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EDWARD WHYMPER
ANDINISTA.- Nació en Londres el 27 de Abril de 1.840 y fueron sus padres legítimos Josiah Wood Whymper (1.813-1.903) de oficio pintor acuarelista, que expuso en Londres en 1.840 en el "Royal Institute of Painters in water colours", al que fue admitido como miembro en 1.857. También instaló en su taller una oficina de grabados.

El segundo de una familia compuesta de once hijos. De quince años comenzó a escribir un Diario de Vida que es la fuente más importante para su biografía, manifestando "una madurez de espíritu y un sentido de observación muy raros para su edad", pero el trabajo artístico como acuarelista y grabador muy pronto le pareció monótono a pesar de la notable habilidad adquirida , pues había nacido para las aventuras y mientras más peligrosas mejores.

El Editor William Longman le encargó un recorrido por los Alpes suizos y el Delfinado para lograr ilustraciones de las cumbres. Entre 1.861 y el 62 realizó dos excursiones y varias ascensiones al Poevaux, atravesó los Alpes occidentales desde el Overland al Valiese, desde Saboya hasta el Píamonte y el Delfinado. Exploró los Alpes atravesando las cumbres más altas como Bréce de la Neige, el Col de la Pilatte y otros. Con el guía italiano Juan Antonio Carrel intentó en dos ocasiones escalar el inaccesible monte Cervino. Ascendió en 1.864 el Col de Triolet, el Mont Dolent, el Aíguille de Télatele y el Higuille de Argentiére y cruzó el Col de Moning en el Valiese, En 1.865 y usando medios mecánicos realizó la primera salida a la punta de los grandes Jarasses y traspasó el Col de Dolent y la Aiguille Verte, todas en el Monte Blanco. Luego conquistó el Grand Cornier y la Ruinette. Finalmente, al ascender el 14 de Julio el Monte Cervino, de 4.478 mtrs de altura, hazaña hasta entonces considerada imposible, con el mismo Carrel y por cumbres separadas, cuatro miembros de la expedición se precipitaron al vacío por un descuido, al no asegurar el estado de las cuerdas para el descenso, mientras Whymper ocupábase en la cumbre en terminar un boceto. Esa tragedia gravitaría sobre su vida y su temperamento y con el tiempo se volvió irascible. La polémica fue grande y mucho se habló sobre la inconveniencia de considerar al ascensionismo como un deporte saludable de montaña por los peligros que siempre entrañaba.

Whymper creyó entonces con sobrada razón que el ascensionismo no era solamente un deporte peligroso sino una ciencia y para ello le dio el impulso de la técnica, distinguiéndola de los objetivos investigativos y geográficos con los cuales siempre había estado unida.

En 1.867 viajó a las costas de Groenlandia. En 1.871 publicó "Scrambles amongt the Alpes" condensando sus arriesg das e intensas experiencias. El libro fue un éxito de librería y está considerado un clásico de la literatura alpinista, igualmente escribió unas Guías de ascensiones tituladas "Guide to Chamonix and the range of Mont Blanc" y "Guide to the valley of Zermatt and the Matterhorn" que alcanzaron en vida de su autor más de once ediciones por su utilidad práctica.

En 1.872 volvió a Groenlandia aunque solo logró adentrarse doce millas en tierra firme, conformando una colección de plantas fósiles que reposa en la Sección Geología del Museo Británico de Londres.

En 1.874 intentó excursionar a los Himalayas, las trabas impuestas por el sistema cerrado y colonial inglés se lo impidió. Su objetivo era probar las posibilidades de vida humana a grandes alturas, curiosidad que le había sobrevenido a raíz de conocer las notas de los ascensionistas Schiagintweits, quienes, después de intentar el pico Ibi Garnin del 19 de Agosto de 1.855 y habiendo llegado a los 22.230 pies de altura, la mayor altura alcanzada hasta entonces por persona alguna en la tierra, les fue imposible continuar porque dos de los hombres se sintieron muy enfermos y todos los demás estaban tan cansados y exhaustos de fuerzas, como nunca en sus vidas. "Nos habíamos acostumbrado a la influencia de la altura en especial durante nuestros viajes por el Tibet, pero ninguno en esta ocasión salió ileso y todos teníamos una horrorosa jaqueca."

