AUGUSTO AGUIRRE APARICIO
DIPLOMATICO.-
Nació en Guayaquil en 1.870 hijo legítimo
del Dr. Napoleón Aguirre García (1)
y de Mercedes de Aparicio y Correa, naturales de Guayaquil
y Santiago de Chile respectivamente.
Hizo sus primeros estudios
en el Colegio San Vicente hasta lograr el bachillerato
en Humanidades, estuvo a la cabeza de todos los Comités
anuales que promovían las hermosas fiestas
que tanto brillo dieron al establecimiento y fue compañero
de Carlos Carbo Viteri, Delfín Treviño,
Juan Bautista Destruge, Gabriel Urbina Jado, Vicente
Pallares Peñafiel, Francisco Ilinworth Ycaza.
Matriculado en la Universidad
de Guayaquil dentro de la especialización de
Derecho, terminó dichos estudios con las más
altas votaciones que señalaba el Reglamento,
pero no se incorporó al Cuerpo de Abogados.
(1) El Dr. Napoleón Aguirre García nació
en Guayaquil el 20 de Febrero de 1832 y se graduó
de abogado en Quito. En 1.859 el general Guillermo
Franco Herrera, Jefe Supremo de Guayaquil, le comisionó
con Ignacio Noboa Baquerizo para que entrevistara
al Presidente del Perú Mariscal Ramón
Castilla a fin de alejarle de su alianza con García
Moreno. Fueron recibidos en Palacio, se les escuchó.
En 1.862 como secretario del Cor. Daniel Salvador,
llevó un oficio al Coronel José Francisco
Zaruma, en el campamento de Cumbal, durante la guerra
con la Nueva Granada. El 19 de Marzo de 1.869 participó
en la revolución del General José de
Veintemilla en Guayaquil. Muerto dicho Jefe el movimiento
fracasó. Otros comprometidos fueron el Dr.
Fausto Rendón e Ignacio Pareja que fugaron,
muchos subalternos fueron apresados. Aguirre salió
al destierro en Lima. En 1.880 presidió la
Cámara de Diputados y en 1.883 el Concejo Cantonal
de Guayaquil. Entre 1.890 y el 92 la Corte Superior
de Justicia. En 1.903 editó “Colección
de Leyes, Decretos, Contratos y Ordenanzas Municipales”
y en 1905 “Colección de Leyes y Ordenanzas
Municipales 1.899-1.901” falleció en
Guayaquil el 15 de Septiembre de 1.909.
En 1.890 presidió el Comité que se formó
en Guayaquil para la concurrencia a la Exposición
Mundial de Búfalo, empezó a dictar la
cátedra de Literatura en el San Vicente. Vivía
en la calle de la Gallera No. 32, casa de sus padres,
en unión de numerosos hermanos. Era un joven
más bien alto, delgadísimo, tez blanca,
ojos y pelo negro y unos mostachos a la moda. Para
completar su figura sufría de un tic en la
nariz, que le sobrevenía cada cierto tiempo,
imprimiéndole un hábito de simpatía
y humanidad.
En 1.892 desempeñó
la Anotación de Hipotecas, el 93 presidió
el Comité Sucre, el 94 fue Vicepresidente del
Comité Carbo e ingresó a la Sociedad
de Artesanos Amantes del Progreso. El 95 fue miembro
de la Sociedad Filantrópica del Guayas. El
98 se excusó de aceptar la Subsecretaría
del Ministerio de Hacienda, que le propuso con insistencia
el titular Dr. Agustín L. Yerovi Orejuela.
Entre el 99 y 1.902 ocupó la Secretaría
de la Municipalidad de Guayaquil y cuando renunció
en Enero de ese ultimo año, para viajar como
primer Secretario de la Legación del Ecuador
en Lima, recibió un honroso Acuerdo del Concejo
Cantonal.
