En 1.951 consiguió varios
permisos especiales para importar harina y el 52 fundó
al sur de la ciudad una de las industrias más
importantes del país, los molinos de "Harinas
del Ecuador Inc." que gerenció a través
de buenos amigos como Miguel Angel de Ycaza Gómez
y Clemente Duran Ballen Romero. (3)
(3) Guillermo Arosemena que ha conversado mucho con
Francisco Illescas Ycaza escribió: Illescas
propuso a la empresa propietaria de la Anglo, la compañía
inglesa Balfour Williamson, asociarse para construir
un molino de trigo. Los inversionistas ingleses estaban
familiarizados con tal negocio. Uno de los fundadores
de la citada empresa en el siglo XIX se había
iniciado en la molinería en Chile y con los
años compraría molinos en Perú.
La empresa Balfour, Williamson analizó la oferta
y preocupada de que en aquellos años se habían
nacionalizado empresas de extranjeros en la América
Latina, concluyó que por tratarse de un producto
político en un país subdesarrollado,
declinaban la participación accionaria, pero
ofrecían financiarlo, como efectivamente ocurrió.
Así nació en 1952, Harinas del Ecuador
(HDE) con una inversión de 22 millones de sucres
(1.470.000 dólares) y con capacidad para fabricar
30.000 toneladas de harina, cantidad que lo ubicó
como el más grande molino del país.
Miguel Angel Ycaza, gerenció la industria y
se convirtió en su asesor permanente. Dentro
de las instalaciones montó una línea
para fabricar la tela de algodón o yute usada
en los sacos donde se envasaba la harina. Se establecieron
puestos de ventas en diversos sitios de la ciudad.
La Balfour, Williamson tenía una muy buena
impresión de Illescas, quien había servido
extraordinariamente bien, con sus contactos políticos
que tenía Quito. Illescas había alcanzado
gran poder político y conseguía lo que
quería.
Con la asesoría de técnicos
extranjeros, HDE operaba con costos más bajos
que los competidores de los molinos situados en la
Sierra y aprovechaba las subproductos, que por falta
de mercado interno eran exportados . Durante los primeros
años de operaciones de HDE, Illescas tuvo que
recurrir a la Anglo para el capital de trabajo. Toda
decisión de importancia tuvo que ser consultada
con Harry Shephard, gerente general de Anglo.
Por su forma hábil de manejar la política
en Quito, Illescas logró conseguir la prohibición
de importación de harina y en esa forma garantizó
el monopolio para su empresa en el mercado guayaquileño.
En pocos años hizo el suficiente dinero como
para cancelar las deudas que contrajo al montar los
molinos.
A partir de 1955, Illescas estableció algunas
empresas. Las utilidades del molino fueron invertidas
en compañías de comercio, industria
y agricultura. Unos resultaron rentables y otros fracasaron.
Este período de expansión que cubre
hasta 1963, causó malestar en la familia Illescas
Ycaza. En una entrevista sostenida con su hijo, comentó
que nunca estuvo de acuerdo con las múltiples
inversiones que su padre realizó, Illescas
Ycaza recordó los trágicos momentos
que vivió con su madre, cuando se enteraron
de que el padre y esposo había perdido mucho
dinero en la diversificación.
Buscando la integración
vertical, Illescas estableció Panificadora
Nacional, (PN) modelo de panadería ubicada
en la calle Rocafuerte. El tuvo en mente convertirla
en la más importante de la ciudad, para lo
cual envió al gerente a estudiar panadería
a los Estados Unidos. En teoría, la inversión
era favorable pues así integraba su negocio,
al igual que lo habían hecho los grandes empresarios
estadounidenses en la industria del automóvil,
acero, etc.
Los panaderos de la ciudad no vieron con buenos ojos
a Illescas Barrreiro, pues pensaron que se convertiría
en competidor de sus propios clientes. Preocupado
de que perdería su clientela, Illescas optó
por cerrar la panadería a un año de
haberla inaugurado. Illescas Ycaza comentó
al autor que las pérdidas que incurrió
su padre en PN se aproximaron a los 300.000 dólares.
