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DANIEL ENRIQUE PROAÑO AGUILERA
EDUCADOR.- Nació en Quito en 1.850. Hijo legítimo de Ignacio Proaño y de Juana Aguilera, vecinos del estado llano. Recibió las primeras letras en la escuela de los Padres Mercedarios y niño aún "tuve la honra de dibujar las Cartas Geográficas de todas las provincias de la República que deben existir entre las obras póstumas del Dr. Pedro Fermín Cevallos. Por ellas y a modo de protección y estímulo me daba una mensualidad, con el fin de que tuviera lo necesario para mis estudios".

En 1.864 García Moreno lo becó para el Colegio de los Padres jesuitas pero como no le satisfizo la enseñanza renunció a la beca y se regresó a su casa a proseguir sus estudios sin maestros.

Era un joven dedicado a las ciencias y a los idiomas, que aprendió con soltura, recibiendo clases de latín de los Mercedarios y de francés de los recién llegados Hermanos Cristianos. Quizá por eso se sintió atraído a esa Orden y fue aceptado con el nombre de hermano Victoriano, pero dos años después decidió salir porque estaba enamorado, bien es verdad que nunca había tenido vocación religiosa sino pedagógica, casó y fue feliz, sin pelearse con los Hermanos.

En 1.867 García Moreno, que le estimaba en alto grado, tuvo a bien designarle profesor de Matemáticas del recién creado Colegio Militar, cuya dirección ostentaba el Coronel Timoleón Flores Chiriboga. También fue examinador oficial de los actos públicos escolares.

En 1.870 le llevó de Director a la escuela preparatoria de la Politécnica, que funcionó en el mismo local del Instituto de los Hermanos de la Salle en Quito, donde se estudiaba como materias principales el Algebra, la Geometría y Trigonometría, Dibujo Lineal y Topografía, con suficientes ejercicios matemáticos a fin de que los estudiantes no encontrasen dificultades en los cursos superiores politécnicos, como los Cálculos Diferencial e Integral. (1)

En 1.876 enseñó en los colegios de Bahía de Caráquez y Portoviejo. En 1.877 fundó en Quito el Colegio de la Santa Infancia en una casa colonial ubicada en las tradicionales calles de la Ronda y Guayaquil, por obra y consejo de los padres de familia del Partido Conservador. El primer examen fue público, de noche y en el antiguo salón de sesiones de la Municipalidad. Proaño introdujo los métodos de la Pedagogía moderna, el de intuición y el objetivo. Igualmente la costumbre del refrigerio a media mañana, sirviendo al alumnado una copa de leche. Hubo excursiones, ejercicios de gimnasia, viajes de recreo y estudios fuera de la ciudad, así como verdaderas aventuras al interior del cráter del Pichincha para que los alumnos se acostumbraran a la naturaleza. El sistema de instrucción con y sin libros se hizo palpable con excelentes resultados. Por eso se ha dicho de Proaño que fue el fundador de la escuela moderna en el Ecuador.

El Colegio se mantuvo a base de módicas pensiones que pagaban mensualmente los educandos hasta que el Presidente Plácido Caamaño, agradado de los resultados que se obtenían, y tras examinar personalmente en francés, latín y gramática a los alumnos, fijó una subvención mensual.

En 1.881 dio a la luz unas "Lecciones prácticas de lectura francesa" que seleccionó para uso de sus alumnos con advertencia e Índice, en 76 pags.


(1) Alumnos fundadores de la Politécnica fueron: Juan Gualberto Pérez, Manuel María Pólit Lazo, Ignacio Villagrán, Alejandro Matheus, Alejandro López, Joaquín Borja Yerovi, Segundo Villagrán. El Presidente García Moreno demostró sumo interés en el éxito del plantel, asistía anualmente a los exámenes y tomaba la palabra como examinador oficial, poniendo el mayor esmero en que los alumnos desarrollaran fórmulas en la Planimetría Circular y Rectilínea y otras que también podrían ser útiles en la Escuela Politécnica.

En 1.882 editó "El Cometa", poesías en 7 pags. El 84 un texto de "Geografía del Ecuador" y un canto a las víctimas de la caída del dictador Ignacio de Veintemilla titulado "El Ocho de Enero" en 29 pags. El 85 un "Compendio de Gramática Castellana" en 110 pags. texto que se volvió popularísimo y del que se conocen dos ediciones más en 1.890 y el 92.

