ENRICO PACCIANI FORNARI
ESCULTOR.- Nació
en San Remo, Italia en 1.886. Hijo único del
comerciante de tejidos con almacén en San Remo,
Enrico Pacciani y de María Fornari, su esposa.
Estudió en San Remo,
pequeño balneario de la Liguria y como desde
pequeño había demostrado dotes especiales
para el dibujo, fue enviado por su padre en 1.899
a la Escuela de Bellas Artes de Genova, donde practicó
cinco años y se convirtió en el alumno
predilecto del notabilísimo profesor Domenico
Razeti, quien le formó en la escultura.
Graduado en 1.904, comenzó
espléndidamente su carrera triunfando en la
Prima Grande Esposizione Campionaria Internazionale
di Napoli" con un celebrado "Cristo Morente"
-Agónico-que le valió la Medalla de
Oro en escultura y el título de Caballero Oficial
de la Corona de Italia, conferido por decreto del
Rey Víctor Manuel III.
En 1909 fue premiado su proyecto
del monumento a Andrea Costa, el gran líder
socialista y Vicepresidente del Congreso de Italia.
La obra fue inaugurada en la piazza de su nombre en
Tossignano (Imola) el 11 de Septiembre de 1910 con
asistencia de numerosas autoridades, en ceremonia
que significó un verdadero apoteosis.
En 1916 contrajo matrimonio
con Nina Pesante Ardigó natural de Niza en
Francia, matrimonio feliz y tres años después
les nació su única hija que llamaron
Fernanda.
En Noviembre de 1.918 creó
el Monumento funerario de la gran artista lírica
Nicolina Fabio Galle del célebre teatro de
San Carlos de Nápoles, esposa del Cav. Clito
Campera, Presidente de la Companía P. A. Genovesa,
diva discípula del maestro Enrique Petrella.
Un ángel sobre la tumba sostiene una lira y
una corona de laurel. En la base está escrito
"Ci amiano come arte divina insegura." Ese
año bocetó el monumento a Tomaso Salsa.
En 1.919 creó el Mausoleo
de los hermanos Molinari. Sobre una delicada urna,
la figura muy profana pero llena de gracia de una
ragazza veneciana, Ya había realizado una multitud
de obras menores pero no por ello menos importantes
como el bajo relieve de la tumba de Sacone Storace,
una Capillita para los restos de Cota Ramucino, los
Mausoleos de las familias Ibaldi y Musitelli.
En Octubre de 1922, tras ganar
el Concurso de bocetos a cuatro escultores muy conocidos,
inauguró el hermoso Monumento a los soldados
caídos en la Gran Guerra con un motivo sobre
la Paz, en la pequeña piazza Humberto I. La
estatua simboliza la glorificación del dolor,
sacrificio y belleza del ideario cristiano realizada
con un arte de mucha belleza. Tiene líneas
simples y elegantes, está recamada con libertad
en la tradición clásica, interpretando
la intervención de Italia en la Guerra Mundial
en 1.915.
En Septiembre de 1923 inauguró
en Poggio Renatico el monumento "II caduti di
Ferrara" a los héroes de esa misma guerra
nacidos en Ferrara; se yergue en el parque de la Remembranza
y para el acto, que fue conocido en toda la península
italiana, arribaron delegaciones, asistieron el General
ítalo Balbi y el Cardenal Arzobispo de Bolonia;Benito
Mussolini envió un elogioso telegrama.
La descripción apareció
en los principales periódicos. "Escultura
patética. Un soldado italiano levanta con heroico
amor a su hermano caído. En una mano sostiene
una bomba con la mecha prendida. Una victoria de ática
belleza, de noble factura - pura, austera y dulce
- que invita a la adoración, complementa la
escena. Es la Patria, joven, eterna, que se dirige
con paso firme a la meta sublime del brazo de la victoria,
con la palma del martirio significante de cuanto es
arduo, doloroso y digno de admiración de las
generaciones futuras, el camino que conduce a la gloria."
