JORGE VILLACRES MOSCOSO
INTERNACIONALISTA.-
Nació en Guayaquil el 8 de Febrero de 1.918.
Hijo legítimo de Darío Villacrés
Puente, natural de Jipijapa, transportistas de alimentos
y mercaderías entre la costa y la sierra, primero
con base en Babahoyo y luego con depósito de
víveres en el mercado de Guayaquil. Finalmente
se instaló como mayorista en las calles Sucre
y Pichincha. En 1.910 fue Presidente de la Sociedad
de Abastecedores del Mercado y desde el 12 miembro
de la Sociedad de Beneficencia Manabita. También
adquirió la hacienda Victoria y una embarcación
pero fracasó como agricultor y de Victoria
Moscoso Echerri, Hija de Francisco Moscoso, amigo
y confidente de Juan Montalvo así como administrador
de sus pocos bienes cuando estaba desterrado y de
Aurora Echerri, ambateños.
El menor de una larga familia
nació en la casa de su padre en Aguirre y Boyacá
y fue bautizado como Jorge Washington en honor al
héroe de la independencia norteamericana. A
los cuatro años quedó huérfano
por el fallecimiento de su madre a causa de una lesión
hepática en Ambato, pero su hermana Elisa contando
con la cooperación de todos asumió la
dirección del hogar y pudieron salir adelante.
De seis años ingresó
al vecino Colegio San José de los Hermanos
de la Salle, "en cuyas aulas me aficioné
por el idioma francés, que era el de gran parte
de mis maestros, quienes me enseñaron las primeras
letras, tanto del abecedario español como del
francés". En segundo grado fue internado
en el Colegio salesiano Cristóbal Colón
y tuvo de profesor de Geografía al erudito
padre Juan Morales y Eloy, "quien me inició
en los estudios de Geografía e Historia de
límites."
Debido a la aguda crisis económica
de los años 30 su padre lo llevó al
Colegio Vicente Rocafuerte que era gratuito y por
las tardes lo puso a trabajar como ayudante del inspector
de la sección primaria del Instituto Nacional,
cuyo rector era el Prof. José Mendoza Cucalón,
su amigo personal.
Mientras tanto había
fundado con otros estudiantes "El Ateneo Literario"
institución cultural vicentina que editó
el periódico "Albores" y realizó
una nutrida labor. En 1.939 se graduó de bachiller
en Humanidades Sociales, el 40 ingresó a la
Facultad de Jurisprudencia de la Universidad y fue
designado Director de la Biblioteca del Vicente Rocafuerte.
Ese año actuó
como Delegado de la Escuela de Derecho en la fundación
de la Junta Guayaquileña de Defensa Nacional,
cuya secretaría desempeñó durante
los aciagos días de la invasión y le
correspondió declarar a Guayaquil ciudad abierta
para evitar su bombardeo y destrucción por
la aviación peruana. La Junta subsistió
con altas y bajas hasta el 52.
En 1.943 ascendió a
Profesor de la materia de Geopolítica en el
Vicente Rocafuerte en reemplazo de Efrén Jurado
López. Poco después efectuó una
gira a nombre del plantel por Chile, Argentina y Uruguay,
ofreció conferencias, y actos culturales. En
Montevideo, Buenos Aires y Santiago fue recibido por
los Embajadores Gonzalo Escudero, Carlos Manuel Larrea
y Homero Viteri Lafronte respectivamente. Los diplomáticos
Dres. Alberto Guani, Guillermo Rothey Alejandro Alvarez,
del Uruguay, Argentina y Chile, le proporcionaron
importantes datos sobre la actuación de la
Argentina como país mediador en el conflicto
suscitado meses antes entre el Perú y el Ecuador
y sobre la actitud derrotista y poco edificante de
nuestra delegación en Río de Janeiro.
