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FRANCISCO POLIT ORTIZ
FUNDADOR DEL HOGAR DE PROTECCIÓN INFANTIL.- Nació en la hacienda "Providencia", el 22 de Septiembre de 1.919, siendo sus padres legítimos Juan Pólit Cassart, natural de Montecristi, quien fuera llevado a Chone por sus padres a raíz del incendio que asoló Montecristi en 1.867.

Después adquirió a su padre unos terrenos de labranza que aumentó con otros, formó la hacienda cacaotera "Providencia" en la Parroquia Ricaurte, Cantón Chone y a través de un proceso de selección y fermentación de granos obtuvo el Cacao J.P. que gozó de sobreprecio por muchos años en Europa, Había casado dos veces con sus parientes Mercedes y Rosalía Ortiz del Corral, naturales de Chone, de familias oriundas de Barbacoas en el sur de Colombia. La primera murió de parto al tener su quinto hijo y la segunda sobrevivió con nueve hijos en 1.926, año en que el señor Pólit Cassart falleció súbitamente de hepatitis en Bahía de Caráquez, a donde se había trasladado por razones de comercio, tiempo atrás, pero a su muerte entró la pobreza. El joven Francisco fue el séptimo de sus hijos.

La familia alquilaba una casa de madera cerca del mar a los herederos de Alberto Santos Hevia. Su madre le enseñó las primeras letras, matriculó en la escuela de Monjas y tuvo de profesora a Sor Conchita Vega, a quien recordaría con afecto porque le hizo un fervoroso católico. Después le pasaron a la escuela "Miguel Valverde" y recibió clases de maestros de la talla de Humberto Moya Sánchez, Dalinda Castro de Salmon. Entre el 29 y el 31 no estudió porque se volvieron a la Hacienda. Allí su madre poníales a repasar con "El lector moderno" y algunos Catecismos en boga.

El 31 regresaron a Bahía y empezó a leer asuntos más serios como la “Historia de España en América" de Nicolás Espinosa Cordero y la "Historia General de la República del Ecuador" de González Suárez. En la "Miguel Valverde" circulaba un periódico impreso que dirigían los profesores donde tuvo la oportunidad de colaborar , iniciándose en el cultivo de las Bellas Letras.

De quince años, el 34, ibase por las tardes a corregir pruebas a "El Globo" de Carlos Palau Jiménez que le aceptaba colaboraciones, casi siempre comentarios de noticias históricas."Para ayudarme preparaba niños de escuela en lectura, escritura, gramática y aritmética, tuve una niñez pobre, sumamente feliz y llena de buenos recuerdos pues mi madre y numerosos hermanos eran personas apreciadísimas en Bahía".

En 1.935 entró de 16 años al primer curso del Colegio "Pedro Carbo” de Bahía, que al año siguiente se reabrió como simple escuela de comercio. Entonces concedieron 25 becas para el "Olmedo" de Portoviejo y ganó una de ellas. En la capital de Manabí vivió primeramente en casa de los Falconí Rodríguez y luego en la de los Falconí Pazmiño, aprendiendo a tocar el piano de oído y "gustando de ese clasicismo de nuestros pasillos claramente intensificados con el ayer".

Graduado de Bachiller en 1.941 fue profesor ad-honorem de castellano del Colegio Nacional "Eloy Alfaro" de Bahía y de historia del Ecuador en una escuela particular por cortos meses, pues le tocó viajar a Loja –como se hacía entonces- a lomo de mula, de profesor de escuela, por ofrecimiento del Diputado Octavio Viteri Velásquez. Al llegar lo quisieron afiliar al Partido del gobierno, no aceptó, se quedó sin el cargo. Entonces advino la invasión peruana y pasó duros momentos en la Facultad de Jurisprudencia de esa Universidad, sufriendo por las derrotas de la patria.

De regreso a Portoviejo en las vacaciones del 42 sustituyó a una maestra en la Escuela "Tiburcio Maclas", pero al poco tiempo sus hermanos mayores le enviaron a la Universidad Central en Quito. El 43, ya como dirigente de la juventud comunista, hizo oposición al gobierno arroyista en un Comité electoral formado para sostener la candidatura presidencial del Dr. José María Velasco Ibarra. Allí le tocó repartir volantes, vender bonos, formar otras agrupaciones.

