JUAN FEDERICO HERBART
EDUCADOR.- Nació
en 1.776 en Alemania, estudió en Jena y fue
discípulo de Juan Amadeo Teófilo Fichte
con el cual entró prontamente en pugna. Por
entonces dominaba el panorama filosófico alemán
un idealismo especulativo y habiendo ido a Berna como
Profesor, visitó al ilustre pedagogo Enrique
Pestalozzi en Berthaud, entusiasmándose con
sus ideas acerca de la educación en la naturaleza,
que indudablemente había tomado Pestalozzi
del "Emilio" de Juan Jacobo Rousseau.
Tras varios años de
estudio se doctoró en la Universidad de Gottinga
y fue contratado por la Universidad de Konigsberg
para crear un Seminario Pedagógico y una Escuela
anexa que resultaron modelos de instituciones posteriores
pues tomó a la Psicología como fundamento
de la Pedagogía.
El Rey de Prusia le designó
miembro de varias Comisiones Pedagógicas que
reformaron la educación de su tiempo, pero
como hombre pensieroso dedicó la mayor parte
de su vida a la meditación, la enseñanza
y las publicaciones, logrando éxitos. Lamentablemente
solo fue después de su muerte que sus métodos
se aceptaron, tras abandonar Alemania el sistema especulativo
e idealista de Hegel.
Entre sus principales discípulos
se cuenta a Eduardo Beneke (1.798-1.854) que mecanizó
la enseñanza. Tuiscon Ziller (1.817-1.882)
que difundió las ideas de Herbart y fundó
la escuela Pedagógica y científica “Histórico-
Genética". Carlos Volmaro Stoy (1.815-1.885)
editor de la Enciclopedia de la Pedagogía y
creador de los viajes escolares, fue contrario a la
mecanización de Ziller. Federico Guillermo
Drpfeld (1.824-1.893) Rector de la Escuela Popular
de Barmen. Guillermo Rein continuador de la importantísima
Enciclopedia Pedagógica y Federico Paulsen
que representó a la tendencia protestante conservadora
alemana dentro de la Educación durante el siglo
XIX.
Locke había manifestado
que el niño era el centro de la educación,
Rousseau delimitó la Teoría Pedagógica
y Pestalozzi la introdujo a la escuela y entre los
maestros. Por eso Hérbart estimó que
debía superar los lineamiento fantásticos
de Rousseau y los empíricos de Pestalozzi,
por un linchamiento científico que era la Psicología.
Herbart manifestó que
la naturaleza humana es educable y procuró
hallar recursos y métodos para la actividad
educadora. Fundó la educación sobre
un concepto unitario de la vida y de la evolución
espiritual. La Psicología entonces distinguía
las facultades del alma. Para Herbart el alma no posee
facultades intuitivas o innatas pues es una unidad.
Al nacer somos una hoja en
blanco que solo tiene un poder, entrar en relación
con el mundo circulante por medio del sistema nervioso.
Los resultados son aprovechados por la conciencia
para sus primeras representaciones sensibles de las
cuales brotan las manifestaciones del espíritu.
Esas representaciones, al agruparse,
constituyen por pasos contados la sensibilidad, la
inteligencia, la voluntad. Las afines forman una fusión.
Las dispares una complexión.
Las contrarias se desalojan
mutuamente. Buen número de las idea adquiridas
pasan al subconsciente, que aparece y reaparece en
la vida sin nuestro control. Las fusiones y complexiones
explican todos los hechos intelectuales: memoria,
imaginación, abstracción, juicio, raciocinio
sentimientos y voliciones. La sensibilidad en una
modalidad de la inteligencia, se explica por las relaciones
entre las ideas. El placer nace de la unión
de las ideas que convienen entre si. El dolor del
antagonismo de dos ideas. El deseo es una representación
que se alza por encima del umbral de la conciencia.
La volición es un deseo más ardiente
y que se cree realizable.
Herbart no negó la existencia
del alma y la radicó en una parte del cerebro,
sin decir dónde, anotando al paso que el físiologismo
es un absurdo. Todo ello llevó a su autor a
ejercer, como ya se ha visto, una notable influencia
sobre sus contemporáneos y aún más
después de muerto, pues sus métodos
tomados de Pestalozzi se comenzaron a aplicar en el
Ecuador desde la llegada de la I Misión Pedagógica
Alemana en 1.912, con el nombre de Escuela Pedagógica
de los Pasos Formales.