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GABRIEL I. ARAUJO MIRANDA
MEDICO.- Nació en Quito el 8 de Febrero de 1.882 a las 8 de la noche, en el hogar del Coronel José Jesús Araujo, militar que había pertenecido al ejército del Dictador García Moreno y de la partera Juana Miranda, quien organizó en 1.896 la primera Maternidad que tuvo Quito, que funcionó por muchos años en una casa donada por Dña. Juana Vallejo.

Fue el tercer hijo de un hogar modesto, de escasos recursos, en el que sin embargo nada faltaba. En 1.888 comenzó a asistir a la Escuela Municipal de San Agustín, la más acreditada de su tiempo. El 93 hizo la primera Comunión en el Oratorio Festivo Salesiano del Protectorado. El 94 intervino en unas Sabatinas de la escuela y tras brillantes exámenes ganó los cuatro tomos de las Obras Completas de Fray Vicente Solano que acababan de ser editados en Europa y pasó a cursar la Clase ínfima en el San Gabriel, donde se mostró buen chico y hasta devoto, pero cuando un jesuita de nacionalidad belga le insinuó que fuera a Pifo a vestir sotana, tuvo el suficiente carácter para excusarse por carecer de una verdadera vocación.

A mediados del Curso su padre viajó a Guayaquil de profesor del Colegio San Vicente del Guayas, entonces fue internado por su madre que temió que dejara de ser el buen estudiante que era. Sus compañeros le decían "El Chivo" y se trompeó con uno que se burló de sus pobres pantalones de casinete y sus zapatos remendados.

En 1.900 se graduó de Bachiller en Filosofía con tres Primeras. Ese fue el último año que el San Gabriel concedió títulos.

En Octubre ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad Central y encontró que algunos profesores eran alcohólicos por la costumbre que existía en Quito de ofrecer un trago a los médicos cuando visitaban las casas.
Sus ideas eran de derecha y en 1.907, formando parte del directorio del Club Universitario, salió a las calles con otros compañeros, reclamó por la libertad electoral y contra la suscripción del contrato Charnacé del ferrocarril al río Curaray estimado como un negociado del gobierno. Marcha pacífica reprimida a balazos con el saldo trágico de varios muertos y heridos, los dirigentes tuvieron que esconderse varias semanas para no ir al Panóptico.

El 13 de Febrero de 1.909 se graduó de Licenciado y el 13 de Marzo de Doctor en Medicina con la máxima Nota y como no podía costear el banquete acostumbrado a los profesores, se despidió una vez terminado el acto, mientras su madre lloraba de emoción en uno de los salones vecinos. Luego fue a visitar a sus benefactores el Dr. Lino Cárdenas y su esposa Eloísa Tinajero para agradecerles todo cuanto habían hecho a su favor, pues era huérfano de padre.

Enseguida puso Consultorio y se llenó de clientela al punto que llegó a ganar hasta S/. 200 mensuales de honorarios, dinero que ahorró para viajar en 1.911 a especializarse en Europa. Primero estuvo en Guayaquil donde tomó el pequeño barco Manabí que le condujo a Tumaco, Buenaventura, Panamá y Colón, luego pasó en el Martinique a Puerto Cabello, la Guayra y finalmente arribó a Saint Nazaire.

En París observó con asombro un avión que era la novedad del momento. Después partió a Lieja y siguió entre Junio y Julio los cursos de perfeccionamiento de Obstetricia y Medicina Infantil con el profesor F. Fraipont en dicha Universidad, pagando 70 francos por la matrícula.

Trabajó un año en la maternidad de Lieja en contacto con las parturientas y sus niños. Hacía dos turnos semanales por las noches y de día atendía numerosos partos. Practicó dando anestesia de éter y al cloroformo, luego pasó a los seis Pabellones infantiles del Hospital de Baviera y aprendió dentro de la puericultura a preparar leche esterilizada de Babeurre.
El Profesor Pierre Nolf le hizo partícipe de sus numerosas fórmulas magistrales para combatir las enfermedades infantiles y cuando se le iba a terminar el dinero recibió la grata nueva de que el Presidente Emilio Estrada Carmona le había concedido una beca de 350 francos mensuales por dos años.

Con tan oportuna ayuda pasó nuevamente a París, alquiló un cuarto de estudiantes en el No. 50 de la Rué Monge y tomó en la Clínica Tarnier del Profesor Paúl Bar un Curso de Maniobras Obstétricas que le desilusionó mucho porque solamente era en maniquíes, pero con su compañero Raymond Reynders de Lieja asistía a las conferencias dominicales del Profesor Couvelaire y los jueves por las noches en Baudelocque, a las que dictaba su ayudante agregado el Profesor Brindeau.

Después siguió un curso en el Hospital Enfants Malades del Profesor Víctor Hutinel, cuyo colaborador principal logró más tarde gran fama - Pierre Nobecourt - y tenía de asistentes a una pléyade de discípulos médicos de planta.

Finalmente tomó un Curso teórico de Microbiología de siete meses de duración en el afamado Instituto Pasteur de París, con el sabio y modesto Director Roux, especializado en casos de difteria. Afínales de 1.913 volvió a Quito con un equipaje completo para instalar un Consultorio presentable, desde el infaltable microscopio adquirido a plazos hasta numeroso instrumental y libros de Medicina. Encontró a su madre enferma pero muy contenta de verle de nuevo a su lado, comenzó otra vez a ganar bien y pudo sostenerla con holgura hasta que falleció en Julio de 1.914 a causa de la vieja dolencia en su válvula mitral. Desde entonces veneró su memoria con especial dedicación.