Vivía en la calle Oriente No. 154 entre Pichincha y García Moreno con otros estudiantes. Por las mañanas asistía a sus clases, politiqueaba por las tardes y de noche repasaba los Códigos. En esa época se aficionó al Marxismo leyendo numerosas obras; fundó la Universidad Popular, enseñó legislación social en diferentes sindicatos e ingresó al grupo formado por Guillermo Lasso, José María Roura y Rafael Almeida Hidalgo que dirigían Ricardo Paredes y Gustavo Becerra. A fines año dictó clases de Castellano en los cursos de extensión cultural universitaria y se afilió al Partido Comunista. El 28 de Mayo concurrió a entregarle un ramo de flores a Dña. Delia Ibarra de Velasco por ser el día de las Madres. El 29 apoyó en las calles a la revolución que había triunfado en Guayaquil. Esa noche se conoció la renuncia de Arroyo del Río y el 30 patrulló las calles de Quito con otros universitarios formando brigadas que custodiaban el orden.

A fines de año fue designado Sub Inspector del Trabajo con S/. 300 mensuales de sueldo, después ascendió a Inspector. Tras el golpe dictatorial de Velasco el 30 de Marzo de 1.946 presentó su renuncia, fue perseguido, le detuvieron varias veces y estuvo un mes en el Panóptico hasta que el Intendente Pedro Bruzzone le puso en libertad.

En 1.947 egresó de la Universidad y dedicó su tiempo al Partido y al periodismo escribiendo para "El Popular", "El Clarín," "Diario Manabita" y "La Provincia" bajo los pseudónimos de "Atahualpa" y "Crispín Cerezo".

El 48 viajó al Seminario que sobre Problemas Sociales se desarrolló en México. Su hermano Gustavo vivía en esa capital y le consiguió un trabajo en la Dirección de Estadísticas que duró casi un año, y aprovechó para leer y conocer ese hermoso país.

De regreso a Quito en Septiembre de 1.949 preparó su tesis doctoral sobre "El Desahucio en el Derecho del Trabajo", parte importante del Derecho gremial que no se enseñaba en las Universidades ecuatorianas y aprobó con honores, pero aún sigue inédita.

En 1.950 fue Agente Fiscal en Portoviejo con S/. 1.000 mensuales y comenzó una lucha incesante contra el gamonalismo en Manabí, también dictó Derecho Civil y Mercantil en el colegio técnico "Uruguay".

El 51 volvió a su población y fue designado Director del Hogar de Protección Infantil con S/. 800 mensuales, demostrando toda su capacidad e idealismo por siete años hasta el 58 (1)

En 1.956 salió electo Diputado suplente por el Frente Democrático Nacional y ocupó la Sindicatura Municipal de Portoviejo.

El 58 el Dr. Antonio Parra Velasco, Rector de la Universidad de Guayaquil, le ofreció la cátedra de Historia de la Filosofía y aceptó.

En 1.960, de 41 años de edad, contrajo matrimonio en Portoviejo con la Prof. Mariana Zambrano Castillo y han tenido tres hijos.