El ascenso y aparatoso triunfo
del Fascismo puso de moda las Camisas negras, las
marchas triunfales, los discursos encendidos, una
nueva manera de saludar con la mano en alto. Todo
era marcial y triunfalista propicio al recuerdo de
las glorias imperiales romanas y al reciente triunfo
político. El problema de Trieste y el adoctrinamiento
de la juventud hacían vibrar los sentimientos
más íntimos del patriotismo. Las Municipalidades
y el Estado construían aparatosos monumentos
a la Paz con motivos guerreros, estatuas épicas,
trágicas y grandilocuentes. Los Concursos escultóricos
se sucedían con celeridad y como Pacciani era
un artista a tiempo completo, de sentimiento y ánimo
incansable, prácticamente no se daba abasto,
pues también recibía pedidos para cementerios
y parques. Fueron años risueños para
su economía.
Sus obras ornaban Palacios
y casas particulares.
Para entonces, en fechas que
aún no he podido conseguir, había concluido
las siguientes obras:
El monumento al cadutti di
Murta - al Soldado caído de Murta - que puso
la nota de gravedad y de tributo respetuoso en una
plaza alegre de la población de Murta. El Monumento
al Teniente y Doctor Giovani Strada, héroe
de los primeros tiempos de la aviación italiana,
cuya inscripción fue escrita por su amigo el
gran poeta Gabriel D'Anunzio. El busto de la Inocencia
en el Mausoleo de la familia Gentilini del cementerio
de Imola. Un busto de la bella reina Margarita de
Saboya. (1)
Su nombre aparecía en
las columnas de los principales diarios de Italia:
la Squila" de Bolonia", "II Secolo
XIX" de Genova" "II Giornale"
de Roma, "II Garriere de la Sera" de Tagliano
y hasta en "II Giornale di Italia" de Buenos
Aires.
En el verano de 1.924 se conoció en su estudio
artístico de San Remo con José Abel
Castillo propietario del diario "El Telégrafo"
de Guayaquil, que le encargó el monumento funerario
en mármol blanco deCarrara para su hija Celeste
Graciela, fallecida en 1.921 de tuberculosis. Pacciani
aceptó el pedido y empezó el boceto
que debía ser algo excepcional, digno de su
producción. También tenía varias
obras terminadas e inéditas: "II baccio"
- el beso- "La Vergogna" -la vergüenza-
admirable estudio de una mujer. Trabajos de expresión
como: '"La lágrima", "El grito",
"El pensieroso", "El Odio" cuya
copia tenía D' Anunzio y otra había
sido adquirida por un Museo privado de París.
"Busto del Dante", etc. Y estaba por entregar
"II Caduti di Ferrara" para la Comuna Munizipale
di Poggio Renatico cerca de Bolonia, última
estatua que ejecutó en Italia.
En Marzo del 25 se embarcó
con su familia en el vapor Napole y tras 28 días
de travesía arribaron a Guayaquil, porque había
aceptado dirigir los trabajos de erección del
Mausoleo de la joven Castillo en el Cementerio General.
Una crónica periodística de esos tiempos
le describe así: "Modesto. Su ambición
incolmada de bohemio andariego. Usa chambergo, lleva
corbata de lazo, fuma en pipa y habla muy bajito como
si temiera herirnos con la voz. Es bajo de estatura
pero un poquito más alto que Luis
(1) El arte de Pacciani, sobre
todo en la Italia de principios de siglo y del ascenso
del fascismo, se singulariza nutriéndose de
dos vertientes diferentes. Para los Parques utiliza
el estilo tradicional romántico en las esculturas
públicas y conmemorativas. Gestos desmayados,
uniformes, banderolas y gritos encendidos llenos de
historicismo, conjunción de elementos tomados
del pasado. Para los Cementerios el Pathos griego
que da énfasis al drama de la vida y de la
muerte. Grandes ángeles, hermosas mujeres caídas,
otras en plenitud de vida con símbolos que
se repiten (alas, laureles, ataras) vestidas a la
usanza clásica con grandes túnicas que
moldean sus cuerpos. Las obras posteriores denotan
influencias modernistas provenientes de art nouveau
con símbolos y alegorías codificadas.
Los gestos se vuelven más sinuosos, el silencio
preside la escena, todo se diluye en vaguedades de
fina armonía que induce a pensar y a sentir
en la muerte.