De regreso a Guayaquil fue conducido a la Oficina
de Seguridad donde el Jefe Manuel Carbo Paredes le
interrogó minuciosamente para saber si había
traído documentos para los opositores al gobierno
de Arroyo del Río. Tal atropello le hizo ver
claramente el absurdo de dicha dictadura civil. Por
eso, desde entonces colaboró en "El Universo"
y "La Prensa" de Guayaquil y "La Tribuna"
de Ambato con temas de Geopolítica y en defensa
de la nacionalidad.
En 1.944 fundó y presidió
el Centro de Estudios de Derecho Internacional de
la Universidad de Guayaquil que editó una revista
y tuvo destacadas actuaciones con el Cuerpo consular
acreditado en el puerto.
En 1.945 dio a la imprenta
un trabajo sobre "La Responsabilidad de la Diplomacia
Ecuatoriana en la demarcación fronteriza"
denunciando los graves errores cometidos después
de 1.942. Una parte de la edición fue incautada
por orden del gobierno velasquista debido a que "en
la obra se denunciaba a los países garantes
y especialmente al arbitro militar brasilero Braz
Días de Aguiar," aunque la causa verdadera
era otra pues para sorpresa de todos, el Presidente
Velasco Ibarra acababa de declarar válido al
Protocolo de Río de Janeiro, al revés
de lo que había venido sosteniendo desde 1.943
en Santiago de Chile y quería que por el momento
se olvidara el problema fronterizo con el Perú.
El asunto se prestó
al escándalo cuando los estudiantes de la Universidad
Central de Quito empezaron a vender varias docenas
de ejemplares de la obra de Villacrés Moscoso
en las puertas del edificio y en abierto desafío
a la pesquisa, que había atacado a las librerías
de Quito, Guayaquil y Cuenca para apoderarse de los
ejemplares. Como tal abuso trascendió a la
prensa, el Dr. Carlos Salazar Flor salió en
defensa de la obra como profesor de Derecho Internacional
de la U. Central y declaró: '"Hacía
falta una verdad en esta hora de nuestra nacionalidad,
vilipendiada y escarnecida por la dejadez y la falta
de escuela diplomática."
Se había despertado
en Villacrés Moscoso el loable afán
de seguir estudiando la trayectoria de la diplomacia
ecuatoriana, para lo cual trató de ingresar
al servicio exterior. Su maestro Antonio Parra Velasco
le pidió en 1.946 que aceptara el cargo de
Tercer Secretario en la Embajada en Francia y merced
a la influencia ejercida por el Ministro de Hacienda
Jorge Montero Vela, quien luchó para que se
le extendieran el nombramiento en la Cancillería,
pudo viajar.
Primero residió tres
meses en New York con Parra Velasco, luego siguieron
a París donde revalidó sus estudios
universitarios, aprobó un curso de Geografía
y Cartografía en el College de France con el
eminente científico Pierre Gouron y recibió
el título respectivo.
En 1.947 se matriculó
en el cuarto Curso de Derecho, especialidad de Derecho
Internacional, de la U. de París. En Abril
del 48 dictó un Ciclo de charlas sobre Política
Económica Hispanoamericana en el anfiteatro
Edgar Quinet de la Sorbona, bajo los auspicios del
Ateneo Hispanista, que recopiló en 1.955 en
un volumen titulado "'La Política Económica
Internacional de los Estados Hispanoamericanos, Iniciativas
y Contribuciones del Ecuador" en 378 pags.
Durante el desempeño
de sus funciones fue ascendido a Cónsul en
1.948 y logró editar dos Boletines en idioma
francés, poniendo en conocimiento de los ciudadanos
de ese país las distintas disposiciones requeridas
para viajar al Ecuador y las características
generales de la economía ecuatoriana. También
fue nombrado Delegado a varias Conferencias Internacionales,
entre otras, la de la FAO. que se llevó a cabo
en Copenhague y denunció en rueda de prensa
que no era verdad que después de la II Guerra
Mundial las islas del Archipiélago de las Galápagos
habían quedado bajo la soberanía norteamericana,
como equivocadamente había comentado el General
Petit.
