LUIS
SODIRO
BOTANICO.- Nació en Vicenza, Provincia de Venecia,
cuando esa región formaba parte del imperio
austriaco, el 29 de Mayo de 1.836. A los veinte años
de edad -el 30 de Agosto de 1.856- ingresó
a la Compañía de Jesús, estudió
Teología y Filosofía en Innsbruck en
el Tirol e idiomas y Ciencias Naturales en varios
institutos alemanes de la orden jesuíta.
En 1.870 fue enviado al Ecuador
con los Padres Menten y Wolf para fundar la primera
Escuela Politécnica, luego llegarían
Kolberg, Epping, Dressel, Hays, Boeskes, Clessen,
Brugere y otros más. El 9 de Abril de 1.871
profesó sus votos religiosos en la Iglesia
de la Compañía de Quito y comenzó
a dictar las cátedras de Botánica y
Ciencias Naturales. En 1.874 publicó "Apuntes
sobre la vegetación ecuatoriana" como
introducción al programa de Lecciones que dictaría
durante ese año escolar.
Al Presidente Gabriel García
Moreno dedicó una nueva variedad botánica
clasificada por primera vez en el mundo, pero el mandatario
declinó el honor. Una estrecha amistad había
surgido entre ambos, fruto de la común admiración
por el estudio de las ciencias naturales.
En 1.876 cerró sus puertas
la Politécnica debido a insuperables dificultades
económicas. García Moreno había
sido asesinado, Antonio Borrero le sucedió
y aunque ofreció todo su apoyo, la revolución
de Septiembre, acaudillada por el General Ignacio
de Veintemilla, dio al traste con cualquier esperanza.
Sodiro pasó a residir en el Colegio Jesuíta
de Pifo como Profesor de Humanidades de los Novicios.
En 1.877 escribió "Relación
sobre la erupción del Cotopaxi". En 1.879
la introducción al libro "Nuevas especies
de helechos en los Andes de Quito" por J. G.
Baker, publicada en el Boletín del Observatorio
Astronómico y tradujo esa obra al castellano.
"Sabía de memoria a Virgilio y a Horacio,
era excelente latinista y elegante humanista. Visitaba
extensamente el territorio nacional colectando nuevas
variedades para el mejor conocimiento del Ecuador
en el mundo científico de su época y
formó magníficas colecciones. Solo la
que legó a la Universidad Central de Quito
consta de más de 8.000 ejemplares con 4.226
especies diferentes, según propia clasificación".
En 1.880 publicó "Gramíneas
ecuatorianas". El 81 "Una excursión
botánica" y el 83 "Reflexiones sobre
la agricultura ecuatoriana" y "Recensio
y cryptogramarum quitensium".
El Presidente Plácido
Caamaño le propuso la dirección de la
segunda Escuela Politécnica y en Septiembre
le nombró "Botánico de la Nación"
en público reconocimiento a la labor científica
que realizaba a través de la cátedra,
monografías y consejos que gratuitamente proporcionaba
a los apicultores del país.
Por entonces fundó el
Jardín Botánico anexo a la alameda de
Quito, pequeño recinto donde se veían
cuidadosamente seleccionados plantas y árboles
menores representativos de tipos de importancia económica
u ornamental, ordenados según el sistema de
clasificación de De Candolle ¡Tal era
la mansión favorita y tranquila del insignie
botánico!.
En 1.888 editó "Observaciones
sobre los pastos y plantas forrajeras". En Julio
del 89 hizo contratar en Hamburgo al Dr. Gustav Von
Lagerheim para enseñar bacteriología
en Quito, rama de la ciencia que acababan de fundar
Luis Pasteur en París y Robert Koch en Berlín.
Con Lagerheim realizó numerosas excursiones
científicas hasta que éste regresó
a Alemania en 1.891. Estudiaron las algas de la región
interandina y de las zonas subtropicales del Ecuador.
Sodiro recomendó la compra de un microscopio
para uso de la facultad de Ciencias de la Universidad
Central.
En 1.891 dió a la luz
"Observaciones sobre la enfermedad del cacao
llamada La Mancha -Mancha Negra- pues se le había
solicitado que estudiara estos primeros brotes fungosos,
que después de 1.916 terminaron con gran parte
de la producción cacaotera nacional.
Uno de sus discípulos
ha escrito sobre su entusiasmo por la observación
e investigación, en estos términos:
"Era tan grande su deseo de conocer y estudiar,
uno por uno, los ejemplares de las flora ecuatoriana,
que se internaba con frecuencia en nuestras selvas
para recorrerlas palmo a palmo y trepaba infatigable
por rápidas pendientes con heróico valor
y fe en la empresa, sin atemorizarse ni del veneno
de la víbora que suele estar en la hojarasca
o en las ramas, ni de la humedad de los pantanos,
ni de la profundidad de los abismos que había
dejado a sus plantas. Con los vestidos rotos, con
el cuerpo desgarrado por los aguijones y las espinas
y con el rostro cubierto de tierra, coronaba afanoso
las cimas de las encumbradas rocas. Era entonces cuando
nuestro sabio estaba, sin pensar, sobre un pedestal
inmenso de granito, cual corresponde a la grandeza
de su ciencia y a lo arduo de su trabajo. Su regocijo,
después de cada viaje, estaba en proporción
con el número de plantas nuevas que encontraba;
porque cada una de ellas le ofrecía la oportunidad
de hacer conocer al Ecuador botánico y geográficamente,
ya que a la descripción de cada especie adjuntaba
también, nombres del lugar, de la altura y
circunstancias que vegeta" en 671 págs.
basándose en la "Sipnosis filicum"
de Hooker y Baker con muchas especies nuevas a las
de ya descritas y de las 670 especies que enumera
y describe 209 propias de nuestros suelos y 181 enteramente
nuevas.
