El 31 le publicaron en el Volumen
II de la Editorial Bolívar una recopilación
amplia de su producción bajo el título
de uno de sus poemas: "La Romería de las
Caravelas" en 247 págs. con 28 composiciones
divididas en Paisajes de Epopeya; el friso de las
Églogas; los Nocturnos; Alma, vida y corazón
de campos y ciudades; y Sonetario Polícromo;
prólogo de Gonzalo Zaldumbide, Viñeta
de Víctor Mideros y un Intermezzo, igualmente
consagratorio, de Remigio Crespo Toral. Existe una
segunda edición en la Revista del Colegio Benigno
Malo (1.939) con inclusión de otras producciones.
// Nocturno 1.- Fragmento.-
// Reza, Malena, reza… Reza o canta… /
Me da miedo la noche de los páramos…
/ Debe pasar la muerte por el patio, / Cuando ladran
los perros… Oyes? Ladran… // En la última
ventana se ha posado/un lucero… ¿Qué
anuncian los luceros, / mientras invoca al miedo de
la Muerte / la noche de los páramos, Malena…?//
Reza o canta… Una salve, un padrenuestro…/Mis
versos, otros versos, lo que fuera.. / Oyes, Malena,
cómo ladran…? Oyes…?// Es la muerte
que pasa… Y, de mañana / se verá
que algo ha muerto / algo, Malena: los rebaños,
las flores o nosotros… //
La Romería de las Carabelas, fragmento // Era
un día cualquiera del Mar Atlante…/Un
día como todos: con espumas, / con ausencia
de tierra en lo distante, /con algas, con albatros
y con brumas… //Era una hora vulgar para la
prosa,/ en velamen, las jarcias, las estelas…/
Y... sin embargo, sucedió en esa hora/la romería
de las carabelas… //De Palos de Moguer, la Raza
grávida/ se hurtó al estero del verdoso
fango, / y las viejas campanas de la Rábida
/ aturdieron la ruta de Cipango… // Mientras
hasta Thulé la solitaria / de Atlántida
temblaron los vestigios,/alciones de la bruma leyendaria
/sirenas de las aguas de los siglos… // El 68
fue reeditada esta enorme composición vertebrada
sobre la gran aventura de las Caravelas y la Raza
que señala el destino de América, correspondiendo
al Núcleo del Azuay de la CCE. tan loable labor.
El 32 su amigo Alejandro Maldonado
le llevó de Secretario de la Gobernación
a Latacunga y cuando este salió del cargo siguió
con el sucesor Gustavo Iturralde Parreño. El
33 editó otro grueso volumen de poesías
"Condóricamente" en 203 págs.
en el volumen V de la misma Editorial Bolívar
de los hermanos Alfonso y José Rumazo González,
quienes promovieron su coronación como Poeta
Nacional en la cima del Yavirac - el Panecillo - con
la pompa y boato de los antiguos tiempos, por mano
de Isabel León Aguirre, que vistió de
Vírgen del Sol.
El 11 de Junio hubo una Velada
de Gala en el Teatro Sucre con su Apoteosis consistente
en cinco cuadros con motivos indígenas. Cinco
coreografías acompañaron las oraciones
pronunciadas por otras tantas sacerdotisas representantes
de las antiguas parcialidades del país. La
escenificación y coreografía corrió
a cargo del profesor de Danza Raymond Mauge. Tenía
solamente 38 años de edad, era el poeta más
famoso del país, todo parecía sonreírle,
pero ya estaba comenzando a alcoholizarse.
Entonces le fue ofrecida la
Jefatura de Redacción de "El Diario de
la Tarde" de Quito pero no aceptó. En
Diciembre saludó el arribo del candidato presidencial
José María Velasco Ibarra diciéndole
por la prensa "Llega Ud. a tiempo y llega pleno
de energía" y cuando triunfó era
uno de sus mayores contertulios en Palacio, pero terminaron
distanciados por un asunto de faldas y pasó
a la oposición en "El Día"
con una columna que firmó "Alí
Bajá."
