió
a través de Galo Plaza Lasso, Ministro de Defensa.
De vuelta a Loja con tan mala
experiencia política enseñó en
1.941 Historia de la Literatura española y
americana en el Bernardo Valdivieso. El 42 fue secretario
por cortos meses del Juzgado III del Crímen
y hastiado de un ambiente por demás estrecho
optó por el regreso a Quito y consiguió
trabajo en la redacción del diario socialista
"La Tierra" de Ricardo Jaramillo.
En 1.943 hizo periodismo como
Jefe de Redacción en el semanario "La
opinión del Sur" que se transformó
en el primer periódico que tuvo la provincia
aunque solo llegó al número diez en
Julio. Vivía en casa de sus padres, leía
indistintamente todo cuanto caía en sus manos,
pero no era feliz.
En 1.944 desempeñó
la Prosecretaría de la Asamblea Nacional Constituyente
y fue seleccionado como uno de los cinco jóvenes
poetas de América por la Editorial New Directions,
junto a Tennesse Williams, Eve Merriam, John Frederick
Nims y Jean Garrigue. Sus textos aparecieron en una
Antología de poemas traducidos por Dudiey Fitts
y Francis Saint John (1) al inglés.
(1) From the Equator en "Five young american
poets, 3rd. Serie, Norfolk, Connecticut, 1.944.
Al fundarse la Casa de la Cultura
Ecuatoriana en Agosto fue miembro de Número
por la Sección de Poesía y dirigió
la editorial. El 45 fundó la Revista de la
Casa de la Cultura y el semanario de Literatura "Letras
del Ecuador ", órgano de la institución
de gratísima recordación pues llegó
a acreditarse en los medios culturales de latinoamerica.
Allí colaboró intensamente hasta 1.950.
Ese mismo año 45 salieron
su "Poesía de la soledad y el deseo"
escrita entre 1.934 y el 39 en 65 pags. en la U. Central,
con un poema de Augusto Sacoto Arias. En 1.946 fue
nombrado Profesor del Colegio Nacional Montúfar.
En 1.947 dio a la luz en Bogotá
"Tiniebla" en 16 pags. poesía y fue
redactor del diario "El Tiempo" y de la
revista "Sábado" . Ese año
participó en la Asamblea General de la Sociedad
Interamericana de Prensa realizada en Bogotá.
En 1.948 volvió al diario
"La Tierra" y mantuvo la columna "Puesto
de Vigía" a la que nadie prestó
mucha atención. Gabriel Pino Icaza le llevó
a escribir al diario "El Universo". Presentado
a Ismael Pérez Castro firmó un contrato
de prueba por tres meses y se quedó veinte
años, quizá demasiado tiempo. Al principio
su columna "Esta vida de Quito " era trisemanal
y después fue diaria (2) bajo el pseudónimo
de "Juan sin Cielo". Seis cualidades distinguieron
su labor: la disciplina, el formato, la investigación,
la agilidad, la claridad y la ironía.
(2) Esta vida de Quito es el
primer verso de la Epístola de Arturo Borja
a Ernesto Noboa y Caamaño. Juan sin Cielo es
un poema de Jorge Carrera Andrade y éste decía
en broma que Carrión debía pagarle arriendo
por el uso del pseudónimo y hasta hubo ingenuos
que creyeron que el poeta había titulado a
su poema en homenaje al periodista, cuando era lo
contrario.
Era un trabajador metódico
y constante que renunciaba a muchas comodidades y
no hacía vida social para ganar tiempo. Sus
artículos nunca eran mayores en extención
que un jeme, pues sabía que de lo bueno poco
y si es poco es mejor.
De su labor diría después
"El periodista no escribe, conversa. Establece
un diálogo vivo con el lector, sin elegancias
rebuscadas ni tecnicismo.." y como era un estilista
nato reducía a lenguaje simple los temas más
abstractos e incomprensibles, con soltura que causaba
placeres estéticos. I tal fue su éxito
que pronto se convirtió en el paño de
lágrimas de cuantos tuvieron una queja justa.
