VICTOR HUGO BRIONES
URQUIZA
DIRIGENTE SINDICAL.-
Nació en Colimes, Cantón Balzar, Provincia
del Guayas, el 12 de Junio de 1.910 y fueron sus padres
legítimos Víctor Hugo Briones Paz, Sargento
Mayor del ejército alfarista, comerciante propietario
de una finca de arroz, cacao, café, frutas
ubicadas en la zona de Colimes, fallecido por infarto
cardiaco en 1.922 y Rosa Urquiza Córdova naturales
de las Lomas de Santa Lucía.
Muy joven se trasladó
con los suyos a Guayaquil y alquilaron una casa de
madera en 9 de Octubre y Quito propiedad de los hermanos
Guzmán Aspiazu.
De seis años fue matriculado
semi-interno en la escuela "Francisco Campos"
del Prof. Guillermo Medina. A los doce quedó
huérfano con estrechez económica, entró
al "Vicente Rocafuerte" y fue un buen estudiante.
Le gustaba la literatura y hasta llegó a escribir
un cuaderno de poemas hoy perdido.
En 1.928 se graduó de
Bachiller y viajó de profesor a una escuela
fiscal en Yaguachi donde realizó sus primeras
experiencias en el magisterio. En 1.929 retornó
a Guayaquil y se matriculó en la Facultad de
Jurisprudencia pero tuvo que abandonarla para atender
su hogar. En 1.930 fue profesor nocturno en una escuela
de trabajadores ubicada en Luque y Pedro Carbo y comenzó
a interesarse en el obrerismo concurriendo a reuniones
y mítines sindicales. Los años treinta
fueron años asendereados y en su afán
proselitista recorrió la provincia conociendo
las necesidades de los trabajadores.
En 1.937 contrajo matrimonio
con María Alicia Arévalo Heredia con
quien fue muy unido y feliz pues ella también
era profesora y compartía sus afanes por el
mejoramiento del proletariado. Casi enseguida consiguió
la plaza de maestro en la escuela del campamento minero
de Ancón a cargo de los ingenieros ingleses
del Anglo, pero como al cabo de pocos meses –
en 1.938 - formó un Sindicato, primera organización
clasista en ese lugar, fue cancelado por oficio y
le dieron cuarenta y ocho horas para que abandonara
el lugar.
Nuevamente en Guayaquil habitó
con su esposa, a esa fecha embarazada, en casa de
su suegra Elisa Heredia, en Ayacucho y Santa Elena,
tras cinco meses de desempleo logró el puesto
de profesor en la escuela fiscal de Cone con S/. 350
mensuales de sueldo. Por eso pasaba solamente los
fines de semana con los suyos.
En 1.939 consiguió el
cambio a la escuela fiscal No. 4 Antonio José
de Sucre, situada en Rocafuerte y Tomás Martínez
y presidió la delegación del Sindicato
de Educadores a la Convención Nacional de profesores
realizada en Quito, que censuró acremente al
Ministro de Educación, José María
Estrada Coello, por el constante ataque a los profesores
sindicalizador izados. También fundó
el Sindicato de Educadores y el Consultorio Pedagógico.
En 1.941 alquiló un
departamento en Vélez y García Avilés,
casa de madera propiedad del Dr. José María
Ala-Vedra y Tama y fue designado Secretario General
del Partido Socialista. Ya era Secretario de Actas
y Comunicaciones de la Unión Sindical de Trabajadores
del Guayas y dedicaba todo su tiempo libre al sindicalismo.
A principios de Octubre fue
delegado al I Congreso de la Confederación
de Trabajadores de América Latina CTAL a celebrarse
en México por los trabajadores de la costa.
Gustavo Valencia Cisneros fue por los de la sierra.
El día 15 de Septiembre
más de un centenar de trabajadores le brindaron
un agasajo en el comedor municipal No. 1. El 25 salió
a Puna en la motonave Huancavilca gentilmente cedida
por el Cuerpo de Bomberos, tomó el vapor Santa
Lucía con destino a Panamá, redactando
sus Notas de Viaje que aparecieron en "El Universo".
En el Congreso defendió
los intereses territoriales del Ecuador y conoció
al líder mexicano Vicente Lombardo Toledano;
quien dirigía las sesiones. Finalmente emprendió
viaje a New York pues el gobierno le había
nombrado miembro de la Delegación ecuatoriana
a la Conferencia Internacional del Trabajo, convocada
bajo los auspicios de la Organización Internacional
del Trabajo con sede en Montreal.