Como Segundo Secretario fue
el Dr. Francisco J. Boloña que después
quedó de Cónsul en dicha capital, siendo
Ministro Plenipotenciario el Dr. Francisco X. Aguirre
Jado, quien regresó al Ecuador a los pocos
meses; entonces, Aguirre Aparicio continuó
a cargo de la Legación. Como dato anecdótico
cabe indicar que los Aguirre eran muy dados a visitar
puestos de ventas de libros viejos, investigando en
los archivos cuanto documento caía en sus manos
y fue así como dieron con el Tratado Pedemonte-Mosquera
suscrito en Lima el 2 de Agosto de 1.830 entre Carlos
de Pedemontes y Tomas Cipriano Mosquera a nombre del
Perú y Colombia, respectivamente, por el cual
se repartían el Ecuador. Poco después
Aguirre Aparicio halló en un lote de libros
que habían pertenecido al Dr. Francisco Rosas,
Presidente del Congreso peruano, la Memoria secreta
o Reservada del Canciller Alberto Elmore al Congreso
de su país. El Ministro Aguirre Jado pagó
mil soles por dichos libros y se hizo de dicha Memoria,
utilísima para nuestra defensa territorial.
En 1.903 fue ascendido a Encargado de Negocios en
Lima, alertó a la ciudadanía sobre un
brote de peste bubónica aparecido en el Callao
y al producirse un cambio de disparos en la población
de Angotero en las riveras del río Napo que
arrojó un saldo de dos soldados ecuatorianos
muertos, alarmando a la conciencia del país
y provocando una fuerte reacción de la opinión
pública nacional, aconsejó a la Cancillería
que antes de someter el asunto al Arbitraje, se fije
la línea de demarcación que señalaría
después el árbitro, con la ventaja de
que así no sería preciso llevar nuevamente
el asunto a los dos Congresos, pues ambos tendrían
que aceptar el fallo arbitral.
Establecido el Arbitraje del
Rey Alfonso XIII de España, este designó
Comisario Regio al destacado filólogo Ramón
Menéndez Pidal a que se entendiera con los
gobiernos del Ecuador y Perú. El Canciller
Miguel Valverde había comenzado una política
audaz para solucionar al mismo tiempo todos nuestros
problemas fronterizos con Brasil, Colombia y Perú;
pero se interpuso la revolución de 1 de Enero
de 1.906 en Riobamba que dio al traste con el gobierno
constitucional de Lizardo García, llevó
por segunda ocasión al poder a Eloy Alfaro
y las negociaciones en Madrid tomaron otra vez su
curso.
Aguirre Aparicio fue ascendido
a Ministro Plenipotenciario en Lima, a pedido del
Canciller César Borja Lavayen, cuando Menéndez
Pidal regresó a Madrid estableciendo una línea
provisional demarcatoria de las fronteras entre los
dos países. Mas, ya fuera por influencia peruana
o porque este país fue el último en
independizarse de la metrópoli, los miembros
de la Comisión de Estudio formularon un proyecto
de Laudo que favorecía más al Perú
que la propia línea de Menéndez Pidal.
Nuestro Ministro en España, Honorato Vásquez,
dio a la prensa un “Itinerario del Litigio de
Límites entre el Ecuador y Perú”
con un apéndice conteniendo las opiniones de
los juristas Maura y Canalejas en lo relativo a la
interpretación del Tratado de 1.829 y del Protocolo
de 1.830, evidenciando que la Comisión de Estudio
se había apartado del Convenio Arbitral de
1.887, base de todo el proceso en España. Para
colmos, aprobado el dictamen del Consejo de Ministros
en todo favorable al Perú, por indiscreciones
de la prensa se hizo público su texto, con
lo cual el Presidente Alfaro intentó llegar
a un arreglo directo de última hora en Enero
de 1.910 a través de Aguirre Aparicio en Lima,
lo que tampoco resultó dadas las circunstancias.
