DIEGO TOMALA
CACIQUE DE LA
ISLA PUNA.- Nació posiblemente en el puerto
de Buy, Puna vieja, actual conocida como Puerto Roma,
hacia 1.520 y fue su padre el Cacique Francisco Tómala,
cuya biografía puede leerse en el tomo V5 de
este Diccionario.
Creció entre los suyos
y le tocó presenciar los horrores de los primeros
años de la conquista. En Noviembre de 1.54Í
ocurrió el levantamiento general de los indios
de la Puna, la muerte del Obispo del Cusco Fray Vicente
Valverde, del Capitán Juan de Valdivieso, de
dos sobrinos del Obispo, de su cuñado Velásquez
y de otros acompañantes en las playas del Canal
de Jambelí. En 1.542 sucedió la pacificación
de la isla por parte del Capitán Diego de Urbina,
quien hizo ahorcar a los principales Caciques rebeldes,
desconociendo el final que tuvo su padre el Cacique
Tómala, bautizado con el nombre de Francisco,
quien bien pudo morir ahorcado, en batalla o a causa
de alguna otra causa igualmente violenta, pero a partir
de la pacificación el Capitán Urbina
hizo bautizar al hijo del Cacique rebelde por parte
del sacerdote mercedario Fray Miguel de Santa María,
fue su padrino y hasta le dio su nombre y la isla
Puna contó desde entonces con el nuevo Cacique
don Diego Tomala pues los españoles temían
una nueva insurrección y le criaron a la usanza
peninsular, vestido con ropas europeas para que se
incorporara al mundo civilizado y con él lo
hicieron también sus súbditos, como
bien lo anota el investigador Adam Szadswdy a quien
seguiremos en esta biografía.
En la isla Puna los Mercedarios
llegaron a poseer varias iglesias con sus debidos
bastimentos, le tomaron a cargo en su educación
y hasta le enseñaron a leer y a escribir. El
Licenciado Juan Salazar de Villasante, Oidor de la
Audiencia de Quito que vivió algún tiempo
en la Puna - anotó años después
que don Diego era un indio muy ladino y sabio, que
dándoles mantenimiento de balde y hospedaje.
Era buen cristiano y tenía solo un hijo llamado
Francisco Tómala que sabia leer, contar, escribir
y música, cantaba llano de órgano y
era buen jinete. Que además era rico pues tenia
más de cien mil pesos de hacienda, oro y ganado,
vivía en Buy y tenía tierras hasta el
pueblo de Miage inclusive, en la misma isla.
Don Diego Tómala acudió
en 1.544 al llamado que le hizo el Virrey Blasco Núñez
de Veía fugitivo en Tumbes, para lo cual se
trasladó en balsas - en una de las cuales llevó
a los Capitanes Rodrigo de Vargas Guzmán y
Francisco de Olmos - para volver luego con cartas
del mencionado Virrey a los vecinos de Guayaquil..
"De hecho tenía que estarle agradecido
al dicho Virrey, ya que a principios de ese año
éste había liberado a los indios llevados
como esclavos a Panamá y los había repatriado
a la Puna."
Poco después ocurrió
que Gonzalo Pizarro, alzado en armas contra el Virrey,
arribó con su armada a la isla Puna y Tómala
logró entenderse con su lugarteniente el Capitán
Hernando de Bachicao. Gonzalo Pizarro puso un Teniente
en la isla que se mantuvo hasta 1.547 que Tómala
se alió con los vecinos de Guayaquil en la
conspiración contra Pizarro. Estos eran encabezados
por Francisco de Olmos quien acampaba en la Encomienda
de Rodrigo de Vargas Guzmán al otro lado del
Canal de Jambelí frente a la Puna. Tómala
con sus balsas le proveía de mantenimiento
y el Martes Santo, 5 de Abril de 1.547 estuvo en el
grupo de jinetes que entró en Guayaquil y alzó
bandera por el Rey. Luego siguió auxiliando
al Capitán Olmos hasta la llegada del Presidente
Pedro de la Gasea a Manta y acompañó
a Olmos hasta ese puerto para dar la obediencia al
nuevo Gobernador a principios de Junio, ofreciendo
que desde la isla Puna proveería de vestidos
y alimentos ( frutas, carnes y legumbres amén
del infaltable maíz que sigue siendo el alimento
básico en la comarca ) a la armada y ejército
del Rey, a medida que llegaban a Tumbez, comandados
por el Capitán Pablo de Meneses, pues la carencia
de comida en esa desértica región era
total.