Mideros. Tiene caballera ondulada
y fosca aunque haciéndose gris a pesar que
solo acaba de pasar los 35 años. Ha trabajado
mucho en monumentos funerarios. Considera su arte
como un apostolado, iniciación al misterio
de la pura belleza, casi como una augusta revelación
de la naturaleza, a la cual entrega su alma asaetada
de grandes ideales.
Vino a Guayaquil sin hablar
español y aquí tuvo que aprenderlo y
no perdió jamás su fuerte acento italiano,
distintivo principal de su personalidad.
Se hospedó con los suyos
en casa de sus paisanos los dueños de la fábrica
"La Universal" que le acogieron con entusiasmo
porque le conocían desde Italia.
Su amigo Castillo le consiguió
una cátedra en el Colegio Nacional Vicente
Rocafuerte y allí conoció al pintor
catalán José María Roura Oxandaberro
con quien hizo una profunda amistad. Desde entonces
promovieron el arte en todas sus acepciones.
Ni bien llegado, la Sociedad
de Fundadores de la Universidad de Guayaquil le dio
pronto un trabajo, realizar el busto del ex Rector
Dr. Alejo Lascano Bahamonde, que Pacciani terminó
en un tiempo que podía ser tomado como record.
El 9 de Octubre de 1.926 inauguró
con Roura la Exposición de trabajos de pintura
y escultura del Vicente Rocafuerte en presencia del
Rector José Vicente Trujillo. A los pocos días
asistió con su señora a la Exposición
del pintor quiteño Camilo Egas de paso por
Guayaquil.
El 5 de Noviembre concurrió
a la fiesta que en honor a los vencedores del Have
celebró la Comunidad de padres Salesianos,
casi todos de nacionalidad italiana. El 27 adquirió
numerosos implementos para la Escuela de Bellas Artes
del Vicente Rocafuerte y editó "II Giornale
di Italia" en la Imprenta Lealtad ubicada en
Chile No. 202 y Vélez, periódico que
tuvo por finalidad mantener vivo el ideal italiano
entre los miembros de la colonia en Guayaquil y que
fracasó finalmente por falta de apoyo económico.
La Sociedad de Beneficencia italiana Garibaldi lo
hizo su miembro y construyó en el Cementerio
el Mausoleo de la familia de Claudio Camposano.
En Mayo de 1.928 donó
una preciosa escultura denominada ¿Porqué
se vive? Para la Fiesta de la Garibaldi y fundió
en bronce un busto del Libertador Bolívar,
serio, pensativo, recogido en sus pensamientos y al
mismo tiempo lleno de una serena grandeza.
En Junio modeló la estatua
al Montubio que se levantaría sobre el cerro
del Salado y mirando al boulevard, realizó
el busto del Dr. León Becerra y "Ocaña
Film" le tomó una fotografía en
luz y sombras, muy de la época.
Con el Dr. Pedro José
Huerta y su amigo Roura proyectó la urbanización
y restauración del antiguo barrio Villamil,
iniciativa que lamentablemente no contó con
el suficiente apoyo municipal y quedó en el
vacío. Sin embargo, Roura se tomó el
trabajo de dibujar a plumilla y tinta china esos viejos
rincones salvándolos para el recuerdo de las
futuras generaciones de guayaquileños, que
han podido admirar sitios tan pintorescos. A Pacciani
le correspodieron las maquetas en madera, hoy perdidas.
Por esos días entregó
a la Garibaldi en bronce brillante y dorado "II
Legionario", poco después donó
un busto heroico/ del Duce Mussolini. El personaje
aparece desnudo a la usanza romana y su cabeza exorna
una grácil cinta que le confiere magestuosa
grandeza. El busto fue tan admirado en Italia que
numerosos periódicos publicaron su fotografía
con datos biográficos del autor.
En Diciembre renunció
a la Vicepresidenaa de la Sociedad Garibaldi y con
los artistas Nugué y Roura conformó
el Jurado para el Concurso de decoración de
interiores del nuevo Palacio Municipal de Guayaquil.
