En 1.901 arribó a Quito
Eduardo Uribe, que se transformó en su amigo
permanente y a diario visitaban al General Plaza,
quien les recibía con toda confianza recostado
en su dormitorio. La fama de Andrade de General triunfador
en Tumaco y de revolucionario le abría todas
las puertas, era el hombre del momento. El General
Benjamín Herrera Uribe le designó representante
del Partido Liberal colombiano en el Ecuador, una
especie de agente plenipotenciario. En Agosto ascendió
Plaza a la presidencia de la República y lo
envió de Profesor del Instituto Pedagógico
creado en Cuenca y también colaboró
en el periódico "El Porvenir" de
esa ciudad. Al poco tiempo le cambió a la Dirección
del Colegio en Bahía de Caráquez en
reemplazo del Normalista español Fernando Pons.
En 1.902, dadas las dificultades
económicas y pedagógicas encontradas
en Bahía, regresó a Guayaquil; decisión
que resintió a su protector el Presidente Plaza,
que deseaba a toda costa el éxito de ese Colegio.
La policía le vigilaba
constantemente pues se temía en las altas esferas
que comprometiera la neutralidad del Ecuador con Colombia
organizando nuevas aventuras bélicas. Plaza
demostraba con ello no ser tan romántico como
su antecesor Alfaro, para quien todo movimiento liberal
en los países americanos era como algo suyo.
El Cónsul colombiano Manuel Padrón y
el Ministro en Quito Emiliano Isaza le consideraban
sujeto peligroso y llegaron a pedir en varias ocasiones
su internamiento.
Reinel, enterado como siempre
de todo asunto político, le previno insistentemente
y para evitar algún contratiempo enojoso le
envió de Agente de la Compañía
de Seguros de Vida Sur-América a Cuenca, pero
la ciudad no se encontraba aún preparada para
negocios tan nuevos y fracasó en las colocaciones.
Era Comandante General de Armas
del Azuay el General Julio Andrade, a quien agradó
sobremanera las "Cuestiónenlas Pedagógicas"
de su tocayo y le nombró Profesor de Matemáticas
del Colegio Nacional. Tan buena amistad hicieron que
a poco llegaron a compadrearse pues el General fue
padrino de uno de los numerosos hijos del escritor.
En Cuenca la Pedagogía
estaba muy atrasada y tuvo oportunidad de poner en
práctica las nuevas normas con éxito
tal, que el exigente crítico y pedagogo Dr.
Tomás Rendón Solano le felicitó
un día en la calle, haciendo pública
su admiración.
En 1.903 escribió para
"El Grito del Pueblo" una serie de seis
artículos sobre el Tratado del Canal y la secesión
de Panamá que fueron leídos con fruicción
y causaron furor hasta en Bogotá. También
fallecieron varios de sus hijos pequeños de
diversas causas naturales y concluyó unos folletos
sobre Aritmética y Gramática. (1)
(1) "Aritmética
y guía para su enseñanza oral, objetiva
y práctica" apareado por entregas en "El
Grito del Pueblo" con un total de 45 pags. y
"Gramática castellana y guía para
su enseñanza natural, oral, objetiva y práctica,"
también en entregas y en 64 pags. Ambas obritas
pedagógicas aparecerían recién
en 1.904 en la revista oficial "Repertorio de
Instrucción Pública" de Quito.
A fines de año, su nuevo
compadre fue designado Ministro de Instrucción
Pública, le llevó a Quito de Rector
del Normal de Varones Juan Montalvo y fundó
la revista pedagógica oficial "Repertorio
de Instrucción Pública" que se
repartía gratuitamente, se mandaba a los Ministerios
sudamericanos de Instrucción Pública
y fue utilizada por los maestros ecuatorianos con
fines didascálicos.
En 1.904 el General Andrade
pasó de Plenipotenciario a Bogotá y
fue sucedido en el Ministerio por Luis A. Martínez
Holguín, quien elevó a Andrade a Vocal
del Consejo Superior de Instrucción Pública
como profesor de Pedagogía. Entonces ofreció
una exhibición pública de los modernos
métodos pedagógicos de Fruebel y Pestalozzi.
En 1.905 ascendió a
la presidencia Lizardo García y al Ministerio
de Instrucción Pública el Dr. Angel
Espinosa, quien adquirió las ediciones completas
de la Aritmética y Gramática de Andrade
para su distribución gratuita entre el alumnado
de la República, en once mil sucres pagaderos
en tres meses; pero la caída aparatosa del
régimen en Enero de 1.906 impidió tales
pagos y lo que fue peor, Andrade tuvo que renunciar
a la Dirección del Normal.
Nuevamente en Guayaquil inició
la publicación de un Almanaque y hasta solicitó
colaboraciones pero la falta de liquidez dio al traste
con la idea. A mediados de año huyó
con su familia a Cajabamba por la fiebre amarilla.
En 1.907 regresó a Guayaquil y como su esposa
no resistía los calores pasaron a fundar un
Colegio en Alausí. Finalmente terminó
por alquilar un tercer piso en una casa de Manuel
Pólit Lazo y fundó otro establecimiento
educacional; más, la inconstancia propia de
su carácter hizo que pronto cambiara de ocupación.
