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CARLOS CRESPI CROCI
ETNOLOGO.- Nació en Legnano, Italia, en Mayo de 1.891 y fueron sus padres legítimos Daniel Crespi, Administrador de una hacienda de los contornos y María Croci. El tercero de una larga familia compuesta de trece hermanos, de los cuales ocho fueron varones y cinco mujeres; estudió la primaria en un Gimnasio de su lugar natal y en uno de Milán y en 1.903 inició la secundaria en Baisael cerca de Turín; pero el año 6, debido a su carácter serio y circunspecto y a la admiración que sentía por sus profesores salesianos, decidió entrar a dicha Orden, ya tocaba muy bien el piano.

El 8 de Septiembre de 1907 ingresó al Noviciado de Toguizo; era de buen ver, baja estatura, contextura gruesa, ojos celestes, pelo castaño y hablaba con profunda convicción. Representaba más edad de la que realmente tenia.

En 1.910 juró los Votos Perpetuos y pasó al Colegio Mampridime en Este, donde ejerció el magisterio, alternado con Cursos de Teología sobre temas trascendentes y doctrinas relativas a la fe. El 17 recibió el Orden Sacerdotal.

De allí en adelante estudió en la Universidad de Padua diversas asignaturas humanísticas tales como Estética, Pedagogía, Música, Prehistoria y hasta Arquitectura y ciertas materias técnicas del tipo de Ingeniería Hidráulica, Topografía, Economía y Etnografía hasta doctorarse el 15 de Julio de 1.921 en Etnología

A principios de 1.923 abandonó Italia por el puerto de Génova para iniciar la vida misionera en Sudamérica. Primero estuvo en Guayaquil, el 23 de Abril llegó a Cuenca y fue inmediatamente destinado al Oriente a recolectar tiestos arqueológicos y objetos varios. Con tal motivo se adentró en la selva, "Fue un encuentro maravilloso con la naturaleza feraz de la Amazonía que le deslumbró. Todo era nuevo, desde los grandes ríos y espesos bosques hasta el hombre primitivo que los habitaba. Y tras varios meses expedicionando en lo que el calificó de viaje pintoresco para un valiente aficionado a la naturaleza salvaje pero bien pesado para el 99% de los mortales, volvió a Turín. Su trabajo había sido duro, pues también recopiló millares de anotaciones sobre los salvajes, así como un cajón con fotografías, otro con cabezas disecadas (Tzanzas) planos, etc. Y participó en la primera Exposición Misional Salesiana, en cuya Clausura pronunció un discurso. Su muestra formada con multitud de collares, coronas de plumas, pieles de jaguar y león, serpientes venenosas, pájaros vivos y disecados, causó una honda impresión, sobre todo las tzanzas que fueron materia de más de un debate y horrorizaron a las tranquilas damas concurrentes.

De esta época son sus artículos "L’ Oriente equatoriano e sue possibilita di colonizzazione" aparecido en Milán y "Un explorazione al Santiago (Equatore)" primero de sus múltiples trabajos en el Bolletino Salesiano de Turín, al que siguieron "Au Milieu des sauvages de Gualaquiza", "Gli indii della sierra equiatoriana","XXX aniversario della Missiones di Gualaquiza" y "Tra y selvaggi di Gualaquiza (Equatore)" que revelan su amor por la “Floresta inmensa de millones de kilómetros, siempre verde, siempre nueva”, según frase que describe todo su amor por esa poderosa naturaleza.

Vale anotar que para 1.925 existían cinco proyectos misionales salesianos en el Ecuador y la necesidad de documentar tan difícil tarea le llevó a escribir esas Monografías, diarios de viajes graficados con fotografías, etc.

