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JOSE MARIA SAENZ DEL CAMPO
PROCER DE LA INDEPENDENCIA.- Nació en Quito y fue bautizado el 11 de Diciembre de 1.797. Octavo hijo del matrimonio del realista español Simón Sáenz de Vergara y Yedra, natural de la villa de Villasur de Herreros en la provincia castellana de Burgos, cuya biografía puede verse en este Diccionario, y de Juana del Campo Larraondo, de Popayán.

Entre 1.809 y el 12 fue perseguido su padre por los patriotas quiteños, corriendo peligro de muerte su madre y fue apresada en un Convento su hermana Josefa, mujer del Oidor de Guerra Francisco Javier Manzanos del Castillo. Fueron tiempos agitados y peligrosos por la odiosidades despertadas en ambos bandos, pero tras la derrota de los patriotas en 1.812 pudieron los Saenz reunirse y vivir tranquilamente en la casa familiar de las actuales calles García Moreno y Bolívar, diagonal al Hospital San Juan de Dios. Entonces estudió en el Seminario de San Luis.

Ese año ingresó de Cadete de las Milicias del Rey. En 1.814 "estuvo en el rechazo de Nariño a Pasto a las órdenes de Blas de la Villota y ascendió a Subteniente. Por haber contribuido a la pacificación de las provincias quiteñas y haber conducido los pliegos y banderas de la derrota patriótica de la cuchilla del Tambo, el Presidente Toribio Montes, mediante decreto del 17 de Julio de 1.816, lo ascendió a Teniente de Milicias, mientras prestaba servicios en Cuenca".

Cuando en 1.819 pasó por Quito el batallón Numancia, marchó con él al Perú. En Lima hizo vida de cuartel dentro del batallón Infante y trató a su hermana Manuela Sáenz Aispuro residente en Lima con su esposo el médico James Thorne y a la hermosa Rosita Campusano que por entonces era amante de un viejo español. Entre ambas le convencieron de plegar a las ideas patriotas. En Septiembre arribó la expedición Libertadora de San Martín a la Bahía de Paracas y pronto las armas patriotas extendieron su radio, de acción sobre Pisco, Ica, Chincha y Cañete al sur del Perú.

San Martín dispuso que el General Juan Antonio Arenales se internara a las sierras a distraer la atención de los realistas mientras él seguía con el grueso de la expedición a Ancón y a Huacho en el norte de Lima donde estableció su cuartel general. Igualmente dispuso que el General Alvarado marchara por Sayán y Oyón y se uniera a Arenales, mientras el Virrey Joaquín de la Pezuela despachaba al General Joaquín Valdez con el Numancia para contenerlos, ignorante que dicho batallón había sido ganado en secreto a la causa insurgente. El 27 de Noviembre la caballería de Valdes derrotó a una avanzada patriota, tras lo cual, dicho General se dio por bien servido y ordenó el repliegue de sus tropas a Chancay, para continuar hacia Aznapuquio, punto de convergencia de todas las fuerzas del Virrey. El Numancia quedó a la retaguardia y en la noche del 3 de Diciembre sus oficiales lo desviaron a Retes, hacia el norte de Huacho, donde se unieron a la caballería patriota de Alvarado y pasaron al campamento de San Martín. Fueron 28 Oficiales -Sáenz entre ellos - y 968 soldados, los que cambiaron de bandera. Sáenz recibió la Medalla del Numancia - Fiel a la Patria - y San Martín le ascendió a Capitán efectivo pues desde diciembre era Capitán graduado.

Integrado al Batallón Voltígeros de la Guardia sirvió directamente a las órdenes de San Martín desde el 20 de Abril de 1.821 en la llamada Segunda Campaña de la Sierra que no tuvo mayor trascendencia pues ambos ejércitos contendientes evitaban un enfrentamiento directo.