En 1929 inauguró el
pequeño y delicado monumento a los Mártires
de la Aviación ecuatoriana, que habiendo sido
ideado para un lugar del Cementerio General, terminó
en un parque de Guayaquil. En mármol gris dos
figuras aladas confieren el beso de la paz a un aviador
semidesnudo y caído, posiblemente muerto en
la gloria. Hoy el Monumento está ubicado frente
al Aeropuerto y es de exquisita factura art nouveau.
En febrero proyectó
la fachada y los interiores del templo salesiano de
María Auxiliadora en Guayaquil con fuertes
reminiscencias góticas y en cemento armado
simulando piedra, por eso aún se le pinta de
gris. En Mayo obsequió el busto en bronce del
Dr. Carlos Monteverde, Director de Estudios, a la
Escuela Modelo 9 de Octubre del barrio del Astillero
y el Monumento a la Madre, por el cual recibió
una artística Medalla de Oro.
En Octubre ganó el Concurso
para el Monumento ordenado por la Municipalidad de
Riobamba. Un Arco en estilo Art Deco, de talla monumental,
adornaría uno de esos parques. Concurrió
con el pseudónimo de "Iperione" y
su trabajo fue realizado a medias con su amigo el
Ing. Pedro Fontana, que calculó los pesos y
resistencias de los materiales. Lamentablemente tan
bella obra jamás llegó a ejecutarse
por la decidia del Concejo Cantonal.
Tenía su Taller artesanal
en Lorenzo de Garaycoa y Bolívar esquina, donde
le visitaba una nutrida clientela, formada en su mayor
parte por personas pudientes que requerían
de su arte para Monumentos funerarios, Mausoleos,
Capillas, etc. Ya era un personaje conocido en la
ciudad y en el país, pues también recibía
pedidos de Quito y de otras ciudades.
En 1.930 obsequió un "Cristo Rey"
en yeso al Palacio Episcopal y sus obras fueron difundidas
por la prensa con motivo del Centenario de creación
de la República.
En 1931, con Roura y otros
amigos más inauguró la Asociación
Ecuatoriana de Bellas Artes y Ciencias "Alere
Flamman", llama viva, con una Exposición
de pintura y escultura y un bellísimo catálogo.
Pacciani contribuyó al mayor éxito del
evento con varias figuras de su autoría: Una
cabeza femenina –casi niña- de tipo hispano-indio
y otra de mujer madura anunciaban la presencia de
un realismo social. "Alere Flamman" dirigió
las manifestaciones culturales en el puerto principal
del Ecuador hasta 1.936 en que, a causa de una desafortunada
visita del dictador Federico Páez a la Exposición
que se llevaba a cabo frente a la Zona Militar, se
desafiliaron la mayor parte de sus miembros, casi
todos de izquierda, quedando "Alere Flamman"
casi sola. Su agonía fue lenta, gris y sin
gloria, hasta que un día del 40 en plena Guerra
Mundial, dejaron sus miembros de reunirse. Después
de la I guerra tratarían de revitalizarla pero
ya existía la casa de la cultura y el esfuerzo
fue en vano.
En 1933 fue contratado como
Profesor de la Facultad de Arquitectura y allí
se mantuvo hasta el 40 que renunció a causa
de su nacionalidad italiana y para evitar que le pusieran
en lista negra.
En 1934 realizó varios
bajo relieves. El de Leonardo D'Vinci es el más
significativo por la mirada gloriosa que supo imprimirle,
pero existen otros de indudable mérito como
el retrato -casi fotográfico- de Miguel de
Cervantes; una Dolorosa, un Cristo y un Ave María
complementaron su temática dándole un
viso religioso. Pacciani no era practicante pero sentía
un cristianismo muy adentro y se podría decir
que a ratos entraba en el campo religioso con pasión.
Esto sucedía al componer sus Urnas y monumentos
funeraros casi todos ellos de índole religiosa.
Lo profano era lo menos y allí el vuelo de
su imaginación provocabale creaciones femeninas
bellísimas.
