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ALEJANDRO CARRION AGUIRRE
PERIODISTA.- Nació en Loja el 11 de Marzo de 1.915. Hijo legítimo del poeta y maestro universitario José Miguel Carrión Mora, Diputado dos veces y de Adela Aguirre, lojanos.

Nació entre libros. “Lo primero que recuerdo haber visto son libros y el hecho de que todo el mundo en mi familia escribiera: Mi papá, mis tios, mis abuelos, me motivó a la lectura y al estudio."

Siguió las primeras letras en la escuela José Antonio Eguiguren de los Hermanos Cristianos de su lugar natal. Muchas experiencias en tan temprana edad constan en seis relatos con momentos autobiográficos que componen "La Manzana dañada" (1.948) calificada de novela que no llegó a terminarse por una autenticidad poético infantil que desconcierta. Crónicas de lo cotidiano y humano, relatos llenos de emoción que la tersura de su lenguaje clásico no alcanza a velar, según feliz expresión de Angel Felicísimo Rojas.

Cursó la secundaria en el Bernardo Valdivieso y leía a los grandes escritores españoles de la Revista de Occidente: Valle Inclán, Gómez de la Serna. De Sudamerica a Rómulo Gallegos, Azuela, Lugones.

Sus primeras producciones fueron un poema satírico "Nariz", "El Cuento que se perdió sin que lo lean" dramático relato que despertó curiosidades por su originalidad, el cuento "Dieciseis años mios " reminicente aunque no pueril, el "Poema de un portero" casi infantil y el poema "Valle de la sierra" dedicado a sus amigos Juan Ivan Cueva y Jorge Suárez Burneo con quienes colaboró entre 1.932 y el 33 en la célebre revista "Hontanar" -fuente y manantial- de su profesor Carlos Manuel Espinosa, destacándose Carrón por su precosidad.
Su vida intelectual era intensa y en Agosto de 1.932 se matriculó en el Instituto Mejía de Quito para graduarse de Bachiller y seguir estudios universitarios, comunicándose con otros escritores. "Nos reunimos varios jóvenes de mi generación alrededor de una revista de muchachos llamada Elan que dirigía Ignacio Lasso . Eramos Lasso, José Alfredo LLerena, Augusto Sacoto, Jorge Fernández, Atanasio Viteri, Pedro Jorge Vera, Nelson Estupiñán, Arturo Montesinos, Francisco Alexander y yo. Un grupo muy compacto surgido después de la generación de Los que se van.

Escribíamos de todo y nos dio por atacar a los poetas melifluos de Cuenca -Remigio Romero y Cordero, Luis Cordero Crespo, Remigio Tamariz Crespo- que organizaban la fiesta de la lira y cuyas composiciones estaban llenas de pastoras, cisnes y otras dulzuras. En cambio, nosotros íbamos a acompañar a los trabajadores en las huelgas, pertenecíamos al Partido Socialista Ecuatoriano y escribíamos poesía revolucionaria o social. En eso asomó Jorge Carrera Andrede que encabezó el movimiento por la salvación de la poesía y yo me adherí.

Los resultados están en los libros que vinieron más tarde. Otro que ayudaba era Enrique Terán, teórico que formuló nuestro Manifiesto. Mis ideas me ocasionaron problemas. Escribí un artículo irreverente contra ciertos dómines de las letras arcaizantes, quienes contestaron diciendome portero. Les respondí con Poemas de un portero que dediqué a Pablo Palacio en estilo vanguardista, muy cercano al de Manuel Agustín Aguirre en Poemas Automáticos, colmado de imágenes y sobre todo de una luminosa hermosura. Después insistí con Poema del cuerpo luminoso. Poema de la sonrisa y Poema de los ojos inútiles en la misma línea, nueva en el país."

Entre 1.936 y el 44 atravezó por su primera etapa poética a la que corresponden sus obras "Agonía del árbol y la sangre", '"Laurel de sombra" y "La noche oscura". En el segundo de ellos cantó la soledad en que cayó su tio Héctor Manuel Carrión, justamente al cumplirse vienticinco años de su muerte. En 1.937 figuró en el "índice de la Poesía Ecuatoriana" de su tio Benjamín Carrión y editó "Luz del nuevo paisaje", entusiasta poesía social en 37 pags. premiada por la revista Hispanoamericana de Buenos Aires. En 1.938 ¡Aqui España Nuestra! tres poemas en esperanza y amargura en 7 pags. y fue designado Prosecretario de la Asamblea Nacional Constituyente hasta que el ejecutivo la disolvió a través de Galo Plaza Lasso, Ministro de Defensa.