Carrión sabía contar anécdotas,
popularizaba apodos, hacía caricaturas y cosechaba
odios profundos, así como simpatías
sin fin.
El mismo año 48 editó
los interesantes ensayos "Los compañeros
de Don Quijote" en 44 pags. y "Elogio de
la novela policiaca", asi como su colección
de relatos "La Manzana Dañada " con
prólogo de Alfredo Pareja Diez Canseco, quien
le pidió que tentara una novela, para la cual
estaba tan bien dotado.
También es del 48 un
tomo de poesía "Agonía del árbol
y la sangre" en 57 pags. con ilustraciones de
Eduardo Kingman. En 1.950 asistió al Congreso
de Escritores en Berlín, fue Vicepresidente
de la Unión de Periodistas del Ecuador y redactor
del diario "El Sol"; pero el Dr. Emilio
Gangotena Moran, Secretario del Partido Socialista
ecuatoriano, le visitó para entregarle las
directivas del partido y como Carrión no aceptó
tal proposición , solicitó su propia
expulsión que le fue concedida. Desde entonces
quedó en total libertad para escribir a su
antojo y sobre cualquier tema.
En 1.951 publicó la
revista política "El Alacrán"
con el subtitulo de Semanario profiláctico
dedicado a la erradicación de la curuchupería
y sus cómplices, que atacó al semanario
"Comentarios del Momento" del C.F.P. de
Guayaquil. "El Alacrán" se vendió
bien porque el Dr. Carlos Guevara Moreno y su partido
se encontraba en el cénit de sus éxitos.
El 52 fue profesor de Historia
de la Cultura Americana en la U. Central y prologó
la segunda edición de "El Arbol del Bien
y del Mal "con las poesías completas de
Medardo Ángel Silva. El 54 sacó "La
noche oscura" en 64 pags. y "Cuaderno de
Canciones", ambas con poesías propias
y enseñó en la Facultad de Jurisprudencia
de la U. Central. Igualmente, en Cuenca, "Canto
a la América Española" en 20 pags.
Ese año editó
"Primicias de la Poesía Quiteña"
con un enjundioso estudio crítico preliminar.
La obra contiene la edición facsimilar de la
Relación en verso que de la fiesta del Patriarca
San José hizo en 1.651 el Licenciado don Juan
de Oviedo, cura de la Parroquia de San Marcos y de
los elogios que del Sermón predicado en dicha
fiesta por el Muy Reverendo Padre Maestro Juan de
Isturizaga, hicieron ese mismo año los poetas
Francisco Mosquera, José de Lizarazu, Cristóbal
de Arbildo y Juan de Oviedo, todos de esta ciudad
de Quito ( sic )
En 1.955 fue electo Secretario
General del Sindicato de Escritores y Artistas del
Ecuador. Mientras tanto, através de su columna
en El Universo combatía al III Velasquismo
señalando los atracos y peculados que casi
semanalmente se sucedían. El ministro de Gobierno,
Camilo Ponce Enríquez, le hizo detener a la
salida del sepelio del poeta Rafael Vallejo Larrea,
con sus amigos Pedro Jorge Vera, Jorge Enrique Adoum
y otros y fue condenado a cuatro días de injusta
prisión y treinta sucres de multa dizque por
conspirar contra el gobierno.
Poco después un grupo
de pesquisas enviados por el nuevo Ministro de Gobierno,
Dr. Manuel Araujo Hidalgo, le vejaron y golpearon
hasta romperle el tabique de la nariz. Quedó
abandonado, sangrando y casi muerto. "Me sacaron
de mi casa con orden judicial y me golpearon la cara
bárbaramente, que tuvieron los médicos
que reconstruírmela. No sé si hoy será
mejor que antes. Nunca fue gran cosa", diría
con ese tono de ironía sardónica que
tanto le caracterizaba.