En 1.886 el Dr. José María Troya, Decano de la Facultad de Ciencias de la U. Central, le otorgó una Mención Honorífica por ser el mejor alumno de Matemáticas. Ese año publicó un "Vocabulario español-francés" en 64 pags. arreglado a medias con su amigo el Prof. Roberto Cruz, otra gloria quiteña en el campo de la pedagogía nacional y también aparecieron sus "Compendio de Gramáticas Castellana" en la imprenta de Manuel V. Flor y "Compendio de Sistema Métrico Decimal" con un resumen histórico de dicho sistema y un tratado de pesas y medidas hispanoamericanas y su relación con las métricas en 47 pags. pues dicho sistema se imponía en el mundo y era necesaria su introducción en Quito, al igual que el Prof. José Herboso lo había hecho años antes en Guayaquil, con el fin de simplificar las operaciones aritméticas, haciendo conocer resoluciones de potencias y raíces como multiplicaciones y divisiones, y estas como sumas y abstracciones.

En 1.889 editó el " Libro Primero de Lecturas para las secciones inferiores y medianas de las Escuelas Primarias" en 55 pags. y el "Libro Segundo de Lecturas para las Secciones Superiores de las Escuelas Primarias" en 72 pags. y como era un trabajador incansable el 90 salió su "Programa de Geografía Universal para uso de las Escuelas Primarias."

El 30 de Octubre de ese año fundó la "Sociedad de Instituciones" con el laudable fin de educar maestros de primeras letras para las Escuelas Nacionales y en Abril del 91 inició la revista mensual "La educación Popular" para facilitar la enseñanza primaria, la secundaria y la que se da a domicilio.

La revista fue organizada por secciones 1) General.-Pedagógica, escolar, con artículos dedicados a la Gramática Castellana, la Ortografía. Geografía Universal, Airtmética, Filosofía y Psicología. 2) De Traducciones Importantes.- Por regla general del francés. 3) De Crónicas y Misceláneas.- y 4) De Noticias Oficiales y Escolares. En tiempos del General Eloy Alfaro se distribuían 1.500 ejemplares gratuitamente y de su orden circuló casi regularmente hasta Julio de 1.907 con sugerencias pedagógicas de avanzada, "orientado siempre a la razón o fundamento del sistema educativo para transformar a los hombres en seres concientes y capaces de estudiar, investigar y sopesar las cosas, los acontecimientos y las personas, desde si mismo y no a impulso de ajenos ideales."

Constituyó un sorprendente órgano informativo, según ha opinado Carlos Paladines Escudero en su obra "Sentido y Trayectoria del pensamiento ecuatoriano", pues la doctrina que Proaño venía sosteniendo desde la década de los ños 70 sirvió para contrarrestar la antigua educación de la nueva que quería introducir, no a base del manido recurso de la memorización sino del raciocinio, adelantándose en el Ecuador y en muchos años a la Escuela Laica Liberal. Al triunfar el liberalismo e iniciarse la escuela Laica, expresaría con entusiasmo el principio de que la moral moderna no es la escolástica en la que impera el mandamiento dogmático con el acicate de la ganancia del cielo o el miedo a las fraguas del infierno. Lo que se quiere para la juventud es el principio de conjuntos nacionales, científicos.

En 1.891 obtuvo la aprobación del Colegio de la Santa Infancia para estudios de enseñanza secundaria clásica hasta poder optar el grado de Bachiller en Filosofía. El 94 fue perseguido con Roberto Cruz por la Curia, que pidió que se los suspendiera por ser peligrosos liberales, pero lejos de ello alcanzó dos Medallas conferidas a un mismo tiempo. Una de la Sociedad Liberal de Quito a la que se pertenecía por ser ése su ideario desde muchos años atrás y otra de los padres de familia conservadores. (2) Y con el objeto de que se instruyeran recíprocamente los maestros fundó la Sociedad Pedagógica, de la que fue su primer presidente.

En 1.895 fue designado Rector del Colegio Mercantil de Bahía de Caráquez y al año siguiente publicó el programa de enseñanza secundaria que aplicó a ese plantel y que por contener numerosas reformas de utilidad y provecho tuvo resonancias nacionales. En 1.900 pasó de Rector profesor al Colegio Nacional "Olmedo" de Portoviejo.