En 1.875 no pudo viajar a Chile y al Perú por la Guerra del Pacífico y decidió venir al Ecuador a comprobar los efectos de la baja presión atmosférica y llegar a la mayor altura posible. El Chimborazo llamaba su atención dada su mayor altura sobre el nivel del mar, que según Humboltd era de 21.425 pies y quería acampar sobre esa montaña, en alturas graduales y cada vez mayores, hasta la cumbre; pero como no tenía la seguridad de que eso se pudiere llevar a efecto, se propuso al mismo tiempo otros objetivos; determinar las alturas y las posiciones relativas de las principales montañas, las comparaciones entre el punto de ebullición a través de los aneroides y el barómetro mercurial y colectar seres y elementos de la fauna y flora de las grandes alturas.

Para el efecto conformó su expedición con su antiguo guía Juan Antonio Carrel y con su primo Luis Carrel que contrató a última hora. El pesado equipaje fue embarcado cuidadosamente y llegó antes que ellos a Guayaquil y Quito. El explorador Von Thielmann, quien acababa de hacer un viaje por Colombia y Perú y había subido al Cotopaxi, le esperó en Ostende y entregó datos muy valiosos de sus experiencias. El Dr. Alphonse Stubel, de Dresden, le obsequió una copia de su obra inédita "Alturas tomadas en la República del Ecuador" deducidas de sus observaciones con el Dr. W. Reiss entre 1.871 y el 73. Boussingault, que en 1.848 había intentado ascender a la cúspide del Chimborazo, le deseó suerte.

Con tan buenos auspicios, sus pasaportes en regla- que nadie se los pidió- y gran número de Cartas de Recomendación, desembarcó en Guayaquil el 9 de Diciembre de 1.879 después de un viaje sin incidentes por el Atlántico, tras una ligera escala de diez días en el istmo de Panamá. Bien acogido, sus equipajes no fueron abiertos ni pagó impuestos, encontró la ciudad llena de refugiados de la Guerra del Pacífico y contrató al Sr. Perring de intérprete y ayudante. El cónsul inglés Cap. George Chambers Stook le atendió en su casa.

El 13 partió con su gente a bordo del vapor fluvial Quito. A la media noche arribaron a Babahoyo y al día siguiente tomó hacia Guaranda con los Carrel y Perring. Desde el 17 en adelante se internaron por los arenales y las faldas del Chimborazo que recién pudieron observar el 21, constatando no sin sorpresa que tenía dos cumbres y no una sola como habían afirmado Humboldt, Boussingault y otros.

El relato del primer ascenso a las cumbres ocurrido el 4 de Enero de 1.880 consta en el Capítulo III de su obra "Travels amongst the Great Andes of the Equator" cuya primera edición en inglés recién apareció en 1.891 en Londres, con gran resonancia internacional por el contenido científico, de aventura y exotismo de sus relatos y por sus hermosos grabados.

Los expedicionarios sufrieron intensamente en el Chimborazo debido al mal de las alturas y al soroche, la falta de oxígeno les obligaba a respirar con intensidad y por la boca, resecando las gargantas e impidiendo que pudieran tomar agua o alimentos. Desde el tercer campamento en el Chimborazo observaron al Sangay, volcán activísimo que constantemente arroja fumarolas de vapor y que dista como 40 millas de distancia, destacando su siniestra silueta por encima de las cordilleras circundantes.

El 6 de Enero realizaron un segundo ascenso y encontraron en su punto más alto, a 8.5000 pies de altura, la especie vegetal Lecamora Subfuscal, un liquen que estaba extendido en una área considerable. Allí tuvo la oportunidad de continuar sus experimentos y mediciones y como el tiempo se había dañado bajaron al campamento Tres.

A la siguiente mañana los Carrel no quisieron volver a ascender porque se sentían enfermos y optaron por retirarse, quedándose Whymper durante dos días hasta que el 10 le fue a ver a Perring. Finalmente el 12 regresaron ambos a Chuquipogio tras haber permanecido diecisiete días en el Chimborazo, encontrando a los Carrel muy enfermos.

En Ambato fueron tratados por el Dr. Abel Barona que resultó un galeno competente y el Ministro de Relaciones Exteriores Juan Guerrero Duprat les atendió en su casa. Lástima grande que después de tantos trabajos en el establecimiento de los campamentos superiores, solo pudieron permanecer tan corto tiempo en la montaña, pero la dolencia de uno de los Carrel era grave pues tenía las plantas de los pies partidos y con grandes dolores.