El escándalo fue nacional
y realizadas las investigaciones por presiones de
la prensa, en el siguiente gobierno se estableció
que los autores materiales del delito habían
sido unos agentes apodados "Los Pichirilos",
pagados con cheques provenientes de los fondos reservados
de ese Ministerio.
En 1.956 intervino como activista
en la campaña electoral del candidato del Frente
Democrático Nacional, Dr. Raúl Clemente
Huerta. La Municipalidad de Loja le honró con
la designación de "Ciudadano Distinguido".
En 1.957 enseñó
Sociología en la Escuela Nacional de Policía
y mantuvo por cortos meses un programa radial con
Pedro Jorge Vera a las seis de la tarde en Radio Victoria,
propiedad del actor Gonzalo Proaño, con noticias
tomadas del diario de la tarde, un Comentario de Juan
sin Cielo y un skech cómico de Ernesto Albán
.
En la primera semana de Marzo
fundó con Pedro Jorge Vera el semanario político
"La Calle" que nació con estilo y
producción agresiva y una causticidad impresionante
a raíz de una propuesta de financiamiento de
Eduardo Alban y tal fue su éxito que desde
el cuarto numero vendió 7.000 ejemplares. Guillermo
Lasso fue designado Administrador. Otros colaboradores
fueron Jorge Vivanco, José Félix Silva,
Mentor Mera y Germán Carrión. Patricio
Cueva componía las Coplas. Benjamín
Carrión publicó la segunda Serie de
sus Cartas al Ecuador. También mandaban artículos
Manuel María Borrero, José María
Plaza Lasso, Luis Maldonado Tamayo y Jorge Enrique
Adoum. Durante el gobierno de Ponce Enríquez
(1.956-60) luchó contra la penetración
masiva de sacerdotes extranjeros y sus redactores
fueron excomulgados por la Iglesia. El Conde Jijón
desafío a duelo a Carrión pero el lance
no prosperó.
"La Calle" se solidarizó desde los
comienzos de la lucha armada de Fidel Castro contra
la dictadura del dictador Fulgencio Batista. Posteriormente
adquirió una moderna imprenta en la Avenida
24 de Mayo contando con el apoyo de Alfredo Albornoz,
Gerente del Banco de Préstamos, pero cuando
advino la campaña electoral de 1.960 y Vera
apoyó al binomio Parra-Carrión se terminó
la sociedad. Vera puso tienda aparte y con Benjamín
Carrión y Rodrigo Cabezas fundaron el semanario
político "La Mañana".
Entre el 57 y el 59 aparecieron
sus dos tomos de "Los Poetas quiteños
del Ocioso de Faenza" en la CCE. El primero contiene
noticias históricas y crítica y el segundo
los textos poéticos seleccionados del manuscrito
“Colección de poesías varias hechas
por un ocioso en la ciudad de Faenza” del Padre
Juan de Velasco, S.J. Esta obra mereció de
la Municipalidad de Quito el codiciado premio Tobar
y marcó el momento más lúcido
de su carrrera.
En 1.959 fue seleccionada su
novela " La espina " de 204 pags por la
editorial Losada de Buenos Aires que la publicó.
Unica novela de Carrion, cuenta las disquisiciones
interiores del protagonista Nicolás Salarear
quien pretende reconstruir la imagen y la vida de
su madre a través de los recuerdos de quienes
la habían conocido. Narración escrita
con arte indudablemente pero crudísima por
ser una anatomía de la soledad. Prosa diferente,
tema orignal, intensidad poco común, donde
los vocablos parecen ir subrayando el clima espiritual
del protagonista, que se expresa a través de
un largo discurso pidiendo cuentas al creador. Desgarramientos,
conflictos, mundo abigarrado, denso y agónico,
hundido en oscuros dolores y oscuras esperanzas. Por
eso se ha dicho que la espina puede figurar el lado
de El chulla Romero y Flores de Jorge Icaza y de El
Exodo de Yangana de Ángel Felicísimo
Rojas como las mejores novelas de las décadas
de los años 30 al 60. Se conoce tres ediciones.
