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MARCO MARTÍNEZ SALAZAR
PROFESOR Y DIBUJANTE. Nació en la antigua hacienda Santa Ana, después Bolívar, en el Cantón Baba, propiedad de su tío Bolívar Salazar Pérez y fue inscrito en el Registro Civil de Guayaquil. Fueron sus padres legítimos Reinaldo Martínez Molineros, natural de Ambato, comerciante con tienda en la hacienda Bolívar y luego en Guayaquil, casa de la familia Jiménez al lado de San Alejo, donde vendía juguetes, después comerció en maderas y finalmente trabajó muchos años en los Casilleros de Seguridad del Banco La Previsora y falleció en 1.959 y Manuela de Jesús Salazar Pérez. (1)

Fue el cuarto de una familia de seis hermanos. Creció en la hacienda hasta los siete años que pasó con su madre a Guayaquil y fue matriculado en el Colegio San Luis Gonzaga donde tuvo por Rectores al Dr. Camacho Illescas, sacerdote de carácter serio, que gustaba dar palmeta y dejó más de diez hijos regados porque era mujeriego y al santo Dr. José Félix Rousilhe que enseñaba francés. En muchas ocasiones fue retado por “ensuciar” los cuadernos con hermosos dibujos que le salían naturalmente.

Su familia habitaba en dos casas juntas, de madera, muy antiguas y que se comunicaban entre sí y eran tan grandes que se perdía en ellas, ubicadas en 10 de Agosto entre Noguchi y Rumichaca. En la una vivía su abuelita Angela María Pérez Viuda de Salazar y en la otra su madre y hermanos.

(1) Fueron sus abuelos Fermín Martínez de Aparicio Anda, natural de Riobamba, casado en Ambato con María de la O Molineros, llamada la Osita. Marco Francisco Salazar Flor, natural de Balao, dibujante que se dedicó al comercio y Ángela María Pérez Castro, de la isla Puná.
En 1.920 pasó al Vicente Rocafuerte en el rectorado del Dr. Manuel de Jesús Baquerizo Noboa y tuvo excelentes maestros, entre los que recuerda a Gustavo Adolfo Lemus, por su sabiduría y rectitud y porque enseñaba con exigencias. El 23 tuvo de profesor a José María Roura Oxandaberro, quien le tomó a cargo en Dibujo y Pintura en la primera Escuela de Bellas Artes que tuvo la ciudad y que funcionaba adscrita al Rocafuerte en la calle Pedro Carbo, donde también aprendió algo de Escultura y Modelado con el Profesor Enrico Pacciani.

Graduado de Bachiller en 1.927 su madre le permitió que siguiera practicando el Dibujo con Roura a condición que por las mañanas tomara el Curso Especial de Contabilidad que dictaba en el Rocafuerte el Dr. José Eduardo Molestina Sotomayor. Recuerda que entonces eran muy baratos los útiles (pinturas, crayones, lápices, telas, bastidores) que adquiría en la librería Española de Pedro Janer, así como el papel para el dibujo.

En 1.928 su amigo Colón Serrano Murillo, profesor en el Rocafuerte, le llevó de Bedel a los años inferiores con S/.300 mensuales donde permaneció hasta la huelga contra el Rector Abel Gilbert Pontón el 30. Ese año obtuve el título de Contador. En Abril del 31 Pacciani fundó en su departamento, alquilado en una casa del Dr. Alfredo Valenzuela Valverde en 9 de Octubre y Santa Elena, la “Sociedad Promotora de Bellas Artes Alere Flamma” para “encausar el naciente movimiento artístico guayaquileño por un sendero definitivo, conquistando las simpatías de todos los elementos jóvenes en cuyo espíritu vibra el sentir profundo y delicado de la belleza y que no expresan todo el tesoro que ocultan sus almas de artistas por falta de agrupaciones de esta naturaleza, que les permitan convivir un ambiente de arte, base esencial del desenvolvimiento de las manifestaciones estéticas”.

