CARLOS AYALA CABANILLA
PSIQUIATRA.-
Nació en Ventanas, Provincia de los Ríos,
el 14 de Marzo de 1.908, mientras su padre Arcadio
Ayala González administraba las haciendas de
la familia Seminario y fue su madre legítima
Angela Cabanilla González, fallecida de hemorragia
tras dar a luz a su sexto hijo. El viudo volvió
a contraer nupcias con su concuñada Sara Núñez
Cabeza de Vaca y también tuvo sucesión
de este enlace. El segundo de una familia de seis
hermanos que crecieron en la casa solariega en las
peñas, que tenía hasta pesebrera, propiedad
de su abuela Francisca González Barreiro de
Ayala, donde sus tías le enseñaron a
jugar ajedrez, a leer y a escribir, ya que era el
preferido porque las hacia reír con sus gracias.
De edad escolar ingresó
al Colegio Tomás Martínez de Dn. Elías
Altamirano pero salió por travieso. Entonces
le pusieron en el Mercantil del Profesor Marco A.
Reinoso, siguió bromista, lo dejaban castigado
por las tardes y su hermano Arcadio le hacía
compañía porque eran solidarios. Molestoso,
recogía la lluvia que caía por los canalones
de su casa utilizando los finos sombreros de paja
tostada que usaba su padre, que se aguaban y quedaban
inservibles. Sus amigos de la planchada le apodaban
"moteta" por inteligente y su tío
y vecino el Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río
le avizoró que llegaría a hombre de
provecho; por eso mejoró su aprovechamiento
y conducta en el Vicente Rocafuerte donde siempre
fue el mejor alumno de su clase sin perder la costumbre
de hacer chistes con la risa a flor de labios. Amiguero,
deportista, popular, formó parte del equipo
de fútbol del colegio.
Sus buenas tías querían
verlo abogado, profesión que no le agradaba
en lo absoluto porque era contrario a toda pugna;
así es que una tarde le dijo a su abuela: Si
no soy médico no soy nada y al graduarse de
Bachiller el 27 con Sobresaliente, ingresó
a la Facultad de Medicina y destacó entre sus
compañeros que le eligieron desde Vocal hasta
Presidente de la Asociación Escuela el 31,
año en que también actuó como
Delegado estudiantil ante la Junta de Facultad. El
32 lo fue ante el Consejo Universitario. Era considerado
el mejor orador de su tiempo, de verbo inflamado,
de recia personalidad y se interesó en el tratamiento
de la tuberculosis, enfermedad casi siempre mortal
en nuestro puerto.
Había ganado uno de
los Internados del Hospital General en la Sala de
mujeres Santa Teresa con el Prof. Juan Bautista Arzube
Cordero, luego pasó a la Santa Isabel del Prof.
Armando Pareja Coronel, e influido posteriormente
por la psiquiatría de la escuela italiana de
postguerra se cambió al Manicomio y trabajó
junto a un viejo maestro, el célebre alienista
Miceno Saona Flor, fiel exponente de la Psiquiatría
tradicional venida de Francia y luego de los Estados
Unidos, que enseñaba que los Psiquiatras eran
meros espectadores del enfermo y no sus amigos, por
eso los tratamientos mas comunes eran los baños
fríos, los chorros de agua y el aislamiento
en celdas con una pequeña rejilla..
Ayala Cabanilla avizoró
cuan amplio y difícil era el camino que tenía
que recorrer pues la moderna Psiquiatría de
su tiempo ya trataba de comprender la problemática
del enfermo incluyendo su entorno sociocultural y
como él era de una extraordinaria condición
humana, sintió la angustia vivencial de sus
amigos los alienados. Por eso se ha dicho que con
Julio Endara Moreano son los creadores de la moderna
Psiquiatría ecuatoriana, porque se interesaron
y trataron de entender lo nuestro, es decir, al hombre
ecuatoriano, para poderlo ayudar mejor..
Mientras tanto había
ingresado a las Logias y con el tiempo alcanzó
el Grado 33 del Supremo Consejo. Ya brillaba como
el mejor exponente médico de Guayaquil y quizá
por eso, por meterse a cambiar lo rutinario, lo tradicional,
empezó a ser combatido por los envidiosos.
En Enero del 34 sustentó la tesis "Investigación
del Tono Neurovegetativo en Psiquiatría".
En Junio se graduó de Médico con Sobresaliente,
contrajo matrimonio con María Piedad Roca Murillo,
a quien había conocido cuando le llamaron para
tratarla de un fuerte cólico, alquiló
un departamento en casa de la familia Repetto frente
al parque del Corazón de Jesús y fue
designado Director de Higiene Escolar.
El 36 ingresó a "Vanguardia
Revolucionaria Socialista Ecuatoriana" movimiento
político liderado en Quito por el General Luis
Larrea Alba y en Guayaquil por Clotario Paz Paladines.