En la columna Cazadores pasó a Lima de Segundo Comandante en persecución de los realistas de Huamachuco, donde con solo diez compañeros desalojó a dos Compañías que defendían las alturas. Por esta hazaña fue condecorado el 25 de Agosto con la Cruz de los Libertadores.

En Junio de 1.822, conocido el triunfo de Sucre en Pichincha, fue comisionado por el batallón Numancia para llevarle una Felicitación. Regresaba a Quito tras ocho años de ausencia. Sucre se entusiasmó con el gesto y le encargó la formación de un Cuerpo de Infantería Quiteña con el nombre de Batallón Sol, por el sitio de la batalla del Pichincha, que según la tradición había sido ocupado por un templo incaico del siglo XVI.

Sáenz era un joven educado, amable, de buen ver, que ganaba las simpatías por su noble apostura y exquisitas maneras. En 1.823 contrajo matrimonio con Josefa Salvador y Gómez de la Torre y realizó la campaña militar de Pasto contra el realista Agustín Agualongo que terminó prisionero y pasado por las armas.

Entre 1.824 y el 27 fue jefe del Batallón Quito formado por sujetos de esa capital. El 10 de Octubre de 1.825 recibió la Medalla del Busto del Libertador decretada por el Congreso Nacional peruano a los más importantes próceres de la independencia. En 1.826 ascendió a Coronel graduado. El 27 fue pintado por Antonio Salas para la galería de retratos de próceres de la independencia que mandó a confeccionar el General Juan José Flores.

A fines de 1.828 pasó al austro comandando el Batallón Quito pues se hacía inminente la guerra contra el Perú. I cuando Flores quiso abandonar la región para fortificarse en Riobamba se opuso con todas sus fuerzas prevaleciendo su opinión entre los oficiales.

Poco después Sucre anunció que marchaba a Cuenca y Flores reunió a una Junta Privada para sondear las opiniones de los Jefes respecto al reconocimiento de un Director Supremo de la Guerra, pero el General Brown protestó contra semejante tentativa por considerarla injuriosa a Sucre, de mayor jerarquía que todos. Finalmente Sucre se hizo cargo del mando y cubrióse de gloria en el portete de Tarqui, derrotando el 22 de Febrero de 1829 a ocho mil soldados peruano del Mariscal José de Lamar.

Sáenz fue elevado a Coronel efectivo en el campo de Batalla y en Octubre Bolívar lo ascendió a General de Brigada y Prefecto de Quito. Con tal dignidad encabezó el 13 de Mayo de 1.830 el Acta de Separación del Distrito Sur de la Gran Colombia y al día siguiente se trasladó a Pomasqui a Juramentar a Flores como Jefe Civil y Militar del nuevo Estado. Por entonces se llevaban muy bien. Sáenz tenía a cargo las obras de refacción de la quinta "El Placer" de propiedad de Flores. Existe numerosa correspondencia cursada entre ambos.

Mientras tanto el General Rafael Urdaneta habíase proclamado en Bogotá a nombre del Libertador pidiendo su inmediato regreso. Con tal fin despachó a su hermano Luis a Guayaquil a que soliviantare a las nuevas autoridades y las vuelva otra vez a Bolívar, a tiempo que Sucre viajaba a toda prisa a sostener la unidad. Parecía que la vuelta a la Gran Colombia estaba próxima. Así lo pensó el Vicepresidente ecuatoriano José Joaquín de Olmedo que en Noviembre apoyó a Urdaneta quien designó delegados ante el Encargado del ejecutivo Dr. José Fernández-Salvador y López, suegro de Sáenz y miembro de la camarilla floreana que detentaba el poder.

