VOLVER A LOS TOMOS
..............................................................................................................................................................
 

OSCAR EFREN REYES
HISTORIADOR.- Nació en la pequeña población de Baños situada en el camino al río Pastaza, provincia del Tungurahua, el 13 de Junio de 1.896 y fue hijo único de María Petronila Reyes Noboa, vecina de esa Jurisdicción.

Su padre viajaba mucho porque era arriero, de suerte que creció al lado de su madre en grave pobreza pues había días que no tenían qué comer. Era débil, enfermizo y todo le caía mal al estómago. Su madre le preparaba arroz con leche por considerar que era un alimento medicinal, pero el niño terminó odiándolo y cuando se lo daban abría la ventana de su cuarto y lo regaba. En una ocasión, al segundo día de estar enfermo en cama y sin probar bocado pues todo lo arrojaba, su gata le trajo en el hocico un pedazo de carne recién asada y que posiblemente había robado en el vecindario, se lo puso en el pecho y tuvo que comerla; pero, cosa rara, no le hizo daño. Por eso amaba a los animales, especialmente a los gatos, que siempre tuvo en su hogar. En 1.909 enfermó su madre de cáncer y la cuidó pues eran los dos solos. Una tarde entró un toro al cuarto que habitaban, ella se cubrió con las cobijas y el se trepó a una barenga hasta que el animal, dando un coletazo salió a la calle. Pocas semanas después ella murió.

Abandonado y huérfano a tan corta edad, fue recogido por sus tíos Juan Reyes Noboa y Rosita Romo de Reyes que también eran pobres. Sus abuelos Francisco Reyes Hidalgo y Regina Noboa eran dueños de la finca "La Escudilla" en el camino al oriente, que producía caña de azúcar, naranjillas, cafetos, camotes y ajíes. Allí encontró unos cuantos libros que empezó a leer con fruición.

Baños era un pueblito situado en el territorio de las Misiones dominicanas hacia la región de Canelos. En 1.911, Fray Reinaldo Van Schoote, de paso por el lugar, se fijó en él y admirado de sus conocimientos le pagó un profesor de Matemáticas y Gramática a fin de que pudiera completar su formación y considerando que merecía todo estímulo le dejó encargado al Párroco del lugar, Fray Juan Halflants, quien le tomó a cargo y dos años después le puso a enseñar en la escuelita rural que los dominicanos regentaban en Baños.

Solo tenía quince años de edad cuando comenzó el magisterio. Sus alumnos, niños pobres del lugar, llegaron a quererle entrañablemente. Aún queda alguno con vida y le recuerda con profunda emoción pues era un Joven serio y circunspecto, más bien introvertido, que gustaba confinarse en su habitación para concentrarse en sus lecturas, prefiriendo a los Clásicos y entre los ecuatorianos a Juan Montalvo.

En 1.913 comenzó un diario íntimo que tituló "Vida Propia" y en una de sus páginas anotó lo siguiente: Me levantaré muy de mañana. Me lavaré. Me peinaré. Me pondré al escritorio y leeré Clásicos españoles y americanos. Haré ensayos de retórica hasta las siete del día. Desde esa hora daré clases de Gramática a los niños y mientras el almuerzo leeré Gramática. Desde las dos de la tarde estudiaré obras históricas y por las noches obras filosóficas. Por ese tiempo envío colaboraciones a los diarios "El Comercio" y "La Prensa" de Quito e hizo poemas a la Virgen de Agua Santa que se venera en Baños.

El 14 fue becado por el estado, viajó a Quito, vivió al amparo de la familia López España e ingresó al Normal Juan Montalvo regido por los miembros de la segunda Misión Pedagógica alemana que implantó el método neoherbatiano o de los Pasos Formales.

