ALBERTO ENRIQUEZ GALLO
DICTADOR.- Nació
el 24 de Junio de 1.895 en la hacienda Santa Rosa
Grande de propiedad de su padre, parroquia Tanicuchí,
Cantón Latacunga, Cotopaxi. Hijo legítimo
de Luis Cornelio Enríquez Gallo y de Carmen
Gallo Almeida hermana entera del filántropo
Alejandro Gallo Almeida quien legó su cuantiosa
fortuna a la Universidad Central de Quito para que
se estableciera una Escuela para Mayordomos de hacienda,
que puso a funcionar el Rector Pablo Arturo Suarez
en 1.933 y del Padre Gallo Almeida, S.J, autor de
un texto de Literatura Ecuatoriana de escaso contenido
crítico pero valioso por las fotografías
que trae. Todos eran latacungueños.
Fue el tercero de una familia
de cinco hermanos y estudió la primaria en
la Escuela de los Hermanos Cristianos de esa población.
El 15 de Enero de 1.900 al salir de clase con sus
compañeritos, presenció el paso de las
tropas alfaristas que se dirigían a combatir
al ejército del Presidente Lizardo García
en terrenos de la hacienda "El Tambo de Cuilche".
De regreso a su casa, pasó con seis amigos
a recoger casquillos al Tambo de Chasqui, en cuyas
llanuras iban a enfrentarse ambos ejércitos,
pero el Comandante Rafael Ramos lo increpó
duramente por su irresponsabilidad! Sin embargo ,
Alfaro, que se encontraba cerca, se aproximó
y acariciándole la cabeza puso una monedita
de oro en sus manos y díjole “Tus parientes
han sido conservadores pero tu serás liberal..."El
joven Enríquez solo atinó a contestarle
"Si mi General".
Meses después de esa
aventura entró a estudiar la secundaria en
el Vicente León donde siguió los tres
primeros cursos. En 1.910 de solo quince años,
al producirse el conflicto armado con el Perú
se presentó al cuartel del batallón
Cotopaxi y sentó plaza de Voluntario. El Comandante
Juan José Villacreses lo devolvió al
Colegio aduciendo que aún era muy joven. Vuelto
a escapar fue al Cuartel del batallón Pichincha
insistiendo ante su Jefe el Comandante Sánchez,
quien a fuerza de ruegos le enroló como tambor
de la unidad y cuando pasó la movilización
general le licenciaron con el título de Cabo
segundo y regresó a clase. En Julio de ese
año hubo consejo familiar y su padre decidió
enviarlo al Mejía de Quito donde concluyó
el cuarto año.
En Diciembre de 1.911, con
motivo de la revolución del General Pedro J.
Montero, abandonando definitivamente los estudios
ingresó de Cabo Primero del ejército
gobiernista de los Generales Leonidas Plaza y Julio
Andrade y avanzó a Huigra para atacar a las
fuerzas de Flavio Alfaro. El 11 de Enero de 1.912
recibió la orden de resistir con tres reclutas
al pie de un puente y allí se mantuvo pese
al peligro. Después de la acción fue
abrazado y felicitado por Andrade. Al concluir la
campaña fue licenciado como Sargento Primero.
Años después contaba la siguiente anécdota:
Un recluta muy joven le preguntó antes de la
acción, qué había que hacer para
no huir porque estaba con mucho miedo. Yo le contesté
en broma -Amárrate las piernas-. El recluta
así lo hizo y resistió en su puesto
de combate. Al finalizar la acción le retiraron
en una camilla porque había sido herido, pero
mostraba en su rostro la satisfacción del deber
cumplido...."
Entre 1.912 y el 13 siguió
un Curso en la Escuela de Aplicación para Militares
inferiores bajo las órdenes del Coronel Luis
Cabrera y al concluirlo recibió el grado de
Subteniente, viajó a Esmeraldas e intervino
en la campaña contra el General Carlos Concha.
En 1.915 ascendió a Teniente y ya era considerado
el mejor caballista y jinete del país. El 17
fue Inspector de Alcoholes de la parroquia Angamarca.