Posteriormente tuvo un enfrentamiento
con el Dr. Arturo García Salazar, Embajador
peruano en París, quien había impugnado
un artículo de Villacrés Moscoso sobre
la complicidad del arbitro brasilero Díaz de
Aguilar en la demarcación de la línea
fronteriza del sector de Lagartococha, para beneficio
de los intereses de la tesis peruana. Poco después,
habiendo ascendido al poder el Presidente Galo Plaza,
le reemplazó con el ex dictador Ing. Federico
Páez, de tan ingrata memoria para los ecuatorianos.
Sin empleo y a medias en sus estudios, se vio precisado
a buscar trabajo en la Unesco y tras lograr una exitosa
colocación en un concurso de méritos,
fue designado Secretario del Departamento de Educación
Básica, ganando en dólares.
En 1.950, finalmente logró
obtener en la Sorbona el grado de Doctor en Ciencias
Internacionales, tras brillantes estudios con profesores
del prestigio de Georges Scelle, Charles Rousseau
y particularmente de Pierre Renouvin quien le guió
en la investigación histórica de las
relaciones internacionales. Entonces fue invitado
a dictar una conferencia en el Instituto de Cultura
Hispánica de Madrid sobre la cuenca amazónica.
Los Embajadores peruanos ante España Mariscal
Ureta y ante las Naciones Unidas Víctor Andrés
Belaúnde, trataron de oponerse y hasta de sabotearla,
pero fracasaron en sus propósitos por la acción
patriótica de los estudiantes ecuatorianos.
Desde el 46 venía realizando
numerosas entrevistas y trabajos de investigación
en materia de Historia de nuestras relaciones diplomáticas.
Para ello había consultado diferentes archivos,
especialmente los de las Cancillerías europeas
abiertos a los estudiosos y formó un tarjetero
de más de quinientas fichas para su Historia
Diplomática de la República del Ecuador.
En 1.951 editó en la
imprenta de la Universidad de Guayaquil “El
Problema del control internacional de las Bases Estratégicas
y las Naciones Unidas", folleto que mereció
la unánime acogida de la crítica especializada
mundial. El Dr. José Yanguas Messía,
de la Academia de Derecho Internacional de la Haya,
manifestó que el libro tenía la doble
utilidad de ser jurídico y diplomático.
Una segunda edición data de 1.961 y fue incluida
en la Biblioteca de Política Internacional
y posteriormente muchos de los puntos allí
sustentados fueron considerados por las Naciones Unidas
en sus resoluciones y recomendaciones, sobre todo,
en las tocantes a la ocupación de las Bases
Militares de Kitona y Kamina en el Congo, a raíz
de la retirada de las tropas belgas en Agosto de 1.970
(1)
En 1.952 el recién designado
Canciller Dr. Teodoro Alvarado Garaycoa le pidió
que le acompañara en la Subsecretaría,
pero varios funcionarios quiteños se alarmaron,
manifestando con enfermiza y claudicante actitud que
Villacrés Moscoso era un chauvinista, que nos
podía llevar a peligrosísimos enfrentamientos
y quizá hasta a una nueva guerra y tanto insistieron
que lograron alarmar al Presidente Velasco Ibarra,
quien, para solucionar el impase, le designó
Primer Secretario en la Embajada de Venezuela, porque
sabía que el titular Homero Viteri Lafronte
era su amigo personal de muchos años.
En Venezuela realizó
nuevos estudios y publicaciones. El 55 aclaró
por la prensa al Embajador peruano Eduardo Garland
utilizando las columnas de "El Universal",
"El Nacional" y "La Esfera" de
Caracas y enteró a la opinión de ese
país sobre los vergonzosos sucesos de la invasión
del 41, demostrando ser un patriota a ultranza y un
permanente defensor de los imprescriptibles e inalienables
derechos del Ecuador en la cuenca Amazónica.