El mismo don Diego Tómala
dice en una de sus Probanzas que "me mandó
que le proveyese de mantenimiento para la gente que
él traía y yo le hice y le sustenté
en Tumbez más de mil hombres todo el tiempo
que estuvo allí, con todos los Capitanes que
le salieron a dar la obediencia, donde yo siempre
le serví con mis armas y caballos de todo aquello
que me mandaba.
Por entonces la isla gozaba
de una gran prosperidad por ser el punto de recalada
de los navíos que trajinaban entre el Callao
y Panamá, Realejo y Nueva España, allí
se proveían los navíos de todo lo necesario
para el viaje, se cortaban tas maderas de construcción
para ser utilizadas en el Callao y Lima que se hallaban
edificándose y hasta se fabricaban numerosos
navíos a remo y a vela en un incipiente astillero
que acababa de ser fundado. Don Diego Tómala
hizo talar los manglares así como los bosques
ricos en madera que requería para su atarazana.
Igualmente mantenía ocupados a los indios en
diferentes menesteres impidiéndoles ir a sembrar
sus sementeras, todo lo cual, a la postre, destruyó
la ecología de la isla.
Otro fílón de
riquezas era la explotación de las salinas
de la isla y de las playas del frente con las que
se comerciaba intensamente, transportando la sal río
arriba hasta los mercados de la sierra. También
eran apreciadísimas las muy delicadas chaquiras
de oro que eran pequeñitas como granos de mostaza
y solo las indias puneñas sabían hacer
en pedernales y ensartar en largas cuentas para su
uso (1) No menos importante era la caza de venado,
la cosecha de ricos melones de Castilla y otras frutas,
la cría de ganado de ovejas y cabras, etc.
En 1.547 estaba casado con
una india principal que jamás aceptó
vestir a la española como lo hacía su
marido y lo haría su hijo, que. nació
ese ano y fue bautizado con el nombre de Francisco,
en recuerdo al de su abuelo el Cacique Tómala,
que aunque tuvo ese nombre jamás lo usó.
En Abril de 1.552 se encontraba
en Lima ocupado en regular la tasa de los tributos
que los naturales de la isla Puna debían pagar
a la corona y que soto fue fijada en mil pesos de
plata ensayada de los cuales se debía tomar
el sueldo anual del Cura doctrinero y como ni así
quedó satisfecho apeló a la corte pues
gozaba de buena fama por ser muy servicial con los
españoles - más que otros indios - y
muy respetuoso del Rey, ya que cuando oía hablar
de él se sacaba el sombrero. Entre el 54 y
el 55 giró el tributo a la Caja de Lima mediante
letras. En otras ocasiones pagó con plata marcada
en vez de plata ensayada y la Real Caja computó
el cambio al diez por ciento en vez del doce de refacción.
En 1.556 vinieron de España dos Cédulas
Reales ordenando que no se agraviare al tasar a los
naturales de la isla Puna y ordenando que los Oficiales
Reales les provean de un Clérigo por cada doctrina
de la isla a costa de los propios tributos y nunca
de los indios. Tómala era el encargado de recoger
los tributos y de entregarlos en Guayaquil.
En 1.557 realizó una
Probanza de Méritos y Servicios personales
y contrató a un Procurador en Corte. Entre
lo que solicitó con mayor ahínco estuvo
una Encomienda o Renta en tributos, un Escudo de Armas
cuyo dibujo propuesto adjuntó " para ser
más honrado y sus deudos lo tuvieren en lo
que es , lo mismo sus indios en la isla", una
Real Provisión para usar armas ofensivas y
defensiva para ornato y atavío de su persona
y uno o dos esclavos negros así mismo con las
dichas armas, finalizando con la promesa de ir a besar
los pies y manos del Rey, para lo cual requería
de una Licencia por tres años para pasar a
España, suplicando para él o para su
hijo don Francisco.