De vuelta a Loja con tan mala experiencia política enseñó en 1.941 Historia de la Literatura española y americana en el Bernardo Valdivieso. El 42 fue secretario por cortos meses del Juzgado III del Crímen y hastiado de un ambiente por demás estrecho optó por el regreso a Quito y consiguió trabajo en la redacción del diario socialista "La Tierra" de Ricardo Jaramillo.

En 1.943 hizo periodismo como Jefe de Redacción en el semanario "La opinión del Sur" que se transformó en el primer periódico que tuvo la provincia aunque solo llegó al número diez en Julio. Vivía en casa de sus padres, leía indistintamente todo cuanto caía en sus manos, pero no era feliz.

En 1.944 desempeñó la Prosecretaría de la Asamblea Nacional Constituyente y fue seleccionado como uno de los cinco jóvenes poetas de América por la Editorial New Directions, junto a Tennesse Williams, Eve Merriam, John Frederick Nims y Jean Garrigue. Sus textos aparecieron en una Antología de poemas traducidos por Dudiey Fitts y Francis Saint John (1) al inglés.


(1) From the Equator en "Five young american poets, 3rd. Serie, Norfolk, Connecticut, 1.944.

Al fundarse la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Agosto fue miembro de Número por la Sección de Poesía y dirigió la editorial. El 45 fundó la Revista de la Casa de la Cultura y el semanario de Literatura "Letras del Ecuador ", órgano de la institución de gratísima recordación pues llegó a acreditarse en los medios culturales de latinoamerica. Allí colaboró intensamente hasta 1.950.

Ese mismo año 45 salieron su "Poesía de la soledad y el deseo" escrita entre 1.934 y el 39 en 65 pags. en la U. Central, con un poema de Augusto Sacoto Arias. En 1.946 fue nombrado Profesor del Colegio Nacional Montúfar.

En 1.947 dio a la luz en Bogotá "Tiniebla" en 16 pags. poesía y fue redactor del diario "El Tiempo" y de la revista "Sábado" . Ese año participó en la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa realizada en Bogotá.

En 1.948 volvió al diario "La Tierra" y mantuvo la columna "Puesto de Vigía" a la que nadie prestó mucha atención. Gabriel Pino Icaza le llevó a escribir al diario "El Universo". Presentado a Ismael Pérez Castro firmó un contrato de prueba por tres meses y se quedó veinte años, quizá demasiado tiempo. Al principio su columna "Esta vida de Quito " era trisemanal y después fue diaria (2) bajo el pseudónimo de "Juan sin Cielo". Seis cualidades distinguieron su labor: la disciplina, el formato, la investigación, la agilidad, la claridad y la ironía.

(2) Esta vida de Quito es el primer verso de la Epístola de Arturo Borja a Ernesto Noboa y Caamaño. Juan sin Cielo es un poema de Jorge Carrera Andrade y éste decía en broma que Carrión debía pagarle arriendo por el uso del pseudónimo y hasta hubo ingenuos que creyeron que el poeta había titulado a su poema en homenaje al periodista, cuando era lo contrario.

Era un trabajador metódico y constante que renunciaba a muchas comodidades y no hacía vida social para ganar tiempo. Sus artículos nunca eran mayores en extención que un jeme, pues sabía que de lo bueno poco y si es poco es mejor.

De su labor diría después "El periodista no escribe, conversa. Establece un diálogo vivo con el lector, sin elegancias rebuscadas ni tecnicismo.." y como era un estilista nato reducía a lenguaje simple los temas más abstractos e incomprensibles, con soltura que causaba placeres estéticos. I tal fue su éxito que pronto se convirtió en el paño de lágrimas de cuantos tuvieron una queja justa. Carrión sabía contar anécdotas, popularizaba apodos, hacía caricaturas y cosechaba odios profundos, así como simpatías sin fin.

El mismo año 48 editó los interesantes ensayos "Los compañeros de Don Quijote" en 44 pags. y "Elogio de la novela policiaca", asi como su colección de relatos "La Manzana Dañada " con prólogo de Alfredo Pareja Diez Canseco, quien le pidió que tentara una novela, para la cual estaba tan bien dotado.