El 18 recibió los despachos de Capitán,
fue enrolado en el famoso Escuadrón Cazadores
de los Ríos y triunfó en diferentes
Concursos hípicos. Entonces fue destinado a
combatir el cuatrerismo en las provincias de la costa.
Ese año contrajo matrimonio con Piedad Portilla
Castro de quien divorciaría años después
con hijos.
Entre 1.919 y el 20 desempeñó
la Inspectoría de la Parroquia Corazón
y fue reincorporado al Batallón Imbabura. A
principios de Noviembre de 1.922 fue trasladado a
Guayaquil y el 15, cumpliendo órdenes del General
Enrique Barriga, salió a patrullar la ciudad.
A la altura de la Avenida Olmedo su escuadrón
tuvo un encuentro con varios grupos de obreros y ordenó
disparar al aire para amedrentarlos pero fueron contestados
con piedras, resultando heridos el Corneta y el Teniente
Matías Ulloa que cayeron de sus cabalgaduras.
Enríquez ordenó cargar a sable y bayoneta
y en la refriega fue herido en la clavícula
izquierda logrando dispersar a los obreros hasta la
calle Chimborazo, donde halló a Barriga que
acudía con refuerzos. Como resultados de esas
refriegas quedaron algunos cadáveres tendidos
en el pavimento. Después comenzaría
la matanza indiscriminada de obreros y gente del pueblo
cuyos despojos fueron despanzurrados a punta de bayoneta
y lanzados a las aguas del río Guayas para
que no quedara evidencia del crímen colectivo.
Nunca se ha podido calcular exactamente el número
de víctimas, pero se estima que pudieron llegar
al millar en ese aciago día de brutal represión
militar.
En 1.924 asistió al
Curso de caballería organizado por la Misión
Italiana y fue destinado al grupo de caballería
No. 1, llamado transitoriamente como "Escolta"
pues luego le pusieron "Yaguachi".
En Julio de 1.925 se sumó
a la revolución que depuso al presidente Gonzalo
S. Córdova y la Junta Militar de Gobierno Provisional
le ascendió a Mayor de caballería. Ya
era miembro de la Liga Militar establecida en el cuartel
del Regimiento "Bolívar" en Quito
y el 4 de Marzo de 1.927 le tocó sofocar la
revolución del General Francisco Gómez
de la Torre en el norte del país, con grave
riesgo de su vida pues actuó dentro del cuartel
de los sublevados. El 28 viajó a Chile a terminar
una compra de caballos. El 30 ascendió a Teniente
Coronel y estando de Segundo Jefe del Escuadrón
"Yaguachi" conjuró otra sublevación
en contra del Presidente Isidro Ayora, quien le tenía
en gran estima.
En 1.931 fue nombrado Jefe
del Regimiento de la Hacienda "Remonta"
en Cayambe, población que se había alzado
contra los gamonales de los contornos y donde imperaba
un clima de violencia. Luego pasó a Primer
Comandante del Regimiento de Caballería "Yaguachi".
A fines de Agosto del 32 los
principales dirigentes de la Compactación Obrera
que apoyaban al candidato presidencial triunfador
Neptalí Bonifaz Ascázubi descalificado
por el Congreso, le pidieron su apoyo, pero Enríquez
lo negó terminantemente. El 28 de ese mes resistió
con el Escuadrón a su mando durante la famosa
Guerra de los Cuatro Días. El 2 de Septiembre
acompañó a los miembros del Cuerpo Diplomático
hasta la hacienda de sus parientes los Ramos Enríquez,
ubicada al sur de Quito y cerca de Lasso, donde se
procedió a discutir el armisticio.
Convertido en uno de los hombres
fuertes del régimen de Alberto Guerrero Martínez
controló el orden en la elecciones de 1.933,
en las que fraudulentamente triunfó Juan de
Dios Martínez Mera. Entonces prestó
su colaboración a los Ministros de Defensa
Juan Francisco Orellana, Luis A. Jaramillo y a su
antiguo Jefe Enrique Barriga, que se sucedieron en
dicho cargo.
En 1.934 apoyó al Encargado
del Poder Abelardo Montalvo y luego al Presidente
José María Velasco Ibarra, pero al querer
éste proclamar su dictadura, colaboró
en su derrocamiento y propició el ascenso del
Ministro del Interior Dr. Antonio Pons Campuzano,
quien designó Ministro de Defensa al General
Manuel Ernesto Cepeda.