En 1.956 fue trasladado como
Encargado de Negocios del Ecuador ante los gobiernos
de Dinamarca, Suecia y Noruega con sede en Copenhague.
Allí abrió Exposiciones sobre productos
exportables ecuatorianos en algunos centros comerciales
y culturales. El Rey de Suecia se interesó
por nuestra arqueología y suscribió
un convenio comercial con el Ecuador.
El de Dinamarca abrió
el comercio al banano con una flota que empezó
a hacer viajes a Guayaquil y bautizó a uno
de esos barcos con el nombre de Ecuador, invitando
a Villacrés Moscoso a la inauguración
de los
(1) En la década de los años 70 las
Naciones Unidas adquirieron los derechos de autor
de la mencionada obra en mil dólares reeditándola
varias veces en los cinco idiomas oficiales de dicho
organismo internacional, de suerte que hoy es un clásico
del derecho internacional.
viajes. También le tocó aclarar en Copenhague
al navegante Thor Heyerdahl sobre numerosos aspectos
de la navegación precolombina, todo lo cual
recogió en 1.970 en un interesante folleto
titulado "El viaje transpacífico de la
balsa, rememora tradicional actividad de los pobladores
primitivos ecuatorianos."
Sin embargo, a pesar del éxito
de sus gestiones diplomáticas y comerciales,
le hostilizaban de la Cancillería por el hecho
de no ser quiteño, al punto que hasta le llegaron
a demorar los pagos varios meses manteniéndole
en constante intranquilidad. Finalmente tuvo que presentar
su renuncia en 1.958.
Era un asiduo colaborador de
la Revista de la Sociedad Geográfica de Francia
y de otras muchas instituciones científicas
de Europa y América y a su regreso, de paso
por Italia, dictó una Conferencia sobre el
Ecuador en la Universidad de Perugia, en idioma italiano,
lengua que domina al igual que el francés,
inglés y portugués. En Milán
aprovechó para aclarar conceptos con una Casa
editora, propietaria de la "Enciclopedia Geográfica
Italiana", que contenía graves errores
sobre el Ecuador.
En 1.959 fue contratado por
la Facultad de Filosofía y Letras de la U.
de Guayaquil para dar clases de francés, luego
desempeñó brillantemente las cátedras
de Geografía y Geopolítica. La recién
creada Escuela de Diplomacia, Servicio Consular y
Funcionarios Internacionales de la U. de Guayaquil
le llevó a dictar Política Económica
Internacional del Ecuador, materia que por primera
vez se daba en el país. Ese año editó
como texto para sus alumnos "La Política
Comercial y Financiera Internacional del Ecuador"
en 250 pags.
En 1.965, durante una Conferencia
en la Biblioteca Municipal de Guayaquil, denunció
que la Junta Militar de Gobierno, a través
del Canciller Neptalí Ponce Miranda, había
entregado a los Estados Unidos el mar territorial
ecuatoriano, para que fuera usufructuado por los consorcios
atuneros de San Diego, California. El asunto trascendió
y el Canciller solicitó a la Gobernación
del Guayas la inmediata captura de Villacrés
Moscoso. Movilizados los pesquizas, tuvo que esconderse
por varios días para evitar el ultraje y solo
la intervención personal de su amigo el ex
Canciller Alvarado Garaycoa, quien explicó
la verdad de la denuncia al jefe civil y militar Coronel
Molina Arroyo, impidió que lo siguieran molestando.
Caída la Junta, Ponce Miranda fue llevado a
la Asamblea Nacional Constituyente a explicar su conducta
y juzgado como traidor fue censurado en forma deshonrosa.
Mientras Villacrés Moscoso, separado de la
Universidad por la dictadura el 63, recibía
varios honores internacionales y la CEPAL, Comisión
Económica para América Latina de las
Naciones Unidas, lo contrataba con otros técnicos
para lograr la integración de la América
Central. Allí colaboró hasta el 69 que
estalló la llamada guerra del fútbol
entre Honduras y El Salvador.