(1) El cargo le fue propuesto por su amigo el Dr. Napoleón Dávila Córdova. El hogar comenzó como una simple dependencia de la Junta de Asistencia Pública y sin partida presupuestaria sino con limitadas asignaciones que haría el Ministerio de Previsión Social, en un edificio construido por el Consejo Provincial para el Asilo de Ancianos que nunca funcionó. Con dinero prestado y otro obsequiado por establecimientos comerciales empezó a trabajar contando con la ayuda de los profesores Gustavo Parreño Torres y Gregorio Pita Andrade, una cocinera, una lavandera y un portero. Los alumnos eran enviados por el Tribunal de Menores y el grupo inicial de 30 fue prontamente incrementado. El régimen de disciplina era hogareño, todo a sus horas y en orden. Primero se inauguró la carpintería, luego la sastrería. Los sábados se aseaba la casa y por la tarde eran los deportes. Los domingos había asueto para quienes tenían familia y para quienes no, se organizaba paseos. Los alumnos realizaban Asamblea una vez a la semana, presidida por uno de ellos y repartían tareas. Al poco tiempo se prescindió del portero dejando las puertas abiertas y es fama que nunca ocurrió una fuga. En 1.952 no hubo dinero y los muchachos comenzaron a realizar pequeñas tareas para ayudar. Los comerciantes daban víveres a crédito y así pasaron algunos meses hasta que el Ministerio regularizó los envíos, que nunca fueron suficientes por lo que salían del taller de carpintería numerosos objetos a vender en Portoviejo a buen precio para llenar las necesidades del hogar. Demás está decir que Francisco Pólit daba todo de sí, dinero de sus honorarios y hasta el piano de su propiedad para formar un hermoso coro. El 54 consiguió en el Congreso la inclusión del Hogar de Portoviejo en el Presupuesto Nacional. Ese año los muchachos fueron a la cosecha de higuerilla entregando parte del salario para víveres, reteniendo el saldo para sus gastos personales. El Normal Rural de Chone empezó a mandar a sus egresados para la práctica docente y junto a los Maestros de los Talleres constituyeron un equipo admirable de trabajo, pues todos se contagiaban del mismo espíritu de servicio que animaba al Director, que no hacía su voluntad sino que tenía por costumbre discutirlo todo en Juntas Generales muy frecuentes, de suerte que las normas de vida del plantel era el resultado de la voluntad de todos y se cumplían sin discusión y a cabalidad. Más tarde se logró una partida para enfermero y la ayuda de valiosos profesionales de Portoviejo, médicos y dentistas que atendían gratuitamente. En otras ocasiones eran las señoras quienes se preocupaban por el buen funcionamiento y daban detalles de dietética por ejemplo. El régimen escolar fue primario debido a que los niños que ingresaban eran en su mayor parte iletrados. Primero fue un profesor, luego hubo varios. Los exámenes eran solemnes y contaban con la presencia de los padres de familia. Pólit daba clases de Idioma Nacional, los muchachos que se destacaban eran enviados a continuar estudios secundarios a los normales, sobre todo al de Chone, con cuyo Rector existían magníficas relaciones, de suerte que algunos muchachos del Hogar lograron titularse y hoy son hombres de provecho. El Hogar también se dio al lujo de formar buenos peluqueros y con el tiempo y los ahorros realizados por el Director, llegóse a incrementar los Talleres, dándose el único caso en la República de un Hogar que lograba autofinanciarse en parte, progresando a ojos vista. I cuando el prestigio creció y las demandas de ingreso se hicieron mayores, comenzaron los milagros, pues a nadie jamás le negó ingreso el Director, de donde se originó la fama de bondadoso maestro que aún le acompaña. En otras ocasiones el Tribunal de Menores disponía egresos, pero el Director -sabiendo que el regreso a un medio familiar paupérrimo e irregular significaría un daño para el alumno -logró hacerse escuchar y desde entonces no se dispuso ningún egreso sin su autorización, pues si estaba enfermo debía previamente curarse, si estudiaba terminar el curso, si analfabeto aprender a leer y a escribir. I hubo ocasiones en que los alumnos se negaban a dejar el Hogar donde encontraban un ambiente ggtan favorable y libre de presiones. Por eso, en muchos casos, no eran problema, pero si sus familias y para ellas el Director era todo amabilidad, haciéndoles recorrer el Hogar para que vieran con sus propios ojos que era una casa pobre, con muchos niños y un amor muy grande para todos y cada uno de ellos. El hogar era infantil pero tenía chicos y grandes a quienes se acomodaba en dos dormitorios separados. En cierta ocasión los visitó la periodista Lilo Linke que se mostró muy satisfecha. En otras ocasiones eran visitantes nacionales. Las comidas se servían a todos, alumnos y profesores, con un solo menú. El 25 de Agosto de cada año era el día del plantel y Fiesta Grande. El Director había trasladado sus libros personales para uso de los muchachos pues él también vivía allí con algunos de los maestros. Cuando se enfermaban de consideración, les mandaba al Hospital de Guayaquil donde su Director Publio Falconí Pazmiño les atendía solícitamente y con mucho cariño. La colonia vacacional de Conocoto empezó a recibirlos anualmente. Para Navidad salían a pasear y al regreso encontraban juguetes y prendas de vestir que se conseguían gratuitamente o a bajos precios de parte de personas amigas. Entonces era de oír los pitos y la alegría de los internos. Cada alumno era llamado por su nombre, nunca por su apellido ni con apodos, pues estos estaban absolutamente prohibidos. El Hogar llegó a contar con una vaca obsequiada por el Dr. Silvio Mora Bowen, que los niños cuidaban y ordeñaban. Perros y gatos tampoco faltaban. El perro Tarzán era muy inteligente y juguetón con los niños pero arisco con las personas mayores. Se sembraron numerosos árboles para que dieran sombra. En cierta ocasión un Fiscalizador de la Contraloría glosó seis mil sucres gastados en suero para salvar la vida a un niño con tétanos, Pólit manifestó que una vida vale más que los sucres glosados y quedó el asunto superado. En otra ocasión los chicos trataron de hacer una ruleta para jugar. Polit los reunió y con palabras sencillas les hizo saber que la suerte es una forma de empequeñecer al hombre pues quienes creen en la suerte es porque desconfían de su propia capacidad y eso les envilece. La explicación sirvió para que desistieran de hacer la ruleta y comenzaran otros juegos infantiles más sanos. El Hogar vivió por muchos años hasta Marzo del 58 únicamente por su preocupación y dinamismo y no faltó oportunidad en que las gentes le vieran pidiendo para sus chicos, pero en ese mes el Ministro de Previsión Social le comunicó la destitución del Maestro del Taller de Sastrería para nombrar a una persona partidaria del régimen. Pólit contestó el telegrama solicitando que se deje sin efecto la medida que ponía fin a la carrera de un abnegado servidor, pero el Ministro respondió que estaba en el ejercicio de sus funciones. Acto seguido Pólit envió su renuncia irrevocable y encargó la dirección a un profesor, retirándose con gran dolor. La Municipalidad de Portoviejo le entregó en sesión una Medalla de Oro en reconocimiento a su labor y el sacerdote que fue designado en su reemplazo, conciente de la labor realizada, puso el nombre de Francisco Pólit Ortiz al Hogar de menores de Portoviejo, como justo homenaje a un maestro cuya feliz memoria el tiempo ha agigantado en el recuerdo.
En Abril del 63 radicó definitivamente en Guayaquil y puso estudio profesional. Al advenimiento en Julio de la Junta militar de Gobierno, la policía allanó su antiguo domicilio en Portoviejo, capturando por equivocación al Profesor español Jesús Brun, de la Facultad de Veterinaria de esa Universidad, quien pasó muy mal rato pues ya se lo llevaban en pijamas cuando salió su esposa con el Pasaporte para demostrar quien era en realidad.