Las sesiones se efectuaban
en la Universidad de Columbia, pudo asistir a la penúltima,
sin intervenir, porque solo se votaban las ponencias.
La última se llevó a cabo en el Capitolio
de Washihgton y estrechó la mano del Presidente
Franklyn Delano Roosevelt.
La Delegación ecuatoriana
estuvo presidida por el Director General del Trabajo
Carlos Dousdebes e integrada por Luis Eduardo Lasso
por el gobierno, Jacinto Jouvin Arce y Eduardo Salazar
Gómez por la parte patronal, Víctor
Hugo Briones y Gustavo Valencia Cisneros por la parte
laboral. Actuó como Asesor el Dr. Abel Romeo
Castillo condueño del diario “El Telégrafo"
En los Estados Unidos conversó
en español con el Vicepresidente de la República
Henry Wallace y fue invitado por Nelson Rockefeller,
Presidente de la Comisión de Asuntos Interamericanos,
a una gira por diversos estados de la Unión.
De vuelta al Ecuador a principios
del 42 fundó en Guayaquil la célula
socialista "Lázaro Cárdenas".
En Octubre fue electo Secretario de la Conferencia
de Unificación Sindical para consolidar a la
clase trabajadora y constituir una central que estructurara
los métodos para la lucha de la clase obrera
y de los sectores democráticos contra la brutalidad
del nazi-facismo. En dicha Conferencia se comprometieron
los Delegados a volverse a reunir en Marzo siguiente
en un magno Congreso Nacional de Trabajadores en Quito.
Ante tales avances del sindicalismo
ecuatoriano, el Gobierno y la Curia capitalina empezaron
a sentir serios temores, pues comprendían que
la unidad clasista iba en mengua de sus intereses
y privilegios e hicieron todo lo posible para impedir
la reunión. El Arzobispo Carlos María
de la Torre atacó a Lombardo Toledano manifestando
que había sido enviado por el gobierno mexicano
a fomentar la guerra del comunismo ecuatoriano contra
el clero y la Iglesia Católica, condenó
la reunión anunciada y prohibió la asistencia
de los obreros católicos; sin embargo, Lombardo
Toledano recorrió el Ecuador en noviembre y
fue triunfalmente recibido en todas partes.
A principios de 1.943 Víctor
Hugo sufrió un duro golpe pues murió
su segundo hijo Víctor Eduardo. Para lograr
sus ideales y llevar a efecto la celebración
del Congreso Nacional de Trabajadores los dirigentes
tuvieron que soportar una nueva ingerencia del gobierno
que impuso ciertas condiciones, sobre todo a nivel
del temario, que hubo que aceptar.
El 8 de Marzo se reunieron
más de doscientos Delegados en el edificio
Cóndor de Quito, eligieron presidente a Luis
Humberto Heredia de la Sociedad de Carpinteros de
Guayaquil y cuando se llegó a la designación
de Lombardo Toledano y de Guillermo Rodríguez
como Miembros de Honor, se retiraron veintiséis
delegados que estaban previamente de acuerdo en su
actitud divisionista y pidieron el auxilio de la fuerza
pública, que no se hizo de rogar.
Los dirigentes tuvieron que
permitir el regreso de las delegaciones y tomaron
la determinación de celebrar reuniones Provinciales.
Briones resultó electo Secretario General de
la Unión Sindical de Trabajadores del Guayas
pero tuvo que permanecer escondido porque la pesquisa
vigilaba permanentemente la puerta de su domicilio
para tomarlo preso e impedir la libre expresión
de sus ideales revolucionarios, de suerte que solo
podía escaparse por ratitos y en las noches,
disfrazado y utilizando un patio posterior que lindaba
con una fritangueria vecina. Así concurría
al local de la Unión, despachaba los asuntos
pendientes a puertas cerradas y hasta lanzó
el famoso telegrama al Presidente del Congreso Nacional
rechazando las tentativas de reformas del Código
de Trabajo.
Mientras tanto otros líderes
sufrían prisiones. Pedro Saad estuvo varios
meses detenido en la cárcel, también
Juan Isaac Lovato y Ezequiel Paladines, acusados de
fraguar una conspiración desestabilizadora.
El 21 de Marzo los divisionistas
se reunieron en Quito, constituyendo una seudo Confederación
Obrera Ecuatoriana COE, a fin de distraer la opinión
pública y engañar al Vicepresidente
norteamericano Henry Wallace, próximo a venir.