En 1.966 apareció en
Madrid la segunda edición de su "Geopolítica
del mundo tropical sudamericano. La región
Amazónica", en 516 pags. considerada obra
de gran importancia y consulta en las universidades
españolas de ese tiempo.
En 1.967, reinstalado nuevamente
en sus cátedras, comenzó a publicar
su libro mayor y fueron saliendo los cinco tomos de
la "Historia Diplomática de la República
del Ecuador". El primero apareció ese
año en 381 pags. trata sobre el período
histórico de la Audiencia de Quito y la Gran
Colombia. El segundo en 1.971 en 490 pags. va de la
desintegración de la Gran Colombia a la República
en 1.859. El tercero en 1.972 en 488 pags. comprende
desde ese último año hasta 1.931. El
cuarto en 1.976 en 529 pags. trata desde 1.931 hasta
1.944 y el quinto en 1.978 en 527 pags. va desde 1.945
hasta 1.963. Calificada de obra erudita, prolija,
ordenada, metódica, objetiva e imparcial, se
complementa admirablemente bien con el "Ensayo
Histórico Crítico de las relaciones
diplomáticas del Ecuador con los estados limítrofes"
de Jorge Pérez Concha. (2)
En 1.970 se opuso durante la
dictadura civil de Velasco Ibarra a la negociación
y suscripción del Tratado "Puyango-Tumbez,
Catamayo-Chira" por el que se entregó
las aguas de esos ríos ecuatorianos el Perú
sin recibir ninguna compensación a cambio.
Entonces se editó en México una gran
obra de Derecho Internacional titulada "Dictámenes
Jurídicos Latinoamericanos" dentro de
la serie "Grandes Opiniones", donde constan
incluidos sus dictámenes consultas que le habían
sido formuladas oficialmente en diferentes épocas
por los gobiernos de Irán, Venezuela, Panamá,
Guatemala, Brasil, Corea del Sur y Bolivia.
"En 1.972 emprendí
una intensa campaña a través del diario
El Universo contra la política castrense de
estrechar relaciones con el tradicional enemigo del
Ecuador, razón por la que en la reorganización
que la dictadura de Rodríguez Lara decretó
para la Universidad de Guayaquil, quedé cancelado
cuando ejercía el subdecanato de la Facultad
de Filosofía."
Ese año dio a la luz
en la Casa de la Cultura su " Derecho Internacional
ecuatoriano" en 480 pags. El 73 publicó
su texto de "Geohistoria del Estado Ecuatoriano"
en 161 pags. primero de una serie de tres que continuó
el 74 con "Geoeconomía Internacional del
Estado Ecuatoriano" en 76 pags. y el 78 con "Geopolítica
del Estado Ecuatoriano" en 103 pags.
También el 73 fue contratado
por la Secretaría de la Federación de
los Estados Enclaustrados para que actuara de asesor
de las próximas conferencias que iban a celebrar
y colaboró con ellos hasta 1.980. El 74 redactó
la declaración que aprobó la Conferencia
celebrada en Kampala, capital de Uganda, el 2 de Mayo
de ese año. I mientras recibía tales
reconocimientos del exterior la Cancillería
ecuatoriana le temía y hasta le consideraba
un elemento peligroso, cerrándole las puertas
del servicio
(2) Su Historia es general
pues contiene las relaciones del Ecuador con los países
del mundo. La de Pérez Concha de límites,
es más bien específica, ambas constituyen
los máximos logros alcanzados en estos temas.
diplomático, que en cambio eran generosamente
abiertas a tantos jovencitos ineptos y a los consabidos
ociosos de carrera.