La mayor parte de sus piezas eran obsequiadas. A una
iglesia de Lima donó algunas grandes y valiosas
porque se lo pidió un sacerdote amigo. En otras
ocasiones era su esposa quien salía en defensa
de sus intereses, oponiéndose a estas donaciones
que le causaban perjuicio, limitando la existencia
de su taller. Ella siempre fue una mujer de carácter
enérgico, rostro adusto pero buena como su
esposo, con quien siempre se llevó bien.
En 1937 diseñó
un busto del Giotto por conmemorarse el VI Centenario
de su muerte. El 38 figuró con honores en la
Breve Síntesis de la Historia del Arte Ecuatoriano
escrita por el Prof. Francisco Huerta Rendón
en la Revista del Colegio Vicente Rocafuerte.
El 40 quisieron molestarlo
por la guerra y hasta intentaron congelar sus escasos
fondos pero los vicentinos hicieron una manifestación
y se opusieron con empeño. (2)
Prevaleció la cordura
y Huerta Rendón influyó ante los cancerberos
del Consulado norteamericano para que le dejaran en
paz.
(2) Mientras en otros países
del mundo americano los Presidentes de las repúblicas
y sus Gabinetes hacían valer sus influencias
ante los Estados Unidos para defender a los ciudadanos
de la Lista Negra, que significaba tener los bienes
congelados y otros perjuicios civiles. En el Ecuador,
el gobierno no hacía nada para evitar dichos
ultrajes. Por el contrario, los mandatarios hasta
llegaban a solazarse en la aplicación de dichas
medidas como si los compatriotas no merecieran una
suerte mejor. Por eso se cometió tanto abuso.
Bastaba haber representado a alguna firma comercial
alemana o italiana para ser vilmente atropellado.
La Lista Negra era una especie de muerte civil, vergonzosa
y hasta contagiosa, pues nadie se atrevía a
saludar en la calle a los penados por temor a los
espías regados por el Consulado, que inmediatamente
iban con el chisme. Estas vergüenzas se sucedieron
entre 1.942 y el 46.
En 1947 la Casa de la Cultura
Núcleo del Guayas le rindió un homenaje
público por su labor en pro de las artes plásticas
en el Ecuador. El 48 diseñó con su amigo
el Arq. Arnaldo Rufilli una hermosa villa de cemento,
de una planta baja y otra alta, esquinera, en Alejo
Lascano y Avenida del Ejército; pues la dueña
de la villa que alquilaba en Lizardo García
entre 9 de Octubre y Vélez le vivía
atormentando con continuos aumentos de arriendo.
Las escaleras de mármol
gris le llegaron obsequiadas de Italia por su proveedores
de más de veinte años, los techos fueron
decorados con rosetas de estuco, el estilo de la fachada
se tomó de modelos coloniales hispanoamericanos.
Allí viviría sus últimos años
en paz con el mundo. Su hija única estaba casada
con Edgardo Aguirre Vásquez y tenia una hijita
llamada Jeanet Aguirre, hoy Sor Janet, de la Congregación
de monjas salesianas en Quito, que ha seguido numerosos
cursos en Europa y es una capacitada profesora. Al
lado de la villa hizo construir un local donde cambió
su taller de esculturas.
En 1948 también diseñó
el carro alegórico de la coronación
de la imagen de la Virgen de la Merced y una Gran
Capilla con sala de Muestras para turistas y en su
techo la estatua de la Virgen de proporciones mayores,
que debía construirse en Guayaquil, pero el
proyecto falló por no ser rentable.
En 1953 Huerta Rendón
opinaba: "Guayaquil debe mucho de su actual florecimiento
artístico a dos extranjeros: Roura y Pacciani,
fundadores y directores de la primera Escuela de Bellas
Artes del puerto." La Previsora le contrató
un Monumento funerario para su fundador Víctor
Emilio Estrada.
Pacciani se esmeró en
el diseño. Formó un hemiciclo de 14
columnas estriadas con capiteles corintios, cada una
labrada en un solo bloque de mármol blanco
de Carrara. En el medio una urna de bronce en estilo
clásico que guarda los restos de Estrada y
su señora, fundida en el Taller de Campaiola
de Lima, por no haber fundiciones adecuadas en Guayaquil.