El 11 de Diciembre de 1.560
el Rey Felipe II dictó dos Cédulas para
el Virrey del Perú recomendando a don Diego
Tómala y el 23 de ese mes dictó en Toledo
otras tres Cédulas ordenando que se dé
licencia al dicho don Diego para pasar a España
"viendo vos que en su venida no hay inconveniente
le autorizaba poseer esclavos negros y le concedía
el tan ansiado Escudo de Armas que se compone de dos
canoas llenas de bastimentos que son pan, carneros
y frutas y en cada una de ellas dos indios con sus
remos en las manos sobre ondas de agua de azur y plata.
En lo alto un pueblo y dos atalayas sobre campo verde.
En los bajos unas peñas de su color. Orla de
gules con cuatro cameros de oro, cuatro panes y dos
peras de oro. Un yelmo cerrado con su rollo torcido.
Por divisa una cesta con bastimento y un camero en
alto. Lambrequines celestes y blancos.
Vivía en una hermosa
casa palacio, suntuosa y maravillosa, de cantería
y con muchos cuartos en los altos, cada uno con una
galena con vista sobre el mar de un lado y sobre la
isla por el otro. En los bajos había una sala
grande y al lado de la sala un almacén grande
lleno de botijas de brea y cabuya para hacer cuerdas,
porque la mayor parte de las jarcias del mar del Sur
se hacía en esa isla. Alrededor habían
como doscientas casas y el poblado hasta hoy se llama
Puna nueva. Un bonito huerto en el que se daban higos,
melones, pepinos, rábanos, tomillo etc. Y un
pozo de agua fresca al fondo complementaban el paisaje
de un lado y al otro lado existía un huerto
de árboles frutales que producía naranjas
dulces y agrias, limones, limas, granadas y otras
frutas. En su casa se hospedaban los españoles
en tránsito a quienes cobraba, no así
a las autoridades y personajes a quienes auxiliaba
gratuitamente y como no tenia la molestia del teniente
que los españoles solían tener en la
Puna, pues desde la época del Presidente Hernando
de Santillán en 1.564 no se lo habían
vuelto a poner, su dominio era completo.
Su principal negocio consistía
en la explotación de las salinas cuyo producto
sacaba con sus indios para vender en Guayaquil y en
la sierra pues hacia transportar la sal en sus balsas
hasta el desembarcadero en Babahoyo, donde quedaban
las bodegas o depósitos de almacenamiento.
En 1.561 poseía al otro lado de la isla y con
frente al canal de Jambelí una estancia con
el nombre de San Francisco de Tenguel y en sus amplias
planicies mantenía abundante ganado que vendía
a través de terceros en Cuenca y Guayaquil.
Sus descendientes poseyeron este latifundio hasta
el siglo XVlll. Ese año compareció Alonso
García de Orellana ante el Cabildo de Cuenca
y tomando la palabra a nombre de Tómala pidió
un hierro para marcar ganado mayor. En 1.582 ya era
difunto, aunque se ignora la fecha exacta de su muerte
por la destrucción de los libros parroquiales
de la isla y fue sucedido por su don Francisco Tómala.
El joven Francisco Tómala
fue criado a la española y hasta se empeñó
en conocer la Corte de la que tanto había oído
hablar, pero siendo hijo único no le permitió
su padre viajar como eran sus deseos para conocer
al Rey; sin embargo, en 1.565 fue enviado a estudiar
policía y buen gobierno en un monasterio de
Quito, en compañía del Licenciado Salazar
de Villasante , de una anacona y un negro que le servían
así como de un caballo para andar y estuvo
quince meses. Ya sabía leer y escribir, cantar
con órgano, jinetear y otras muchas cosas más
en las que era un experto En 1.587 don Francisco vivía
casado con María Josefa del Castillo, vecina
de Guayaquil de piel muy blanca porque acostumbraba
al salir de su casa, que la cargaran cuatro indios
en una litera y bajo palio, de suerte que nunca le
daba el sol Cuando ella salía la acompañaban
sus damas y muchos isleños así como
varios músicos que tocaban sus flautas lo cual
era común en aquellos tiempos para alegrar
a las autoridades y gobernantes. Ese año debió
evacuar a la población de la isla hacia el
puerto de la Bola, al otro laso del Canal, pues desde
meses atrás tenía información
de que el pirata merodeaba en las aguas del Pacifico
y se había prevenido con centinelas puestos
en sitios estratégicos Los púnenos se
internaron en las montañas de Naranjal donde
no había peligro alguno, mientras don Francisco
Tómala se replegaba a Guayaquil con su mujer.