Su campaña vertical
y sin tapujos desde las páginas de “El
Universo” se fue tornando cada vez más
fuerte, acusando las reiteradas ineficiencias y fracasos
de nuestra débil diplomacia. En 1.975 el Canciller
Dr. José Luis Paredes, más por temor
que por buena voluntad, le solicitó que integre
la delegación ecuatoriana a la Conferencia
Interamericana que se reunió en Quito, honor
que Villacrés Moscoso rechazó cuando
comprendió que no podía comprometerse
como periodista veraz con una diplomacia tan inefectiva.
En 1.976 recibió un
homenaje en la Universidad Laica de Guayaquil y aprovechó
la oportunidad para acusar las actuaciones de las
Delegaciones ecuatorianas a las Conferencias del Mar,
que calificó de actos de traición a
los intereses económicos de la Patria.
Allí informó
que el Ecuador se encontraba listo a firmar la Declaración
de la Convención de Jamaica, contraria a la
tesis de las doscientas millas de mar territorial,
y tras incesante lucha logró que el Ecuador
no lo hiciera.
En Julio integró la
expedición científica ecuatoriano- británica
a la cueva de los Tayos. A comienzos del 79 el Ministro
de Educación y el Consejo Supremo de Gobierno
lo designó cabeza de terna para optar el premio
Internacional Maracay, creado por el Consejo Interamericano
para la Educación, Ciencia y Cultura. Poco
después, cuando había pasado a las finales,
el mismo Ministro pidió por medio del representante
ecuatoriano a la OEA. reemplazar el nombre de Villacrés
Moscoso por haberse expresado en una Conferencia radial
como contrario a la reforma educativa que intentaba
implantar el gobierno. Dicha petición provocó
- como es lógico y natural- una situación
absurda y un acalorado debate.
Finalmente, como los delegados
no quisieron oponerse frontalmente al gobierno ecuatoriano,
optaron por declarar a Villacrés Moscoso segundo
en el Premio Maracay, que de esa forma se le escapó
de las manos. Casi enseguida subió al poder
el Dr. Jaime Roídos Aguilera quien premió
los esfuerzos y sacrificios de su asesor personal
Villacrés Moscoso y le propuso la Embajada
de Nicaragua, funciones que declinó en razón
de su cátedra y columna semanal en “El
Universo” y por la guerra civil que se vivía
en ese país, que lo hubiera obligado a conceder
asilo diplomático a tantos picaros somocistas
que abundaban en Managua.
Ese año se opuso por
la prensa a la propuesta de los Estados Unidos para
perforar un foso hasta llegar a una gran cueva en
el subsuelo de las Galápagos, con el fin de
guardar los desechos atómicos procedentes de
ese país y luego cerrarla herméticamente.
La campaña tuvo éxito y la Comisión
Nacional ecuatoriana de Energía Atómica
terminó por rechazarla.
En 1.982 acusó al Presidente
Oswaldo Hurtado de organizar un Consenso para conocer
cual era la voluntad popular sobre nuestras relaciones
con el Perú y abrió intensa campaña
contra el propósito del gobierno de firmar
una Convención Interamericana sobre el atún,
en la que el Ecuador admitió la tesis del atún
emigrante que favorecía ampliamente a los intereses
pesqueros norteamericanos.
En Noviembre del 83 comenzó
a escribir contra las pruebas atómicas que
venía realizando Francia en el Océano
Pacífico del Sur porque producen resquebrajamientos
de los fondos marinos. El Agregado de Prensa de la
Embajada de Francia tuvo la osadía de salir
a refutarle pero quedó muy mal parado.
El 23 de ese mes, en el salón
de Actos de la Escuela de Diplomacia de Guayaquil,
el Ing. Luis Carrera de la Torre sustentó una
conferencia sobre la negociación de los Convenios
de la cuenca hidrográfica "Puyango-Tumbez
Catamayo-Chira" y al abrirse la discusión
fue refutado con argumentos irrebatibles por Villacrés
Moscoso, quién denunció que desde 1.978
se había incluido la colonización de
los valles de los ríos Zamora y Nangaritza
en los programas de la subcomisión ecuatoriana-peruana
y en un préstamo que ese año dio el
Banco Interamericano a esa Comisión, el Perú
había votado favorablemente, porque ese organismo
dependía de él.
