MANUELA
SAENZ AISPURO
LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR.- Nació en Quito
el 9 de Diciembre de 1.795 y fueron sus padres el
español Simón Sáenz de Vergara
y Yedra cuya biografía puede verse en este
Diccionario y Joaquina de Aispuro y Sierra, soltera,
bella y linajuda quiteña de más que
medianas posibilidades económicas, "quien
se desempeñó con el Padre Mercedario
Fray Mariano Ontaneda para que la niña fuera
criada en una casa de monjas lo que no ocurrió.
Entonces la pusieron en el Monasterio de las Conceptas
a cargo de Sor San Buenaventura y a la muerte de esta
con Sor Josefa del Santísimo".
De seis años fué
a vivir con sus parientes maternos. Su madre seguía
recibiendo esporádicas visitas del señor
Sáenz. Un día le compraron una negrita
esclava oriunda del Valle del Chota, tres años
mayor a ella, llamada Jonatás, que imitaba
animales y luego remedará a las personas, extrovertida,
sensacionalista, ociosa para el trabajo y gran conversona,
con quien mantendrá una amistad sincera que
duró hasta la muerte. Después tendrá
otra esclava llamada Jonás.
Niñez sin problemas
y juventud libre, hermosa y aventurera. En 1.812 emigró
con su madre y esclavas a Ibarra huyendo de las tropas
realistas del General Toribio Montes. Después
de varias semanas regresaron a contar a Quito las
peripecias del viaje. Entonces decidieron vivir en
una hacienda donde aprendió a montar y otras
muchas costumbres hombrunas que le enseñaron
sus amigotas Jonatás y Jonás. A los
16 años pasó al Convento de Santa Catalina
de Siena donde las enclaustradas le enseñaron
a leer, escribir, bordar, coser y confeccionar dulces,
en suma, todo cuanto se requería para brillar
en el hogar y en sociedad.
Los domingos después
de misa iba a visitar a su madre y así transcurrieron
algunos meses hasta que un Oficial del ejército
real la raptó y vivió con ella, devolviéndola
al poco tiempo al Convento. En el interim su madre
enfermó y murió. Entonces su padre decidió
llevarla consigo a Lima en un viaje de negocios que
proyectaba hacer a esa capital. Fué un gran
golpe para Manuela y apuró el viaje.
En 1.817 su padre arregló
un matrimonio de conveniencia con el Dr. Jaime Thorne
Grembil, inglés de 40 años de edad,
cuando ella tenía 22 (1). Realizada la ceremonia
los novios se instalaron en Quito pero surgieron los
problemas de inmediato. Manuela era expansiva, sensible
y extrovertida. Su marido flemático, serio,
callado y muy dado a la introspección. Es decir,
todo lo contrario. Manuela nunca se pudo acostumbrar
a su carácter ni a la rigidez que le quería
imponer. Primero protestó, luego ensayó
otro método y contentaba a su marido con fingida
condescendencia.
Hacia 1.819 viajó Thorne
por negocios a Lima llevando a su mujer y a las dos
inseparables esclavas. “Toda novedad, toda sensación
es vida para Manuela...” Allí compran
una casita lindísima y se relacionan con numerosas
personas de viso. Manuela hace amistad con Rosita
Campusano, guayaquileña guapísima que
había arribado a esa capital de amante de un
comerciante español bastante mayor que ella,
pero que entonces vivía públicamente
con el General Domingo Tristán y Moscoso.
Un día de 1.820 anunciaron
el arribo del Batallón realista "Numancia"
en el que llegaba su medio hermano José María
Sáenz del
(1) El Dr. Thorne era nacido en Ayslebury, Inglaterra,
hacia 1.777. Factor y naviero, Llegó a Lima
en 1.812 procedente de Cádiz. Médico
sin que jamás ejerciera su profesión
pues prefería el comercio. Casó en 1.819
en Quito con Manuela Sáenz, viajaron a Lima
y se separaron por incompatibilidad de caracteres
en 1.822. Thorne continuó de comerciante y
tuvo una concubina posiblemente de raza indígena
con varios hijos. Posteriormente vivió solo,
en las sierras peruanas, murió el 19 de Junio
de l.847 en Pativilca, de 70 años, dejando
testamento y una suma de dinero a su esposa, que no
la aceptó a pesar de lo mucho que la nececitaba.