En 1.960 viajó en representación
del gobierno ecuatoriano por los países de
sudamérica con la finalidad de exponer la tesis
de la nulidad del Protocolo de Rio de Janeiro, misión
que cumplió a satisfacción conforme
lo declaró al Congreso Nacional. De regreso
trabajó por la candidatura Presidencial de
Galo Plaza Lasso. Para ese tiempo había realizado
un largo viaje a los Estados Unidos pagado por el
Departamento de Estado de ese pais y estaba cambiado.
Ya no era el izquierdista de antes que había
acuñado la célebre frase ¡Ay Fidel!
- porqué tardas tanto? empleada varias veces
en sus escritos y el hecho de apoyar abiertamente
la inoportuna candidatura placista y pro yanqui, en
plena euforia antímpenalista latinoamericana
por el reciente triunfo castrista, le hizo notoriamente
impopular en todas las esferas del país. Si
hasta allí hubiera retrocedido estaba en su
derecho, pero su error fue tomar partido y atacar
por la prensa a sus anteriores amigos y ex socios,
pidiendo a la policía nacional que los investigara
cuando salían al exterior y llenándoles
de insultos.
En 1.961 recibió el
Premio María Moors Cabot de periodismo de la
Universidad de Columbia y en Quito le editaron un
tomo de poesías, desde sus primeras composiciones
juveniles y balbucientes hasta sus cantos últimos,
trascendentes y cargados de acedos dolores y viejas
alegrías. Cumplía por esos días
veinticinco años de escribir poesías
y era uno de los mayores líricos del país
y quizás hasta del continente.
En el gobierno de Arosemena
Monroy ocupó una de las Vocalías del
Instituto Nacional de Previsión Social en representación
de los trabajadores privados.
En 1.962 publicó "Ensayos,
Trece años de cultura nacional 1.944-57"
y otro sobre la novela en 19 pags. También
apareció uno de sus trabajos más eruditos
"El Diccionario de la Literatura Latinoamericana"
editado en la Unión Panamericana de Washington
que recogió un amplio espectro literario y
poético y sirvió grandemente a estudiantes
y profesores de segundo y tercer nivel. La Casa de
la Cultura lanzó su "Galería de
Retratos" con esbozos más bien literarios.
En 1.963 tomó partido
por la dictadura de la Junta Militar de Gobierno que
desató una feroz persecusión macartista
en el país y fue vocal por el periodismo a
la Junta General de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Vivía modestamente de sus sueldos , que no
eran gran cosa, pues siempre los periodistas han sido
explotados en el Ecuador; quiza por eso aceptó
el 64 una vocalía en el Instituto Nacional
de Colonización recien creado por influjo de
Galo Plaza, para empujar la reforma agraria decretada
por los Estados Unidos. Ese año sacó
su poemario "El Tiempo que Pasa".
En 1.965 concurrió al
Seminario Latinoamericano de Prensa celebrado en New
Orleans. El 66 fue designado Observador de la Organización
de Estados Americanos OEA. para las elecciones en
Bolivia y República Dominicana y concurrió
a las sesiones de la Asamblea General de las Naciones
Unidas ONU. en New York.
A la caída de la Junta
Militar de Gobierno perdió terreno; sin embargo,
el 67 concurrió a las Conversaciones Siglo
XX celebradas en Cuernavaca.
En 1.968 El Universo le retiró
su confianza después de veinte años
y viajó al Congreso de Escristores en Caracas.
Tan necesitado estaba de dinero que aceptó
ser redactor en el pequeño vespertino "La
Razón " durante un año, pero su
columna no sobresalió como antes.