Durante su estadía en el Normal tuvo de mejor amigo a Ulpiano Navarro y colaboró en la revista literaria "Juan Montalvo" que dirigía en Guayaquil José Buenaventura Navas, el 15 dió a luz "Capítulos Liminares: intelecto (La imaginación, el profesional, el hombre artista)"en 21 pags. con divagaciones para comprender al hombre y “Los oportunos” (Don Quijote y Don Juan Montalvo) en 16 pags. Obras de juventud que se presentan como una serie de divagaciones ordenadas tan solo por la asociación de ideas.

En Junio del 16 se graduó de Normalista con la más alta calificación: los tres unos y fue enviado de Director-profesor a la "Escuela Central de Varones" de Pelileo donde permaneció siete años con esporádicas colaboraciones al periódico "El Cóndor' de Ambato y se enamoró de Clarita Torres Vallejo, hija de los esposos Luis Felipe Torres y Amalia Vallejo, dueño del hotel Tungurahua, ubicado en la estación del ferrocarril al Curaray y reputado el mejor de la población. Se casaron el 18, fueron muy felices y tuvieron siete hijos, pero debió vencer la oposición de las beatas de Pelileo que le hacían contra por su condición de maestro laico.

El 24 perdió el cargo por cuestiones políticas. Viajó a Guayaquil, logró el nombramiento de Profesor de la escuela de Montecristi y cuando se disponía a partir encontró casualmente al periodista Heleorodo Avilés Minuche, que le nombró Jefe de Redacción del diario "El Guante" de su propiedad. Para completar el presupuesto aceptó ser bedel-profesor del Vicente Rocafuerte" y pudo finalmente reunirse con los suyos hasta Diciembre del 26, que la segunda Junta de Gobierno de la Revolución Juliana clausuró "El Guante". Allí escribió con los pseudónimos de "León Fort", "Jessie" "Saint Cyr” 114 artículos a razón de tres semanales bajo las columnas “Actualidades”, “Cosas”, “La vida política” y “La vida en torno” demostrando una rara madurez político-literaria pues, teniendo una ideología laica y liberal radical, su racionalismo y positivismo le hacía receptivo a todo cambio o transformación social.

El 27 fue profesor del Instituto "Luis A. Martínez" de Ambato. Luego enseñó Castellano, Historia y Literatura en el "Bolívar" y dirigió la revista "Cultura", órgano de ese plantel, prestigiándola y aumentando su difusión.

En el periódico "El Heraldo" escribió sobre política.
En Enero del 28 aceptó ser cronista del diario "El Universo" con editoriales sobre la realidad histórico-económica del país desde la revolución Juliana de 1.925 que culminó con la reforma administrativa efectuada por la Misión Kemmerer. Lo mejor de esta etapa intelectual recogió en dos pequeños libros en octavo: 1) "Historia de la República" en 1.931en 331 pags. e ilustraciones, esquema de ideas y hechos del Ecuador a partir de la emancipación,y 2) “Los Ultimos Siete Años" (1.925-32) en 201 pags. Obra editada en 1.933 y que está considerada modelo en el genero narrativo pues recogió la desestructuración del liberalismo, el surgimiento de un nuevo tipo de intervención militar en la vida del país, el inicio de un nuevo modelo económico y la institucionalización de la cuestión social, todo lo cual tiene una importancia decisiva para la comprensión de la revolución Juliana y la etapa de cambios que se abrió al país a través de ella. Era un periodista de fuste que no se desperdiciaba en comentar el momento, sinó que iba siempre a lo medular, a lo trascendente del acontecer patrio.

El 28 pasó de Profesor al Normal Juan Montalvo en Quito y en sociedad con sus amigos Antonio Montalvo y Filomentor Cuesta, propietario de la fábrica de calzado y de caucho "Venus" que puso el dinero, fundaron la editorial Raza Latina para sacar una Monografía histórico-geográfica que titularon "La Provincia del Tungurahua en 1.928", obra de lujo en 365 pags. y numerosas ilustraciones, que causó revuelo en el país aunque no el éxito económico esperado. Su colaboración fue decisiva, casi toda la obra es de su autoría, para lo cual estudió la historia de su provincia, recogió datos, informes, biografías, tratando de reflejar la realidad del entorno geográfico y socioeconómico de cada lugar. Fue un trabajo realizado con gusto y sentido profesional.

