REMIGIO
ROMERO Y CORDERO
POETA.- Nació
en la hacienda Surampalti, en Déleg, Provincia
de Cañar, productora de cebada, trigo y capulíes
el 13 de Junio de 1.895 y fue bautizado en el Sagrario
de Cuenca el día 15. El mayor de una familia
de ocho hermanos donde todos serían poetas.
Su padre el Dr. Remigio Romero León (1.871-1.942)
sobrino del Obispo de Cuenca Miguel León Garrido,
era abogado y escritor, Vicerrector y Catedrático
de Derecho Internacional Público y Privado
de la Universidad de Cuenca por más de treinta
años, autor de numerosas obras literarias,
jurídicas y biográficas. Su madre Aurelia
Cordero Dávila, muy menor a él, heredó
la hacienda Surampalti, regada por el río Bayandel
en el Azuay, poetisa intimista y delicada que cantó
al dolor de las cosas corrientes, “Tenía
esta maravillosa mujer el don de ser triste y era
un espíritu exquisitamente sensitivo hasta
más allá de los límites, testigo
de la muerte de la flor pálidamente deshojada
por el viento, lloraba por la irremediable tristeza
del perfume despedazado, fue apasionada de la música"
y vivió afectada de una constante depresión
y al final sufrió la dolencia cardiaca que
terminó por llevarla al sepulcro, fue autora
de poesías melancólicas que tituló
"Mensajes a la hermana Tormento". Ambos
cuencanos.
Tuvo nodriza, creció
en la casa de patio grande y corredores anchos propiedad
de sus padres en la calle Antigua cerca de San Roque
y pasando los batanes coloniales. En la hacienda también
hizo vida libre y de felices lecturas. Desde pequeño
gozó de la admiración de sus oyentes,
recitando composiciones propias y ajenas con felicísima
memoria.
Su madre le mimaba, enseñó
el silabario y ambos pasaban momentos inolvidables//Huertano
y ribereño, con morada en la vega,/ con maizal
que yo mismo sembraba en la colina,/ y el corazón
colmado de una paz serraniega. // Entonces era niño..
pero ya la divina/ inspiración llegaba, del
fondo de las cosas, / en alas harto débiles,
como la golondrina../ Mi madre y yo, cortando por
la rivera rosas/ y el oro que florecen las matas de
retama,/ éramos, rumbo al río, dos vidas
melodiosas /Debajo del saucedo, que verde da su llama/
el paso deteníamos; y puestos a su abrigo,/
era nuestra la alfombra natural de la grama../ Hablábamos
de temas que le incumben al trigo./ que atañen
al anublo, que afectan a la lluvia,/ al verdor del
limón y a la caone del higo../// diría
años después recordando ese mundo tan
íntimo y particular. Su abuelo, el ex presidente
de la República Dr. Luis Cordero, le impulsaba
a continuar por esas sendas líricas.
Siguió la primaria en
el Colegio de los Hermanos Cristianos y descolló
como niño genio, realizó la secundaria
en el Nacional San Luis llamado desde l.910 Benigno
Malo. Aprendió quichua, francés, italiano,
portugués y raíces latinas. Se hizo
famoso por sus décimas dedicadas a compañeros
y profesores. Bachiller, en 1.912, quizo ser médico
pero su madre le rogó que prefiera las Leyes,
ingresó a la Universidad de Cuenca, siguió
esa carrera con estudios libres y se graduó
de Abogado en 1.916. Por entonces tuvo tres hijos
en una señora Guzmán y tradujo al español
"El Cementerio Marino" de Paúl Valery,
trabajo posiblemente perdido y "el poema Mireia"
de Federico Mistral, versión inédita
aún y en poder de sus hijas.
El 17 era considerado el joven
más bello y elegante del Azuay pues acostumbraba
salir a la calle con sombrero de paja, ternos de casimir
inglés y lustrosos zapatos con polainas. Medía
1.77 mtrs. Era apuesto, delgado y varonil, de faz
blanca rosada, pelo ligeramente ensortijado color
del trigo, ojos celestes claros y compuso un Canto
en la coronación de Remigio Crespo Toral.
El 18 figuró con Alfonso
y Manuel Mora y Carlos Cueva Tamariz en la revista
"Anatalia" que desde su segundo número
se llamó "Páginas Literarias"
donde aparecieron cinco sonetos suyos designados como
"Otoño, solamente otoño".
