FRAY
VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre
de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano
y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas-
Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños
de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción
de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las
primeras letras con su padre en Tarqui.
En 1.800 el Franciscano Fray
Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar,
condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole
por maestros a los Padres Mariano Vásconez
y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición
la cátedra de Filosofía y se perfiló
como hombre de estudio, tenía 22 años.
En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió
la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray
Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero
y Caicedo, que también le instituyó
predicador y confesor. Dos años después
era catedrático de Teología en San Diego
y el superior lo envió a catequizar infieles
en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de
profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que
en 1.828 vió que “el espíritu
rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres
pensadores” y abandonó la carrera, dedicando
su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción
en su celda franciscana.
Ya funcionaban 3 imprentas,
una de ellas adquiridas por el Gobernador, General
Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia
de dársela a Solano para que la dirija. El
frayle pasaba por ser uno de los más cultos
y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador
de Bolívar e íntimo del Gobernador.
En Enero de 1.828 publicó
"El Eco del Azuay", periódico que
duró 6 meses y salió en 26 números;
su contenido fue mixtureado, yendo de la política
hasta la filosofía y logró interesar
a la élite del Pensamiento grancolombiano.
Ese año apareció su primer libro y primero
en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación
y reprobación de los hombres, según
el sentido genuino de las escrituras y la razón”
muy influenciado por las ideas del Jesuíta
Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia
y que contiene como tesis que “el número
de los predestinados está decretado por Dios.
Este número irá disminuyendo con el
flujo de los siglos y por una razón inversa
se aumentará el libertinaje", teoría
ridícula y absurda que sin embargo causó
sensación y a las pocas semanas el Dr. José
Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto
Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que
lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia
cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel
Araujo que emita su dictamen, que fué adverso
a Solano y a la obra; entonces se decretó la
prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray
Vicente había publicado en su defensa "Espíritu
de Fray Vicente Solano", dándose a conocer
como polemista "irónico, mordaz, caústico,
agudo y erudito" y en 1.829 editó "El
Baturillo" o refutación al juicio crítico
de Araujo, pero "La Predestinación"
siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano
de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera,
recién designado VII Obispo de Cuenca, más
por satisfacerle que por otra consideración,
el 22 de Junio de ese año levantó la
prohibición dictada por su antecesor. Entonces
sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de
1.857 Pío IX decretó su inclusión
en el "índice de Libros prohibidos por
la Iglesia", obligándole a firmar un "Acta
de Acatamiento", que fue enviada a Roma y aceptado
por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre
de 1.861. Así concluyó el escándalo
de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento
pero que entonces produjo 33 años de agrias
polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación
suya, profética y genial. "Mientras los
defensores de la religión no reúnan
la bella literatura y las ciencias naturales a la
teología, es tiempo perdido en escribir fárragos
para persuadir a los incrédulos".
En 1.829 fundó "EI
Telescopio" y "La Alforja" combatiendo
Ia expedición del Mariscal La Mar contra el
sur de Colombia y reiteró su admiración
por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián
del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión
del decreto de exclusión de los sacerdotes
en la convocatoria de elecciones para Diputados a
la Asamblea Constituyente, publicó el "Semanario
Eclesiástico". Entonces "El Ecuatoriano
del Guayas" en sus Nos. 70 y 71 comentó
favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario
Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó
un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano
formó parte de éI- y con el informe
se expidió el Decreto de Excomunión
mayor contra los que leyeran ambos números
de "El Ecuatoriano del Guayas".
Así las cosas, el Prefecto
del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió
la fijación de carteles en las iglesias de
Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente
Rocafuerte que en seguida decretó el destierro
contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico.
Solano pasó a Cajamarca en el Perú y
vivió donde un hermano por pocos meses, hasta
que la Convención le permitió regresar
a Cuenca.
Entonces comienza un período
dedicado a rudas polémicas que sucesivamente
mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio
Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo
de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José
de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla
(1. 846- 49).
Con Tamariz peleó por
varios papeles sueltos que contenían un "Diálogo
joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo
o nalgas" aparecido en Guayaquil. A esto replicó
Solano con "Carta de Fray Gargajo o anatomía
completa de la cabeza del Dr. Chusquito" en 16
págs. fue respondido con "Escopetazo a
los pájaros de Safón, inclusive un murciélago"
y la pelea terminó con otro escrito de Solano
intitulado "Cañonazos de un artillero
americano contra un escopetero andaluz" en 125
págs. siendo respondido con "'Una bomba
arrojada sobre la bóveda gótica o sea
cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas,
artillero muy recluta de la escuela práctico
testamentario tartúfica" en 25 págs.
Con el Obispo de Popayán
litigó porque éste había enseñado
que la supresión de ciertos conventos de menores
no era contraria a la religión. Entonces Solano
escribió "Juicio imparcial sobre la exposición
del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez,
acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo
a la supresión de algunos conventos de Pasto",
siendo contestado con una "Carta del Obispo"
que replicó con “Dialoguito entre un
pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador
Jiménez" en una hoja, que suscribió
como si fuera "Un loro del señor Obispo
de Popayán que oyó esta disputa",
y no contento con esto aun publicó "Contestación
a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán,
Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente
Solano, del Orden de San Francisco”.