El 25 de Enero siguió a Latacunga y con Juan Antonio Carrel se hospedó en el pequeño hotel de Pompeyo Baquero que hallaron muy limpio y aseado. En Macuchi hicieron una recolección de sabandijas y otras alimañas y se dedicaron a examinar los Ilinizas, el Atacazo, el Corazón, el Pasochoa y el Rumiñahui que rodean esa hoya geográfica, mientras Luis Carrel se mejoraba de sus dolencias. Con la ayuda de un guía de nombre Lorenzo subieron a la cúspide del Corazón, encontraron señales de una ascensión anterior y comprobaron que los insectos pueden vivir a mayores altitudes que las aves.

Whymper era un aventurero osado y se propuso ascender al Antisana y al Cayambe, cumbres peligrosísimas que nadie había conquistado. También pensó escalar los Ilinizas el Cotopaxi para observar en la noche el interior de su cráter, pues suponía con mucha razón que aún debía seguir en actividad, tras la erupción del 26 de Junio de 1.877.
El 7 de Febrero pasaron con tal fin a la hacienda El Rosario, el 8 ascendieron a los Ilinizas, el 9 estuvieron en el glaciar y lograron a la cresta por unas escabrosas barrancas llenas de nieve, disfrutando del maravilloso espectáculo de varias tempestades de rayos, nieve, granizo y cellisca, así como de lloviznas y chubascos torrenciales que le acompañaron de regreso. Una vez en Quito preparó cuidadosamente el ascenso al Cotopaxi y pasaron a Macuchi a contratar gente.

El 15 de Febrero iniciaron la marcha por las faldas pero el mal tiempo hizo que algunos expedicionarios se volvieran. El 17 avistaron la cumbre por pocos minutos, notaron grandes nubes de vapor que rodaban por los bordes del cráter y se dirigían enseguida hacia el norte. Cuando mejoró el tiempo, habiéndose disipado las nubes, volvieron a observar el cono perfecto de la montaña, explorando sus zonas más próximas sin encontrar nada extraordinario, ni animal ni vegetal, a excepción de algunos musgos miserables a 15.350 pies identificados como de la especie Webera Nutans.

El 18 ascendieron por un lomo sin trepar y como si estuvieran de paseo, acampando del lado occidental del cráter sobre un declive de ceniza. Siguieron al borde occidental del cráter encontrándolo casi lleno de humo y vapores que se esparcían en el aire y obscurecían el ambiente y para verlo bien tuvieron que esperar la llegada de la noche, cubiertos por una tienda de campaña colocada sobre una delicada capa de hielo y atada a cuatro piedras grandes y volcánicas por otras tantas cuerdas.

Cerrada la noche por completo subieron al cráter y observaron en su interior, como a 1.200 pies por debajo y hacia el centro, un punto circular de un diámetro diez veces menor que el del cráter. Era el respiradero del volcán, llena su canal de comunicación con las regiones inferiores, de lava incandescente, sino fundida llameando y relampagueando con intermitentes y violentos escapes de vapor. A la siguiente mañana y tras nuevas mediciones iniciaron el descenso y dos días después estaban de vuelta en la hacienda El Pedregal. Dicho ascenso, con presiones más bajas que las soportadas en el Chimborazo, no les había ocasionado los síntomas agudos del mareo de las montañas sufridos en ese nevado, dejándoles perplejos. En tales circunstancias decidieron trepar al Síncholagua, un agudo picacho como para personas valerosas y arrojadas. Partieron el 23 de Febrero y subieron a caballo hasta los 14,800 pies de altura, luego por despeñaderos profundos y coronados por prados de nieve húmeda y adhesiva semejante a la harina, así como por hielo, llegaron a un hermoso glaciar, pasaron atados sobre un áspero terreno y escalaron 1.100 pies casi sin dificultad, pero entonces les tomó una feroz granizada que los obligó a buscar refugio entre rayos y centellas aunque casi enseguida pasó y con la ayuda de hachas y bastones arribaron a la cumbre con otras penurias. El regreso fue corto y sin mayores inconvenientes y a los 14.500 pies halaron el junco Carex Jamenson. De Machachi siguieron a Quito el 2 de Marzo y se despidieron del fiel Perring, contratando a un inglés de apellido Vanity que acababa de finalizar sus trabajos con una factoría en el Valle de los Chillos.

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