Como Illescas tuvo inclinación política,
instaló un periódico en Quito, Diario
Ecuador, adquirió una imprenta con el nombre
de Prensa Ecuatoriana, estableció un molino
en esa ciudad con la razón social de Molino
Royal y en Guayaquil compró una fábrica
de alimentos balanceados. También constituyó
Ecuadorian Timber y Ecuabalsa. Adicionalmente fue
dueño de la isla Santa Ana y tuvo intereses
en la
hacienda Venecia. La mayoría de esas inversiones
se hicieron con fondos de HDE y para financiarlas
Illescas recurrió al endeudamiento, que terminó
restando severamente la liquidez de la empresa principal.
En 1961, representó
al Ecuador en las primeras reuniones que tuvieron
en México para organizar la Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio, conocida como ALAC.
"Harinas del Ecuador Inc," fue un gran negocio
y ayudó al país a abastecer la industria
panificadora.
Su tiempo lo distraía
en realizar numerosos viajes, su Gerente Ycaza falleció
el 55 El local del teatro Edén había
vendido años antes a Víctor Emilio Estrada
pero aún continuaba con el Olmedo, tradicional
en la urbe. El 57 adquirió una casa de seis
pisos en el Malecón donde vivió sus
últimos años.
A principios del 63 empezó
a sentirse cansado y habiendo efectuado un chequeo
médico en el New York Hospital le diagnosticaron
un cáncer pulmonar, raro en él porque
jamás había probado un cigarrillo, a
consecuencia del cual falleció, acompañado
de su esposa e hijo, el 12 de Julio de ese año,
de solamente 63 de edad.
En su aspecto físico
era alto, blanco, ojos y pelo café que al final
terminó canoso. Genial en muchos aspectos,
hablaba y entendía las malas palabras en alemán
porque siempre fue hombre chistoso que gustaba gastar
bromas. Está considerado uno de los grandes
ejecutivos empresariales del país en el siglo
XX pues dejó un imperio que sin embargo no
tardó en desaparecer en manos inexpertas, bien
es verdad que al morir dividió su fortuna.
(4) Tenía una hija fuera de matrimonio viviendo
en Quito.
(4) Guillermo Arosemena también ha escrito:
Cuando falleció, los diarios de Guayaquil reseñaron
sus logros en los siguientes términos: “Se
distinguió por su talento e iniciativas creadoras
que fueron atributos esenciales de su personalidad...
en el campo de los negocios destacó siempre
por su acierto y sus cualidades de visionario.. de
robusta mentalidad, enfocó no solamente los
problemas inherentes a la orbita de la empresa privada
que el dirigía, sino que alcanzó con
orientación debida todo aquello que se relacionaba
con los destinos de la Patria, a la cual sirvió
con desinterés y decisión”.
En 1.965, la esposa de Illescas e hijo, con la ayuda
y consejos del gerente general de HDE, Clemente Duran
Ballen Romero, iniciaron conversaciones con la empresa
multinacional “Continental Grain” y la
“Seaboard” para venderles la empresa.
En la negociación también intervinieron
los asesores Félix Hidalgo y Teodoro Arizaga
Vega. Un año más tarde, fue vendida
en una importante suma de dinero que permitió
cubrir las elevadas deudas y dejar un considerable
capital a favor de los herederos. Los nuevos accionistas
cambiaron la razón social a Molinos del Ecuador
(MDE).
Francisco Jr. recuerda que, “las negociaciones
fueron muy complejas porque el pasivo hacia casi imposible
la venta”. Al referirse a la transacción,
un alto funcionario del Bank of New York, en carta
a su madre le escribió diciendo “..ha
tenido usted una gran suerte al poder deshacerse de
esa industria que tantos desvelos le producían...todos
los que mediaron en la operación y muy especialmente
Pancho (Jr.) merecen una felicitación calurosa
por su excelente actuación y por el éxito
obtenido”. Para Francisco Jr. La decisión
de la venta fue en el momento correcto y al precio
correcto.
Molinos del Ecuador pasó a ser gerenciada por
Willins Black, estadounidense que se ganó la
confianza y respeto de los círculos comerciales
de Guayaquil, ocupó el cargo por mas de una
década, habiendo regresado a su país
a fines de los setenta. En la actualidad la empresa
continúa operando bajo los mismos accionistas.