El 34 contrajo segundas nupcias
con Luz María Peñaherrera Albán
y tuvieron cuatro hijos. Con Alfonso Rumazo González
fundó el diario "El Pueblo" y fue
Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia del
Tungurahua con sede en Ambato. En las vacaciones escolares
llevaba a su familia en tren, conversándoles
acerca del paisaje durante el trayecto. Entre el 35
y el 36 ejerció el rectorado del Colegio Pedro
Fermín Ceballos. De regreso a Quito habitó
con los suyos en la plazuela Victoria del barrio de
San Diego. Desayunaba a las diez de la mañana
casi siempre café puro pues era de poco comer
y solo se servía algún alimento cuando
tenía hambre. Cariñoso con todos, le
agradaba el arroz de cebada que tomaba con ají
en sopas. Cuando regresaba a la casa siempre traía
colaciones en los bolsillos, se sentaba a escribir,
prefería la cerveza, le agradaba la vida sencilla
y se reía cuando sus hijas revoloteaban cerca.
Su visión del mundo era muy propia, se contentaba
con casi nada, sencillamente. En las sobremesas leía,
recitaba siempre con alegría. ¡El gusto
literario había cambiado tanto!
El 36 dió a luz un título
menor "Bolívar y la Gran Colombia"
en 64 pags. Entre el 37 y el 38 fue Ministro Juez
de la Corte Superior de Justicia de Ambato. El 39
salió "Jesucristo”, poema épico
prologado por el Padre Aurelio Espinosa Pólit,
que si bien recibió alguna acogida en los medios
católicos y fue recomendado por Julio Tobar
Donoso, resultó ignorado por la crítica
literaria.
El 40 trabajó por la
candidatura presidencial del Dr. Arroyo del Río
y le escribió un folleto panegírico
titulado "El nuevo Presidente Constitucional
de la República" en 24 págs. e
ilustraciones. El 42 volvió a Cuenca tras un
cuarto de siglo de ausencia motivado por la muerte
de su padre y recibió una gran bienvenida.
Entre el 42 y el 43 editó tres folletos menores
auspiciados por el gobierno, a saber "Romancero
del hijo del pueblo", "Cancionero patriótico
de la nacionalidad ecuatoriana" y "Colombia
y Bolívar" con cantos a las naciones bolivianas.
El 43 ocupó la secretaría del Correo
Nacional y compuso un "Romancero de Alfaro".
Tras la revolución del 28 de Mayo de 1.944
fue perseguido por su simpatía hacia el fenecido
régimen.
Quizá por eso decidió
el 46 ausentarse a Colombia y trabajó un año
en "El Tiempo" de Bogotá pero volvió
para ver a los suyos, estuvo sin trabajo unas semanas
hasta Enero del 47, que aceptó ser Juez Cantonal
en Pelileo con S/. 570 mensuales de sueldo y en Noviembre
pasó con iguales funciones a Pangua. Cargos
ínfimos que le evitaron morir por desnutrición.
El 48 desempeñó la secretaría
de la Dirección General de Correos de Quito
con S/ 600. Su enemistad con Benjamín Carrión
le cerraba las puertas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Su antiguo compañero Jorge Icaza le satirizo
en "El Chulla Romero y Flores" que causó
sensación pues el personaje central tenía
su primer apellido y hasta se le parecía. Ello
fue la comidilla de muchos días para los viejos
de la Plaza de la Independencia.
Ese año apareció
su "Vida, pasión y muerte de la Beata
Mariana de Jesús Paredes y Flores, Azucena
de Quito" en 256 págs. biografía
calificada de muy modesto éxito de librería.
"Entonces se puso amargo" y con razón
digo yo, sabiéndose como se sabía poeta
grande, poeta de verdad, aunque alcoholizado, pues
tenía periodos de hasta ocho días de
beber continuo.
