CARLOS MONTEVERDE ROMERO
PEDAGOGO.- Nació
en Guayaquil en 1.863 y fueron sus padres el español
Carlos Monteverde, natural de las Islas Canarias,
quien llegó al Perú, hizo fortuna, pasó
al Ecuador y en sus últimos años vivió
en París, viudo y de sus rentas, y de Soledad
Romero Martínez natural de Samborondón.
Se crió en Samborondón
en casa de su abuela Juana Martínez Arzube
de Romero que era muy estricta, donde aprendió
a nadar y a correr por los campos en entera libertad
y el 76 lo mandaron a estudiar al San Vicente del
Guayas descollando como excelente alumno, pero se
hizo farrista y en una fiesta hasta se disfrazó
de fantasma, siendo confundido y golpeado por sus
asustadas victimas. En l.832 salió subrepticiamente
de la ciudad para engrosar al ejército del
General Eloy Alfaro, acantonado en Manabí y
realizó la Campaña regeneradora que
concluyó con la toma de Guayaquil el 9 de julio
de 1.883.
Graduado de Bachiller en Humanidades
Clásicas con un acervo cultural en idiomas
modernos, entró a la Facultad de Jurisprudencia
de la Junta Universitaria del Guayas donde culminó
sus estudios y logró el titulo de Abogado en
1.890. En 1.894 contrajo matrimonio con Amelia Ramos,
ella moriría de parto en 1.896.
En 1.895 se alistó en
el ejército liberal y tomó parte en
la campaña de Gatazo, entrando con los triunfadores
en Quito. Alfaro le confirmó el grado de Teniente
Coronel pues le tenia entre sus amigos de confianza
desde el 83.
En 1.899 fue designado Gobernador
de los Ríos. Poco después ocupó
la Gobernación de El Oro. En 1.900 casó
con Carmelina Granados Santistevan, en segundas nupcias,
también con hijos. Ella era oriunda de Babahoyo,
ese año se trasladaron a Guaranda porque el
Presidente le concedió la Gobernación
de Bolívar.
En 1.902 fue Presidente del
Tribunal de Cuentas en Quito, año en que se
expidió el Reglamento Interno de dicho Tribunal,
que Monteverde redactó e hizo aprobar. En 1.903
integró el Directorio de la Sociedad Liberal
de Quito que se fundó en casa de Carlos Fraile
Zaldumbide con el objeto de buscar la reelección
de Alfaro. El 5 volvió a su desempeño
profesional. El 10 era Ministro Fiscal de la Corte
Suprema y para el arrastre de los Alfaros logró
tomar varias fotografías que sirvieron para
sindicar a los culpables, pero fue amenazado de muerte
y tuvo que salir de Quito para evitar problemas; entonces,
tras catorce años en la capital, pasó
nuevamente a Guayaquil como Director de Estudios de
la Provincia, realizando una brillantísima
labor pues era un hombre serio, discreto y muy trabajador.
Alquilaba una casa de cemento en la calle Diego Noboa
en el cerro del Carmen, propiedad de un Señor
Ycaza, con un hermoso mirador de cemento que daba
hacia atrás, con hermosa vista del río.
Durante su gestión realizó
la reforma educacional bajo el asesoramiento de la
segunda Misión Pedagógica Alemana, construyendo
la Escuela Modelo al sur de la urbe, que puso bajo
la dirección del notable maestro Manuel María
Valverde, donde se impartió por primera ocasión
en Guayaquil las asignaturas de Educación Física
y Deportes y la Hora Social semanal, aplicando la
doctrina de los Pasos Formales. Dicha escuela se hizo
famosa por su piscina y canchas de básquet,
volley y fútbol, deportes que recién
comenzaban a practicarse en el país.
Otra de sus facetas interesantes
fue la defensa apasionada de los animales callejeros
que diariamente eran martirizados por sus insensibles
dueños. Con tal motivo llegó a fundar
en 1 915 la Sociedad Protectora de Animales, criticada
por los espíritus insensibles, que tuvo corta
duración.
Se cuentan diferentes anécdotas.
Un día que salía de su casa vió
como dos pobres caballos subían al cerro un
enorme tronco de árbol; indignado apostrofó
a su dueño y soltó los troncos, que
rodaron con gran estrépito y enorme regocijo
de la muchachada del sector. En otras ocasiones intercedía
en defensa de las pobres mulas que tiraban de los
carros urbanos, todas llagadas debido a los fuetazos
que recibían de los conductores.
Tales gestos de bondad le acarreaban
disgustos y desasosiegos, pero al mismo tiempo le
conquistaron la buena fama propia de los espíritus
elevados -en sociedades que como la nuestra- sabe
reconocer el bien donde lo encuentra. Por eso era
querido y respetado su paso por las calles. Su credo
político el liberal, afiliado al partido de
las luces.
Poseía una extensa biblioteca
y como Director de Estudios tenía fama de severo
y quiza hasta de algo de gruñón, pero
nunca de injusto, pues fue un maestro en el entero
sentido de la palabra. Al joven poeta Medardo Angel
Silva favoreció con una cátedra primaria
pues no tenia titulo de Bachiller para aspirar algo
mejor. Solía alentar al profesorado con frases
certeras y gestos ecuánimes; sin embargo, a
la hora de separar a los malos elementos no trepidaba
en hacerlo, con las consiguientes molestias.
A un profesor Arboleda, beodo
consuetudinario que asistía a dar clases en
ese lamentable estado, tuvo que separarlo tras varias
amonestaciones. El hombre tomó venganza y le
mandó a dar de garrotazos a la salida de la
Dirección de Estudios, que funcionaba por los
años 20 donde hoy se levanta la Biblioteca
Municipal.
A fínales de 1.925 sintió
una irritación a la laringe y como iba perdiendo
la voz viajó a hacerse tratar en el Hospital
de la Zona del Canal de Panamá, donde le diagnosticaron
un cáncer, aunque nunca había fumado
en la vida. De regreso a Guayaquil ya no salió
y falleció a los once meses de enfermedad,
el 13 de Agosto de 1.926, tras sufrir una traqueotomía
para evitarle la asfixia.
Su estatura más que
mediana, delgado, de chiva y bigotes, usaba lentes
por miope, ojos café, carácter adusto
pero bondadoso en familia. Al final de sus días
y en el lecho del dolor fue visitado por el Profesorado
del Guayas que le obsequió un Artístico
Álbum con la firma de sus compañeros.
Buen padre y esposo, acostumbraba
mandar a su familia a tomar clima en Riobamba y luego
iba a visitarlos llevándoles obsequios a los
niños, para lo cual no tenia aprensión
de cargarlos. A su hijo Carlos le dio un triciclo
y el niño se sorprendió gratamente.