MARIA CAICHE
CACICA DE DAULE Y QUIJOS-DAULE.-
Nació en el pueblo de Daule entre 1.550 y 1.570.
Fue su padre legítimo el Cacique Alonso Chaume,
hijo a su vez del Cacique Chaune el viejo, quien cayó
prisionero con otros Caciques y fueron asesinados
por las tropas de Pedro de Alvarado en 1.534.
Su padre falleció cuando
ella aún era menor de edad y por eso el Cacique
Domingo Banepo, indio ladino porque hablaba en español,
administró Daule hasta 1.593 aproximadamente
en que ella se hizo cargo del gobierno y contrajo
matrimonio católico con Juan Nauma, Cacique
del pueblo de Solpo, hijo a su vez del Cacique Miguel
Guayji y de Isabel Piñajo, Caciques de Solpo
en los contornos de la población de Daule.
"Daule era un punto estratégico
dentro del Corregimiento de Guayaquil, contaba con
muy buenas maderas y con una ganadería y agricultura
relativamente bien desarrolladas. Los pobladores ayudaban
con sus balsas y animales en el tráfico costeño.
Aprovechando esta situación favorable doña
María supo hacerse casi indispensable para
los españoles".
"En lo político
ayudaba a la administración local española
convenciendo a sus indios de cumplir con los servicios
obligatorios, como era, por ejemplo, la mita o el
servicio de chasquis. En lo militar reforzaba mediante
el trabajo de sus indios y el envió de abastecimientos
y otros materiales la capacidad defensiva del puerto
de Guayaquil contra sus agresores holandeses. En lo
comercial abastecía con las maderas provenientes
de los contornos del pueblo de Daule a las fábricas
del puerto y sus indios ofrecían el servicio
de transporte con sus balsas y animales. Dentro del
pueblo ella y sus súbditos daban a los transeúntes
alojamiento, alimentación y medios de transporte
sirviendo como tambo a los españoles, que con
frecuencia pasaban por este obligado cruce".
"A ella como a su marido se les veía acudir
habitualmente a los oficios del culto católico
y exhibían una ciega obediencia hacia sus doctrineros,
demostrando preocupación por el aumento de
la iglesia y bienestar de los padres dominicos de
su parroquia, siguiendo en esto la tradición
de los caciques andinos colonizados y alienados. También
tenía un inmenso desvelo para que los indígenas
asistieran a las sesiones de la doctrina convocadas
por los sacerdotes, apartándoles de las supersticiones
y ritos idolátricos y procurando que los neófitos
no recibieran visitas de sujetos que pudieran perpetuar
la idolatría. Ponía todo el cuidado
que le era posible para mantener la paz y la calma
entre sus subalternos, mantenía limpia y bien
ornada la iglesia y ejecutaba acciones en servicio
del rey, con una puntualidad encomiable despachaban
y proveían a los chasquis, proporcionándoles
balsas y matalotajes en gran cantidad a los soldados
que pasaban por Daule, sin cobrarle absolutamente
nada".
"Cuando se produjeron
las alteraciones de Quito a raíz del establecimiento
de las alcabalas, acudieron con avíos y víveres
para la gente que trabajaba en servicio del rey, a
costa de su peculio acogía a una turba permanente
de españoles que llegaban al puerto de Manta
con deseo de internarse en el territorio en busca
de fortuna. Como Daule estaba en medio de la ruta
de Portoviejo a Guayaquil, forzosamente arribaban
enfermos, cansados, pobres o necesitados y sin doña
María, que les ayudaba con su esposo, para
deshacerse de tan desagradables visitantes, no obstante
que sus bienes ya no eran cuantiosos, hubieran perecido"
"En 1.599 reapareció
Banepo en el pueblo reclamando el cacicazgo para si
y doña María tuvo que defenderse. En
Agosto otorgó poder al Procurador Diego López
de Herrera, se llevó a cabo en Guayaquil una
información o Probanza y consiguió la
confirmación en su cargo a través de
una Provisión del Virrey del Perú, Luis
de Velasco. Fue un proceso Judicial que le costó
500 patacones. Su tía Mencía Guayamave,
viuda del quiteño Juan Núñez,
habitaba en Guayaquil, pero no se interesó
en ninguna reclamación.
"Entonces doña María exteriorizó
sus deseos de comparecer ante el Rey para exponer
sus servicios, genealogía y pedir compensaciones.
La primera de estas súplicas que ella y su
esposo enviaron juntos a la corona en 1.600 fue un
expediente solicitando se les haga merced en forma
de una renta para ellos y sus hijos. El Virrey Velasco
la nombró Gobernadora de los pueblos indios
de Baba y Pichincha, pues se encontraba pobre y solo
contaba con una renta anual de 50 pesos que percibía
como Cacica".
