LORENZO DE ALDANA
CONQUISTADOR.-
Nació en Extremadura, España. En 1.534
arribó a las costas de Manabí en la
expedición del Capitán Pedro de Alvarado
en cuyas huestes subió a la sierra y al firmarse
el Convenio de paz con Diego de Almagro, le acompañó
a Lima a que cobre la suma de dinero convenida por
dejar a sus hombres, armas, perros y caballos.
El 35 se mantuvo ocupado en
la pacificación del Cusco, el 36 formó
parte de la expedición de Juan de Rada a Chile,
a fin de ayudar a Almagro que se encontraba en aprietos
con los indios. El 37 regresó al Cusco con
Vasco de Guevara e informó a Hernando Pizarro
sobre los sucesos de Chile. El 37 comenzaron las sangrientas
guerras entre almagristas y pizarristas y tomó
partido por los primeros, adueñados del Cusco
en virtud de las Provisiones Reales de Carlos V, que
confirieron la Gobernación de Nueva Toledo
a Diego de Almagro con capital en el Cusco. Y cuando
los pizarristas al mando de Alfonso de Alvarado se
acercaban en son de guerra con numerosas fuerzas,
salió a entrevistarlos. Alvarado recibió
a los comisionados con fingida muestras de cortesía
y luego los hizo prisionero, de suerte que tuvo el
propio Almagro que hacerle frente en Abancay, donde
el 13 de Julio le derrotó.
Nuevamente en el Cusco, Aldana
conoció la prisión de su primo Pedro
Alvarez Holguin lo cual le disgustó mucho y
mientras Almagro marchaba a la campaña de Chincha
dejando de Gobernador a Gabriel de Rojas, Aldana se
tomó la ciudad y liberó a Alvarez Holguin
y a Gonzalo Pizarro formando parte desde entonces
del bando Pizarrista. Los sucesos posteriores que
dieron el triunfo a Francisco Pizarro y terminaron
con el juzgamiento y muerte de Almagro en el Cusco,
le dieron la oportunidad de ganarse enteramente la
confianza del caudillo, quien le destinó desde
Lima como Juez Comisionado, a que apresara a Sebastián
de Benalcázar, sospechoso de desobediencia
a su autoridad, pero éste ya no estaba en Santa
Fe pues había embarcado a España.
Aldana arribó a Popayán
y fue recibido con consideraciones debido a sus méritos
y prestigio. En sus Instrucciones secretas dadas por
Pizarro debía ganar la voluntad de los amigos
de Benalcázar manteniéndoles en sus
empleos y luego de que éste no tuviera apoyo,
le remitiera preso a Lima.
Con tacto ejerció mando
en Popayán y procuró inquirir el paradero
de Benalcázar por medio de García de
Tovar, quien franqueó la cordillera oriental
y conoció la fundación de Timaná.
Mas tarde arribó Juan de Cabrera informando
del acuerdo de Benalcázar con Nicolás
Federmann y Gonzalo Jiménez de Quesada para
viajar a España. Entonces Aldana presentó
sus despachos, ejerció la Gobernación
de la Provincia y confirmó a los Capitanes
en sus cargos, después pasó a Cali con
Jorge Robledo a quien envió a explorar la Provincia
de Anserma, autorizándole a fundar algunas
poblaciones en el Valle del Cauca al norte de Cali,
luego de lo cual volvió a Quito a atender la
administración y tras dejar providencias acertadas
para el gobierno, repobló en la llanura de
Yacuanquer, a orillas del río Guaitara, en
Julio del 39, el pueblo de Villaviciosa de la Concepción
de Pasto, fundado a principios del 37 por Benalcázar,
para asegurar la comunicación entre Quito y
Popayán. En 1.540 fue relevado del mando por
Gonzalo Pizarro.
En Julio del 41 fue asesinado
Francisco Pizarro en Lima y a poco arribó a
Panamá el Dr. Cristóbal Vaca de Castro,
Comisionado regio para las costas del Perú,
a quien enteró del asesinato de Pizarro y la
proclamación del nuevo gobierno de Diego de
Almagro el Mozo. Ganada su confianza y convertido
Aldana en su amigo y consejero, le fue propuesta la
Capitanía General en oposición a Almagro
el Mozo, "que usurpaba el mando en Lima",
pero no aceptó.
Por esos días se valió
de varios parientes como Diego Alvarez Holguin para
que numerosos Capitanes rebeldes defeccionaran de
las fuerzas almagristas y se sometieran a Vaca de
Castro. Unidas las fuerzas reales salieron de Huamanga
y el 16 de Septiembre de 1.542 derrotaron al joven
rebelde en las llanuras de Chiapas, donde le fue aplicada
la pena capital.