El 29 escribió para la revista "Horizontes" un artículo sobre "Lo que fue Ambato en el siglo XVI" y como seguía siendo un profesor y un periodista pobre, alquilaba un departamento en la Guayaquil y Olmedo Ricardo Jaramillo le llevó a escribir el periódico "El Día", colaboraba para "El Telégrafo" de Guayaquil y era miembro del Grupo América, que reunía a lo más granado de la intelectualidad capitalina, en cuya revista apareció "Un capítulo de Historia del Ecuador: Liberales y Conservadores, las luchas" en 6 págs. y el 31 un texto que tituló “Historia de la República”.

En 1.930 editó la biografía de Manuel J. Calle en 45 págs. dividida en 5 acápites descubriendo sus limitaciones físicas, su personalidad díscola y difícil y las genialidades de su obra periodística y literaria: en suma, un héroe intelectual, un personaje intenso, contradictorio, brillante, rebelde y derrotado por la fatalidad y el alcoholismo.

El 33 pasó a ocupar la Dirección de Educación Primaria y Normal, viajando con tal motivo por todo el país en afán de mejorar las condiciones materiales, administrativas y pedagógicas. En el "Boletín del Mejía" apareció su "Breve biografía de don Celiano Monge" en 5 págs.

En Septiembre del 34 presidió la delegación del Ecuador a la II Conferencia Interamericana de Educación realizada en Santiago de Chile y editó como texto una "Brevísima Historia General del Ecuador” en 253 págs.

El 35 ocupó la Subsecretaría de Educación en tiempos del Dr. Franklyn Tello Mercado y por iniciativa de su amigo el historiador Héctor de Ravena fue designado miembro de la Academia Chilena de la Historia. Desempleado por algunos meses, bajo el auspicio del grupo América y en los talleres nacionales editó la "Vida de Juan Montalvo" en 418 págs. que dividió en capítulos, a saber: 1) Los elementos de formación, 2) El estudiante, 3) La época de "El regenerador", 4) Los odios máximos, 5) Los resplandores de la celebridad 6) El sudario de París.

La crítica se mostró muy favorable, Gonzalo Zaldumbide exclamó "Ya hay biografía" Remigio Crespo Toral calificó a la obra de "escrita sin amor y sin odio" para resaltar el criterio imparcial de su autor; sin embargo, con el correr de los años le salieron al paso varios detractores, siendo el más contundente Clodoveo González autor de "San Juan Montalvo", pero Reyes no polemizó y a la par de estos éxitos del espíritu, seguía viviendo la sencilla vida de un maestro laico, percibiendo un módico sueldo que no le permitía tener casa propia.

El 36 estudió la prehistoria con "Los Incas, políticos" en 87 págs. la economía con "La Iniciación de la economía en la Presidencia de Quito" y la antropología con "El primitivo poblador ecuatoriano".

El 38 y el 40 recibió el título de profesor de Segunda Enseñanza, salió su obra más conocida y difundida "Breve Historia del Ecuador" en dos volúmenes de 526 y 486 págs. respectivamente, que obtuvo ese año el premio Tobar de la Municipalidad de Quito. La segunda edición es del 42 y en lo actualidad va por la edición décima sexta, de las cuales diez son póstumas. La Historia de Oscar Efrén Reyes, que es como se la conoce, ha servido para enseñar Historia patria a numerosas generaciones en los últimos cincuenta años. Es la obra de consulta referencial obligada, contiene numerosos datos expuestos con orden y claridad, trabajo de paciencia y perseverancia, escrito en estilo claro para estudiantes y como texto no ha sido superado en el Ecuador.