Thorne había recibido 8.000 pesos de dote que
le entregó el padre de Manuela en Panamá.
Campo. Lima estaba cercada por las fuerzas patriotas
del Protector José de San Martín y al
poco tiempo el Virrey La Serna terminó por
abandonarla. Manuela, Rosita y otras damas limeñas
seducen en Diciembre a los oficiales del "Numancia"
para que se pasen a la causa patriota. San Martín
hizo su entrada triunfal y las damas se desvivieron
en atenciones. La Campusano tornóse su amante
e inseparable compañera y pasará por
eso a la historia con el sobrenombre de "La Protectora".
Entre ella y Manuela existía una gran amistad,
se comprendían en todo, luchaban por el ideal
de la libertad.
El 23 de Enero de 1.822 San
Martín premió a 122 damas con la Orden
del Sol, “Divisa concedida a la más sensibles”.
Manuela estuvo entre ellas por su participación
en el Numancia. Desde entonces fueron conocidas como
las Caballeresas del Sol. Todo ello irritó
al Dr. Thorne y se terminó el matrimonio. Don
Simón Sáenz visitó Lima en Abril
y de regreso a Quito volvió con su hija justo
a tiempo para presenciar el 16 de Julio la entrada
de Bolívar, a eso de las cuatro de la tarde.
Las tropas subieron por la
calle Chile y al llegar a la esquina de la Plaza Mayor,
Bolívar sintió que su mejilla derecha
era lastimada por una corona de laurel y cintas de
colores, arrojada desde la casa de los Peña.
Alzó la mirada y vió por primera vez
a Manuela, de solo 27 años de edad. "Linda
mujer, gordita, ojos obscuros, mirada indecisa, tez
rosada de fondo blanco, cabellos negros. A veces una
gran señora, a veces una mujer vulgar. Bailaba
con igual gracia un minuet o la Cachucha. Fumaba graciosamente.
Sus manos eran las mas bellas del mundo…!"
Esa noche asistió Manuela
al Baile de Gala ofrecido por la Municipalidad y fué
presentada al Libertador. Enseguida lo atrajo con
su hermosura y sutil conversación. Tenían
muchos puntos en común. Ella sabía de
caballos y montaba a la perfección. Le habló
de la situación del Perú que tanto interesaba
a Bolívar y en fin, lo envolvió con
todo género de gracias y coqueterías.
Tras dieciocho días
de permanencia en Quito Bolívar se alejó
a Guayaquil a recibir al general San Martín
y concertar la anexión del puerto y su comarca.
Conseguidos tales objetivos y a mitad del camino de
su vida recorrido, viéndose con Manuela en
la idílica hacienda "El Garzal" de
la familia Garavcoa, cercana a Babahoyo, vivió
un cálido romance tropical.
En Septiembre fue a Cuenca
y Loja, Manuela a Quito. Después estuvo en
la campaña de Pasto y aunque siempre había
sido un amante voluble, dejó de mirar otras
mujeres. Manuela conocía el valor de los espacios
vacíos, comprendía cuando debía
ser tierna y apasionada y cuando debía escuchar
en silencio. I no le traicionó porque no deseaba
nada más que su amor. Un amigo la describió
así "De cabellos negros y ensortijados.
Los ojos negros atrevidos y brillantes. La tez blanca
como el alabastro, la dentadura bellísima.
De estatura regular y muy bellas formas".
En 1.823 estuvieron solamente
un mes juntos pues Bolívar debía partir
a la campaña del Perú. Desde Lima le
escribió: “A nadie amo, a nadie amaré.
El altar que tú habitas no será profanado
por otro ídolo ni por otra imagen, aunque fuera
la de Dios mismo. Tu me has hecho idolatra de la humanidad
hermosa: de ti, Manuela” pero se metía
con todas las que podía porque no era hombre
de continencias prolongadas. Manuela tampoco le ha
de haber creído al pie de la letra, no era
tonta y sabía con quien estaba carteándose.
Ese año desbarató a caballo un motín
realista en Quito y falleció su padre en España,
casi en la pobreza por los azares de la política.
Quiza por eso creyó conveniente viajar a Lima
con el poco dinero que disponía. Allí
se encontraron Bolívar y Manuela y fué
tan grande la atracción entre ambos que inmediatamente
reanudaron sus relaciones como si nada hubiera pasado.
