BERNABE
COBO, S.J.
CRONISTA.- Nació
en Lopera, Jaén, España, en 1.582. Tras
el fallecimiento de su padre en 1.596 arribó
a la Isla de Santo Domingo lleno de una gran curiosidad
por todo lo nuevo pues al día siguiente comenzó
a excursionar a los campos y a las vegas de la Yaguana
"trabando amistad con los naranjos y las palmas",
según expresión poética suya.
Al año siguiente continuó
a Cartagena de Indias atraído por la leyenda
del Dorado, gastando buena parte de ese tiempo en
viajes y aventuras. Tres años después
continuó al Perú. En el trayecto conoció
casualmente al Padre Esteban Páez, de la Compañía
de Jesús, quien le ofreció una beca
para estudiar en el Real Colegio de San Martín
como fámulo, es decir, como sirviente. Allí
permaneció desde 1.599 hasta 1.601 que inició
el noviciado con el Padre Rodrigo de Cabredo en el
Colegio de San Pablo, para continuar en el Colegio
del Cusco, donde aprendió el idioma quechua
y fue amigo y confidente de Alonso Topa Atau, descendiente
de Huayna Capac, quien le puso en contacto con los
principales quipocamayos de la región, que
le entregaron informes sobre el pasado del imperio
de los Incas.
Ordenado Sacerdote en el Cusco,
trabajó brevemente como Lector en el Colegio
de San Martín. A poco fue destinado a las misiones
de Juli. En 1.618 recorrió la Audiencia de
Charcas, estuvo en Potosí, Cochabamba y La
Paz, aprendió el Aymará. El 19 fue nombrado
Rector del Colegio de Arequipa. El 26 fue trasladado
a Pisco. El 29 obtuvo Licencia para viajar a México
a fin de completar una colosal Historia que estaba
escribiendo, el 30 ejerció la dirección
del Colegio del Callao y el 31 realizó su programado
viaje.
En México estudió
la flora y fauna pues era un naturalista que se interesaba
en conocer y describir todo cuanto le rodeaba y recién
en 1.642 regresó a Lima donde fue por un tiempo
confesor de Santa Rosa. Era considerado un erudito,
de los más expertos conocedores de los seres
y las plantas, había concebido la idea de publicar
la "Historia del Nuevo Mundo" dentro de
un vasto plan que abarcaba la descripción minuciosa
de todos los reinos de la naturaleza y el pasado del
hombre americano, los descubrimientos, conquista e
inicios del coloniaje español.
Para cumplir un plan de trabajo
tan ambicioso solía entrar en contacto con
los más antiguos indios de cada región,
a quienes averiguaba toda noticia. Igual hacía
con los descendientes de los conquistadores, de suerte
que su obra -que dividió en tres partes- fue
tomando cuerpo con experimentaciones y observaciones
sobre fenómenos climáticos, metereológicos,
volcánicos, durante años de prolijos
trabajos efectuados con toda seriedad.
La primera parte trata del
aspecto del Nuevo Mundo y de sus especies vegetales
y animales. La segunda es propiamente histórica,
en quince libros, no ha llegado completa hasta nosotros
y estuvo dedicada casi exclusivamente a la Nueva España
(México) de la Tercera no se tiene noticias.
También escribió la "Historia de
la Fundación de Lima" compuesta de tres
libros, que forman otros tantos capítulos de
la segunda parte de su Historia.
Parece que el propio Cobo envió
a España sus tres partes donde se extraviaron,
aunque la primera y algo de la segunda aparecieron
a finales del siglo XIX. Cobo falleció en Lima
el 9 de Octubre de 1.657 de 75 años de edad.
En 1.882 salió la “Historia de la Fundación
de Lima” impresa por Manuel González
de la Rosa en la capital del Perú. En 1.890
se halló en la biblioteca de la iglesia de
San Ocasio de Sevilla la primera parte de su “Historia
del Nuevo Mundo” que editó el ilustre
americanista Marco Jiménez de la Espada entre
1.890 y el 93 en Sevilla. Por todo ello el Padre Cobo
está considerado un profundo conocedor de las
cosas de América y con el Padre José
Acosta figura entre los mayores exponentes de la ilustración
española en América.
La Historia del Nuevo Mundo
contiene toda clase de noticias con anticipaciones
científicas y bellas descripciones de los animales,
frutos y productos. Luis Alberto Sánchez ha
opinado que se hace necesario leerle para poder entender
la forma de actuar de los indios y españoles,
pues fue un escritor renacentista en su forma de pensar
y raramente americanizado en sus exposiciones, aparte
de que todo lo suyo tuvo siempre una noble expresión
literaria. Por ello su extensa obra debe ser considerada
la expresión más acabada de un científico
del siglo XVII.
En la Fundación de Lima
da detalles de gran interés que no constan
en los Libros de Cabildo de esa capital. En México
han honrado su nombre como botánico denominando
"Cobocea" a un nuevo genero de plantas de
ese país que pertenecen a la familia de los
Jazmines.