En 1.969 publicó en
Barcelona su libro de narrativa "La Muerte en
la Isla" que recibió el codiciado premio
Leopoldo Alas. Su revista "La Calle" ya
no salía por consunción tras largos
y gloriosos trece años de exitosa circulación
y venta. Empezó a colaborar en la revista "Vistazo"
y viajó a Washington llevado por Plaza como
Asesor de la presidencia del CIAP.
En 1.970 entró a la redacción del "Diario
las Américas" de los cubanos exiliados
en Miami, antirevolucionano y anticastrista (no es
lo mismo ambos términos aunque se parecen)
y de la "Revista de las Américas"
de la OEA. en Washington. También publicó
un libro de cuentos "La Llave Perdida" en
192 pags. en la editorial Monte Avila de Caracas.
En 1.971 fue jefe de la División
de Servicios Editoriales de la OEA. con sede en Washigton,
gozando por primera vez en su vida de un sueldo digno.
El 74 pasó a jefe de la Biblioteca Conmemorativa
de Colón en la OEA, pero siguió participando
como secretario de la Junta de Publicaciones aunque
su influencia en la OEA. había declinado
En 1.976 regresó al
Ecuador. El 78 colaboró en la revista "El
Guacamayo y la Serpiente" editada en Cuenca y
en la "Revista Nacional de Cultura" de Caracas,
reincidiendo en sus relatos con un volumen "Mala
Procesión de Hormigas" en 243 pags. que
dio mucho que decir por la bondad del material contenido.
(3) También recopiló algunos relatos
históricos en "La Otra historia"
contada con tintes novelesco. Existe una segunda edición.
Esos trabajos habían sido publicados en el
Suplemento dominical de El Universo.
En Octubre del 70 Galo Plaza,
entonces Secretario de la OEA. lo invitó a
dirigir el Departamento Editorial en Washington y
volvió a dicha capital.
(3) Relatos contados con el ánimo de distraer
y no de persuadir, con discursos llenos de Ironía,
dejando al descubierto una extensa gama de fragilidades
humanas, personajes a los que el escritor jocosamente
llamaba "Los Fruncidos".
En 1.980 Humberto Vacas Gómez
le llevó a trabajar a "El Comercio"
pues había regresado al país tras larga
ausencia, retomando parte de su perdido liderazgo
periodístico con su causticidad de siempre,
vulnerando a las izquierdas con frecuencia y por ello
el odio que volvió a despertar su ilustre nombre.
La Revista Diners le contó igualmente entre
los suyos con la columna mensual "Una cierta
sonrisa".
En 1.981 ocupó la Vicepresidencia
de la Sociedad Jurídico-Literaria y la presidencia
de la Comisión Nacional de Conmemoraciones
Cívicas.
En 1.983 viajó a Madrid
y participó en el "Encuentro en la Democracia"
y a la República Dominicana por la Comisión
Nacional conmemorativa del V Centenario del descubrimiento
de América.
En 1 984 apoyó al gobierno
del Ing. León Febres Cordero. Quizá
sus demasiadas experiencias negativas le habían
desengañado tanto que no se resistió
en seguir una linea cesarista y autocrática,
tan contraria al sistema democrático del país.
(4) Los intelectuales respondieron sus ataques a través
de las paginas del diario "Hoy" de Quito.
Su pluma volvióse más acida que nunca
y trocó su buen humor, fina ironía de
altos vuelos, en acívar que a veces hasta tornábale
ácido.
Ese año dio a la luz
"Nuestro Simón Bolívar" con
ensayos. Su hora como poeta, ensayista de estilo,
novelista, relatista, crítico y erudito anticuario,
había pasado. Vivía en permanente guerra
periodística, más personal que de ideales.
El gran hombre de letras se había desdibujado
en un periodismo repentista y momentáneo, por
ende, poco rescatable, lo que agrada a la mediocridad
reinante en este país, que solo discute asuntos
del día, intrascendentes.