En 1.926 trasladó su Exposición a New York “a fin de ofrecer al público curioso una variada colección de objetos autóctonos, piezas prehistóricas y otras de uso común propias de la Etnografía” y de regreso a la amazonía tuvo la oportunidad de filmar en Santiago de Méndez, valle del río Upano, en más de 2.500 metros de negativos que finalmente quedaron reducidos a la mitad, cincuenta escenas diferentes con la colaboración del fotógrafo Rodrigo Bucheli y de Carlos Bocaccio, a quienes dirigió. Para la edición primitiva de "Los invencibles Shuaras del Alto Amazonas", contó con el trabajo del operador Vitey de Fontana, editor de afamadas películas italianas como "Quo Vadis" y "Los últimos días de Pompeya" (1) demás está decir que la película fue silente, pues aún no se había inventado el cine sonoro y con ella se situó entre los pioneros del cine ecuatoriano.

Crespi dividió el film en cuatro partes: la primera en el mar de Génova y posterior llegada al oriente. La segunda trató sobre las costumbres de los Jíbaros y sus formas de caza. La tercera sobre la fiesta de la Tzanza o cabeza reducida y la Cuarta mostraba la obra salesiana en las Misiones del oriente y la del Comité Patriótico orientalista de señoras. Su autor la comentó de la siguiente poética manera: "En el ecran se proyectan lindas escenas naturales de armadillos, guatuzas, faisanes, pavos predicadores y preciosísimos adornos como un collar de cinco mil dientes de mono, un tejido hecho con quinientos fémures de pájaro, otro hecho con seis mil alitas de insectos, un sombrero de última moda y finalmente las ceremonias de la gran fiesta de la Tzanza que termina con una interesantísima serie de bailes a cual más original y sugestivo."


(1) El Documental se desgastó con el tiempo y las múltiples proyecciones, sus fragmentos se dispersaron en el incendio del Instituto Técnico Salesiano Cornelio Merchán de Cuenca; sin embargo, la Cinemateca Nacional de la CCE recogió las imágenes que habían quedado y contando con filmaciones de la época, relativa a los trabajos misioneros salesianos, logró copiar las imágenes; cuadro a cuadro, para obtener negativos nítidos. Luego se procedió a efectuar la edición incluyendo fotos fijas y textos, obteniéndole un nuevo copiado al que se le incorporó música y trucaje, todo ello gracias al apoyo de la UNESCO y de los Laboratorios de la UNAM de Méjico.
El estreno se realizó en el teatro Edén de Guayaquil el 26 de Febrero de 1.927 y pocos días después en el Sucre de Quito, en función de Gala a la que asistió el Presidente Isidro Ayora y su esposa y sirvió para la recolección de fondos en favor de la obra misionera salesiana. Por otra parte probó la estimación de Crespi a la raza "Jíbara" y a exaltación de los misioneros. Su paisano el sabio Luis Sodiro, S.J., clasificó con el nombre de "Crespiones" a una familia de helechos muy bellos y grandes que aparecen fotografiados en el film.

Crespi inicio un tipo nuevo de colonización a través de la introducción de herramientas sencillas al trabajo de los nativos, construcción de vías de comunicación y puentes sobre ríos y el aporte de la fe religiosa sobre la conciencia de los mal llamados "Jíbaros", término peyorativo que significa salvaje en quichua y que entonces se usaba como nombre genérico para las tribus indígenas del oriente del Ecuador.

Ese año editó "Quarente giorni di escursioni nella regione di Indanza" y una Monografía del oriente azuayo en 16 págs., y en el Bolletino Salesiano salió “Tray Kivari”. El 27 “Equatore (Misslone dei Kivaros) tragli stregnoni di Arapicos". El 28 "Un excursione alla Misiones di Mendes", "Entro giorni di escursioni nella valle dell’Upano” que también se publicó en francés. El 30 "Ou en est 1’evangelisation des kivaros."

En 1.930 dio inicios en Cuenca a la construcción del Instituto Cornelio Merchán y mientras procedía a la excavación para los cimientos halló un gran número de tiestos entre los cuales sobresalió una olla de grandes dimensiones y al seguir excavando logró otras más. Desde entonces, siguiendo las huellas de Max Uhle, se dedicó a la arqueología de la zona pero sin utilizar el método científico de dicho sabio alemán, de suerte que no estableció conclusiones generales.

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