También es del 48 un tomo de poesía "Agonía del árbol y la sangre" en 57 pags. con ilustraciones de Eduardo Kingman. En 1.950 asistió al Congreso de Escritores en Berlín, fue Vicepresidente de la Unión de Periodistas del Ecuador y redactor del diario "El Sol"; pero el Dr. Emilio Gangotena Moran, Secretario del Partido Socialista ecuatoriano, le visitó para entregarle las directivas del partido y como Carrión no aceptó tal proposición , solicitó su propia expulsión que le fue concedida. Desde entonces quedó en total libertad para escribir a su antojo y sobre cualquier tema.

En 1.951 publicó la revista política "El Alacrán" con el subtitulo de Semanario profiláctico dedicado a la erradicación de la curuchupería y sus cómplices, que atacó al semanario "Comentarios del Momento" del C.F.P. de Guayaquil. "El Alacrán" se vendió bien porque el Dr. Carlos Guevara Moreno y su partido se encontraba en el cénit de sus éxitos.

El 52 fue profesor de Historia de la Cultura Americana en la U. Central y prologó la segunda edición de "El Arbol del Bien y del Mal "con las poesías completas de Medardo Ángel Silva. El 54 sacó "La noche oscura" en 64 pags. y "Cuaderno de Canciones", ambas con poesías propias y enseñó en la Facultad de Jurisprudencia de la U. Central. Igualmente, en Cuenca, "Canto a la América Española" en 20 pags.

Ese año editó "Primicias de la Poesía Quiteña" con un enjundioso estudio crítico preliminar. La obra contiene la edición facsimilar de la Relación en verso que de la fiesta del Patriarca San José hizo en 1.651 el Licenciado don Juan de Oviedo, cura de la Parroquia de San Marcos y de los elogios que del Sermón predicado en dicha fiesta por el Muy Reverendo Padre Maestro Juan de Isturizaga, hicieron ese mismo año los poetas Francisco Mosquera, José de Lizarazu, Cristóbal de Arbildo y Juan de Oviedo, todos de esta ciudad de Quito ( sic )

En 1.955 fue electo Secretario General del Sindicato de Escritores y Artistas del Ecuador. Mientras tanto, através de su columna en El Universo combatía al III Velasquismo señalando los atracos y peculados que casi semanalmente se sucedían. El ministro de Gobierno, Camilo Ponce Enríquez, le hizo detener a la salida del sepelio del poeta Rafael Vallejo Larrea, con sus amigos Pedro Jorge Vera, Jorge Enrique Adoum y otros y fue condenado a cuatro días de injusta prisión y treinta sucres de multa dizque por conspirar contra el gobierno.

Poco después un grupo de pesquisas enviados por el nuevo Ministro de Gobierno, Dr. Manuel Araujo Hidalgo, le vejaron y golpearon hasta romperle el tabique de la nariz. Quedó abandonado, sangrando y casi muerto. "Me sacaron de mi casa con orden judicial y me golpearon la cara bárbaramente, que tuvieron los médicos que reconstruírmela. No sé si hoy será mejor que antes. Nunca fue gran cosa", diría con ese tono de ironía sardónica que tanto le caracterizaba.

El escándalo fue nacional y realizadas las investigaciones por presiones de la prensa, en el siguiente gobierno se estableció que los autores materiales del delito habían sido unos agentes apodados "Los Pichirilos", pagados con cheques provenientes de los fondos reservados de ese Ministerio.

En 1.956 intervino como activista en la campaña electoral del candidato del Frente Democrático Nacional, Dr. Raúl Clemente Huerta. La Municipalidad de Loja le honró con la designación de "Ciudadano Distinguido".

En 1.957 enseñó Sociología en la Escuela Nacional de Policía y mantuvo por cortos meses un programa radial con Pedro Jorge Vera a las seis de la tarde en Radio Victoria, propiedad del actor Gonzalo Proaño, con noticias tomadas del diario de la tarde, un Comentario de Juan sin Cielo y un skech cómico de Ernesto Albán .

