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JOAQUIN CHIRIBOGA TERAN
IDEOLOGO DEL LIBERALISMO.- Nació en Riobamba el 7 de Junio de 1.821. Hijo legitimado de Antonio Chiriboga y León, de los anfitriones de Bolívar en Riobamba en Julio de 1.822, y de Ana María Terán Valencia, ricos propietarios de la provincia del Chimborazo. Riobambeños.

Muy joven entró al Seminario. En 1.840 era Presbítero y fue designado Presidente Suplente de la Junta Directiva del Hospital de San Juan de Dios. Sin embargo, su carácter asaz diligente le hizo viajar a la costa en busca de mayores horizontes y se estableció en Guayaquil, donde prnto se hizo conocer por su fina sensibilidad y gran inteligencia. Tras numerosos estudios le ordenó el 21 de Nov. de 1.847 el Obispo Garaycoa de Guayaquil.

Entre el 48 y el 53 fue párroco de Chanduy. Ese año fue candidatizado al Curato de Yaguachi pero no salió. El Vicario José María Yerovi le estimaba en alto grado. Entre el 58 y el 63 fue Vicario parroquial del Morro. En 1.864, la tiranía de García Moreno se hizo ostensible en el país. En 1.865 se vio comprometido en la revolución urbinista y fue desterrado por la dictadura garciana. Instalado en Lima acogióse a la generosidad de la prensa peruana y colaboró asiduamente en ella. En 1.866 siguió viaje a Chile y encontró en Santiago la protección del doctor José Santiago Urmeneta y de una sociedad ilustrada. De vuelta al Ecuador fue párroco en Puebloviejo en Enero de 1.868 y allí permaneció hasta Julio del 69 que volvió a salir del país por el golpe dictatorial de García Moreno. De nuevo en Chile, fue bien recibido, lo que le permitió publicar en Valparaíso el mismo año 69 "El Ecuador y García Moreno, una página para la historia de esa República" en 69 págs. excitando a la juventud para que rompiera la vergonzosa coyunda. Ese mismo año abandonó el estado religioso como incompatible con sus ideas liberales y democráticas y como simbólica protesta contra el incondicional apoyo de la jerarquía eclesiástica a la sanguinaria dictadura garciana. Tenía 48 años de edad y un futuro que labrarse en tierras extrañas. La situación de la iglesia frente a la unificación de Italia constituía el problema internacional del momento. Por eso editó "Ojeada Filosófica sobre la civilización" que le valió elogios entusiastas de los primeros talentos de Chile y Argentina. También siguió colaborando en la Prensa de ambos países y en Valparaíso recopiló en un volumen el cuerpo de sus principales doctrinas democráticas, que envió a imprimir a Lima, con el título de "La Luz del Pueblo, o sea criterios para juzgar cuestiones político-religiosas", libro que dedicó al Doctor Urmeneta, cuya segunda edición aparecería en 1.899 en Guayaquil, en 289 págs, con prólogo del Dr. Felicísimo López.

La "Luz del Pueblo" es el conjunto de argumentos razonados para establecer la necesidad de separar a la Iglesia y al Estado y causó enorme revuelo en la conciencia de los países más avanzados del continente, a punto que el emperador Pedro II del Brasil hizo un brillante elogio, también, como es lógico suponer, concitó en contra de su autor el odio del clero y el furor de las teocracias. En Guayaquil, el diario conservador "Los Andes", de propiedad de los hermanos Luis y Bartolomé Calvo, consideró que "La Luz del Pueblo" era "obra inútil y perjudicial". Chiriboga les replicó en un folleto de 24 páginas denominado "Juicios que respecto a la Luz del Pueblo se han informado en los países ilustrados y que se han manifestado en el Ecuador". Poco después la iglesia incluyó a "La Luz del Pueblo" en el índice de los Libros Prohibidos y ordenó su retiro de circulación con grave escándalo en los sectores progresistas del país, los ejemplares desaparecieron de las librerías y la obra pasó a ser rara y valiosa por su dificultad para una segunda edición y por considerarla que era de actualidad en la defensa del laicismo, el divorcio, la libertad de conciencia y de religión, etc. Se reeditó el 99, como ya quedó expuesto.

Para 1.875 Chiriboga tenía algunos años viviendo en Buenos Aires "donde disfrutaba de una ventajosa posición social y de las consideraciones que me dispensaba ese país civilizado", pero al conocer el asesinato de García Moreno "renuncié al puesto con que se me había honrado en el ramo de instrucción pública y lo renuncié a pesar de las sólidas y muy sensatas reflexiones del ilustrado presidente doctor Nicolás Avellaneda y del no menos ilustrado Ministro doctor Enésimo Leguizamon, quienes se opusieron a mi determinación de volver al Ecuador, pronosticándome que no regresaría sino para ponerme bajo la influencia del más recalcitrante fanatismo y de furibundas pasiones políticas". De clérigo apóstata lo acusarían sus enemigos políticos, sin tener otro adjetivo que endigarle.