El 25 de Junio de 1.908 asistió
al almuerzo de trescientos cubiertos distribuidos
en mesas formando elipses en los salones unidos de
Senadores y Diputados con motivo del arribo del ferrocarril
a Quito. En Julio fundó con sus compatriotas
Julio Esaú Delgado y Juan Ignacio Galves el
"Diario del Ecuador" donde aparecieron varios
cuentos suyos escritos más bien por compromiso
pero que agradaron al común de los lectores.
En "El Nuevo Tiempo" de Bogotá empezaron
a publicar sus noticias y colaboraciones sobre el
ferrocarril y otros tópicos ecuatorianos.
En 1.909 se formó un
Comité de festejos pro Centenario de la Independencia.
Enrique Franco le solicitó que escribiera algo
sobre los próceres y así surgió
la mejor de sus obras "Próceres de la
Independencia. índice alfabético de
sus nombres con algunos bocetos biográficos"
en 417. pags. En Julio fundó y dirigió
el periódico oficialista "La Defensa Nacional"
durante el amago de guerra con el Perú pero
pasado el peligro dejó de salir. El día
10 de Agosto concurrió al Banquete ofrecido
por la Presidencia de la República a las delegaciones
oficiales de los países amigos en el Palacio
de la Exposición. Por esos días mantenía
una cordialísima amistad con su paisano Jaime
Mejía (2) y con motivo del arribo del poeta
Alfredo Gómez Jaime, secretario de la delegación
colombiana en Quito, asistió al almuerzo de
bienvenida.
En 1.911 el Concejo de Zaruma
le financió el folleto "Cantón
de Zaruma. Sus minas, sus bosques" en 30 pags.
Sus dos compadres Leonidas Plaza y Julio Andrade se
perfilaban a la presidencia de la República
y al ocurrir el arrastre de los Alfaro y el asesinato
de Andrade, viajó a Panamá con su compadre
el Dr. Felicísimo López y publicó
en dos mil ejemplares "Páginas de sangre,
los asesinatos de Quito el 28 de Enero de 1.912"
en 120 pags.
(2) Mejía era propietario de una plantación
de caucho en la amazonía ecuatoriana y le invitó
a Londres con gastos pagados y el regreso por los
Estados Unidos, para vender un cargamento de caucho
en la capital británica. Andrade agradeció
el gesto pero se excusó y Mejía viajó,
vendió lo suyo y falleció de regreso
al Ecuador de muerte natural.
Nuevamente en el país
tuvo que vivir de incógnito en Zaruma para
evitar retaliaciones políticas. Sus dos hijos
mayores trabajaban en el campamento minero norteamericano
de Portovelo y subían por las tardes a dormir
en Zaruma. En 1.913 falleció su suegro y heredó
su esposa algunos bienes de fortuna.
Como Carlos Concha se había
alzado en armas en la provincia de Esmeraldas, el
Intendente de El Oro descubrió una conjura
familiar en Zaruma, en apoyo de los revolucionarios
de Concha y confinó a varios jóvenes
a Ambato, entre ellos a sus hijos Benito y Manuel
de Jesús Andrade. Por entonces se formó
un Tribunal Arbitral encargado de resolver las reclamaciones
de ciudadanos colombianos en el Ecuador y llevado
su caso - la compra de sus dos edificios - ordenó
al gobierno que le abonara cuatro mil sucres, en cuatro
mensualidades de un mil sucres cada una, lo que logró
en 1.920.
En 1.915 se estableció
con todos los suyos en Ambato, editó "Apostilla
Geográfica Universal" en 102 pags. mientras
su señora convalecía de una pleuresía
y con motivo de la Guerra Mundial escribió
algunos artículos germanófilos aparecidos
en la prensa nacional, pues admiraba mucho a la nación
alemana, cuna de grandes educadores.
En 1.916 los Dres. Antonio
José Restrepo y Antonio Olano, miembros de
la Comisión Delimitadora entre Colombia y el
Ecuador, le pidieron que retornara a su Patria y estuvo
a punto de aceptar tan generosa oferta pues entrañaba
los gastos del viaje, más a última hora
su señora se opuso.
Entonces ayudó a Nicolás
G. Martínez Holguín en la fundación
del semanario "El Eco de Ambato" que desde
el octavo número empezó a aparecer dos
veces por semana y duró mientras Andrade permaneció
en la administración.
En 1.918 adquirió una
casa antigua en Ambato con un dinero que le manejaban
donde "Max Muller y Cía." de Guayaquil,
con el saldo tuvo que repararla el 20 pues amenazaba
ruina.
En 1.922 estudió en
los archivos de los cuatro cantones de la provincia
de El Oro. El 23 dio a la luz su estudio sobre "Provincia
de El Oro. Monografías cantonales. Zaruma"
en 146 pags. auspiciado por esa Municipalidad y con
un aviso de cien sucres que le dio Jacinto Jijón
y Caamaño para que apurara la impresión.