Nuevamente en Quito en 1.901 salió electo Diputado y asistió al Congreso. Ese año inauguró la Escuela Normal de Enseñanza Primaria y la Normal de Adultos, apareciendo por la prensa algunos de sus discursos, recogidos en un folleto de 31 pags. Igualmente publicó "Por la Honra" en 66 pags.

I en tales funciones pedagógicas permaneció varios años hasta que en 1.916 principió a desempeñarse como Visitador escolar. En 1.920 fue ascendido a rector del Colegio Nacional "Bolívar" de Ambato. En 1.924 y cargado de años publicó una poesía en la inauguración de la placa de Homenaje al Dr. Carlos R. Tobar y Borgoño, ingeniero e ilustre internacionalista, que tituló "Glorias de Quito".

(2) En su obra "Calles y Plazas de Quito" el Dr. Fernando Jurado Noboa, cronista de la capital, indica que Proaño era propietario de la casa esquinera de la primera cuadra del lado occidental de la calle Churretas, en el tramo entre la Rocafuerte y Loja, adquirida a Miguel del Hierro. Que para 1.894 esa casa era un Centro cultural de importancia, pues allí daba clases de primaria entre las tres y cinco de la tarde su esposa Cristina E. de Proaño. El era Presidente de la Sociedad de Instructores, redactor de "La Educación Popular" y rector de un Colegio. Allí también atendía la Obstetriz Rosa Adriana de Escobar. La casa era grande pues tenía cinco tiendas que funcionaban en los bajos.

En 1.930 apareció su artículo "Las Matemáticas en el Ecuador" como un breve recuento de la enseñanza de tan difícil ciencia, en la que Proaño era un erudito, según afirmación del Prof. Delor y Salto en "El Ecuador en cien años de independencia"

Jubilado tras 34 años de enseñanza primaria consecutiva y 25 de enseñanza secundaria simultanea que tantos triunfos le había deparado en su larga existencia, viudo y vuelto a casar con una sobrina muy menor a él que le cuidaba amorosamente en su quinta de recreo de la Avn. 18 de Septiembre apreciado y querido por sus numerosísimos discípulos que lo visitaban frecuentemente y alegraban sus ratos perdidos, vivió sus últimos años hasta que falleció en Quito de 93 de edad, el 18 de Enero de 1.943, sin enfermedad visible.

Contextura mediana tirando a gruesa, bajo de estatura, tez canela, pelo, bigotes y ojos negros, usaba lentes porque era miope. Su carácter dulce y jovial siempre. Tuvo gran paciencia para enseñar a la juventud, que le idolatra. En sus prácticas docente usaba de mucha disciplina y orden pensando que sin ellos no era posible la trasmisión de conocimientos, pero también daba importancia a la actitud y al ejemplo, porque para él, educar no solamente era enseñar, sino formar al joven en la escuela y el Colegio para que triunfara en la vida como ciudadano de provecho y en el hogar como sujeto responsable.

Con Roberto Cruz, José Herboso, Nicolás Segovia y Tomás Martínez forma la primera plana de maestros laicos del Ecuador del siglo XIX, lista que tuvo sus inicios con Simón Rodríguez el genial Maestro del Libertador Bolívar. Todos ellos lucharon a su manera y en sus momentos por el triunfo de la Moral práctica de sentimientos e impresiones, la Moral difusa de estudios literarios y humanistas, la moral de principios, la sola verdadera y esencial, que arranca su fuerza de la ciencia del bien, de la verdad, y que actúa como factor de civilización humana.

Fue un defensor intransigente del laicismo en el Ecuador aún desde antes del triunfo de la revolución liberal, pero como siempre fue un maestro abnegado y lleno de paciencia y buenos modales, no rompió con la antigua educación ni se enfrentó a ella, de suerte que fue querido por todos y admirado por sus numerosísimos discípulos.

Practicó el Sistema Nuevo de Educación que sirve para preparar al hombre moderno en Sociedad, ajeno a toda influencia sectaria o religiosa. Creyó y luchó por él.

Finalmente, cargado de años y con el premio de un general reconocimiento a sus acciones, bajó a la tumba modestamente, sin estridencias, como debe ser cuando muere un Maestro de verdad.