"En 1.613 envió
con su esposo otra petición a la corona solicitando
esta vez 2.000 pesos de oro común de renta
o encomienda por dos vidas. El Rey Felipe III, el
2 de Agosto de 1.6l4 expidió una Cédula
en San Lorenzo, dirigida al Virrey Marqués
de Montesclaros, haciéndole merced de 500 pesos
de a 8 reales de renta, en indios vacos de esta Provincia,
por una sola vida.
La merced no se realizó
y por ello realizó una tercera súplica
en 1625. Ya su esposo Juan Nauma había fallecido.
En ésta ocasión pidió una renta
de 2.000 pesos en indios vacíos de las provincias
de Quito o Perú, en adición a los 500
pesos a los que tenía derecho por la Cédula
del 14 pero que hasta esa fecha no le habían
asignado. Era gobernadora del pueblo de Chanduy.
Fue una mujer valerosa y de muchas iniciativas, contribuyó
con caballos para reprimir a los rebeldes de Esmeraldas
y con un soldado armado y sustentado a su costa y
de regreso homenajeó a la tropa represiva.
Colaboró en la construcción de navíos
y galeones para la armada real dando maderas que ella
seleccionaba en los bosques y comandó a un
grupo de vasallos cuando Guayaquil se vio amenazada
por el pirata Jacobo L'Hermite. Además, era
costumbre que en su casa de Daule se alojaran los
Presidentes, Oidores, Visitadores y Obispos cuando
seguían hacia Quito, por ser la mejor del lugar.
"En 1.629, debido a la
muerte de don Miguel Huacón, Cacique de los
Yancos, se hizo cargo de ese señorío.
El 41 mantuvo pendencias con el Encomendero de Daule,
General José de Castro Guzmán, que se
negaba a pagarle el salario de 50 pesos anuales al
que tenía derecho como colectora del tributo
de sus indios. En Enero del 42 la Audiencia dispuso
al Corregidor que mandara a pagarle su salario.
No obstante su declaración
de pobreza, era mujer adinerada, por ser dueña
de haciendas de ganado, caballos y granjerías
en los contornos de Daule y los españoles le
pagaban por las maderas entregadas a las fábricas,
pero en los Memoriales que mandaba a España,
siguiendo la costumbre de esos tiempos, aparecía
como persona pobre y necesitada. Debió morir
poco después, de más de setenta años
de edad y venerada por su pueblo, siendo sucedida
por su nieto Juan Caiche, pues su hijo - quien había
ejercido el cargo de Alcalde Mayor de los indios Daules
- era fallecido.
Mujer excepcional, comparada
con otros caciques contemporáneos suyos en
la costa ecuatoriana. Por su hábil conducta
restableció el poder de los Caiche que alcanzó
su cumbre con ella, y por su personalidad fuerte y
gran inteligencia logró que se le reconociera
la primera y más importante Cacique de su tiempo.
Fray Antonio Vásquez
de Espinoza en su "Compendio y Descripción
de las Indias Occidentales" dice lo siguiente:
En el pueblo de Daule que está a la orilla
de su río, donde andan tantos caimanes, que
es de tierra caliente, hay allí una india que
es la cacica y señora del pueblo, dicha doña
María, persona de mucha razón y cortesía,
entró un día a bañarse al río
y como había tantos caimanes y muchos de ellos
encarnizados y golosos, venía uno cerca de
ella, sin que lo viese porque estaba descuidada. Las
indias que lo vieron venir le dieron voces que huyese
de la bestia, que se venía para ella; y como
la sobresaltaron, salió huyendo a tierra. Y
luego que se vio fuera del agua. Se halló tan
avergonzada, que con un palo de poco más de
un tercio de largo se volvió al agua como corrida
de haber huido en presencia de su gente y se fue rostro
a rostro con la espantosa bestia, que como la vio
se vino derecho a ella alzando la cabeza del agua
y abriendo la boca. Y ella le metió la mano
con el palo alargando el brazo, y atoróselo
en la boca que no la pudo cerrar. Y como estos fieros
animales no tienen lengua, con la fatiga del palo
comenzó a entrarle agua en la barriga, se ahogo
y volvió la barriga para arriba. Y la india
muy airosa con la victoria que había alcanzado
de la fiera bestia y con el ánimo que acometió
el hecho, se salió fuera del agua mandando
a los suyos sacasen fuera al que había causado
tal sobresalto. Hecho digno de poner en Historia y
ejemplo, aunque muy temerario, concluye Vásquez
de Espinosa.