En la primera semana de Marzo fundó con Pedro Jorge Vera el semanario político "La Calle" que nació con estilo y producción agresiva y una causticidad impresionante a raíz de una propuesta de financiamiento de Eduardo Alban y tal fue su éxito que desde el cuarto numero vendió 7.000 ejemplares. Guillermo Lasso fue designado Administrador. Otros colaboradores fueron Jorge Vivanco, José Félix Silva, Mentor Mera y Germán Carrión. Patricio Cueva componía las Coplas. Benjamín Carrión publicó la segunda Serie de sus Cartas al Ecuador. También mandaban artículos Manuel María Borrero, José María Plaza Lasso, Luis Maldonado Tamayo y Jorge Enrique Adoum. Durante el gobierno de Ponce Enríquez (1.956-60) luchó contra la penetración masiva de sacerdotes extranjeros y sus redactores fueron excomulgados por la Iglesia. El Conde Jijón desafío a duelo a Carrión pero el lance no prosperó.
"La Calle" se solidarizó desde los comienzos de la lucha armada de Fidel Castro contra la dictadura del dictador Fulgencio Batista. Posteriormente adquirió una moderna imprenta en la Avenida 24 de Mayo contando con el apoyo de Alfredo Albornoz, Gerente del Banco de Préstamos, pero cuando advino la campaña electoral de 1.960 y Vera apoyó al binomio Parra-Carrión se terminó la sociedad. Vera puso tienda aparte y con Benjamín Carrión y Rodrigo Cabezas fundaron el semanario político "La Mañana".

Entre el 57 y el 59 aparecieron sus dos tomos de "Los Poetas quiteños del Ocioso de Faenza" en la CCE. El primero contiene noticias históricas y crítica y el segundo los textos poéticos seleccionados del manuscrito “Colección de poesías varias hechas por un ocioso en la ciudad de Faenza” del Padre Juan de Velasco, S.J. Esta obra mereció de la Municipalidad de Quito el codiciado premio Tobar y marcó el momento más lúcido de su carrrera.

En 1.959 fue seleccionada su novela " La espina " de 204 pags por la editorial Losada de Buenos Aires que la publicó. Unica novela de Carrion, cuenta las disquisiciones interiores del protagonista Nicolás Salarear quien pretende reconstruir la imagen y la vida de su madre a través de los recuerdos de quienes la habían conocido. Narración escrita con arte indudablemente pero crudísima por ser una anatomía de la soledad. Prosa diferente, tema orignal, intensidad poco común, donde los vocablos parecen ir subrayando el clima espiritual del protagonista, que se expresa a través de un largo discurso pidiendo cuentas al creador. Desgarramientos, conflictos, mundo abigarrado, denso y agónico, hundido en oscuros dolores y oscuras esperanzas. Por eso se ha dicho que la espina puede figurar el lado de El chulla Romero y Flores de Jorge Icaza y de El Exodo de Yangana de Ángel Felicísimo Rojas como las mejores novelas de las décadas de los años 30 al 60. Se conoce tres ediciones.

En 1.960 viajó en representación del gobierno ecuatoriano por los países de sudamérica con la finalidad de exponer la tesis de la nulidad del Protocolo de Rio de Janeiro, misión que cumplió a satisfacción conforme lo declaró al Congreso Nacional. De regreso trabajó por la candidatura Presidencial de Galo Plaza Lasso. Para ese tiempo había realizado un largo viaje a los Estados Unidos pagado por el Departamento de Estado de ese pais y estaba cambiado. Ya no era el izquierdista de antes que había acuñado la célebre frase ¡Ay Fidel! - porqué tardas tanto? empleada varias veces en sus escritos y el hecho de apoyar abiertamente la inoportuna candidatura placista y pro yanqui, en plena euforia antímpenalista latinoamericana por el reciente triunfo castrista, le hizo notoriamente impopular en todas las esferas del país. Si hasta allí hubiera retrocedido estaba en su derecho, pero su error fue tomar partido y atacar por la prensa a sus anteriores amigos y ex socios, pidiendo a la policía nacional que los investigara cuando salían al exterior y llenándoles de insultos.

En 1.961 recibió el Premio María Moors Cabot de periodismo de la Universidad de Columbia y en Quito le editaron un tomo de poesías, desde sus primeras composiciones juveniles y balbucientes hasta sus cantos últimos, trascendentes y cargados de acedos dolores y viejas alegrías. Cumplía por esos días veinticinco años de escribir poesías y era uno de los mayores líricos del país y quizás hasta del continente.

En el gobierno de Arosemena Monroy ocupó una de las Vocalías del Instituto Nacional de Previsión Social en representación de los trabajadores privados.

En 1.962 publicó "Ensayos, Trece años de cultura nacional 1.944-57" y otro sobre la novela en 19 pags. También apareció uno de sus trabajos más eruditos "El Diccionario de la Literatura Latinoamericana" editado en la Unión Panamericana de Washington que recogió un amplio espectro literario y poético y sirvió grandemente a estudiantes y profesores de segundo y tercer nivel. La Casa de la Cultura lanzó su "Galería de Retratos" con esbozos más bien literarios.