En Octubre se presentaron en el antiguo Correo en Pedro Carbo y Bolívar, en una Muestra Artística que llamó poderosamente la atención, pues se exhibieron cabezas talladas por Pacciani, óleos de Antonio Bellolio (un retrato tres cuartos de su hermano Pedro y otro de Doña Ana de Pacciani y su hija) varias caricaturas de Galo Galecio pintadas, en fotografías y en madera (sobresaliendo una fotografía del poeta José María Egas en actitud de declamar, una de José Abel Castillo y otra de Francisco Campos Rivadeneira, ambas en madera) varias estilizaciones geométricas punaes dibujadas por Carlos Zevallos Menéndez, la maqueta del proyectado monumento al Cuerpo de Bomberos por Alfonso Vernimmen, entre otros. Martínez presentó numerosos óleos con naturalezas muertas, sobresaliendo dos con Frutos Tropicales, por sus colores, frescura en la composición y perfecta simetría, que aparecieron en el Catálogo y gustaron muchísimo.

De allí en adelante siguió exponiendo anualmente y se hizo conocer como pintor de óleos, acuarelas y carboncillos, aunque - cosa rara - nunca llegó a tentar escenas complicadas ni retratos, quiza por falta de fuerza de carácter.

Entre el 31 y el 34 recibió clases en la Escuela de Arquitectura que se abrió en la Vieja Casona y tuvo de profesores al Arq. Maccaferri en Proyectos, al Prof. alemán Mayer en Cálculo Diferencial e Infinitesimal, al Ing. Roberto Espíndola en Geometría Descriptiva, al Ing. Francisco Manrique Pacanís en Construcciones Civiles, al Ing. José Antonio Gómez Gault en Topografía y Dibujo Topográfico y al Dr. Cirano Tama Paz en Geodesia y este último año pasó a trabajar a la “Compañía Italiana de Construcciones” que funcionaba en Pedro Carbo entre 9 de Octubre y P. Ycaza, haciendo Proyectos, por S/.600 mensuales de sueldo.

En el Campo artístico Alere Flamma era un bloque robusto con nuevos miembros pues habían ingresado Eduardo Solá Franco, Ezzio Patay de nacionalidad italiana, Mario Kirby, Eduardo R. Kingman, Demetrio Aguilera Malta, Pedro Manrique Acevedo y Héctor Martínez Torres, estos dos últimos eran más bien arquitectos, pues presentaban Fachadas, Cortes, Plantas, Portadas, Perspectivas, Detalles Arquitectónicos, etc.

La Escuela de Bellas Artes seguía funcionando anexa al Rocafuerte y la ciudad vivía un momento de arte debido al esfuerzo entusiasta de Pacciani y Roura. Pronto se les unirían los esposos Hans Michaelson y Elsa Angerstein de Michaelson, Alba Calderón de Gil, Segundo Espinel Verdesoto y Rafael Rivas que entonces eran más bien caricaturistas, el fotógrafo Antonio Hanze Sarquiz, las escultoras Bella Amada López y Angela Name, Edward Wright que no continuó en los caminos del arte y Miguel Angel de Ycaza Gómez autor de óleos con naturalezas muertas.

En 1.936, a consecuencia de la inoportuna visita del dictador Federico Páez, se dividió Alere Flamma y los miembros más jóvenes formaron la "Sociedad de Artistas y Escritores Independientes", celebrando periódicas reuniones en casa de Alba Calderón de Gil, en el salón Rosado y en el Gutiérrez. En este último se servían sabrosos ceviches los sábados a las doce del día.

Entre 1.937 y el 43 trabajó bajo las órdenes del Ing. Héctor Martínez Torres en la Compañía General de Construcciones que gerenció el Ing. Arnaldo Ruffilli. El 41 elaboraron el proyecto para la construcción del Edificio de la Cámara de Comercio.

En 1.940 expuso en el II Salón de Octubre doce obras entres óleos, carbones y sepias. Ese fue su mejor momento pues figuraba en la primera plana de pintores de Guayaquil pero nunca quizo participar en el Salón Mariano Aguilera de Quito ni en ningún otro sitio. El 41, a causa de la invasión peruana y ocupación de la provincia de El Oro, no hubo exposiciones y de allí en adelante, por causas políticas, porque los intelectuales iniciaron una fuerte oposición al régimen arroyista, decayó el arte en Guayaquil.