Por esos días hizo su arribo a Quito el Coronel Sebastián Ureña con el secreto propósito de levantar los cuarteles en favor del Libertador y de Urdaneta. Con Sáenz tuvo varias entrevistas que lograron convencerlo y el 9 de Diciembre se tomaron esa capital. Sáenz pasó a desempeñar Interinamente la Prefectura pero a los dos días cayó por el contragolpe revolucionario de los generales Manuel Matheu, Isidoro Barriga y de su suegro Fernández-Salvador, quien dispuso su captura. Entonces Flores arribó de Pasto y con astucia ganó voluntades para su partido. Los delegados de Urdaneta solicitaron la inmediata libertad de Sáenz y demás oficiales presos por la asonada y como las conversaciones se dilataron, se conoció la muerte del Libertador ocurrida el 17 de Diciembre en Santa Martha y perdido el ideal bolivariano que los unificaba se derrumbó la revolución. Finalmente Guayaquil volvió a formar parte del Ecuador el 13 de Febrero de 1.831 y todo se normalizó, excepto que el General Flores no perdonó a Sáenz el haberle querido arrebatar el poder. (1)

Por entonces salieron del territorio ecuatoriano el General Luis Urdaneta y la mayor parte de los oficiales comprometidos, otros fueron desterrados como Juan Illingworth al Perú y solo quedaron aquellos que no disponían de medios económicos suficientes para realizar un viaje.

Sáenz había sido un oposicionista de buena fe y cuando a principios de 1833 empezó a acentuarse el disgusto general de la población contra el régimen floreano, con la elocuencia que le era característica dijo a sus amigos. "Que ceguedad la de Uds. No haber comprendido que Urdaneta era la tempestad que pasaba y Flores el cólera devastador que quedaba arrasando la tierra día por día y hora por hora”.

Por esos días se concertó con el General Francisco Hall, inglés de más que mediana edad que vivía en Quito como un filósofo, para formar un Partido Político que con el nombre de Nacional pudiera enfrentar a Flores con éxito.


(1) La revolución de Luis Urdaneta dejó claramente establecido que los firmantes del Acta Separatista del 13 de Mayo de 1.830 lo hicieron en su mayor parte movidos por algún compromiso o por el afán de figuración política, más no por convicciones profundas, pues algunos actuaron después a favor de la vuelta a la Gran Colombia, como fue el caso del General Sáenz, considerado el más importante General quiteño de este tiempo.

La primera reunión tuvo lugar en Mayo en casa del General Manuel Matheus y asistieron más de sesenta personas. Sáenz fue designado Presidente y José Miguel Murgueytio Secretario, se acordó fundar un periodiquito dándole el nombre de "El Quiteño Libre" Hall se comprometió a redactarlo y Pedro Moncayo se hizo responsable. El 13 de Mayo apareció
el primer número causando una grata impresión entre el pueblo y los notables de esa capital. En febrero hizo su arribo a Guayaquil el Dr. Vicente Rocafuerte tras casi trece años de servir a la libertad de América. Le precedió tan buena fama y "El Quiteño Libre" saludó su llegada y sacó Diputado por Pichincha.

El 10 de Septiembre se instaló el Congreso y desde el primer momento Rocafuerte se opuso con todo ardor a la concesión de las facultades extraordinarias al ejecutivo. En la sesión del 14 la mayoría gobiernista las concedió y al día siguiente Rocafuerte lanzó una de sus inflamadas filípicas denostando contra el honor de los áulicos congresistas, que reaccionaron expulsándole de la Cámara. El gobierno ordenó su destierro y fue llevado a Guayaquil pero lo liberaron sus partidarios en el camino, mientras en Quito los miembros del Partido Nacional eran perseguidos con órdenes de prisión.

Flores tramó la terminación de la conjura y se valió de dos obscuros sargentos de apellido Peña y Medina, sobre todo de este último, que engañó a los patriotas de "El Quiteño libre" ofreciéndoles entregar un cuartel, cuando en realidad solo quería llevarlos de noche a esas inmediaciones para que fueran masacrados.