Se ha dicho que estableció un método cíclico de apreciación posponiendo lo que era una mera cronología y enfocó la Historia contemporánea con documentos y ceñido al rigor científico de los hechos, por eso animó los acontecimientos con análisis y dialéctica de las sociedades cambiantes y sirvió a las ciencias histórica, a la educación, a la administración y que no escribió la Historia para contarla sino para vivirla. Reyes dividió al libro en cinco partes: 1) La antigüedad, 2) Los pueblos aborígenes, 3) Los Incas, 4) La conquista española y 5) La colonia.

En 1.939 editó en colaboración con Francisco Terán la “Historia y Geografía del Oriente Ecuatoriano”. El 40 fue clausurada la facultad de Pedagogía por el Ministro José María Estrada Coello y al ser reabierta como Instituto Superior fue designado profesor, fundó y fue primer Rector del Colegio Juan Pío Montúfar, al que orientó pedagógicamente. Durante la maduración de esas labores repartió una fina y pequeñita edición de "El Libro de mis Hijos" de Paul Doumer, ex presidente de la república francesa, traducción del francés dedicada a sus hijos Byron y Galo.

El 41 apareció su ensayo sobre el Reino de Quito en los Cuadernos de Divulgación Cultural para los Obreros del Ecuador y en la Revista América salió 'La Dictadura y la Restauración" en 21 pags. El 42 editó en la revista de la Educación "La Revolución de Quito" en 39 pags.

El 43 asistió como Representante del Ecuador al Congreso Interamericano de Maestros realizado en Santiago de Chile y tras la revolución del 28 de Mayo del 44 quedó sin su empleo en el Montúfar.

El 45 adquirió un terreno en el Placer y edificó una casa a su gusto pues sabía mucho de arquitectura. Ese año dió a la Revista América su ensayo "Las Grandes Culturas en América" en 22 pags. y comenzó a dictar la cátedra de Periodismo en la Universidad Central. Desde el 49 enseñó en la Facultad de Periodismo, dio a la luz “Descubrimiento y conquista del Ecuador: Historia de las exploraciones españolas en territorio ecuatoriano” en 46 pags. El 48 participó como candidato a Senador por el Tungurahua en representación del partido Liberal pero no salió electo. En Agosto del 49, mientras estaba construyendo una casita en Baños, su esposa y cuatro hijos pequeños se trasladaron a esa población. La tarde el día 29, a eso de las 1 y 45, todo comenzó a moverse a causa del terremoto y aunque permanecieron incomunicados por espacio de ocho días durmiendo en un automóvil, no les pasó nada malo.

El 50, por encargo del Concejo Cantonal de Baños escribió una Monografía sobre dicha población, que aun permanece inédita a pesar que su hija mayor la presentó bajo pseudónimo en 1.983, a un Concurso promovido por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, resultando premiada.

El 52 editó su "Historia animada del Ecuador" como texto didáctico dirigido a los niños de enseñanza primaria, con dibujitos de Betancourt, preguntas y recuadros para facilitar su asimilación. La obra salió con motivo del cincuentenario de la creación de los Normales y fue premiada en la Exposición organizada en Quito.

El 53 vendió su casa de El Placer para adquirir una villa en la Ciudadela La Floresta, cerca de la Universidad Central y del Normal Manuela Cañizares donde estudiaban sus hijas. La Academia Nacional de Historia le promovió a Miembro de Número después de veinte años de Miembro Correspondiente. El "Mejía" le contó entre sus profesores y el 57 ocupó el Vicerrectorado en dicho Instituto.

El 56 el Consejo de la Universidad Central le otorgó el título de Profesor de Enseñanza Superior en las cátedras de Historia del Ecuador e Historia de América. El 59 colaboró en la edición conmemorativa de los 75 años de fundación del diario "El Telégrafo".

Entre el 59 el 62 ocupó el rectorado del Mejía. Este último año se acogió a los beneficios de la jubilación, le fue concedida la Medalla al Mérito Educacional de Primera Clase y se dedicó a leer, escribir y descansar largas temporadas en Baños en compañía de su esposa con quien siempre fue muy unido.