La polémica con Irisarri
fué de igual a igual porque éste era
"hombre de estado, literato y autor de “cuestiones
Filosóficas, mundano y diplomático”.
En 1.839 Irisarri había sido designado "periodista
oficial" por el Presidente Juan José Flores
y con tal motivo fundó en Guayaquil "La
Verdad Desnuda" y en uno de sus nímeros
calificó a Solano de loco y este se defendió
en "Triunfo del papel institulado juicio Imparcial".
Irisarri ya no publicaba "La
Verdad Desnuda" sino "La Balanza" y
comenzó a darle a Solano con epítetos
más rudos, siendo respondido con "Epístola
crítico-balanzario-molóndrica a los
editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios,
con una dedicatoria a las madres de los Balanceros".
Después escribirá “Soplamocos
literario al editor o editores de la Balnaza, por
el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión
pasó del plano personal al gramatical, por
tres años consecutivos le endilgó a
Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo
de "La Balanza" al "Correo Semanal"
y luego a "La Concordia", periódico
que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando
del Ecuador poco después de la caída
de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto
ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.
La última polémica
de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr.
Veintimilla, porque éste se pronunció
en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos
a la constitución floreana. Solano era opuesto
a una constitución tan ruín y así
lo expresó en "La Luz" y en el púlpito,
agitando a la población con el fin de armar
una insurrección, pero fue suspendido en sus
funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una
excomunión; después del 6 de Marzo de
1.845 cobró fuerzas y se burló con un
papel sin firma titulado 'Tonterías del Dr.
Mantequita", que endilgó a Veintimilla.
En 1.839 había editado
"Bosquejo de la Europa y de la América
en 1.900" en 67 págs. donde anunciaba
los enfrentamientos bélicos que sucederían
en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de
dos potencias por entonces en formación: Rusia
y los Estados Unidos. "Genio de la anticipación"
le han llamado por esto en Cuenca.
En 1.846 polemizó sobre
la constitución del 43 en lo referente a religión
con el papel "Los Clérigos de Tandacatu
refutados por ellos mismos" en 2 hojas. También
refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos
"El Censor" "El Ecuatoriano" y
"El Atalaya" sobre el patronato eclesiástico.
El 47 defendió a los jesuítas y atacó
a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.
En 1.848 se dió tiempo
para contestar a "Unos jóvenes periodistas
de la Libertad" y trató de buscar camorra
a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue
candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó
electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó
el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo
realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los
cuales son sus libros científicos denominados:
"Viaje a Loja" y "Segundo Viaje a Loja..."
que contienen observaciones sobre la fauna, flora
y mineralogía. En 1.849 examinó la política
religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional.
En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria”
de Salustio, traducida del latín con notas,
por ser obra “utilísima para la política
y la moral de su tiempo” y su sermón
del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral
en la octava del Corpus en 18 págs.
En 1.852 la Convención
Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca
y no aceptó, declinando el honor para no distraerse
de sus altos empeños intelectuales. En 1.854
fundó "La Escoba" y "atacó
a los tontos, donde quiera que estos se encuentren",
así como a los periodistas de "la Libertad".
El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el
Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había
resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían
constantemente enfermo de disentería. No comía
más que una vez al día y sufría
de desnutrición general. En 1.857 y por defender
a la pena de muerte, atacó por la prensa a
la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo,
contribuyendo así a su doloroso suicidio (1).
En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta
un folletito "Reflexiones sobre la autoridad
temporal del Papa" y en 1.861 "Colección
de artículos publicados en el periódico
intitulado La República" con Máximas,
sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs.
comentó el poema de Juan León Mera "La
Vírgen del Sol", leyenda indiana que le
agradó mucho. De allí en adelante casi
no pudo escribir. Vivía de contínuas
dietas, sin dentadura, con interminables cólicos
y consumido por la debilidad, apagándose su
vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865,
ante la consternación de su ciudad.
Murió respetadísimo
y su deceso fué sentido en la república
i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez
Castelo ha dicho de Solano que marca una transición
entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo
y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra
independencia y comienzos de la República.
Solano fué hombre de contrastes y tensiones,
abierto a toda innovación por natural curiosidad
pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza
de su talento se estrelló casi siempre en la
mentalidad y ámbito pequeños que tuvo
que habitar y su formación mental -dieciochesca-
entorpeció su actuación dentro del siglo
XIX.
(1) Solano le dedicó
“Graciosa Necrología” en una hoja,
suscribiéndola bajo el seudónimo de
“Unos Colegiales” y todo porque la poetisa
había protestado en una hoja suelta contra
la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador
y el mundo. Después se ha de haber arrepentido
pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de
Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico
y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en
su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo
en el "Bosquejo de la Europa y de la América
y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas.
El mismo se describió diciendo; "Soy la
quimera de mi siglo".
Sus obras completas aparecieron
en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con
prólogo de Antonio Borrero Cortázar.
Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada
por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la
Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de
sus seudónimos, varios índices, etc.
Entre sus más destacados biógrafos tenemos
a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos
en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César
Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José
María Lasso apareció en 1.902 recopilado
por Manuel María Pólit en 336 págs.
Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P.
en 1.935, con Prólogo de Fray José María
Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General
recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.