Entonces el Dr. Víctor Manuel Rendón,
Plenipotenciario en Misión Especial en Madrid,
a través de la Reina Madre Maria Cristina de
Halsburgo, logró que el rey se inhibiera, y
ambas naciones se vieron abocadas a un Casus Belli.
El Perú movilizó su escuadra hasta Paita,
Chile nos remitió armas y pertrechos que fueron
desembarcados en Guayaquil y ofreció tramitar
un crédito para adquirir más armas.
Alfaro mandó a decir
al Presidente de Chile que el Ecuador estaba totalmente
de acuerdo con su política en las provincias
ocupadas de Tacna y Arica y el Presidente peruano,
Augusto B. Leguía, para contrarrestar esta
posición llamó a Aguirre Aparicio a
Palacio y le comunicó: “Ustedes están
confiados en que Chile les ayudará. No se equivoquen.
Chile preferirá entenderse con nosotros, los
chilenos van a abandonarlos a Uds., sin el menor escrúpulo.
¿Cómo pueden ustedes imaginarse que
los chilenos van a apoyarlos en el Arbitraje cuando
se han negado rotundamente a aceptarlo en Tacna y
Arica?” Y cuando el Perú concentró
sus tropas en Chimbote y Piura, y Alfaro se movilizó
a Machala, volvió a llamarle y díjole:
“Del lado del Perú no saldrá el
primer disparo” con lo cual se restableció
la tranquilidad.
En 1.911 Manuel J. Calle opinó:
“El Sr. Augusto Aguirre Aparicio caballero altamente
diplomático y que no esta mal en ningún
cargo de figuración donde se necesita más
práctica social y sagacidad que verdadero talento.
El señor Aguirre es persona grata al Ecuador
y está bien que se le adelante en la carrera
como premio a su buen comportamiento al frente de
nuestra legación en Lima, durante épocas
angustiosas”.
En 1.913, habiendo fracasado
el Juicio Arbitral del Rey de España, el nuevo
Presidente del Perú Guillermo Billinhurts,
planteó a su amigo personal Aguirre Aparicio,
la posibilidad de iniciar nuevas negociaciones. Ambas
partes deberían señalar una línea
fronteriza hasta donde fuera dable hacer coincidir
sus respectivos intereses, dejando a resolución
del Arbitro la determinación de dicha línea
en los lugares donde no se hubiera satisfecho mediante
un fallo de Derecho. A este planteamiento se dio en
llamar la Fórmula Mixta, pues como su nombre
lo indicaba, primero debían las partes entrar
a negociar directamente y luego se sometería
el asunto a arbitraje en lo que las partes no hubieren
podido ponerse de acuerdo. Por ello era diferente
al Arbitraje de 1887.
Las Conferencias se llevaron
a efecto en la Cancillería de Lima entre Aguirre
Aparicio y el Dr. Francisco Tudela y Varela, concretándose
la Fórmula en un Memorandum el 8 de Agosto,
que presentó Aguirre Aparicio en Quito, para
que lo conociera el Canciller Luis Napoleón
Dillon y la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones
Exteriores. Con ambas aprobaciones regresó
a Lima pero al arribar al Callao fue ingratamente
sorprendido por la caída de Billinghurts y
el ascenso de una Junta Militar de Gobierno presidida
por el Coronel Oscar R. Benavides estancándose
las negociaciones en Febrero del 14.
Recién en Febrero de
1.915, con el ascenso de José Pardo y Barreda
a la presidencia del Perú, volvió el
asunto territorial a cobrar importancia pero se interpuso
la suscripción del Tratado Muñoz Vernaza-Suárez
entre el Ecuador y Colombia que nos desvinculó
con ese país. El Perú protestó
“ en toda su amplitud” para dejar a salvo
sus derechos territoriales sobre el Alto Amazonas
y el asunto se tornó tan escandaloso en Colombia,
que recién en 1.917 su Congreso aprobó
el Tratado.