Entonces comenzó a servirle de secretaria y
guardiana de su archivo personal y sus secretos.
Los militares le rendían
pleitesía como si fuera la esposa legítima
del grande hombre y en verdad Io era aunque por su
condición de casada con Thorne le faltaba únicamente
la papeleta, pero las damas la ignoraban por fanatismo
o quizá por envidia.
Thorne se ausentó al
interior ante el bochorno y los chismosos comenzaron
a tejer infinidad de chascarrillos sobre tan comprometedora
situación. Manuela gozaba con la política,
detentaba poder y servía a su ídolo.
Mientas tanto la situación
se volvía insostenible para los patriotas.
Lima estaba rodeada del ejército realista.
Bolívar salió a combatir y los realistas
entraron en dicha capital. Manuela fué en busca
de las tropas patriotas, encontrándole enfermo
de cuidado.
En Abril de 1.824 Bolívar
la dejó en Huamachuco. De allí siguió
Manuela con las tropas y aunque no combatió,
estuvo en la batalla de Junin con la infantería.
Nuevamente en campaña "bajo una pertinaz
garúa y el frío de la montaña",
era una mujer hombre según la frase de Ricardo
Palma, por esas horas vividas en zozobra cuando peligraba
la libertad del Perú.
Luego acompañó
a las fuerzas de Sucre en el hostilizamiento del Virrey
La Serna pero en Octubre retornó a Lima. El
9 de Diciembre Sucre derrotó definitivamente
a los realistas en las pampas de Ayacucho sellando
la libertad de Sudamérica. Manuela vivía
con Bolívar en la Magdalena.
En Abril de 1.825 Bolívar
embarcó a Pisco a fin de fundar la república
del Alto Perú o Bolivia. Manuela, en cambio,
asediada por su esposo que había resuelto perdonarla
y la requería con insistencia morbosa, se quedó
casi prisionera en Lima. Bolívar la aconsejó
que regresara con Thorne pero ella lió sus
maletas y se fue a Chuquisaca. 1.825 fue un mal año
para esos amores pues Bolívar demostró
ser un amante egoísta con ella, que era todo
amor, cariño, entrega, pero así era
el Libertador con las mujeres que pasaron por su vida,
machista en el más puro sentido del término,
pues las probaba y dejaba, aunque con Manuela no le
resultó ese método.
El 7 de Febrero de 1.826 regresaron
juntos a Lima y así continuaron hasta el 3
de Septiembre que Bolívar embarcó a
Colombia. Manuela permaneció en la capital
peruana haciendo política y cuando el 7 de
febrero de 1.827 se sublevó la Tercera División
colombiana entró al cuartel vestida de Coronel
y trató de arengar a las tropas, fué
tomada prisionera y llevada al convento de monjas
Nazarenas donde siguió conspirando con dinero.
Por ello fue embarcada con el resto de los colombianos
y sus dos fíeles negras que la acomparían
hasta la muerte.
Siete meses después
estaba en Bogotá al lado de Bolívar
cuya popularidad había comenzado a menguar
al punto que le apodaban "Longaniza" por
un loco que gustaba vestirse de militar. Ella era
la Forastera y nadie la quería, mientras recibía
por poder la pequeña hacienda "Cataguango"
como herencia materna.
Habitaban una quinta al pie
del Monserrat y durante un convite hizo fusilar a
un muñeco de trapo con la efigie del Vicepresidente
de la República, General Santander, pero el
asunto trajo cola y el General Córdova se quejó,
siendo respondido por Bolívar "No haga
Ud. Caso. Ella es una amable loca...!"
La oposición crecía
y tramó la muerte del Libertador, quisieron
asesinarlo en una Fiesta de Disfraces pero Manuela
se presentó desgreñada y haciendo contorsiones
para llamar su atención. Bolívar, que
ignoraba el complot, se retiró muy disgustado
y esto le salvó la vida. Cuando horas después
se enteró del asunto, se lo agradeció
de todo corazón.
La noche del 21 de Septiembre
de 1.828 el Teniente Coronel Carujo intentó
matarlo cerca de Soacha pero desistió a última
hora. El día 25 varios conspiradores asaltaron
el Palacio de San Carlos y hasta llegaron al dormitorio
encontrando solamente a Manuela, que poco antes lo
había obligado a escapar a medio vestir por
una ventana alta.