Considerado por todos Aldana
se retiró a su Encomienda de Jauja para beneficiarse
de los goces de la paz, hasta que el 42 se produjo
el arribo al Perú del Virrey Blasco Núñez
de Vela, portando las nuevas Leyes, que por ser contrarias
a sus intereses fueron rechazadas por los Encomenderos
y se volvió a alborotar el país.
Aldana se hallaba en Lima donde
fue apresado por orden de Núñez de Vela
que le creía pizarrista, pero aclarado el asunto
le liberaron y pasó a su servicio hasta que
los Oidores de la Audiencia se alzaron en contra del
Comisionado. Aldana estuvo entre los alzados y pasó
a notificar a Gonzalo Pizarro que también debía
someterse a la autoridad del Tribunal de la Audiencia;
pero este envió a sus fuerzas, intimó
a la Audiencia, que presidida por el Oidor Ceballos
le reconoció como Gobernador del Perú.
Mientras tanto Aldana se encontraba en mitad del camino
y fue apresado por orden del Mariscal de Campo Francisco
Carvajal, aunque al saberlo Gonzalo Pizarro dispuso
que le respetaran y poco después lo atrajo
a su partido.
Al poco tiempo le dejó
de Gobernador de Lima, donde tuvo que soportar numerosos
trabajos con los del grupo del Alcalde Ordinario Pedro
Martín de Sicilia que murmuraban en su contra,
con los de Carvajal que no le perdían de vista
y con el bando de los realistas formado por Diego
de Zúñiga, Juan Vásquez y un
soldado llamado Perucho Aguirre, que hasta intentó
matarle. Tras la victoria de Gonzalo Pizarro sobre
Núñez de Vela en Iñaquito donde
murió el Virrey, Pizarro volvió a Lima
y Aldana fue enviado con el Capitán Gómez
de Solis a la Corte, pues se sabía que acababa
de arribar a Panamá el nuevo Gobernador Pedro
de la Gasca.
Se ha dicho que Pizarro les
había instruido para que convencieran a la
Gasca de regresar a España o en caso contrario
le mataran sin ningún miramiento; pero sucedió
lo contrario pues Aldana y Pedro de Hinojosa que mandaba
la flota de Pizarro en Panamá, prefirieron
llegar a un entendimiento y se sometieron a la Gasca
de suerte que en Febrero de 1.547 volvieron a Lima
con cuatro navíos y 300 hombres, amagando diversos
puntos de la costa e internando mensajeros. Pronto
arribaron al Callao y aunque Gonzalo Pizarro quiso
entrar en conversaciones, Aldana no le aceptó.
Entonces Pizarro se retiró
al interior del país y Aldana hizo publicar
un Indulto General enviado por el Rey, conmoviendo
al vecindario, que nuevamente se entregó a
la obediencia. El 19 de Septiembre entraron los leales
a Lima. La Gasca lo hizo a caballo y Aldana llevó
las bridas del caballo en que iba colocado el Sello
Real. Poco después la Gasca preparó
un ejército y pasó al Cusco, derrotando
a Pizarro en la batalla de Sacsahuaman el 9 de Abril
de 1.548.
Desde entonces, dedicado por
entero a ayudar a la Gasca en el gobierno, arregló
los tributos, dictáronse algunas providencias
protectoras de los indios y recibió un nuevo
Repartimiento, llegando a los 50.000 pesos anuales
de renta.
En 1.535 sufrió persecuciones
en Chuquisaca por los revolucionarios de Vasco Godínes.
El 54 se levantó su pariente Francisco Hernández
Girón en el Cusco y para sofocarlo se unió
al Mariscal Alvarado, que trabó con gran imprudencia
un combate en Chuquinga, contra el parecer de Aldana,
que era más experimentado. Pese a la derrota
prosiguieron la campaña hasta alejar a Hernández
Girón hacia el Alto Perú.
Retirado a sus posesiones en
Arequipa y disfrutando de mucha fortuna pues también
era propietario en Potosí y en Chuquisaca con
crecido número de ganado, falleció en
Arequipa en 1.571 sin dejar descendencia, aunque en
sus últimos años había recibido
y tratado bien en su casa a dos parientes jóvenes
venidos de España.
Moderado, prudente, fundó
un Mayorazgo en beneficio de la Comunidad indígena
de Paria, mandó formar hospitales en Caracollo,
Toledo y Capinota, dispuso de rentas para el sustento
de indios pobres y valetudinarios, dejó capitales
en favor de algunas iglesias del Perú.