En 1.963 tomó partido por la dictadura de la Junta Militar de Gobierno que desató una feroz persecusión macartista en el país y fue vocal por el periodismo a la Junta General de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Vivía modestamente de sus sueldos , que no eran gran cosa, pues siempre los periodistas han sido explotados en el Ecuador; quiza por eso aceptó el 64 una vocalía en el Instituto Nacional de Colonización recien creado por influjo de Galo Plaza, para empujar la reforma agraria decretada por los Estados Unidos. Ese año sacó su poemario "El Tiempo que Pasa".

En 1.965 concurrió al Seminario Latinoamericano de Prensa celebrado en New Orleans. El 66 fue designado Observador de la Organización de Estados Americanos OEA. para las elecciones en Bolivia y República Dominicana y concurrió a las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas ONU. en New York.

A la caída de la Junta Militar de Gobierno perdió terreno; sin embargo, el 67 concurrió a las Conversaciones Siglo XX celebradas en Cuernavaca.

En 1.968 El Universo le retiró su confianza después de veinte años y viajó al Congreso de Escristores en Caracas. Tan necesitado estaba de dinero que aceptó ser redactor en el pequeño vespertino "La Razón " durante un año, pero su columna no sobresalió como antes.

En 1.969 publicó en Barcelona su libro de narrativa "La Muerte en la Isla" que recibió el codiciado premio Leopoldo Alas. Su revista "La Calle" ya no salía por consunción tras largos y gloriosos trece años de exitosa circulación y venta. Empezó a colaborar en la revista "Vistazo" y viajó a Washington llevado por Plaza como Asesor de la presidencia del CIAP.
En 1.970 entró a la redacción del "Diario las Américas" de los cubanos exiliados en Miami, antirevolucionano y anticastrista (no es lo mismo ambos términos aunque se parecen) y de la "Revista de las Américas" de la OEA. en Washington. También publicó un libro de cuentos "La Llave Perdida" en 192 pags. en la editorial Monte Avila de Caracas.

En 1.971 fue jefe de la División de Servicios Editoriales de la OEA. con sede en Washigton, gozando por primera vez en su vida de un sueldo digno.
El 74 pasó a jefe de la Biblioteca Conmemorativa de Colón en la OEA, pero siguió participando como secretario de la Junta de Publicaciones aunque su influencia en la OEA. había declinado

En 1.976 regresó al Ecuador. El 78 colaboró en la revista "El Guacamayo y la Serpiente" editada en Cuenca y en la "Revista Nacional de Cultura" de Caracas, reincidiendo en sus relatos con un volumen "Mala Procesión de Hormigas" en 243 pags. que dio mucho que decir por la bondad del material contenido. (3) También recopiló algunos relatos históricos en "La Otra historia" contada con tintes novelesco. Existe una segunda edición. Esos trabajos habían sido publicados en el Suplemento dominical de El Universo.

En Octubre del 70 Galo Plaza, entonces Secretario de la OEA. lo invitó a dirigir el Departamento Editorial en Washington y volvió a dicha capital.


(3) Relatos contados con el ánimo de distraer y no de persuadir, con discursos llenos de Ironía, dejando al descubierto una extensa gama de fragilidades humanas, personajes a los que el escritor jocosamente llamaba "Los Fruncidos".

En 1.980 Humberto Vacas Gómez le llevó a trabajar a "El Comercio" pues había regresado al país tras larga ausencia, retomando parte de su perdido liderazgo periodístico con su causticidad de siempre, vulnerando a las izquierdas con frecuencia y por ello el odio que volvió a despertar su ilustre nombre. La Revista Diners le contó igualmente entre los suyos con la columna mensual "Una cierta sonrisa".

En 1.981 ocupó la Vicepresidencia de la Sociedad Jurídico-Literaria y la presidencia de la Comisión Nacional de Conmemoraciones Cívicas.

En 1.983 viajó a Madrid y participó en el "Encuentro en la Democracia" y a la República Dominicana por la Comisión Nacional conmemorativa del V Centenario del descubrimiento de América.

En 1 984 apoyó al gobierno del Ing. León Febres Cordero. Quizá sus demasiadas experiencias negativas le habían desengañado tanto que no se resistió en seguir una linea cesarista y autocrática, tan contraria al sistema democrático del país. (4) Los intelectuales respondieron sus ataques a través de las paginas del diario "Hoy" de Quito. Su pluma volvióse más acida que nunca y trocó su buen humor, fina ironía de altos vuelos, en acívar que a veces hasta tornábale ácido.