En Enero del 50 programó
una serie de 360 artículos en "El Comercio"
de Quito con biografías de ecuatorianos ilustres
en la primera mitad del siglo XX que pensó
titular "Ideas y hombres para la Historia".
El Plan ha quedado bosquejado en un cuadernillo de
apuntes que poseen sus hijas.
En Febrero del 51 fue Mantenedor
de los Juegos Florales de Ambato y salió “Ambato
y sus Romances" en 215 pags. para inaugurar la
primera Fiesta de las Frutas y las Flores bajo el
auspicio de esa Municipalidad. Igualmente dió
a la luz "La Quiteida" en honor a Quito,
en 474 págs. que a pesar de contener pasajes
maravillosos como el Capítulo XI donde revive
a Atahualpa, fracasó estruendosamente. El 52
la CCE Núcleo del Azuay dio a la luz una Selección
de sus poesías con prólogo de su sobrino
el también poeta Rigoberto Cordero y León.
En Agosto fue Jefe de Prensa y Publicaciones de la
Cámara del Senado con S/. 2.000 de sueldo,
pero el 57 tuvo que aceptar las funciones de Revisor
de Actas de dicha Cámara solamente con S/ 600
pues estaba sin trabajo y en situación de apremio.
Alquilaba en la Bolivia y América. Esos años
fueron de una gran religiosidad interior y numerosos
poemas fueron saliendo de su estro con mucho de autobiográfico.
"El Grito a la Dolorosa
del Colegio" Fragmento //Señora, desde
el monte de soledad que habito, / triste de ser humano
y enfermo de infinito; / desde los pozos negros de
mis cosas internas /- veneno que yo mismo diluyo en
mis cisternas;/ desde el fondo del alma - la pobre
enloquecida / que tiene tanto miedo del valle de la
vida;/ desde mi yo, tan hondo, tan lírico-
tan pulcro / sediento de quietud, hambreado de sepulcro,
/ desde el último vértice de mi dolor
sin nombre,/ Voy a gritar señora, mi grito
inmerso de hombre;/ y puede que tu vibres, de maternal
anhelo / sintiendo que mi grito pasó a través
del cielo…/Mas, el inundo estaba ocupado en
otras cosas y el grito solo tuvo eco en ciertos círculos
ortodoxos que no pesaban en la crítica literaria,
interesada en la redención del hombre, y no
en efluvios personales o en escarseos leterarios con
figuras abstractas.
El 55 lució su gran
domino de la lengua castellana en una traducción
de toda la obra de Horacio titulada "Odas, Epodos
y el canto Secular" en 247 págs. en metro
castellano.(2) El 57 vivió en Guayaquil escribiendo
para el diario "La Prensa" de su amigo Pompilio
Ulloa. El 58 intentó nuevamente ganarse la
vida publicando en "El Comercio" la serie
"Apellidos Heráldicos en el Ecuador”
tomada del Diccionario de Julio de Atienza, Barón
de Cobos de Belchite, que acababa de sacar la Editorial
Aguilar de Madrid, pero tampoco tuvo una favorable
acogida de parte de los directivos del diario. El
59 fue Auditor de Guerra en reemplazo del Dr. Reinaldo
Cueva. El 63 dio a la luz un "Romancero de Jesús
del Gran Poder" pedido por sus amigos los franciscanos,
para quienes escribía anualmente el Sermón
de las Siete Palabras o de las Tres Horas que se hacía
el Viernes Santo. El 64 la Revista de la Universidad
de Cuenca le dedicó un número extraordinario.
El 65 la revista "Letras
del Azuay" trataría largamente de su vida
y obra con el estudio de Agustín Cueva Tamariz
sobre el Genio y Figura de R. R. y C. Calificado de
hombre en permanente conflicto por su derecho a la
vida, a la satisfacción y a la seguridad y
por la implacable pasión creadora que lo obliga
a destrozar sus propios sueños. Todo en uno,
vivir y proyectarse, cuan difícil es en la
modernidad para el creador o el artista. Se le reconocía
méritos, José Alfredo Llerena decía
que era un lírico sumamente delicado, épico
que había puesto en elocuente expresión
el viaje más famoso de la historia y como conocedor
de la historia tomaba con facilidad elementos para
sus excelentes composiciones.