Días más tarde,
el Ministro de Gobierno, Aurelio Aguilar Vásquez,
prohibía todo tipo de reuniones sindicales
y el Presidente Arroyo del Río ratificaba tal
decisión, alegando que "conocidos elementos
subversivos, a nombre de los obreros o trabajadores
del país, intentaban celebrar reuniones o asambleas
con fines políticos protervos."
Como Briones seguía
funcionando en Guayaquil a pesar de los pesquisas,
el gobierno tuvo la maravillosa idea de trasladarlo
a la escuelita de Sucúa, perdida en la región
oriental y sin caminos estables, de suerte que en
invierno quedaba incomunicada por casi seis meses
y en verano había que viajar diez días
a lomo de mula para llegar a ella. En otras palabras,
se intentaba quitarle el sustento de su hogar. Quizá
por eso, el obrerismo guayaquileño decidió
contribuir con cuotas extraordinarias para completar
los trescientos cincuenta sucres mensuales de sueldo
como efectivamente ocurrió hasta el triunfo
de la revolución del 28 de Mayo de 1.944, que
volvió al país a la normalidad.
Desde 1.943 fue miembro activo de Alianza Democrática
Ecuatoriana donde puso su vida al servicio de los
desheredados de la fortuna y en defensa de sus auténticos
derechos. Sereno, joven, sin prejuicios ni poses,
hizo formal promesa a los trabajadores del músculo
y del intelecto, de ofrendar su vida en aras de la
justicia social.
Era uno de los más conocidos
y reputados dirigentes del país, por eso el
nuevo gobierno presidido por el Dr. José Maria
Velasco Ibarra tras el triunfo de la revolución
del 28 de Marzo de 1944, le ofreció entre otros
puestos administrativos la gerencia de la Caja del
Seguro Social, que desechó para reintegrarse
al magisterio. El gesto causó asombro en muchos
pero fue alabado por todos los que conocían
una vez más su marcado desinterés.
En Julio de 1.944 asistió
al Congreso constituyente de la Confederación
de Trabajadores del Ecuador CTE. celebrado en Quito
y fue electo Diputado funcional por los trabajadores.
En la Asamblea Nacional Constituyente
formó bloque con Juan Isaac Lovato, Pedro Saad,
Manuel Agustín Aguirre, Ricardo Paredes, Miguel
Angel Guzmán, Neptalí Pacheco y Carlos
Ayala Cabanilla, cuyos criterios pesaron mucho en
las discusiones previas a la elaboración de
la Carta Fundamental del Estado.
Igualmente intervino en la
Comisión de Asuntos Sociales y en la Especial
que redactó la Ley de Escalafón y Sueldos
del Magisterio Nacional. También consiguió
la creación del Colegio Técnico Simón
Bolívar en Guayaquil y en "El Día"
de Quito le caricaturizaron con unos versos sarcásticos
como respuesta de la oligarquía a alguna de
sus intervenciones, en una de las cuales consiguió
el arreglo amistoso entre los antiguos arrendatarios
de los terrenos de la famosa Quinta Pareja al norte
de Guayaquil y sus propietarios los hermanos Rosales
Pareja, sin que se llegara al extremo de una expropiación.
En otra apoyó la nacionalización de
los ferrocarriles demandada por el propio Presidente
Velasco Ibarra. En Diciembre asistió al II
Congreso de la CTAL celebrado en Cali.
La CTAL lo nombró Delegado
suplente al Congreso Mundial de Trabajadores a reunirse
en París, principales fueron Pedro Saad que
sí asistió y Juan Isaac Lovato que declinó
en Briones, quien tampoco pudo viajar por la carestía
de los pasajes.
En 1.945 nació su tercer
hijo: Newton Eduardo. Fue electo miembro del recientemente
creado Comité Ejecutivo de Vialidad del Guayas
en representación de la Federación de
Trabajadores del Guayas y formó parte del Sindicato
de Trabajadores del ingenio San Carlos.
Poco después tomó
posesión de la Secretaría General de
la Federación Provincial de Trabajadores del
Guayas para la que había sido electo en tiempos
del arroyismo y asistió a la Conferencia de
Afiliados al Seguro Social reunida en mayo en Quito
y que estudió las reformas al estudio de la
Caja, y a las Comisiones de Salarios Mínimos
establecidas por el Ministerio de Previsión
Social, también como representante de los trabajadores.