Entre el 63 y el 66 sufrió vejámenes y persecuciones. Perdió su cátedra por Decreto, aunque la recobró después, durante la Presidencia de Clemente Yerovi, con otros profesores izquierdistas.

El 66, igualmente, comenzó a dictar cátedras en el Colegio Nocturno "Seis de Septiembre" y ayudó efectivamente al campesinado a través de la Federación de Trabajadores Agrícolas del Litoral, en cuya Central de Ballén y Pichincha despachaba los asuntos legales. Así se mantuvo hasta el 82 en que por la división del Partido Comunista entre Saadistas y partidarios de Rene Mauge, tuvo que salir por su calidad de Miembro del Comité Central desde el 73 con Saad.

Sus intervenciones en favor del campesinado de la Costa y especialmente del Guayas, aún se recuerdan en el IERAC. pues fue uno de los más importantes abogados agraristas del país; sin embargo, nunca lucró con ello, vivía pobremente en la esquina de Riobamba y Jimena y luego en casa de su hermana María Teresa de Pólit en Francisco Marcos hasta que el 76 adquirió un departamento en la Saiba al Banco Ecuatoriano de la Vivienda. En 1.978 siguió un Curso intensivo de Filosofía de tres meses de duración en español en la Universidad de Moscú y a fines de año asistió a la Conferencia Sindical reunida en Argelia. El 80 estuvo en la Conferencia sobre Problemas Sociales que se llevó a cabo en Berlín Oriental.

En 1.981 editó el folleto "La Fundación de la República del Ecuador" en 93 pags. El 83 "Recuerdos del Hogar Infantil de Portoviejo " en 40 pags. junto a un artículo largo sobre dicho Hogar, de la pluma de Luis Augusto Mendoza Moreira. Por entonces fue exitosamente operado de un cáncer incipiente en el lóbulo de una de sus orejas, que le quedó mocha. Comunista a carta cabal, ni la caída del muro de Berlín ni la destrucción de la Unión Soviética pudieron minar sus principios ni ideas, que siguieron siendo esperanzadamente socialistas.

Vivía pobremente con los suyos, de su cátedra y de su desempeño profesional, pero se le veía animoso y con el buen talento de costumbres hasta poco antes de su última enfermedad, que fue rápida y sin mayores complicaciones.

En 1.994 falleció en Guayaquil de 79 años de edad, al frente de su cátedra y su estudio trabajando en pro del campesinado y sus alumnos. Maestro y abogado idealista que cruzó los caminos de la vida haciendo el bien.

Estatura mediana, blanco rosado, pecoso, ojos glaucos, pelo ralo y negro, conversación agradabilísima y llena de anécdotas de su lucha incesante contra el despotismo velasquista. Desprendido en todo, fue vivo ejemplo de dedicación al prójimo.