Las estrecheces de la vida
le habían ido transformando en un ser introvertido,
apacible y triste, muy dado a las meditaciones religiosas,
pues siempre había sido ese su verdadero temperamento,
a pesar de los iniciales arrebatos de sana alegría
y hasta sus excesos de agresividad verbal y vida disipada.
Ensimismado casi de continuo, para si y los suyos
en una especie de reclusión doméstica,
que disipaba con esporádicas salidas a sitios
baratos para tratar amigotes y escansiar alcohol.
Uno de ellos era el célebre sótano llamado
"El Murcielagario" en el barrio de la Ronda.
Allí pontificaba ante
(2) Sus traducciones de Horacio
habían triunfado treinta años atrás
en un Concurso Internacional organizado en España.
El segundo puesto correspondió al jesuíta
Padre Eduardo Vásquez Dodero y el tercero a
Ramiro de Maeztu. Obra tan hermosa y digna de todo
encomio, inédita tanto tiempo, fue rescatada
del olvido por la editorial de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana.
jóvenes aedas que le admiraban apasionadamente,
pues hasta el final de sus días fue un poeta
de indiscutible y espectacular calidad, capaz de hacer
vibrar de entusiasmo a cualquiera que tuviere dos
dedos de frente.
El 67 vivía con los
suyos alquilando una villa del Dr. Ernesto Caviedes
en la Selva Alegre No. 615. Ciudadela Belisario Quevedo.
Estaba en grave pobreza y el Congreso Nacional le
asignó una modesta pensión Vitalicia
dada su altísima condición de lírida,
pero como no habían fondos disponibles jamás
la llegó a recibir porque a las pocas semanas
falleció de un fulminante infarto, a las cinco
de la madrugada del lunes 7 de Agosto, de 72 años
de edad, aunque aparentaba más por su delgadez,
calvicie pronunciada, gruesos lentes y palidez blanco
mate. Fue enterrado en el cementerio del Tejar y años
después sus restos se trasladaron a Cuenca,
donde ocupan lugar preferente en el sitial de los
hombres ilustres del Cementerio de esa ciudad.
Dejó muchas páginas
frescas de sus comienzos, calificadas de hermoso final
de todo un capítulo de la poesía ecuatoriana,
la eglógica cuencana, y quedan otras páginas
como altivas representantes de un modo poético
que pasó -que había pasado ya cuando
se escribieron- pero que pertenecen a la historia
de la sensibilidad estética en el Ecuador,
según autorizada opinión de Hernán
Rodríguez Castelo, el mayor crítico
de la modernidad.
El 68 salió su "Libro
de Riobamba" con cantos dedicados a esa ciudad.
El 75 la CCE Núcleo del Azuay reeditó
"Mallo" su célebre poema que tanto
quería. Han quedado los siguientes trabajos
inéditos: 1) Virgilio, versión castellana
en metro de las Bucólicas, Las Georgicas y
la Envida. Quito. - 1.940. 2) Silvestre Cañizar,
memorias de un Campesino, novelina en prosa en 72
pags. Quito, 1.942 – 3) Romancero de llanto
por Manolete, Quito, 1.953.- 4)Un drama en verso y
5 actos titulado "La máquina de coser",
Quito, Noviembre de 1.954.- 5) La Gran Feria Exposición
Agropecuaria e Industrial.- Latacunga, 1.958.- 6)
Mujeres y Mujeres, archivo de Don Juan, en 120 págs.
con poesías, quizás autográficas
y posiblemente de Juventud, y 7) Al pie del Cotopaxi,
folleto en prosa, Quito, 1.958. En realidad nada notable,
pero queda su obra primera y la Romería, bellísima
de las Caravelas, para orgullo de las letras americanas.