Fragmento.- // Desde la aldehuela blanca/ la de las
tierras resecas, / al fondo de la barranca se caen
las hojas secas...//, luego el "Poema de los
perros". Fragmento.- // Son los perros anónimos..
profundos. / tienen los ojos que enturbió la
suerte…/ después hay tres Sonetos llamados
"Nocturnos", uno de ellos termina así:
// Reza y canta… Y mañana, si Malena,/
Algo muerto, sin vida, frío, rígido../
Los rebaños, las flores y nosotros../poemas
que se salvaron del olvido por constar en su "Romería
de las CaraveIas"
De esta época es la
anécdota siguiente. Se iba a coronar en Cuenca
a Lola la reina de la ciudad y fue escogido el joven
poeta Remigio Tamariz Crespo. Nuestro Remigio, resentido
por la preterición, fue a Baños y coronó
a Lola, la de esa localidad. El poema de su coronación
envió a Remigio Crespo Toral para que juzgara
cual de las dos composiciones era la mejor, si la
de él o la de Tamariz.
En 1.919 ganó la Violeta
de Oro en la primera Fiesta de la Lira con "Égloga
Triste", composición bucólica y
campesina, evocadora y romántica, que proclamaba
el retorno al espíritu y modos de la poesía
del grupo cuencano del siglo XIX. Poema sentimental
de augusta sencillez sobre el paisaje claro de la
serranía, que canta los amores castos y puros
de un señorito con una dulce campesina de nombre
Crisantema. Fragmento: // Es la moza mejor de estos
lugares../ El cura de almas que estas cura/ lo dice,
al verla, entre arreboles rojos,/ bajar del presbiterio,
endomingada,/ con la luz de los cirios en los ojos…//
amores que sin embargo no pudieron ser// Porque yo
soy Señor, y los señores / no se casan
con las novias de los pueblos…/ ni saben de
los rústicos amores.// La Égloga fue
recibida con delirantes muestras de júbilo
y muchas ciudades de la sierra se disputaron el honor
de ser cantadas por poeta tan bien dotado.
//Amor de aquella edad buena
y florida,/ cuando, en la paz del campo, era mi vida/'
la misma soledad hecha silencio;/ mezcla de sol, de
trigo, de mañana,/ de flor de hierbabuena,/
en la vejez de la ciudad lejana/ me estoy muriendo
de cariño y pena../Surampalti lejano, aguas
salvajes/del Bayandel, cambiadas en paisajes, / Ñamurelti
que velas la llanura //Y tu, casa paterna, entre brozas,
/ con ventanas que dan a la espesura,/ con senderos
que acaban en las chozas../
El 20 figuró en la primera
Antología de la Poesía Cuencana. Su
ritmo preferido era el endecasílabo y el soneto
su arte predilecto y se le presentaba como poeta magnífico
y artista perfecto de conciencia artística,
de exigente escrúpulo estético y de
vocación unívoca; y comenzó a
enviar colaboraciones a las revistas literarias guayaquileñas.
Sonetos broncíneos, fulgurantes, exactos, sentimentales
y sonoros, imbuidos hasta cierto punto en modos modernistas,
que concitaban la admiración del país
pues en pocas ocasiones se había notado tal
facilidad lírica.
Ese año se presentó
en las puertas del Diario "El Guante" de
Guayaquil sin más bagaje que un periódico
editado en Cuenca y titulado "El Tren" y
mostró artículos suyos escritos con
el pseudónimo de "Américo Silva".
Los Directores Heleodoro y Francisco de Paula Avilés
Minuche le acogieron cariñosamente y desde
entonces hizo una activa vida literaria en el puerto,
porque cuando escribía en prosa ponía
delicadezas de estilista. En Mayo salió su
obra más famosa, el soneto "Elegía
de las Rosas", en la revista Variedades. Igualmente
en Cuenca aparecieron hermosas poesías suyas,
el 21 su "Parábola del árbol en
Páginas Literarias". El 22 "Nocturno
XIII" en Austral, el “Elogio de Góngora"
en Philelia y "En la Ruta de Ashaverus"
en América Latina. El 23 "Otra Canción
de Otoño en Primavera" en América
Latina.
Al finalizar 1.923 viajó
a Quito con un íntimo recogimiento de nostalgia
al decir de Hugo Alemán en "Presencia
del Pasado" y vinculado a los escritores jóvenes
en plenitud de realización artística
acentuó su forma de vida bohemia. Iba investido
del cargo de secretario privado del Dr. Gonzalo S.
Córdova, candidato oficialista a la presidencia
de la República, pero como la mayor parte de
los escritores eran opuestos a él, pronto se
vió entre dos fuegos. La noche del 31 de Diciembre
formó parte de la manifestación antioficialista
que se produjo en la Plaza del Teatro y solo se libró
de caer preso cuando se supo quien era.
El 24 pasó ocupado en
afanes líricos y políticos, escribió
"Elegía del terremoto" que mereció
el elogio de su amigo Cesar E. Arroyo. Tuvo que cambiarse
de la casa de huéspedes donde habitaba y fue
inquilino de una dama dipsómana que hizo buena
amistad con Augusto Arias, a quien solía decir
cuando este visitaba a su amigo Remigio ¡Caballero
Arias salud!