Manuela les enfrentó
valientemente y fue vejada y golpeada pero salió
indemne, logrando distraerlos hasta que Bolívar
estuviera lejos y pudiera escapar. A la mañana
volvió el Libertador al Palacio y le dijo "Eres
la Libertadora del Libertador" y luego lo repitió
varias veces, de suerte de Manuela Sáenz ha
pasado a la historia con ese glorioso y honorífico
tratamiento.
Boussingault dirá de
ella "No conocí en Bogotá sino
dos amantes ostensiblemente. El Dr. Cheyne y un joven
inglés Wills. De Lima me han contado los Edecanes
cosas increíbles que solo el General Bolívar
ignoraba. "Sin embargo de lo cual Manuela jamás
traicionó a Bolívar en su corazón
pues era una mujer muy especial.
En 1.828 fue el año
de su mayor influencia. Para ella Bolívar fue
un gran amor, para él la pasión más
importante de su vida. Manuela escribió "Yo
amé al Libertador. Muerto lo venero. Pueden
disponer de mi existencia, menos hacer retrogradar
una línea de respeto, amistad y gratitud al
General Bolívar.
En 1.829 Bolívar se
ocupó de la invasión peruana, el Tratado
de Girón y la entrega de Guayaquil mientras
en Colombia ocurría la sublevación y
muerte del General Córdova, hecho que conmocionó
a la conciencia grancolombiana. Muchos calificaron
a Bolívar de ursurpador.
En 1.830 se separó Venezuela.
Bolívar dimitió la presidencia y abandonó
Bogotá el 8 de Mayo, casi solo, dirigiéndose
al Caribe a fin de partir al exterior, pero la tuberculosis
que lo consumía le hizo expirar en la quinta
de San Pedro Alejandrino, frente al mar que tanto
amó, el 17 de Diciembre, de sólo 43
años de edad.
Manuela había permanecido
en la capital y al saberlo quiso suicidarse pues en
su ausencia había dado un golpe de Estado con
el General Rafael Urdaneta y aspiraba traerlo de vuelta
al Poder. Poco después fue sacada con sus negras
de Colombia y se trasladaron a Jamaica.
En Abril de 1.834 falleció
asesinado su hermano José María Sáenz
y coincidió que al poco tiempo, en 1.835. Manuela
ingresó al Ecuador, pero al llegar a la hacienda
Sinchig cerca de Guaranda, fue detenida por orden
expresa del Presidente Rocafuerte y salió al
destierro. Fué un abuso de fuerza, pero Rocafuerte
dio como razón que Manuela era una loca y llegaba
con intenciones de vengar la muerte de su hermano.
El Dr. Thorne insistió
en vivir con ella y nuevamente fue desairado. Años
después moría dejándola de heredera
pero Manuela no tocó ese dinero a pesar de
la urgencia con que lo necesitaba, mitad por orgullosa
y mitad por desinteresada.
En Paita, al pie del mar y
del desierto, pobrísima, se sostenía
de la confección de dulces. A veces recibía
visitas sentada en una hamaca porque había
engrosado y sufría del reumatismo que la iría
tullendo hasta que terminó en una silla de
ruedas en medio de sus fieles amigas negras y numerosos
perros a los que puso los nombres de los Generales
enemigos de Bolívar. Roberto Ascázubi
en Quito le administraba su hacienda "Cataguango".
Ricardo Palma, que la conoció
y trató por esa época, ha escrito lo
siguiente: "Leía a Tácito y a Plutarco.
Estudiaba la historia de la península con el
Padre Mariana y la de América con Solís
y Garcilaso. Era apasionada de Cervantes y para ella
no había poeta más allá de Cienfuegos,
Quintana y Olmedo. Se sabía de memoria el Canto
a Junín y parlamentos enteros del Pelayo. I
sus ojos, un tanto abotagados por el peso de los años,
chispeaban de entusiasmo al declamar los versos de
sus vates predilectos. En la época de que la
conocí, una de las traducciones favoritas era
la de los Salmos por el peruano Valdés. Doña
Manuela empezaba a tener ráfagas de ascetismo
y sus antiguos humos de racionalista iban evaporándose".