Ese año figuró entre los fundadores
de la Clínica Alcívar, comenzó
a dictar la cátedra de Psiquiatría con
claridad y profundidad, los alumnos le seguían
con emoción por el hospital pues era una especie
de milagrero que recuperaba a los enfermos con su
seguridad y actitud. Por eso diría después:
El ejercicio profesional y el magisteril han sido
la esencia de mi vida. Ninguna controversia, ninguna
distracción me ha producido tantas satisfacciones
como mis clases. Solo en ellas podía entregarme
a la pasión de trasmitir conocimientos sin
egoísmos, trastiendas o reservas y comprendí
que la inspiración no es un invento de los
poetas, es algo que realmente existe.
El 37 fue llamado por el General
Alberto Enríquez Gallo a ocupar el Ministerio
de Previsión Social y en dichas funciones se
mantuvo con el beneplácito del país.
Era el científico joven, amable e idealista
y el 38 el dictador quiso encargarle el poder ejecutivo
hasta la instalación de la Asamblea Nacional
Constituyente, pero se excusó en razón
de su corta edad. En Quito ingresó a la Sociedad
Bolivariana y a la Jurídico - Literaria.
Nuevamente en Guayaquil, fundó
el Sanatorio Ayala Cabanilla, primera clínica
psiquiátrica privada que tuvo el país,
que funcionó por largos años en los
extramuros de la ciudad junto a la Avenida Cuba, pero
fiel a su conducta humanitaria y alta calidad científica,
mantuvo a muchos pacientes gratuitos, como fue el
caso de Pablo Palacios que pasó allí
largas temporadas, de suerte que nunca manejó
la Clínica como un negocio. Por eso, para cubrir
su presupuesto, aceptó dirigir los Cursos de
Enfermería Militar. En Diciembre falleció
su pequeño hijo Patricio.
El 38 fue Capitán de
la delegación ecuatoriana al Campeonato Mundial
de Ajedrez celebrado en Buenos Aires. Viajaron Neptalí
Ponce Miranda en el primer tablero. Santiago U. Morales
Ceballos en el segundo, el Dr. José Sierra
Jaramillo en el tercero y Carlos Ayala Cabanilla en
el cuarto.
Estaba en su mejor época
y aún se recuerda su conferencia magistral
sobre la "Psicopatología del Vicio"
pronunciada en el paraninfo de la U. de Guayaquil
y fue designado Director Técnico del Hospital
Psiquiátrico, lo supervisaba diariamente y
sin excepción desde las seis hasta las diez
de la mañana, hora en que iniciaba las visitas
domiciliarias. A las dos de la tarde almorzaba y desde
las tres en adelante atendía una nutrida clientela
en su consultorio de los bajos de la Clínica
Guayaquil.
Entonces ocurrió que
el Presidente Interino Dr. Aurelio Mosquera Narvaez
disolvió la Asamblea Nacional Constituyente
y envió a los Diputados al Panóptico.
Poco después el Ministro de Educación,
Dr. José María Estrada Coello, clausuraba
la Universidad Central y como Arroyo del Río
movía los hilos de la política, comprendió
que ambos acontecimientos habían sido dispuestos
por él y se le alejó. Por eso, durante
su mandato constitucional entre 1.940 y el 44 rehusó
todo acercamiento.
El 39 fue Médico del
Séptimo Batallón de Guardias Nacionales.
Durante la invasión peruana en Julio del 41
miembro de la Junta Patriótica de Defensa Nacional.
El 42 entró al Departamento de Sanidad de la
Marina, después ascendería a Médico
de la Armada con rango de Capitán de Corbeta.
El 43 formó parte de "Alianza Democrática
Ecuatoriana" ADE. Para el 28 de Mayo del 44 vivía
en Luque entre Escobedo y Chimborazo en un departamento
de la familia Luque Rodhe y la turba le fue a buscar
por su parentesco con Arroyo del Río, felizmente
imperó la cordura y se libró de un atentado.
El 45 fue electo Consejero
Provincial suplente y Diputado a la Asamblea Nacional
Constituyente formando parte del bloque socialista.
Le correspondió presidir las Comisiones de
Subsistencia, Asistencia Pública y Sanidad
y destacó como orador político de pensamiento
profundamente social. Para el golpe dictatorial del
Presidente Velasco Ibarra, del 30 de Marzo del 46,
fue llevado al Panóptico y permaneció
seis meses en dura prisión. Cuando volvió
a Guayaquil, tras esa terrible frustración,
su fina sensibilidad le condujo al etilismo como reacción
ante una realidad política injusta e inmoral.
La Clínica había quedado al cuidado
de su socio el Dr. Luis Altamirano que terminó
comprándola, para venderla años después
al Dr. Vicente Delgado Moncayo, su actual propietario.
El 50 fue miembro de "Vida
Porteña" donde su hermano José,
que era poeta y periodista, ejercía la Vicepresidencia.