Para entonces Enríquez
y los demás miembros del alto mando convencieron
a Pons de que su ascenso al poder había sido
únicamente provisional y momentáneo
a fin de evitar la anarquía y que debía
renunciar o en caso contrario triunfaría en
las elecciones recién convocadas el candidato
conservador Dr. Alejandro Ponce Borja, frente a sus
opositores liberales, Carlos Alberto Arroyo del Río
y José Vicente Trujillo, que se hallaban divididos.
El 26 de Septiembre de 1.935
Pons dimitió ante el ejército en una
histórica reunión celebrada en Baños
y Enríquez hizo designar dictador a su padrino
de bautizo el Ing. Federico Páez, quien correspondió
el gesto entregándole la espada de General
de la República y nombrándolo en Noviembre
para el Ministerio de Defensa.
En esa cartera Enríquez
logró mantenerse con inteligencia y prudencia
hasta que en Agosto del 37 se instaló la Asamblea
Nacional Constituyente. Entonces Páez maniobró
para obtener la presidencia por cuatro años
pero se le adelantó Enríquez y el 22
de Octubre fue proclamada su Jefatura Suprema por
el ejército. Se dijo entonces que Páez
había exclamado al saberlo "No me sorprende
la cosa pues mi ahijado de chico me meó y de
grande me cagó…" La verdad es que
la dictadura de Paéz en los últimos
meses había sido sangrienta y estaba muy desprestigiada
por la tenaz persecución a las izquierdas.
Enríquez, en cambio,
se mostró amplio y generoso, dando garantías
a todos los perseguidos políticos. Entre Agosto
y Diciembre dictó la Ley de Organización
y Régimen de las comunas. Ese último
mes se atrajo a las izquierdas aprobando el Estatuto
Jurídico de las comunidades campesinas que
había sido redactado por el Dr. Néstor
Mogollón. Apoyó el reclamo de los trabajadores
ecuatorianos en Portovelo contra la South Americam
Development Co. que los discriminaba y aumentó
los impuestos a dicha empresa, rechazando coimas y
otros beneficios que le propusieron a título
personal, pues siempre fue honestísimo.
En Enero del 38 convocó
a la Asamblea Nacional Constituyente y fundó
el Museo y Archivo Nacionales. En Febrero dictó
la Ley de Carabineros. El 4 de Marzo creó la
Escuela Militar de Carabineros. En Abril la Ley de
Asistencia social. Luego salieron la Ley de Matrimonio
Civil que cambió el status socio económico
de los hijos y el Código de Menores. El 5 de
Agosto dictó el Código de Trabajo. Tanto
él como sus Ministros eran de tendencia izquierdista.
Mientras tanto, para concluir el período de
dictaduras inagurado por Velasco Ibarra en 1.935,
trabajó para una Asamblea Nacional Constituyente
donde estuvieren equitativamente representados los
tres Partidos Políticos Jurídicamente
constituidos (Liberal, Conservador y Socialista).
Dichos bloques estarían formados por igual
número de Diputados y llegado el momento, fue
electo Presidente de la Asamblea el Liberal independiente
Francisco Arízaga Luque.
Enríquez, en gesto muy
honroso y cumpliendo su promesa de retirarse del poder
y del Ejército, se acogió a una parca
jubilación tras veinticinco años de
servicios y se fue a su casa. De su gobierno se ha
dicho que fue de paz, libertad, progreso social y
jurídico y que pasó con honor a la Historia.
Los mismos asambleístas así lo reconocieron
el 10 de Agosto, mediante voto de Aplauso "como
testimonio de honradez, por haber restituido el orden
legal de la Nación." Por eso surgió
su nombre para ocupar la Presidencia de la República
pero algunos diputados se opusieron por haber sido
dictador.
Aún más, como
llegó a sus oídos ciertas críticas
que se habían hecho por su ascenso a General
en tiempos de Páez, devolvió el grado
a los Asambleístas y se ausentó a su
hacienda "Siberia" en el cantón Saquisilí
de donde no se movió, viviendo olvidado en
los régimes de Mosquera Narváez, Andrés
F. Córdova, Julio E. Moreno y Arroyo del Río
pero en 1.940 viajó por negocios y salud a
los Estados Unidos y el 43 a Bogotá.