Ese año dio a la luz "Nuestro Simón Bolívar" con ensayos. Su hora como poeta, ensayista de estilo, novelista, relatista, crítico y erudito anticuario, había pasado. Vivía en permanente guerra periodística, más personal que de ideales. El gran hombre de letras se había desdibujado en un periodismo repentista y momentáneo, por ende, poco rescatable, lo que agrada a la mediocridad reinante en este país, que solo discute asuntos del día, intrascendentes.

(4) Simón Espinosa Cordero anotaba que el cambio de mentalidad de Carrión había sido tan completo, que de anticlerical en "La Calle" había pasado a colaborador de la revista “Mensajero”de la Orden Jesuíta del Ecuador.

En 1.985 fue observador de las elecciones en ese desgraciado país que se llama El Salvador donde los escuadrones de la muerte seguían haciendo de las suyas. También recibió el Premio Nacional Eugenio Espejo y en la Ceremonia de Etrega dijo "Me ha sido concedido crear belleza con mi mente y vida con mi amor: mi compañera y mis hijos me miran en este instante solemne, y se que son mi vida, lo mismo que mis libros y el artículo con el que cada día dialogo con mis conciudadanos desde hace cincuenta años”. Se le veía joven y saludable, lleno de vitalidad y con deseos de seguir dando guerra en su columna en "El Comercio". Era el primer comentarista político del país y él lo sabía perfectamente.

Diariamente se levantaba muy temprano en su casa –quinta de Conocoto- para escribir, ejercicio que no le llevaba mucho tiempo. Leía periódicos, desayunaba y se iba a Quito a visitar amigos, recorrer librerías y escuchar el pulso político.

Gran conversador, gracioso, anecdótico, erudito, sabía muchísimo de asuntos de familias oídos de sus mayores y luego vividos a través de una agitada existencia. ¿Qué es lo que no sabia Alejandro Carrión? Cuando hablaba por teléfono me enseñaba mucho... y el también aprendía.

I así, en unión de su esposa Pepita Eguiguren Burneo, de sus hijos casados y nietos, pasó sus últimos años en paz y tranquilidad hasta que el Sábado 4 de Enero de 1.992, a eso de las dos y media de la tarde, le acometió un violentísimo infarto que le arrebató la existencia.

Su sepelio dio lugar a una sincera manifestación de duelo. El país honró al ilustre hombre de letras cuyos méritos habían sido superlativos; aparte de que fue el mayor periodista de los años 50 al 70, el más esperado diariamente, el más leído.

El Embajador Paúl C. Lambert de los Estados Unidos y la Junta de Beneficencia de Guayaquil publicaron unas curiosas, por decir lo menos, esquelitas fúnebres, que le hicieron un grave daño.

Jamás llegó a ocupar un Ministerio aunque de habérselo propuesto lo habría sido. Liberal de adolescente, socialista en su juventud al poderoso influjo intelectual de su tio Benjamín, declinó en los 60 a otras formas de ideología.

Sus obras completas -realmente no lo son- abarcan diez volúmenes y fueron publicadas desde 1.984 por el Banco Central. Contienen trabajos en prosa y verso de esencia de exquisitez, sensibilidad conceptual y artística. Su dominio absoluto del idioma le permitía expresarse con los giros más audaces. Su humorismo le daba una agradabilísima conversación. La ironía le prestaba un cierto sarcasmo, aumentando el poder de persuación de sus textos, amenos y con una cierta gracia transformada fácilmente en sonrisa.

Erudito naturalmente y sin poses, de gran memoria que le ofrecía acertadamente dar la tónica exacta a cada una de sus pormenorizaciones. Fue poeta de sentimientos profundos y de grandeza humana existencial pocas veces dada en nuestra literatura. Con Manuel J. Calle a) Ernesto Mora, Pío Jaramillo Alvarado a) Petronio, Raúl Andrade Moscoso. Adolfo H- Simmonds a) Porthos y Leopoldo Bemtes Vinueza a) Alcino, forma la plana mayor del periodismo ecuatoriano del siglo XX, por eso el Núcleo de Loja de la CCE. le dedicó en 1.993 el No. 47 de la revista "Mediodía" en 191 pags. recogiendo las diversas opiniones vertidas en la prensa nacional con motivo de su muerte.