El 25 casó con María
Plaza Cordero y tuvo dos hijas Mireya y Colla. Trabajaba
en "El Guante" y en otras empresas, frecuentaba
salones por su bohemia, finalmente se separaron y
años después terminaron divorciados.
Ella casaría de nuevo
con un ciudadano chileno y se ausentó a ese
país con las niñas, que no volvieron
a ver a su padre sino veinte años después,
lo que le amargó enormemente.
El 27 apareció su poema
"Sonetario de María" en la revista
"Savia" que ocasionó la reacción
de su amigo el poeta Hugo Mayo quien públicamente
le invitó en el poema dadaísta "Oda
Gaseosa", a formar en las filas revolucionarias
de la nueva cruzada de belleza, pero por lo "independiente
de su carácter, original y único por
su genio, no aceptó". (1) "Libre
por naturaleza, quería autonomía y su
irrealidad se reveló siempre contra los cánones
obsoletos" por eso no marcharía jamás
de acuerdo con las corrientes estéticas y fue
hasta el final una rara mezcla ecléptica de
clásico, romántico y parnasiano, con
ligeros atisbos modernistas. Hernán Rodríguez
Castelo ha opinado que su libertad mal entendida y
una facilidad para la versificación que se
ha hecho proverbial - el poeta improvisaba en
(1) En tal Certamen compartió honores con "Nati"
de Gonzalo Cordero Dávila y con “Salterio
de Agonía" de César Dávila
Córdova.
verso - siempre le mantuvo al margen de las corrientes
nuevas y vivas de la Literatura del siglo XX.
Ese año fundó
el Movimiento Federalista con Carlos Palacios Saenz,
Efrain Alvarez Lara y Pedro Bel1olio, redactaron un
proyecto de Constitución Federalista y para
la Semana Santa publicaron un Manifiesto. La dictadura
de Isidro Ayora los apresó. Romero y Cordero
y Palacios Sáenz fueron desterrados en barco
a Lima. A fines de año volvieron a Guayaquil
con un salvoconducto de nuestro Plenipotenciario en
el Perú Augusto Aguirre Aparicio.
Poco después pasó
a Quito de Subsecretario del Ministerio de Relaciones
Exteriores con el Canciller Antonio J. Quevedo. El
28 redactó "Canto a Ambato" poemas,
el 29 "Otavalo" poemas. Cada una de sus
Composición era recibida con inusitada muestras
de admiración, los diarios las republicaban,
la crítica érale totalmente propicia.
Ese año llevó a vivir a su lado a su
hermana María y numerosos hijos, que acababan
de quedar huérfanos de padre, protegiéndoles
mientras normalizaban su situación.
El 30 alquilaba un departamento
en la casa de los León Larrea del barrio de
la Merced, le agradaban las tertulias de chocolate
con rosquillas en familia pero también participaba
de la bohemia con poetas noctámbulos y mucho
alcohol. El General Ángel Isaac Chiriboga le
instó a escribir la historia del ejército
ecuatoriano; extenso y valioso ensayo histórico
sobre la República, que apareció en
la "Revista del Ejército." Existe
una segunda edición de 1.995.
De entre lo mejor de lo suyo
se recuerda el soneto "Elegía de las Rosas"
que dice así //¿Que pasará de
noche?' No hay mañana/que no tenga el jardín
rosas difuntas. / Sobre estas cosas, cariñosa
hermana. /¿Porque a Nuestro Señor no
le preguntas?// Pasemos esta noche en la ventana,
/ los ojos fijos y las manos juntas,/para saber, mañana
de mañana,/¿Porque hay en el jardín
rosas difuntas? //Y velamos… las doce, luego
la una… / y nada. A flor de soledad la luna,/
en paz lo muerto y en quietud lo vivo… // Más
al prendernos Dios la luz del día,/ la última
rosa blanca en agonía, /y las otras ya muertas...
Sin motivo… //y aquel otro a medias filosófico
y a medias autobiográfico, de su época
de madurez, titulado "El era un hombre raro"
// El era un hombre raro… Su faz tenía
grietas / como - tras el hervor negro del cataclismo
- / la faz de los planetas/que dejan balanceando su
medio en el abismo. //Sin duda, era el más
alto de todos los poetas… /Tuvo el don de si
mismo.. /y conversaba a gritos con visiones secretas…
/ Y explicaba a la noche no sé qué catecismo.//
Un día le encontraron debajo de una encina,/
completamente muerto, a la hora vespertina…/
Sus ojos entreabiertos brillaban como un faro. //
Jamás durmió este insomne de las palabras
bellas…/Y como se pasaba siempre de claro en
claro,/él fue quien puso nombre a todas las
estrellas.//