Igualmente, en ese Ciclo de
Mesas Redondas y Conferencias, debatió con
Rene Ortíz Duran ex Secretario de la OPEP y
con el Dr. Boris Abad de CEPE. sobre la inconveniencia
de la integración del Ecuador en la referida
OPEP.
El 26 de Noviembre de 1.986
se efectuó una Mesa Redonda en el Hotel Continental
sobre las islas Galápagos e impugnó
la presencia de la Fundación Internacional
Charles Darwin que se benefició con donaciones
de varios estados, incluso el ecuatoriano.
En Mayo del 88 debatió
con el Delegado de la Cancillería Ing. Iván
Calero sobre la aprobación del Tratado Puyango-Tumbez
con el Perú y denunció que existían
unas Cartas Reversales firmadas por el Embajador del
Perú en Quito e intercambiadas con el Canciller
ecuatoriano Dr. Edgard Terán Terán el
25 de Octubre de 1.985 "en las cuales se consignan
graves atentados contra nuestra soberanía.
"El Universo dio amplia acogida a la información
que salió en primera página y con un
Mapa. Ese mes y luego en Junio y Julio debatió
nuevamente con el Ing. Carrera de la Torre en el local
de la Academia de Guerra Naval y con el Ing. Iván
Calero en el Instituto de Diplomacia de la U. de Guayaquil.
En 1.989 editó dos folletos
titulados: "Los Hermanos Villacrés Moscoso,
Impulsadores del Transporte Marítimo Internacional.
Antecedentes históricos en su desarrollo"
en 16 pags. y "Mi lucha en la defensa de los
Derechos Territoriales del Ecuador" en 28 pags.
ambos de índole familiar y autobiográficos.
Ese año apareció la segunda edición
de su historia diplomática, actualizada hasta
1.958, mediante auspicio económico del Banco
Central.
A principios de 1.991 sufrió
un derrame cerebral que le mantuvo imposibilitado
por algunas semanas pero lo superó casi enseguida
con molestias en el brazo derecho. En Diciembre el
Congreso Nacional lo declaró "Hijo predilecto
de la Patria", honor altísimo que compartió
con los Drs. Antonio Parra Velasco y Jorge Pérez
Concha.
El martes 19 de Enero de 1.993
se incendió una casa vecina a la suya en Juan
Montalvo y Panamá, perdiéndose la mayor
parte de su valiosa biblioteca por acción del
agua que cayó en el interior de su domicilio.
Muy deprimido fue llevado por sus sobrinos a la casa
de uno de ellos. Poco días después la
Universidad de Guayaquil le declaró ''Profesor
Emérito" pero no pudo concurrir a la recepción
de la correspondiente Medalla y Diploma.
Su estilo, demasiado cáustico
para juzgar los hechos, le hizo antipático
a la Cancillería; pero la verdad de sus opiniones,
la versación y profundidad demostrada en la
defensa de los más altos intereses de la Patria,
le conquistaron el favor de los lectores del país.
que seguían con entusiasmo siempre creciente
sus numerosas polémicas. Lástima grande
que esta labor haya sido mal comprendida pues de haberse
contado con su asesoría otros hubieran sido
los logros del Ecuador en el campo internacional.
Su desinterés y patriotismo
le granjearon persecuciones militares y hasta el aislamiento
de los medios diplomáticos, pero todo lo sobrellevó
con paciencia. Sus descubrimientos en archivos extranjeros,
de extraordinaria importancia para el seguimiento
de las relaciones internacionales del Ecuador, le
acreditan ante la posteridad.
De mediana estatura, nervioso,
musculado, blanco, miope, hablaba rápido y
gesticulaba con vehemencia al exponer sus doctrinas,
tal su Carácter.
Como maestro logró discípulos y formó
criterios, consagrándose ante la juventud del
país.