En 1.943 casó con María Eugenia Lascano Mariscal, hermana de un buen amigo suyo, matrimonio feliz con dos hijas. El 45 fue designado Miembro Correspondiente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana recién creada en Agosto y con Carlos Zevallos Menéndez colaboró en la formación del Núcleo del Guayas. El 46 construyó una villa en Rosa Borja entre El Oro y Maracaibo y la villa del Dr. Antonio Parra Velasco en la Avda. Cuba. El 48 concursó por el diseño del edificio de L.E.A en lo alto del Cerro del Carmen.

En 1.951 fue designado Profesor de Dibujo Técnico de la Escuela de Bellas Artes con S/.690 mensuales que al año siguiente aumentaron a S/.900. El 53 formó parte del Patronato de la Escuela, que presidió Juan José Plaza y contó con la ayuda de Pepsi Cola y su propietario Joseph Gorelik. El 58 fue Ayudante Interino de la Cátedra de Dibujo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad con S/.900. En 1.959 fue designado Profesor de Dibujo Libre de la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Guayaquil, después lo sería de Maquetas y Modelado.

En 1.960 se asoció al Ing. Alberto Sánchez Cavanna e instalaron una oficina en los altos del Edificio Cóndor, en 9 de Octubre entre Chile y Chimborazo. En 1.963 fue principalizado en su cátedra con S/.1.200 y el 64 la dictó a tiempo completo con S/3.000 y fue nombrado Vicepresidente de la "Asociación Opera" de Guayaquil. El 65 fue miembro del Jurado del IV Salón Femenino Nacional de Arte convocado por la "Unión de Mujeres Americanas", en Julio figuró entre los Profesores fundadores de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Guayaquil, que funcionó provisionalmente en la cocina del edificio del Colegio "20 de Abril" al lado del templo San José, pues se requería de agua para las clases y recibió la Primera Mención en el IX Salón de Pintura y Escultura de Octubre organizado por la CCE. Núcleo del Guayas.

En 1.967 fue Profesor a tiempo completo en la facultad de Arquitectura de la U. de Guayaquil con S/.6.500 y concurrió al 1er. Salón de Arte Docente de dicha Facultad. El 68 obtuvo el 3er. Premio en el XIII Salón de Pintura de la CCE Núcleo del Guayas. El 69 fue Jurado del Certamen de Pintura al aire libre organizado por la Junta Cívica de Guayaquil con motivo del Sesquicentenario de la Independencia que finalmente no se llegó a celebrar por la dictadura civil del Dr. Velasco Ibarra, este año fue electo Miembro del Colegio de Arquitectos del Guayas.

En 1.970 la Universidad de Guayaquil le otorgó el título de Arquitecto convalidando sus estudios. El 72 y el 78 fue designado Jurado de los Salones de Octubre de la CCE Núcleo del Guayas. El 79 también fue miembro del Jurado del ler. Concurso Nacional de Fotografía. El 83, tras cumplir 25 años de cátedra en la Universidad de Guayaquil, pidió su jubilación. Entre el 85 y el 87 presidió el Tribunal de honor del Colegio de Arquitectos del Guayas. Este último año fue puesto su nombre en el Salón de Honor de la Facultad de Arquitectura. Para entonces ya había dejado de dictar sus cátedras en la Escuela de Bellas Artes, a causa de la huelga que cambió todo en dicho centro de arte.

Al comienzo de los años 90 empezó a sentirse mal del corazón, pero recuperado tras un breve tratamiento volvió a su vida normal de siempre. Ya no manejaba porque creía que sería una imprudencia hacerlo a su edad y no porque no pudiera conducir su antiguo vehículo. Falleció en esa década, del corazón.

Blanco, de mediana estatura, tranquilo, sereno, y pausado en el hablar, carácter suave, más bien tímido, pelo cano y ojos café, recordaba con nostalgia los inicios de “Alere Flamma” y de la “Asociación de Artistas y Escritores Independientes” donde cultivó tan buenas amistades y se arrepentía de no haber seguido pintando y dibujando, pero el tráfago de la vida y su carrera como Profesor en las Facultades y Arquitectura y en la Escuela de Bellas Artes le quitaron el tiempo necesario para hacerlo.