En Octubre del 66 empezó a sufrir de retención de orina y en el Hospital Militar le operó de la próstata el Dr. Ernesto Gándara, regresando sin novedad a Baños. Un mes después sintió ligeras molestias y viajó a Quito. Era sábado de tarde cuando arribó al Hospital y como su médico se estaba retirando a su domicilio, encargó a un inexperto practicante que le coloque una sonda de caucho en la uretra, maniobra sencilla pero realizada con tan poco cuidado y pericia que le ocasionó una hemorragia. Operado de urgencia, ya no se recuperó porque tuvo complicaciones con una úlcera en el estómago y tras larga y penosa gravedad, se extinguió suavemente en la pieza No 32, la mañana del 1 de Diciembre, a los setenta años de edad.

De estatura más bien baja, rostro canela, pelo y ojos café. Afectuoso, sabía ser educador en su vida hogareña pues trataba de inculcar hábitos de lectura a sus hijos, relataba a medias las historias, para que al día siguiente se preocuparan de terminar de leer, casi siempre novelas de interés, clásicos literarios, etc.

Por las noches solía revisar los dormitorios para constatar que sus hijos estuvieran abrigados y si les oía toser iba a la cocina a prepararles limonada caliente. Si la tos persistía consultaba sus libros de Medicina, que los tenía en abundancia, pues le encantaba esa ciencia y hasta sabía recetar.

Después de almorzar bailaba en son de broma y con un brazo en alto alrededor de la mesa y su mayor gusto era que le siguieren el compás

Respetuoso y considerado con todos, especialmente con su esposa a quien adoraba, tenía la costumbre de proteger a los niños, ancianos y desvalidos. Había una viejecita muy pobre que vendía chucherías en la esquina de su casa, a la que siempre compraba sus cosas inútiles, simplemente por ayudarla, pues no las necesitaba.

Impecable en el vestir porque se sabía persona de valer, era extremadamente pulcro y nítido en todo y usaba únicamente sombreros Borsalinos que eran los más caros, así como ternos de legítimo casimir inglés, distinguiendo la calidad porque los quemaba en una puntita y si se chamuscaban en forma de bolita, era signo inequívoco de excelencia. Por eso sus hijas decían que cuando salía a adquirir un corte de casimir, primero se guardaba una caja de fósforos en los bolsillos.

Los días sábados concurría a algún mercado cercano a comprar una gallina, sardinas españolas, embutidos de la casa Lukue, etc. porque le agradaba la buena mesa y sin ser bebedor tomaba sus vinos. Los domingos de mañana salía con su familia, que era muy unida, a pasear por los bosques a fin de respirar aire puro, o por los campos comarcanos, o se iban a bañar a las piscinas del Tingo.

Sencillo en todo, escritor y maestro a tiempo completo, por las mañanas dictaba sus clases y por tas tardes corregía tareas y exámenes, preparaba el material del día siguiente, hacía apuntes de Historia en las bibliotecas y archivos Municipal y Nacional, iba de visita donde sus amigos los franciscanos y dominicanos, o a la Editorial Fray Jodoco Ricke dirigida por el español Fray José Pedrosa, con quien acostumbraba tener amenas pláticas. Allí se imprimían sus textos de Historia a crédito, entregándoselos por parte y a medida que los iba vendiendo y abonando, pues el consumo era seguro dada la valía.

En sus ratos libres disfrutaba de la lectura de obras de Filosofía, Historia y Literatura. De noche dictaba a sus hijas, sobre todo a Elsa, paseándose por el estudio – biblioteca. Después corregía a mano los borradores mecanografiados. Siempre tuvo un marcado sentimiento pedagógico de las cosas y hacía extractos para dar a sus alumnos instrumentos válidos de conocimiento.

Aún permanece inédita su obra “Baños del Tungurahua, desde sus orígenes al cabildo” en 216 pags. con 50 dibujos y fotografías antiguas.