Había terminado un borrador
titulado "Aspecto del Socialismo ecuatoriano
en el Guayas" cuyo original fue entregado a un
dirigente socialista para su publicación, cuando
en Agosto comenzó a trabajar por la candidatura
de Antonio Mata Martínez a la alcaldía
de Guayaquil, en cuya misión le sorprendió
la muerte.
Su esposa programó para
el jueves 27 de Septiembre un baile a las diez de
la noche en el local de la Cámara de Comercio.
Ella presidía el Sindicato General de Empleados
de Guayaquil y se trataba de recoger fondos. Como
ese mismo día había sido establecida
una visita a los comités socialistas de Yaguachi,
Milagro, Naranjito, etc. almorzó sin ganas
como si presintiera algo malo, habló poco y
se despidió apesadumbrado. Fue la única
actividad en la que no le acompañó su
esposa.
Esa noche, tras cumplir su
cometido, se despidió en Duran del Dr. Ignacio
Garcés Carees para tomar una lancha rápida
a Guayaquil. Acomodado en la borda de la Santa Lucia
empezó a conversar con su amigo Antonio Patiño
Lacoste. Poco después chocaron con la cadena
del vapor 24 de Mayo anclado en la ría, la
lancha dio vuelta de campana y cayeron los pasajeros
al agua.
Los remolcadores Varga Torres
y Titán concurrieron rápidamente a rescatar
a los náufragos, pero la operación se
tornó difícil por la oscuridad reinante.
No estuvo entre los cadáveres recogidos ni
apareció entre los sobrevivientes. Su viuda
pasó momentos muy duros. Tampoco apareció
el Viernes ni el Sábado a pesar de las intensas
búsquedas de los buzos de la marina, pero el
Domingo reflotó por la tarde cerca de la orilla,
en terrenos de la hacienda San Francisco, al Sur de
la ciudad.
A las cuatro fue llevado en
un féretro al Salón principal de la
Sociedad Hijos del Trabajo en P. Icaza entre Escobedo
y Boyacá y por la noche al local de la Federación
de Trabajadores del Guayas en Colón entre Pío
Montúfar y Seis de Marzo, donde se había
levantado una severa Capilla Ardiente en la que montaron
guardia de honor distinguidos colegas, amigos y trabajadores.
El Lunes 1 ero. de Octubre
a las 11 de la mañana, más de seis mil
personas lo condujeron al Cementerio General, testimoniándose
así el afecto que el pueblo sentía por
su líder sindical y noble luchador.
Tomaron la palabra varios oradores
de los diferentes partidos políticos, autoridades,
trabajadores y el sepelio concluyó recién
a las tres de la tarde en medio de la tristeza de
los presentes.
Virgilio Jaime Salinas publicó
una caricatura titulada "Profesor - Escuela Fiscal
No. 4 Antonio José de Sucre" y los siguientes
versos // El líder del socialismo/ uno de los
mejores/ recibe últimos honores/ tras rodar
a los abismos.// Por culpa de alguna empresa/ sin
seriedad ni solvencia/ queda esta triste herencia/
en que el dolor hace presa.// I eso es lo que siempre
pasa,/ los buenos se mueren pronto/ y otros al pueblo
hacen tonto / y presto construyen casa.//
En 1.949 la Municipalidad puso
su ilustre nombre a la tercera calle del recién
creado barrio Garay. En 1.956 el Congreso de Educadores
reunido en Guayaquil le rindió homenaje póstumo
imponiendo la condecoración al mérito
educacional en la persona de su hijo Víctor
Hugo. El 69 el Estado llamó "Víctor
Hugo Briones" a la escuela Fiscal No. 132 de
Guayaquil perennizando su memoria.
Fue un buen maestro primario,
excelente orador que convencía con argumentación
legítima, líder integérrimo que
jamás aceptó medrar a la sombra de los
trabajadores. Sufrió injusticias como la de
Ancón y el constante apremio de la pesquisa
durante el arroyismo, ganándose las simpatías
de patronos y obreros por su honorabilidad y hombría
de bien. Por eso el pueblo concurrió masivamente
a sus funerales.
Su estatura más que
mediana, tez canela clara, ojos cafés claros,
pelo negro y ensortijado, sonrisa fácil, afectuosa,
simpática, que le abría todos los caminos.
Por su perseverancia en la entrega de su trabajo y
tiempo a los demás era un apóstol. Solidario
y generoso, lo querían todos por igual. Se
lo respetaba también. Con su muerte el país,
el socialismo y los trabajadores, sufrieron una irreparable
pérdida.