VOLVER A LOS TOMOS
..............................................................................................................................................................
 

FERNANDO DE MONTESINOS
CRONISTA.- Nació en Osuna, España, en fecha que se desconoce y descendía de una vieja familia leonesa. Siguió estudios religiosos, se graduó de Licenciado en Derecho Canónico, de Presbítero y pasó a las Indias en la Armada del Virrey Conde de Chinchón en 1.628, año en que se tiene noticia que arribaron al río Chagres.

Fue visitador de Minas en el Perú y recorrió las principales Asientos estudiando las condiciones de su beneficio, fruto de lo cual fueron dos trabajos titulados "Beneficio Común o Directorio de benefactores de Metales y Arte de ellos, con ciertas reglas para los negrillos" y "Memorial sobre la conservación del Azogue que se pierde entre lamas y relaves" que recién se publicaron en Madrid en el siglo pasado. Al mismo tiempo investigaba en archivos y manuscritos las antigüedades del Perú y anotaba todo suceso notable de su época, por eso Manuel de Mendiburo escribió que fue personaje que peregrinó muchas leguas por averiguar sucesos y descubrir papeles originales.

Fue secretario del Obispo de Trujillo, luego pasó a Potosí, fue Cura y Rector de su Seminario. Entre 1.636 y el 39 residió en la capital peruana y este último año imprimió una relación circunstanciada del "Auto de Fe celebrado en Lima el 23 de Enero de 1.639". Ese domingo habían aparecido ochenta individuos sentenciados, doce fueron quemados -entre ellos nueve eran portugueses- en el sitio llamado el Pedregal, camino a Amancaes. Dicha relación se republicó en el Semanario Erudito de Madrid el 7 de Febrero de 1.640.

En 1.642 residía en Cajamarca donde se tomó la molestia de visitar la habitación que sirvió de prisión al Inca Atahualpa pues aún existía el edificio y midió sus dimensiones para que la posteridad tuviera una idea exacta de la magnitud de su rescate en oro y plata. Enseguida regresó a España. En 1.654 ocupaba el Curato de Campana cerca de Sevilla y dirigió un Memorial al Rey Felipe IV pidiéndole una Pensión en mérito a sus servicios y con el objeto de pasar a México y dedicar los últimos años de su vida a la historia de ese país, pero no obtuvo resultado alguno. Sus dos principales obras son:

1) "Los Anales del Perú" que comprende desde 1.492 hasta 1.646 año que volvió a España. La obra fue editada en Madrid en dos volúmenes en 1.906, por el Doctor Víctor Manuel Maurtúa y Uribe y denota al casi periodista que fue Montesinos, al cronista de su época, su asistencia a escribanías, archivos y corporaciones, pues contiene historias afectivas y documentadas con escenas llenas de gracia descriptiva, noticiosas y detallistas, en una época en que hubo preocupación analista pues otros autores como Juan Antonio Suardo, los Mugaburo, (el padre José y el hijo Francisco) Diego de Esquivel y Navia que escribió en el Cusco, hicieron lo mismo; sin embargo, estos Anales pecan de secos por su burocratismo, es decir, por su demasiada preocupación en los asuntos económicos, especialmente la producción anual de minerales.

2) "Memorias antiguas, historiales y políticas del Perú o el Ophyr de España" 1.630 -parcialmente aparecidas a fines del siglo pasado en Madrid por obra del notable americanista Marco Jiménez de la Espada y que ha despertado los más encontrados comentarios, pues José de la Riva- Aguero en su "Historia del Perú"-1.910-culpa a Montesinos de ser autor imaginativo y hasta mentiroso- "padre de todas las quimeras y depositario de todas las patrañas" - aunque la moderna crítica ha comenzado a sostener que más bien fue lo contrario, debió consultar a los lectores de quipus y hasta de copiar las principales partes del libro perdido del Padre Blas Valera, que contenía la tan discutida cronología real andina, de más de cien individuos pertenecientes a varias dinastías y que remontaría varios milenios atrás de los catorce Incas que trae Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales, concordando con la moderna investigación arqueológica que dá a la cultura andina una antigüedad y nobleza de cinco mil años (1) cuando menos. Montesinos debió tener acceso a alguna información especial hoy perdida, cuya lectura hubiera dado paso a una más amplia perspectiva del pasado, pero como su obra permaneció tres siglos inédita porque recién se editó completa en Lima en 1.930, no influyó en el pensamiento de su tiempo.

La leyenda de Ofir, según Montesinos, es como sigue: Un nieto de Noé llamado Ofir vino a poblar la región llamada Hamérica, pero los habitantes de Tiro cortaron toda relación con él, incomunicándose ambas naciones. Posteriormente, en tiempo de los reyes Católicos que también lo eran de jerusalem, por lo menos en títulos, se restablecieron las comunicaciones con el viaje de Colón pagado por ellos y de esa manera volvieron estas regiones a ser sus dominios, lo cual sirvió de base para explicar el derecho intransferible de los monarcas españoles a poseer y gobernar América sin intervención ni sanción de nadie; la Bula Alejandrina, de división de estos nuevos territorios, del Papa Alejandro VI, sería solamente un documento secundario y hasta cierto punto intrascendente. Otras leyendas, costumbres y tradiciones indígenas también están contenidas en esta obra.

Se desconoce la descripción física y moral del Cronista.

(1) LA CULTURA ANDINA.- Cuando los quichuas del Ecuador actual subieron a la tierra peruana y fundaron el Primer Imperio Andino, según el Padre Jesuíta Blas Valera, sacerdote historiador del siglo XVI, suceso ocurrido en el siglo XX antes de Cristo, se inició la Cultura Andina que ha dado de comer al mundo con la papa, el tomate, el maíz. Manco Cápac en el siglo VIII después de Cristo, fundó el Imperio nuevo o Tahuantinsuyo y solo habría sido un reformador de esta Cultura, llamada a dar de comer al mundo del siglo XXI con sus productos proteínicos como el bledo, la quinua, etc.