Por esta época comenzaron a aparecer nuevos
tratamientos y drogas maravillosas que tanta ayuda
han prestado a la Psiquiatría entre los que
se puede mencionar al electro shock y a ciertas substancias
psicotrópicas como la reserpina que se obtiene
de la planta Rawolfia serpentina de la India, se aplica
mediante inyecciones y tranquiliza a los pacientes.
El 58 fue designado Miembro directivo del Patronato
de Cárceles. El 59 celebró sus Bodas
de Plata profesionales. Por los años 60 solía
concurrir en las noches al Círculo de Ajedrez
Guayaquil, ubicado en 9 de Octubre y Rumichaca, a
jugar con los más jóvenes, entre los
cuales me encontraba yo. Eran sus momentos de inocencia
porque solía enseñar los secretos de
las aperturas y los finales.
Después de jugar unas
cuatro o cinco partidas se iba a la tienda del frente,
propiedad de la viuda Saturno, abuela de nuestros
amigos los Centanaro Gando, donde bebía un
vaso de legítimo vino tinto chileno que costaba
un sucre y cincuenta centavos, suma demasiada alta
para nosotros. Era sensible, buscador y conocedor
de la vida bohemia de Guayaquil, que entonces era
una ciudad pequeña donde todos nos conocíamos.
El 61 concurrió al Congreso
Mundial de Psiquiatría y presidió una
de las más importantes comisiones. Vivía
en una villa adquirida a la Caja de Pensiones situada
detrás de la Ciudadela de las Américas,
seguía de profesor y ciertas noches concurría
a su Logia.
Continuaba teniendo clientela
pero cobraba muy poco, ya no era el de antes. Alto
y corpulento, rostro colorado, pelo entrecano, ojos
negros con lentes de carey, sonrisa fácil y
casi permanente y unos dientes blanquísimos
y grandes que le daban un aspecto de jovialidad y
simpatía.. Caballeroso en todo, inspiraba confianza
a pesar de su figura descuidada aunque en extremo
bondadosa.
El 69 se Jubiló en el
Manicomio y en la cátedra. Le dolía
haber dejado sus clases "pues nada me ha producido
tantas satisfacciones como ellas". Había
ayudado a formar una nueva generación de profesionales
en Psiquiatría: Kléber García
González que ha coleccionado sus trabajos,
Fortunato Safadi Emen, Francisco Dalmau Gavilanez,
Bolívar Cárdenas, Eudoro Flores y Vicente
Delgado.
Agustín Cueva Tamariz
escribió: La fuerza de su personalidad esta
sin duda en su inteligencia finísima y en su
vasto saber; pero para nosotros, acaso demasiados
humanos, estriba en su amable escepticismo, estereotipado
en la sonrisa perdurable en sus labios que le inmuniza
contra las amenazas del destino y en la generosidad
de su ciencia, de sus afectos y de su vida.
Fue todo un carácter,
tuvo personalidad, estilo literario porque escribía
bien e inflamada oratoria de verbo florido, pero por
sobre todo fue el Psiquiatra más capaz, lúcido
y de convicción de su época. Humanista
y maestro que dejó una escuela con discípulos..
Nunca fumó y su Epitafio dice: //Por aquí
pasó / Ignoramos su ruta / sus huellas se perdieron
/ Tuvo muchas ansias de volar / sus alas se cansaron
/ ya cayó…
Alejado de toda actividad se
encerró a leer en su villa sin perder la ilusión
de retirarse a una chocita en Chanduy para leer y
escribir frente al mar. A principios del 70 se detecto
un lunar en el borde del ombligo, comenzó a
sangrar. Enseguida se dio cuenta que era algo maligno
y lo hizo extirpar. Para complacer a sus familiares
viajó a los Estados Unidos aunque en el fondo
sabía que su mal no tenía remedio. En
Houston le hicieron un vaciado de los ganglios. De
regreso, aparentemente curado, recibió la Medalla
al Mérito Científico que le concedió
la Municipalidad de Guayaquil. El Dr. Kléber
García inauguró una biblioteca con su
nombre en el Hospital. Ayala tomó la palabra
y agradeció el gesto emocionadamente. Días
después sus amigos le brindaron un sentido
agasajo que el avisoró como una cordial despedida.
Entonces dijo: Ningún viaje más largo
y penoso que encontrarse uno mismo. Mi vida ha sido
enseñar y tratar de aliviar el dolor.
Al poco tiempo bajó considerablemente de peso
y sufrió las consabidas metástasis,
esta vez en forma de numerosos bubones en el vientre
que él soportó con gran estoicismo.
Finalmente fue operado por el Dr. Eduardo Molestina
Roca quien le extirpó la capa subcutánea
y hasta le hicieron varios tratamientos, infructuosamente.
Una tarde, acostado en su cama y cansado de la inutilidad
de ellos, hizo acercar a su esposa y a su hijo Carlos
y calmadamente les dijo: No acepto transfusiones ni
ninguna medicina, solo calmantes. Grabó un
casete con pensamientos selectos para los suyos y
falleció consiente el 4 de Diciembre de 1.971,
de solo 63 años de edad.