De la Argentina pasó a Chile y de allí al Perú. Estando en Lima ocurrió la revolución de Ignacio de Veintemilla, que se levantó en armas en Guayaquil contra el gobierno Constitucional de Antonio Borrero. La revolución parecía liberal y contaba en su seno con figuras prominentes de ese partido como Pedro Carbo; por eso Chiriboga abrazó la causa y viajó a Piura donde residía su hermano José María y publicó "El gabinete de Lima y el de Quito", folleto de denuncia, frustrando los planes del presidente Antonio Borrero, quien había nombrado al General Secundino Darquea Iturralde agente confidencial acerca del Perú, con amplias facultades para recabar de ese gobierno dos vapores de guerra, tropas de desembarco y todo género de auxilios, hipotecando para el pago las islas Galápagos.

Triunfante la revolución en las batallas de Galte y los Molinos, quiso ingresar por Guayaquil pero el nuevo dictador se opuso. La fama de Chiriboga como hombre de pensamiento, pluma y corazón, le cerraba las puertas de su Patria, pero el Ministro del Interior Pedro Carbo lo autorizó y por eso después fue seriamente reconvenido. El mismo Carbo arregló un encuentro entre Veintemilla y Chiriboga que se realizó en Quito. De entrada chocaron ambos personajes, porque Veintemilla le manifestó que los jesuítas eran sus mejores amigos y Chiriboga se declaró enemigo mortal de todos ellos. De regreso al puerto le fue ofrecida la dirección de Diario "El Comercio", de propiedad del escritor anticlerical doctor Paul y Angulo, que aceptó, emprendiendo una activa campaña de propaganda de la doctrina liberal y fustigando al clero, enemigo declarado de la Revolución de Septiembre, sobre todo el clero de las provincias interandinas.

A fines de 1.876 escribió "Que no teniendo el Estado, derecho a intervenir en materia de creencias o cultos, no se podía declarar en la Constitución Política, la religión oficial, sin colocarse en pugna el pensamiento del Eterno y sin cometer el monstruoso atentado de subyugar la conciencia, poniéndola bajo la presión de las armas". Esta declaración levantó gran alboroto y las damas de Guayaquil publicaron un "Clamor", haciendo que el Redactor de El Comercio se abstuviera de seguir escribiendo sobre el tema.

A principios de 1.877 llegó de Quito una Pastoral del Arzobispo Checa y Barba, prohibiendo la lectura y circulación de "El Comercio" de Guayaquil y "La Razón" de Quito. Meses después ocurrió el asesinato del Arzobispo y como aún se comentaba este incidente Chiriboga fue "acusado de haber participado en el hecho" y el 24 de Junio lo detuvieron y llevaron al Panóptico, con José Gabriel Moncayo, Manuel Ignacio Pareja y Manuel Cornejo, únicamente por profesar el credo liberal, pues nadie tenía pruebas contra ellos.

El doctor Luis Felipe Borja actuaba de acusador particular de la familia y so pretexto de estudiar el juicio lo mantuvo en su poder más de tres semanas, tiempo en el cual no se despacharon providencias. Este abuso exacerbó el ánimo de Chiriboga, quien permanecía prisionero y hubo una violentísima polémica entre ambos personajes.

Al fin, después de casi dos meses, recobró la libertad, viajando inmediatamente a Guayaquil donde dio a la luz "La Infamia. Envenenamiento del Arzobispo Checa", en 28 páginas, calificando a la sociedad ecuatoriana de estar enervada por los vicios. Poco después pasó a Latacunga y escribió contra Montalvo el folleto "Caracteres de los liberalistas. El Regenerador y el Liberalista".
El 15 de Noviembre de 1.878 apareció en "El Comercio" de Guayaquil la despedida de Chiriboga, acompañada de un editorial donde dice que se iba del país ''avergonzado de salir en plena teocracia", pidiéndole a su suerte que en lo sucesivo "no turbe, como antes, mi reposo, el dulce recuerdo de la Patria".

En Junio de 1.879 editó en Panamá una "Manifestación" en 13 páginas: "Donde quiera que la Providencia dirija mis pasos, desempeñaré con infatigable constancia el apostolado de la verdad y justicia, de esos dos grandes principios que son la base incontrastrable del universo moral". Enseguida siguió a Guatemala, trabajó en labores de imprenta y radicó finalmente en El Salvador, en cuya capital falleció en 1.886, de 65 años.

Lamentablemente no poseo mayores datos sobre su vida, pero no pierdo la esperanza de dar con ellos y sacar a relucir al eximio compatriota, ideólogo del más avanzado liberalismo y autor de "La Luz del Pueblo".

Joaquín Chiriboga Terán, gloria de Riobamba y de su patria, era alto, blanco, barba poblada y bien cuidada, contextura regular, indeclinables ideales e infatigable luchador por la consecución de las libertades públicas en una época de oprobio, atraso y fanatismo. Fue mucho más radical y de avanzada ideología que Juan Montalvo; además, cabe indicar, que como notabilísimo intelectual, acostumbraba vivir de las cátedras y por eso fue profesor de Filosofía en Lima, Ayacucho, Concepción y Mendoza, lo que revela claramente cómo se ganaba la vida en sus destierros del Perú, Chile y Argentina.

Joaquín Chiriboga Terán es uno de los más grandes ecuatorianos de todos los tiempos.