En 1.924 se asoció a
los ingenieros contratistas Simmonds y Manuel Navarro
a fin de proveer de travesías al ferrocarril
Puerto Bolívar – Portovelo en construcción.
Como su esposa estaba cardiaca
y con principios de hidropesía, hipotecó
su casa para internarla varias veces en Guayaquil,
pero todo fue inútil porque falleció
el 4 de Octubre, tras 35 años de vida matrimonial.
A fines de año y con
motivo de una fabulosa herencia que dizque se iba
a repartir en tierras situadas en el valle del río
Cauca en Colombia, publicó en "El Comercio"
de Quito sus "Descendencias colombianas en el
Ecuador" que aparecieron republicadas en "El
Telégrafo" de Guayaquil y causaron sensación.
Dicho trabajo, producto de su curiosidad y acuciosidad,
sirvió para que los descendientes reclamaran
la fabulosa herencia de doña Catalina de Camargo.(3)
(3) Según se decía,
doña Catalina había heredado un inmenso
latinfundio en el Valle del río Cauca, que
estaba por repartirse entre sus descendientes. Muchos
ecuatorianos viajaron a cali, Briga y Palmira donde
estaban “los planos originales” el asunto
se volvió escandaloso, traspasó las
fronterasy no faltaron quienes los llegaron a exibir
a la curiosidad turíticas. En el Ecuador todos
empezaron a remontan sus ancestros. Mi abuela Teresa
y mi tía Delfina Concha hicieron el viaje,
no recibieron nada aunque un abogado pillo les hizo
presentar la correspondiente solicitud, pero regresaron
contentas al haber visitado a la tía María
que vivía en Cali y esperanzadas en recibir
algo de la fabulosa herencia.
En 1.925 dio a la luz en Guayaquil el "Diccionario
Geográfico Amazónico" en 71 pags.
y por su amistad con el Presidente Gonzalo S. Córdova
cayó preso tras el golpe revolucionario del
9 de Julio, por orden de su antiguo discípulo
el Coronel Ildefonso Mendoza Vera.
En Enero de 1.926 el consulado
colombiano en Guayaquil le entregó 200 y dólares
para que retornara a su tierra tras 49 años
de andanzas por el Ecuador. En Cali fue saludado por
la prensa y hasta salió un reportaje especial.
Avanzó a Palermo, a Guagua su pueblo natal,
a Neiva y finalmente a Bogotá, donde le visitaron
y cumplimentaron viejas amistades.
"El Tiempo" le pagó
dos artículos a 5 dólares cada uno,
visitó las instituciones culturales y fue el
personaje del día. La Academia colombiana de
la Lengua pagó la edición de su "Diccionario
ortológico, analógico, sintáctico
y ortográfico o Catálogo de Voces Castellanas
cuyo uso puede ofrecer dificultad" obra útil
aunque olvidada. El Presidente Miguel Abadía
Méndez y su Canciller Carlos Uribe Cordovéz
le designaron Cónsul General en el puerto venezolano
de La Guaira.
Se trasladó en barco,
tomó posesión de sus funciones y avanzó
a Caracas, que le impresionó mucho por su desarrollo
modelo. El dictador Juan Vicente Gómez le tomó
aprecio y Andrade escribió de él.
En la Guaira realizó
una gran labor de acercamiento colombo-venezolano
hasta 1.929 que cesó en funciones. Entonces
viajó a Colón en la zona del Canal y
se domicilió en Bogotá. El 31 apareció
su "Estudio histórico, geográfico
y económico de los Estados Unidos de las Américas
(se excluyen islas y colonias)
En 1.932 se extraviaron los
manuscritos de su "Geografía Universal"
y el 34 los de la segunda edición de sus Próceres,
corregida y aumentada, pues de 700 fichas que tiene
la primera había logrado reunir 1.778.
En 1.934 rechazó el Consulado General de Colombia
en Iquitos por la insalubridad de ese clima y regresó
a Ambato tras ocho años de ausencia. Poco después
fue invitado a la inauguración del I Congreso
Nacional de Industriales, que presidió en esa
ciudad Carlos Manuel Larrrea R. de la fábrica
"La Internacional" de tejidos.
En 1.935 asistió a la
inauguración de la estatua de Bolívar
en Quito y concluyó sus "Andanzas de un
colombiano" en 316 pags. aparecido ese mismo
año en Ambato con dos apéndices: "El
Transvaal ecuatoriano" y "La Tierra en 1.935"
obra de innegable valor aunque muy desordenada, porque
su autor frisaba los 75 años; sin embargo de
su gran meticulosidad para llevar apuntes y de una
vitalidad asombrosa para viajar constantemente cambiando
de empleos. En fin, es un testimonio de primer orden
de la época de oro del liberalismo ecuatoriano.
A su muerte quedaron inéditos
algunos trabajos suyos, de los cuales cabe anotar
un libro de conversaciones titulado "Aritmética
enseñada por Manuelito, Margot y Gilma en conversación
de niños aplicada. Cómo el maestro debe
conducir a los niños para que ellos deduzcan
lo que se propone enseñarles."