La erección del conjunto en el Cementerio General
corrió a cargo de los obreros del Ing. Héctor
Martínez Torres. Se dijo entonces y aún
hoy se repite, que es la tumba más bella y
suntuosa del país, no solamente por su costo
y nobleza de los materiales sino también por
sus proporciones perfectas y belleza del conjunto.
En 1956 creó un "Cristo Hebreo" de
rasgos expresionistas fuertes.
En Enero de 1.958 formó
parte del Jurado calificador del Monumento a García
Moreno en Guayaquil con el Arq. Guillermo Cubillo
Renella, el Ing. Raúl Maruri Díaz, el
Dr. Teodoro Alvarado Garaycoa y otros más.
Poco después comenzó
a sentir ciertas molestias y complicaciones a los
riñones y enfermó dos meses. Un galeno
amigo que le trataba se equivocó en el diagnóstico
y perdió tiempo valioso. Finalmente fue llevado
por su yerno a la Clínica Guayaquil con las
fuerzas disminuidas. El Dr. Armando Pareja Coronel
exclamó "Me lo has traído con las
reservas agotadas" y por más esfuerzos
que se hicieron para salvarle, una complicación
pulmonar le llevó a la tumba.
Era alegre, jovial, tímido,
apolítico y enemigo de las discusiones, que
detestaba; diariamente comía pasta (ravioles,
espaguetis, lasagnas) con una copa de vino tinto y
los domingos invitaba a diversos paisanos suyos, entre
los cuales eran casi infaltables el Arq. Rufilli y
el Cónsul Adeodato Tabacci. Le gustaba las
malas palabras y las decía de vez en cuando
graciosamente y en confianza.
Su porte mediano, contextura
regular, blanco marfileño, ojos azules, pelo
gris y fino. Generoso con todos y más aún
con sus alumnos a los que adoraba; fue un creador
y su estilo neo clásico y grandilocuente, a
veces parece estático, congelado, sobre todo
en el campo religioso. Sus mejores obras son las profanas.
Hermosas madonas, ragazas vestidas con túnicas
finas y primorosamente labradas, cayendo libremente
sobre cuerpos perfectos, atrayendo la atención
y hasta la curiosidad del espectador, testimonian
un ideal de perfección absoluta, del que solo
se desviaba de vez en cuando, pues dominaba la estatuaria
en mármol.
El Cementerio General de Guayaquil
está lleno de sus Monumentos, siendo sus principales
el de la Familia Burbano formado por una Urna en mármol
verde alabastrino, el Mausoleo Rodhe Ortíz,
la Capilla de la familia Calero Briones en Art Deco,
la de los Valdano Raffo ídem. Una escena muy
bella de madre e hijos en la tumba de los García
Moreno, las capillas de las familias Pérez
Perasso en 1.947, la tumba de Ismael Pérez
Castro, la de Luis Vernaza que es de factura simple,
la de Ernesto e Isabel Mosquera, la de Marco Antonio
Lamota.
Ambato cuenta con un muy publicitado
busto en mármol blanco de Juan Montalvo y otras
ciudades del país también tienen sus
producciones, pues trabajó mucho, bien, con
ahínco, por 33 años en el Ecuador. Su
yerno, utilizando uno de los finos bocetos encontrados
en su Taller, hizo levantar una Capilla funeraria
en el Cementerio General de Guayaquil, donde reposan
sus restos.
Entre las muchas anécdotas
que se cuentan de su persona señalaré
dos que me viene actualmente a la memoria. 1) Cuando
se concentraba en su trabajo perdía la noción
de la realidad. Una vez estaba dibujando un proscenio
para las madres de María Auxiliadora cuando
empezó a correr con la mano izquierda unas
cortinas del dibujo, creyendo que eran reales. 2)
Tenía gran facilidad para el retrato. En otra
ocasión pidió a uno de sus obreros que
fuera a recoger un dinero a la Compañía
Sudamérica de Seguros y como no recordaba el
nombre de la persona que lo tenía, tomó
un papel y dibujó exactamente la cara. El obrero
fue a cumplir su cometido y reconoció al personaje,
cobrando sin problemas.