MELCHOR DE NAVARRA
Y ROCAFULL
VIRREY DEL PERU.-
Nació en Torrelacárcel, España,
en 1.626, de familia descendiente de los antiguos
reyes de Navarra y estudió leyes en la Universidad
de Salamanca, fue Asesor del gobierno militar de Aragón,
miembro de los consejos de Nápoles y de Italia
y ostentó el título nobiliario italiano
de Duque de la Palata.
A principios de 1.681, cuando
frisaba los 55 años, fue designado Vigésimo
segundo Virrey del Perú; se embarcó
en Cádiz, llegó a Cartagena de Indias
en Marzo y dispuso la construcción de los fuertes
de Portovelo, encomendando que las obras fueran realizadas
por contrato con los negros de Curazao.
Arribó a Paita por tierra
y el 20 de Noviembre entró en Lima. El Cabildo
le recibió con pompa regia, bajo palio y pisando
sobre barras de plata. Tomaba el gobierno de manos
del Virrey interino, Melchor de Liñán
y Cisneros, Arzobispo de Lima y hombre remilgoso que
prontamente le hizo problemas.
Se instaló en el Palacio
desplegando el lujo de un pequeño monarca,
implantó la etiqueta y el refinamiento de una
Corte pues era hombre de su tiempo y pocas veces se
le vio en la calle sino en carruaje de seis caballos
y con lucida escolta.
Ningún Virrey llegó
al Perú provisto de autoridades más
amplias para gobernar y ninguno fue más sagaz,
laborioso, justificado, enérgico y digno. En
1.683 comenzó a acuñar monedas debido
a la escasez de ellas. En 1.684 sufrió cuestiones
de competencia que le declaró el Arzobispo
por sus criticas bien fundamentadas a los excesos
que cobraban los curas en sus derechos. El prelado
llegó a atacarle desde el pulpito de la Catedral
con palabras desmedidas y el Virrey logró sobrellevar
con altura el incidente, recomendando a las autoridades
que no concurrieran a la Catedral, y al Consejo de
Indias que dispusiera que de allí en adelante,
al faltar un Virrey, fuere gobernado el pueblo por
las Audiencias, lo que se realizó desde entonces.
En lo administrativo propuso la creación de
la Audiencia del Cusco para descongestionar la tramitación
de papeles judiciales en Lima, reorganizó los
estudios de la Universidad de San Marcos que estaban
muy venidos a menos, limitó los abusos de las
Inmunidades eclesiásticas, frenó el
ejercicio libre de las regalías eclesiásticas,
las provisiones de Curatos que salían a pública
subasta con descrédito de todos y otras viciosas
prácticas que disminuían el ambiente
de austeridad que el Virrey quiso dar a todos los
actos administrativos del Perú.
Para aumentar las rentas estableció
las minas de azogue de Huancavelica disponiendo que
se cancelen los jornales de los indios mitayos, cualquiera
que fuese la ley del metal extraído y dotó
al Hospital de Indios de ese lugar. Recopiló
las Ordenanzas sobre minas en base a un trabajo que
realizó Tomás Ballesteros en 1.685.
En su tiempo se hizo un Nuevo y General Empadronamiento
de los Indios del Perú, Quito y el Alto Perú
a través de los Corregidores y con la ayuda
de los Curas, en cada población y comunidad.
La numeración fue ardua, duró más
de seis años y corrigió el mal de la
desnaturalización de los indios, dándoles
tiempo a los mitayos para que pudieran volver a sus
lugares de origen.
En 1.683 el pirata Edward Davis
se presentó en las costas y atacó Guayaquil.
El Virrey dispuso que la flota al mando de Antonio
de Vea saliera a Panamá transportando los caudales
de la corona, pero al regreso encontraron a Davis,
que logró huir solamente por la velocidad de
sus naves. De allí en adelante Davis amagó
sobre Sechura, Saña, Santa, Casma, Huara y
Pisco donde finalmente le hicieron frente. Los comerciantes
de Lima armaron dos naves ligeras y a la altura de
la puntilla de Santa Elena avistaron a los piratas
que también pudieron huir en esa nueva oportunidad.
Nuevos combates en las costas de Nicaragua despejaron
el Pacífico de ese peligro y habiéndose
demostrado que era posible tener una flota exitosa,
el Virrey se puso de acuerdo con el vecindario pudiente
de Lima, que ofreció costear varias obras,
se comenzó a fabricar cañones, hizo
construir en tres años y con menos de 700.000
pesos las 14.000 varas de gruesos muros con 14 baluartes
componen la muralla que rodea Lima (1) En Trujillo
hizo otro tanto gastando menos de 84.000 pesos. .
A pesar de la oposición
de los miembros de Potosí se había fundado
la Casa de la Moneda, en lo religioso creó
los monasterios de las Trinitarias, de Santa Teresa
y el beaterio del Patrocinio.
Construyó y reparó
numerosos navíos de guerra, envió contra
los indios del Chaco una expedición de castigo
por el asesinato del Cura Zarate y fortaleció
la guarnición fronteriza del sur este, sobre
todo la de Santiago del Estero, para evitar nuevas
guasabaras.
Desde Enero de 1.687 frecuentes
temblores mantenían asustada a la población
de Lima pero el de la madrugada del 20 de Octubre
tuvo la intensidad de un tortísimo terremoto
y destruyó las principales casas e
(1) Desde muchos años
atrás existía el Plano levantado por
el Ing. Luis Venegas Osorio con las modificaciones
impuestas por el Padre Conning, de la Compañía
de Jesús, Capellán de Palacio y profesor
de Matemáticas en San Marcos. Enviado a España,
el Consejo de Indias lo pasó al Virrey de Cataluña,
que hizo nuevas observaciones. Finalmente, con tantas
aprobaciones se sacó a remate la obra, realizada
con economía desde 1.684 hasta 1.687 que se
terminó. Los primeros trabajos fueron comenzados
por la portada de Monserat existente hasta hace pocos
años.
iglesias del vecindario. Murió
mucha gente y el Virrey tomó acertadas disposiciones
en medio de la general tribulación. Con su
esposa se dedicó a atender personalmente a
los vecinos más afectados, concediendo cuantiosas
sumas de su peculio. Reconstruyó las principales
iglesias especialmente la de Santo Domingo así
como los hospitales y finalmente se puso duro en el
control de los precios, pues los acaparadores pretendían
lucrar con la tragedia.
Su reemplazo, el Conde de Cañete,
que venía de México, murió en
la travesía de Acapulco a Paita y en su lugar
fue designado el Conde de la Monclova que entró
en Lima el 15 de Agosto de 1.689. De la Palata permaneció
un año más en espera de la terminación
de su juicio de residencia. Finalmente salió
a España en Enero de 1.691 para desempeñar
la presidencia del Consejo de Aragón. Mientras
esperaba la llegada de algunos galeones para atravesar
el atlántico fue atacado de fiebre amarilla
en Portovelo y falleció de 65 años el
13 de Abril, dejando excelentes recuerdos pues fue
el mejor de todos los Virreyes, prestigió el
cargo sin intromisiones, fomentó la economía
y la cultura, favoreció las construcciones
y su generosidad fue alabada.
Las advertencias que envió
a España para mejorar el gobierno pueden ser
consideradas las más clarividentes de todas
cuantas se formularon en la Colonia.
Se conserva un hermoso retrato
al óleo, de cuerpo entero, en la Sala de Manuscritos
de la Biblioteca Nacional de Lima, donde aparece con
la insignia de la Orden de Caballeros de Santiago
a la que se pertenecía.