En l.892 editó "Informe
sobre el fomento de la agricultura ecuatoriana".
El 93 "Crystoga mae vasculares quitensis"
en 671 págs. basándose en la "Sipnosis
Filicum" de Hooker y Baker, con muchas especies
nuevas a las ya descritas y de las 670 especies que
enumera y describe, 209 son propias de nuestros suelos
y l8l enteramente nuevas. El 94 fue profesor de la
Escuela Agronómica y escribió los programas
de estudio. El 98 publicó en la Revista Médico
Quirúrgica su trabajo sobre la Coca. Entre
Noviembre y Diciembre de 1.901 salió por partes
su libro sobre las piperáceas ecuatorianas,
así como también fué del 90l
su artículo largo sobre el Mangle rojo y comenzó
a salir sus "Anuncios ecuatorianos" aparecidos
hasta Marzo de 1.903.
Entre 1.905 y el 6 aparecieron
dos suplementos de Anturios de la familia de las aroideas,
plantas monocotiledóneas. En Enero de 1.905
había publicado la primera edición de
"Contribución al conocimiento de la flora
ecuatoriana". obra llamada a sentar las bases
científicas del estudio de la botánica
en nuestro país, de suerte que corresponde
al sabio Sodiro el calificativo de padre de la botánica
nacional.
Era considerado una eminencia
en esta especialidad. Manuel María Pólit,
interesado en republicar la Historia del padre Juan
de Velasco, S. J. le solicitó añadir
la clasificación científica de aquellas
plantas y animales que Juan de Velasco no había
puesto, con algunas correcciones y aclaraciones necesarias
para el mejor entendimiento; pero, aunque Sodiro comenzó
dicho trabajo, no pudo terminarlo a tiempo.
En 1.906 dió a la luz
"Tacsonias ecuatorianas". En 1.908 "Sertulia
Pleridophyta" donde estudio estas variedades.
La serie de las Sertuli se compone de tres partes,
la última fue publicada póstumamente
por el Prof. Francisco Campos Rivadeneira en la revista
del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte y bajo el
título de "Gramíneas agrostidaes
y avéneas", arreglada y adicionada por
el padre Luis Mille, S.J.
En 1.909 empezó a sentirse
mal de salud y falleció en Quito el 15 de Mayo,
honrado y enaltecido como sabio y como hombre piadoso
y de bien.
Hizo del Ecuador su segunda
Patria. La Universidad Central le dedicó un
número especial de sus Anales titulado "A
la Memoria del P. Luis Sodiro, actas, acuerdos, discursos,
etc." y Manuel J. Calle escribió una Necrología
en la que dijo "Se dedicó al estudio de
nuestra flora, al que consagró devotamente
sus mayores energías. De vida severa, templada
al rigor de las obligaciones de la Orden religiosa
a la que pertenecía, no conoció otra
intranquilidad que las de la investigación
Científica y así fue como la práctica
de las buenas obras y el estudio de nuestras plantas,
ocuparon por entero la existencia del sabio jesuíta…
Preocupado con sus herbajos, tenía dos pensamientos.
Dios en los cielos… y la botánica en
la tierra. Lo demás le importaba un comino.
En buenos términos, el sacerdote creyente,
piadoso, adoraba al creador en la contemplación
y estudio de las hierbecillas en los campos según
el espíritu de las escrituras. Recorrió
nuestros bosques herborizando. Cruzó nuestras
florestas extasiándose en la magnificencia
de nuestro suelo. Su obra perdurable y científica
ha servido y servirá de profundos conocimientos
a las generaciones presentes y futuras, no sólo
del Ecuador, sinó del mundo".
Fue de complexión vigorosa
y aire campechano. Alto, espaciosa la frente, robustas
las espaldas y de fisonomía abiertamente franca
y comunicativa, brillaba en sus ojos el signo de la
inquietud exploradora, adquirida sin duda a fuerza
de la gimnasia del microscopio. De andar grave, a
largos y disciplinados pasos, era ésto muy
habitual en él y entonces echaba los brazos
atrás, cruzando las manos.
En 1.905 lo visitó el
joven guayaquileño Francisco Campos Rivadeneyra,
que fue en los últimos tiempos de la vida de
Sodiro su discípulo más importante y
querido, encontrando que su celda era modesta, riquísimo
su herbario que llegó a encerrar más
de 4.000 especies de plantas ecuatorianas y cerca
de 60.000 ejemplares y todo perfectamente dispuesto
y rigurosamente clasificado. Esta aglomeración
de vegetales en prensa o en carpetas y dentro de las
reducidas dimensiones de la estancia producía
un fuerte olor a savia, con el que seguramente hallábase
connaturalizado el ilustre sabio y maestro.
Su mesa de estudio amplia mostraba
el desorden revelador de la incesante faena. Papeles
dispersos, lupas, obras de consulta, cuadros taxonómicos
a la vista y sobre todo plantas, muchas plantas en
espera de la autopsia reglamentaria, para pasar a
ocupar su sitio en las colecciones. Eran inseparables
en el padre Sodiro la petaca de rapé y un gran
pañuelo atento a los estímulos que el
uso del alcaloide producía en su pituitaria.
Al conocerse la noticia de
su muerte en Guayaquil, Campos decretó duelo
en el "Vicente Rocafuerte", suspendió
las clases y se dedicó a explicar al alumnado
la importancia de los trabajos botánicos del
ilustre fallecido.
Actualmente su herbario se
halla depositado en la Biblioteca de los jesuítas
de Cotocallao pero numerosos ejemplares suyos figuran
en el museo de Budapest. La lista de sus publicaciones
consta elaborada por J. N. Paredes, su discípulo,
en 1.925. y publicada Anales de la U. Central.