JUAN
MACHADO DE CHAVEZ Y MENDOZA
ESCRITOR.- Nació
en Quito en 1.594 y muy niño viajó a
Lima con sus padres legítimos el Licenciado
Hernando Machado, relator de la Audiencia de Quito
y luego Oidor de la Audiencia de Chile y Ana Núñez.
Realizó sus primeros
estudios en el Colegio de San Felipe de Lima y en
la Universidad de San Marcos siguió Teología
Dogmática, Moral y Derecho Civil y Canónigo.
Nuevamente en Quito se graduó de Abogado y
Doctor, hízose eclesiástico y pasó
de Canónigo tesorero, luego fue Arcediano,
Dean de la Iglesia de Trujillo y Tesorero de la de
Lima.
Viajó a España
y en 1.641 editó en la imprenta de Pedro La
Caballería, en Barcelona, el "Perfecto
Confesor y Cura de Almas" en dos tomos en cuarto
de 618 y 836 págs. más varias docenas
de páginas con una Tabla de Cosas notables
y previa Licencia eclesiástica.
Estaba sirviendo en la Cancillería
de Granada cuando el 17 de Febrero de 1.651 se le
eligió Obispo de Popayán, pero falleció
el 53, de 59 años de edad, antes de ser consagrado
y venir a su Diócesis.
En 1.661 el Padre Francisco
Apolinar dio a la luz en Madrid un Compendio de la
obra anterior que tituló "Suma Moral y
Resúmen Brevísimo de las obras del Dr.
Machado". El Dr. Pedro Machado de Chávez,
hermano suyo, fue autor del libro "Jurisprudencia
española" y de otras producciones.
El Perfecto Confesor y Cura
de Almas es una obra densa de doctrina y de meticuloso
discurrir a través de legislación y
autoridades según opinión de Hernán
Rodríguez Castelo, que ha tratado extensamente
de esta obra en su "Literatura en la Audiencia
de Quito siglo XVII" calificándola de
documento de primerísima mano para estudiar
la forma de pensar y actuar en ese siglo. Machado
tuvo suficiente sensibilidad social y gran claridad
expositiva, de suerte que quizo llegar a un público
más amplio que el de los simples confesores
como consta en la Introducción. "A esto
se debe, en gran parte, su interés, y a la
libertad conque trata todos los asuntos que al desmenuzar
concienzudamente las cuestiones, se le ofrecen".
Toribio Medina opinó
que es una obra curiosísima por tratar las
cuestiones más espinosas, capaces de hacer
ruborizar al que no haya leído nunca ciertos
libros de examen de conciencia.
Machado "recogió
en cada asunto las principales sentencias, apartando
las doctrinas ciertas de las dudosas y controversias".
Sus temas son variadísimos. Desde si tener
coito con el demonio sea pecado o bestialidad, qué
pecado sea en la desposada encubrir el defecto de
su virginidad, el valor y existencia de los hechizos
amatorios, si los vuelos nocturnos de las brujas son
simplemente ilusión o acción demoníaca,
si las brujas se trasladaban con las personas de un
lugar a otro, la situación de las viudas obligadas
al año de llanto y retraídas por leyes
canónicas y civiles de contraer nuevas nupcias,
el desempeño de la medicina y la responsabilidad
moral y legal de los empíricos, sobre la limosna,
el salario, las curaciones gratuitas, los abusos de
los soldados, los casos de necesidad grave, etc.
HRC termina su crítica
indicando que hay algo en la expresión del
autor que nos comunica su pensamiento con más
eficacia que la simple enumeración y calificación
de sentencias. Suficiente señal de que el Doctor
Machado es escritor. Por ello logró hacer de
tratado tan denso de doctrina y de tan meticuloso
discurrir a través de la legislación
y autoridades, obra interesante y en buena parte personal.