Tras la revolución del
28 de Mayo de 1.944 fue degradado a Coronel por haber
sido el creador del Cuerpo de Carabineros en 1.937
pero la Asamblea Nacional Constituyente en sesión
celebrada el 7 de Marzo de 1.945 le rehabilitó
el grado. Entonces Velasco Ibarra vetó la resolución
por retaliaciones egoístas, y a raíz
de su dictadura del 30 de Marzo del 46 fue deportado
con otros políticos de izquierda a Talara en
el norte del Perú y de allí siguió
a Lima, radicando en esa capital varios meses.
El 12 de Agosto de 1.947 el
Congreso Nacional le restituyó el grado de
General de la República y el 25 cayó
Velasco Ibarra y pudo regresar al Ecuador, arribando
en Septiembre a Latacunga con la aureola propia de
todo desterrado político.
En Mayo del 48 el partido socialista
lanzó su candidatura a la presidencia de la
República en binomio con el Dr. Carlos Cueva
Tamariz y aunque recibieron el apoyo de las izquierdas
unificadas perdieron frente al centrista Galo Plaza
Lasso.
En 1.951 fue considerado su
nombre para ocupar la Alcaldía de Latacunga.
Vivía en una casita propia cerca del Tennis
Club de esa población pero prefirió
no aceptar por razones personales. Ese año
contrajo segundas nupcias con Mariana Calderón
Alava, natural de Manabí. Tenía 56 años
pero se encontraba sano y optimista. El matrimonio
fue bien avenido y tuvo descendencia.
En 1.956 salió electo
Senador por el Cotopaxi y asistió a la Cámara
Alta por cuatro años hasta que el 60 nuevamente
viajó a tratarse una úlcera gástrica
en los Estados Unidos y tras larga dolencia falleció
en el Hospital Militar de Quito, a las cinco y veinte
de la tarde, el 13 de Julio de l.962, de 67 años
de edad. Sus restos fueron velados en el interior
del Palacio Presidencial y está sepultado en
la Cripta de la Iglesia de la Paz.
Alto, delgado, marcial en todas
sus actividades. Piel canela clara, pelo negro, nariz
y orejas grandes. Carácter muy dado a las chanzas
y bromas aunque a veces perdía los estribos
y cometía pequeños excesos de los que
pronto se arrepentía y hasta se disculpaba.
No fue un Ambicioso de poder o de dinero. Quiso cambiar
las estructuras del país y modificar la política
tradicional, cayendo en la rutina constitucionalista
que a nada condujo en la década de los años
treinta. Su mayor aporte en favor del desarrollo jurídico
del país fue la Ley del Matrimonio Civil y
los Códigos de Menores y de Trabajo. El Dr.
Gualberto Arcos, en una obra magnífica titulada
"Años de Oprobio" ha escrito "Caído
Enríquez la maledicencia criolla le acribilló.
Fuerza es reconocer que su gobierno, si no fue un
dechado de capacidad como estadista, estuvo guiado
por un honrado deseo de mejoramiento nacional y aún
cuando fue netamente militar, los derechos ciudadanos
fueron respetados. A nadie se encarceló, hostilizó,
ni persiguió. La misma oposición fue
respetada, sin embargo de la acritud que usó."
En cuanto a sus realizaciones materiales Arcos continúa
"Clausuró los subpuertos sin control del
estado, que el oro de las compañías
extranjeras y las gestiones de Carlos Arroyo del Río
alcanzaron de gobiernos anteriores; anuló el
privilegio de que gozaban determinados capitales imperialistas
de importar sin grávames libremente mercaderías,
por las aduanas de la República. Revisó
los contratos con las compañías extranjeras,
que si bien aportaron capitales al país, no
pagaban los impuestos y grávames debidos y
explotaban miserablemente a los trabajos manuales
y por cuanto, gracias a la intervención de
algunos abogados venales y altos empleados de la administración,
habían alcanzado perjudiciales exenciones para
la economía nacional."