El 19 de Octubre se produjo tan desigual enfrentamiento y quedaron muertos el Coronel Francisco Hall que amaneció colgado de un farol, Camilo Echanique, José Conde, Nicolás Albán, N. Camino y otros hombres del pueblo. La consternación fue general pero lograron salvarse los General Sáenz y Matheu, su sobrino Roberto Ascázubi Matheu, Ignacio Zaldumbide Izquierdo y otros más, que cruzaron la frontera con la Nueva Granada y se internaron en dicho territorio. Para entonces Rocafuerte comandaba la revolución de los Chihuahuas en Guayaquil.

Sáenz se puso en contacto con los Generales José Hilario López y José María Obando quienes le ayudaron con pertrechos y municiones y en Abril de 1.834 cruzó las márgenes del río Carchi y abrió las operaciones militares de acuerdo con José Félix Valdivieso en Quito. El 20 entró por el páramo de El Ángel y arribó a la hacienda Santa Rosa de su amigo Valdivieso para caer por sorpresa sobre la población de Tabacundo donde hubo un leve cruce de disparos. Le acompañaban doscientos paisanos inexpertos en los gajes de la guerra pero dispuestos a enfrentar a las tropas regulares del general Antonio Martínez Pallares, quien había logrado infiltrar a varios espías a fin de conocer sus planes.

Por eso Pallares despachó a su caballería y milicia hacia Cuchicaranqui instruyéndoles que tenían que arribar de noche para que no les viera Sáenz, quien había pasado a Ventana Grande y se dirigía a la loma de Batán en terrenos de la hacienda Pesillo. También dispuso que la infantería formada por la Guardia Nacional de Ibarra y dirigida por su cuñado Agustín Posse y Amado siguiera a las fuerzas de Sáenz paso a paso hasta cercarlo, pues había resuelto atacarlo con su caballería de frente.

Sáenz solo distinguía a la caballería pues en las alturas de Pesillo únicamente dominaba la parte frontal y no sabiendo que era seguido de cerca, descendió centelleante al Batán, punto en que empeñaría el combate con provecho, mientras Pallares seguía firme en su posición por más de tres horas hasta que sabiendo cerca a los suyos se decidió a atacar. Entonces Sáenz arregló sus líneas y rompió los fuegos.

Diez minutos después oyó por atrás una descarga de fusilería y vio que la caballería de Pallares se desviaba de su frente y atacaba por el costado izquierdo y comprendiendo que estaba rodeado quiso resistir, pero con gente colecticia como la que tenía no pudo hacerlo y en tan brusco desconcierto todos echaron a correr, alanceados por las espaldas. Allí murieron el Capitán Rafael Vicente David Arboleda, el Comandante Ignacio Zaldumbide Izquierdo, etc., dispersándose la restante oficialidad y los reclutas.

Eran las cuatro de la tarde del día 21 de Abril de 1.834 y todo se había perdido. Saénz desmontando de su caballo y en el suelo ordenó a su ayuda de campo que levantare bandera blanca de rendición. Tomado prisionero, permaneció cosa de un cuarto de hora hasta que un oficial de apellido Cárdenas ordenó su ejecución, ignorándose si fue ajusticiado a puñaladas o lanceado o si por el contrario lo sometieron a la pena de fusilamiento. El tal Cárdenas moriría pocos días después cerca de Otavalo en un encuentro furtivo con fuerzas revolucionarias, pagando su crimen.

La muerte de Sáenz no significó el fin de la revuelta pues Quito se volcó a favor del Partido Nacional levantando la bandera de la insurrección. Era, sin embargo, el más importante militar quiteño de su tiempo, no solamente por sus cualidades físicas y de conducta, sino también por las posiciones ocupadas y por su Hoja de Servicio.

Poco después se produjo la batalla de Miñarica que llevó a Rocafuerte al poder tras su pacto con Flores, volviendo todo a su estado original; Manuela Sáenz fue obligada a salir al destierro de Paita por peligrosa para la tranquilidad del país, debido a que según se creía, volvía para vengar la muerte de su hermano.