En 1.915 instaló una biberonía para preparar leche esterilizada de Babeurre a utilizarse en la alimentación artificial infantil y combatió arduamente al gremio de las nodrizas que tantas enfermedades contagiaban a los lactantes sin darse cuenta.

En 1.916 contrajo matrimonio con Rosa Maria Chiriboga Manrique unión feliz y descendencia. El 18 comprobó la existencia de la difteria en Quito y la atacó con el suero de Roux, que por aquel tiempo era lo único eficaz contra dicha dolencia.

También fue el primero en hacer llegar al Ecuador la anatoxina de Ramón fabricada por el Instituto Pasteur de París, que servía para la vacunación antidifterica.

El 11 de Mayo de 1.920 fundó en Quito con la participación de sus colegas Dres. Isidro Ayora Cueva, Ricardo Villavicencio Ponce, Aurelio Mosquera Narvaez y de varias damas de la sociedad pudiente, la institución benéfica de "La Gota de Leche", en la que prestaría servicios hasta su fallecimiento con una dedicación a toda prueba.

El propósito de "La Gota de Leche" era implantar la alimentación artificial por medio de leche de vaca esterilizada con biberones y botellas especiales y procurando que esta alimentación fuera mixta, mediante mamadas de la madre en intervalos para conseguir que el niño se adaptara a esta modalidad, evitando las enfermedades gastrointestinales y disminuyendo la alta letalidad. Pronto las señoras hicieron que los médicos menos pacientes se retiraran y solo quedó el Dr. Araujo como especialista y Director, que con su carácter bondadoso las soportaba. Al final, perdido el empuje científico inicial, "La Gota de Leche" fue un simple reparto de beneficencia privada.

Era un buen hombre, humanitario, afable, discreto, educado, servicial, pero al mismo tiempo falto de iniciativas verdaderamente científicas, quedó encasillado en los conocimientos traídos de Europa sin actualizarlos y progresar y terminó siendo un personaje folklórico que se retrataba con los niños, las damas y usaba procedimientos terapéuticos inusuales. Por eso sirvió veintidós años gratuitamente en "La Casa del Niño" otra institución de caridad.

Al fallecimiento del Dr. Mariano Peñaherrera había recibido sus cátedras de Deontología y Medicina Legal en la Universidad Central. Mas, a pesar de sus cursos en París con especialistas en dichas materias – Profesores Thoinot y Balthazar- se limitó a explicar la teoría dejando a un lado las demostraciones prácticas de lesiones, en autopsias, etc. Quizá por eso, cuando en Noviembre de 1.926 chocó su criterio de derecha con el de otros alumnos y profesores de avanzada ideología, fue expulsado aparatosamente con dos profesores más.

Entonces se asoció para fundar la Clínica Pasteur con los Dres. Carlos y Eduardo Bustamante Pérez y Manuel Villavicencio, corriendo a su cargo la aplicación de la anestesia, la Ginecología y los partos normales, así como las enfermedades de los niños; nunca abordó los partos distósicos según lo ha referido el Dr. Carlos A. Montero Carrión.

Prontamente la Clínica cobró fama y a pesar de que no se abusaba en los precios ni se realizaban abortos y que a los sacerdotes y monjas jamás se les cobraba por las atenciones sino por el cuarto y los remedios, fue un excelente negocio. Mas, al cabo de algunos anos, prefirió retirarse de la sociedad.

En los años 30 presidió la Junta del Hospital de Niños Vaca Ortiz hasta que dicho centro de salud pasó a formar parte de la Asistencia Pública. En 1.959 celebró sus Bodas de Oro profesionales con la edición de un folleto de 16 pags. condensando su Curriculum Vitae. Allí consta el verso de José María Peman que escogió para sintetizar su vida y que dice: // Alma da lo que poseas/ Hasta las últimas sobras/ Tu voluntad date en obras/ I tu espíritu en ideas/ Que vida que no florece/ I es estéril y escondida, / Ni fecunda ni crece/ Es vida que no merece/ El santo nombre de vida.//
Solía colaborar con las señoras en la atención a los niños y estaba semiretirado por su entrega casi total a "La Gota de Leche" en la que trabajó hasta el fin. Tenía el tema de diagnosticar difteria a casi todas las inflamaciones severas a la garganta, sin tomarse el trabajo de obtener la debida comprobación médica en el laboratorio. También era partidario de aplicar el método de la vacunación con inyecciones de sangre de parientes próximos, que habían sufrido la dolencia denominada la coqueluche, pues es bien sabido que esta no se repite.

Imaginativo y emprendedor, vivía ideando tratamientos propios, más bien caseros. Antes del arribo de los antibióticos al Ecuador curaba las infecciones puerperales con inyecciones de sangre de la misma enferma y en los casos extremos de septicemia asociaba a la auto hemoterapia diarias inyecciones de cloruro de calcio, que según decía daban magníficos resultados. Solía mejorar los derrames cinoviales en las rodillas con diez o doce aplicaciones dolorosas del Termocauterio de Paquelin en cada sesión y con dos o más sesiones en diez o doce días no había derrame que no cediera aunque fuera muy voluminoso. Quitaba los vómitos de los primeros meses del embarazo con inyecciones de sangre del marido de dos centímetros cúbicos, aplicadas durante tres o cuatro días durante dos semanas y hasta llegó a opinar que por medio tan sencillo se podría a través del laboratorio resolver el intricado problema de la investigación de la paternidad. Las parálisis faciales no producidas por causas cerebrales sino por malos aires y siempre que no se les hubiere aplicado tratamientos eléctricos, las sanaba con un compuesto de extracto o tintura de quinina, nuez vómica y fosfuro de zinc.