(4) Simón Espinosa Cordero
anotaba que el cambio de mentalidad de Carrión
había sido tan completo, que de anticlerical
en "La Calle" había pasado a colaborador
de la revista “Mensajero”de la Orden Jesuíta
del Ecuador.
En 1.985 fue observador de
las elecciones en ese desgraciado país que
se llama El Salvador donde los escuadrones de la muerte
seguían haciendo de las suyas. También
recibió el Premio Nacional Eugenio Espejo y
en la Ceremonia de Etrega dijo "Me ha sido concedido
crear belleza con mi mente y vida con mi amor: mi
compañera y mis hijos me miran en este instante
solemne, y se que son mi vida, lo mismo que mis libros
y el artículo con el que cada día dialogo
con mis conciudadanos desde hace cincuenta años”.
Se le veía joven y saludable, lleno de vitalidad
y con deseos de seguir dando guerra en su columna
en "El Comercio". Era el primer comentarista
político del país y él lo sabía
perfectamente.
Diariamente se levantaba muy
temprano en su casa –quinta de Conocoto- para
escribir, ejercicio que no le llevaba mucho tiempo.
Leía periódicos, desayunaba y se iba
a Quito a visitar amigos, recorrer librerías
y escuchar el pulso político.
Gran conversador, gracioso,
anecdótico, erudito, sabía muchísimo
de asuntos de familias oídos de sus mayores
y luego vividos a través de una agitada existencia.
¿Qué es lo que no sabia Alejandro Carrión?
Cuando hablaba por teléfono me enseñaba
mucho... y el también aprendía.
I así, en unión
de su esposa Pepita Eguiguren Burneo, de sus hijos
casados y nietos, pasó sus últimos años
en paz y tranquilidad hasta que el Sábado 4
de Enero de 1.992, a eso de las dos y media de la
tarde, le acometió un violentísimo infarto
que le arrebató la existencia.
Su sepelio dio lugar a una
sincera manifestación de duelo. El país
honró al ilustre hombre de letras cuyos méritos
habían sido superlativos; aparte de que fue
el mayor periodista de los años 50 al 70, el
más esperado diariamente, el más leído.
El Embajador Paúl C.
Lambert de los Estados Unidos y la Junta de Beneficencia
de Guayaquil publicaron unas curiosas, por decir lo
menos, esquelitas fúnebres, que le hicieron
un grave daño.
Jamás llegó a
ocupar un Ministerio aunque de habérselo propuesto
lo habría sido. Liberal de adolescente, socialista
en su juventud al poderoso influjo intelectual de
su tio Benjamín, declinó en los 60 a
otras formas de ideología.
Sus obras completas -realmente
no lo son- abarcan diez volúmenes y fueron
publicadas desde 1.984 por el Banco Central. Contienen
trabajos en prosa y verso de esencia de exquisitez,
sensibilidad conceptual y artística. Su dominio
absoluto del idioma le permitía expresarse
con los giros más audaces. Su humorismo le
daba una agradabilísima conversación.
La ironía le prestaba un cierto sarcasmo, aumentando
el poder de persuación de sus textos, amenos
y con una cierta gracia transformada fácilmente
en sonrisa.
Erudito naturalmente y sin
poses, de gran memoria que le ofrecía acertadamente
dar la tónica exacta a cada una de sus pormenorizaciones.
Fue poeta de sentimientos profundos y de grandeza
humana existencial pocas veces dada en nuestra literatura.
Con Manuel J. Calle a) Ernesto Mora, Pío Jaramillo
Alvarado a) Petronio, Raúl Andrade Moscoso.
Adolfo H- Simmonds a) Porthos y Leopoldo Bemtes Vinueza
a) Alcino, forma la plana mayor del periodismo ecuatoriano
del siglo XX, por eso el Núcleo de Loja de
la CCE. le dedicó en 1.993 el No. 47 de la
revista "Mediodía" en 191 pags. recogiendo
las diversas opiniones vertidas en la prensa nacional
con motivo de su muerte.