Todo fue tan súbito que cuando los piratas
llegaron a su casa encontraron la comida preparándose
en la cocina y solo algunas gallinas que tomaron para
si, pero no hallaron a ninguna persona ni el oro del
Cacique calculado en cien mil coronas. Entonces incendiaron
la iglesia y robaron las cinco campanas de bronce.
Cavendish ocupó su casa
y solo encontró unas colgaduras de cuero dorado
y pintado que solía decorar los cuartos, así
como otros muebles que se habían escondido
en una isla vecina. La madre y demás familia
del Cacique estaban escondidos en un bosque. La casa
y la iglesia eran edificios de cantería. La
mañana del 12 de Junio el Corregidor de Guayaquil,
Jerónimo de Reinóse, acompañado
de Francisco Tómala de ochenta hombres, numerosos
indios y negros, bajóe en dos bajeles y ocho
balsas púnaos, pasó por frente a los
ingleses que no les vieron y al día siguiente
los atacaron, algunos ingleses se refugiaron en casa
de Tómala y resistieron. Los españoles
la incendiaron con el consentimiento del Cacique y
así pusieron fin a toda resistencia pues los
piratas tuvieron que huir. En medio de la batalla,
según referencia de un testigo. Tómala
demostró según referencia de un testigo
"más ánimo y pecho que un español,
excediendo en eso a muchos soldados que no hicieron
lo que el dicho Francisco hizo, con ser nacido y natural
de esta tierra y de la nación indiana."
Por entonces obtuvo del Rey
Felipe el repartimiento de los indios Sacayas y la
sal de la jurisdicción de la ciudad de Jaén.
En 1.597, el Virrey del Perú, Luis de Velasco,
le concedió el repartimiento de los indios
Yaguachis que vacó por muerte del Capitán
Juan Rodríguez de Villalobos. Ese año
zozobró un bergantín de su propiedad
frente al sitio denominado Punta Gorda.
Desde la invasión pirática
no volvió a la isla Puna sitio que creyó
peligroso y prefirió irse a vivir en Guayaquil
con los suyos. Allí adquirió una casa
en dos mil pesos y se trató con suntuoso boato,
atendido como hombre rico que era, pues su fortuna
continuaba aumentando, los trabajos en su atarazana
crecían, era dueño del navío
Nuestra Señora de las Mercedes que mandaba
su hijo Lorenzo Tómala, comerciante en las
costas peruanas y en los valles de Trujillo en el
norte del Perú.
De cobrar los tributos de la
isla que habían disminuido considerablemente
se encargaban sus subalternos. En 1.600 arrendó
las salinas de la isla Puna al Capitán Toribio
de Castro Grijuela con el privilegio del comercio
que era prácticamente un monopolio reconocido
desde 1.560 por el Virrey Francisco de Toledo y ratificado
el 76 pues estaba en poder de su familia desde tiempos
inmemoriales. Cuando en 1.604 la ciudad envió
3.056 pesos al Rey, dio 100 y sus indios 52 y 6 reales.
Ese año murió y fue sucedido por su
hijo Lorenzo Tómala quien pagó 9.000
pesos al Rey en joyas de oro y plata para poder sucederlo,
ya que interinamente el Cacicazgo había sido
gobernado por Pedro de Naray.
Durante la invasión
pirática de 1.614 prestó sus barcos
como Gobernador de la Isla, pero ya para entonces
la continua e indiscriminada explotación de
esos bosques había terminado por agostarla.
1.-Cacique Tumpalla o Túmbala = Mujer india
2.-Cacique Tómala (
Don Francisco ) = Mujer india
3.-Cacique Diego Tómala
= Mujer india
N. hacia 1.520
4.-Cacique Francisco Tómala
.Maria Josefa del Castillo
N. en 1.547 Guayaquileña de raza blanca
5.-Cacique Lorenzo Tómala
== Maria de Rojas y Benalcázar
N. en 1.570 Nieta de Maria Tómala
6,-Cacique Francisco(U)Tomalá
= Maria Antonia Fernández de Neira N. en 1.594
7.-Maria Tómala se unió a Juan de Vil
lámar y Zedeño
N. en 1.657.