Así vivió entre
1.834 y 1.856, es decir, 22 años, en medio
de la soledad circundante, pues solo iban a Paita
los desterrados ecuatorianos, uno que otro enfermo
de la piel a curarse con el clima seco y las aguas
termales y quiza algún marino curioso de su
antigua fama. Garibaldi afírmaría después
que al conocerla en Paita se había dado cuenta
que era la mujer más importante del siglo.
En diciembre del último
año se declaró una epidemia de difteria
y el 23, a eso de las seis de la tarde, murió
posiblemente de asfixia. Su entierro fue pobrísimo
como había sido su vida final y los restos
fueron entregados a una fosa común, de suerte
que se perdieron para la historia. Tenía solamente
61 años pero aparentaba más.
Su biografía, escrita
numerosas veces, la muestra desde diferentes puntos
de vista según el autor, pero su efigie se
revela encantadora. Hay varios retratos especialmente
famosos. El de la Magdalena y otro de Antonio Salas
pintado posiblemente en Quito, hoy en la colección
Alfredo Boulton de Caracas.
"Los grandes hombres y
mujeres de la historia están sobre la moral
convencional de los pueblos. Sus vidas pertenecen
a la humanidad. Esta frase, aplicada a la amable loca,
explicaría su apasionado romance por el Libertador,
pues no fue una amante más del grande hombre,
fue la excepción. Como mujer se adelantó
a su tiempo liberando a las mujeres de los convencionalismos
y las injusticias de una sociedad pacata y machista;
y libre de la tutela de loe hombres enseñó
a todas a buscar el camino de la libertad.
Como política fué
librepensadora y agnóstica. Poseyó trato,
garbo, y distinción. Tuvo personalidad y patriotismo.
Sufrió las inclemencias de la terrible campaña
militar de las sierras peruanas que terminó
con el triunfo final en Ayacucho. Finalmente, su gesto
en la aciaga noche septembrina y su sacrificio largo,
tedioso y gris en Paita -fiel al recuerdo de su gran
amor- resaltan una inmensa personalidad romántica,
más bien de genuina heroína sudamericana
que de simple amante.
Manuela Sáenz es por
todo ello la más importante mujer que ha producido
el Ecuador, orgullo para cualquier país, para
la raza americana y ejemplo de liberación femenina
(2).
Su archivo personal se perdió
en gran parte pero antes de que la casa de Manuela
Sáenz en Paita fuera consumida totalmente por
el fuego, el General Antonio de la Guerra -amigo de
ella y de Bolívar- rescató un arcón
de madera con algunos documentos (su diario, cartas)
que solo pudieron ser recuperados 130 años
después. De esos escritos, de su Diario de
Paita, provienen estas citas tomadas del libro "Patriota
y amante de usted" editado en México.
* “Venzo de ser vengativa
en grado sumo; cómo perdonar? Si Simón
hubiera escuchado a esta su amiga que así lo
fue. Ah! otra cosa hubiera sido (no hubiera quedado
mico con cola)...”
* "Hoy he vuelto a leer
el Quijote y de sus páginas salen evocaciones.
Ciérrelas para escribir. Como ese agudo hombre
de novedades en desbaratar un molino, así hizo
Simón cayendo con el peso de su propia armadura
(sin fecha).
(2) En 1.995 el Banco Central
del Ecuador se dirigió a varios historiadores
preguntando cuál era la mujer más importante
de nuestra historia. Contesté enseguida diciendo
que era Manuela y dando múltiples razones para
ello y creo que otros hicieron igual, pero inexplicablemente
la Junta Monetaria dispuso que fuera la Efigie de
Manuela Cañizares la que constare en los billetes.
* "...En el libro encontré las violetitas
que me trajo y regaló Simón, de una
finca donde estuvo en Pativilca, disque porque eran
muy delicadas, bellas y perfumadas (comparándome).
"Si, su amor sigue aquí en mi corazón,
y mis pensamientos y mi amor por él están
con él en la eternidad.
"Que señor mío este Simón,
para robar todos mis pensamientos, mis deseos, mis
pasiones.......
"Lo amé en vida con locura: ahora que
esta muerto lo respeto y lo venero".
* "Parece que ya a nadie
importo. Estamos a 9 de Julio del 43 y todo sin respiro.
Las Gacetas que me llegan son números atrasados
y yo quiero vivir el presente con noticias frescas.
No vale un cuartillo leer, no hay con quien comentar.
Sentada en mi hamaca medito nuevas que tengan que
ver con el provecho de mi patria Ecuador........."