JOSE MARTINEZ QUEIROLO
DRAMATURGO.-
Nació en Guayaquil el 22 de Marzo de 1.931
y fue el tercero de una familia compuesta de seis
hermanos que crecieron en la vieja casa familiar de
Diez de Agosto entre García Avilés y
Rumichaca, propiedad de la abuela paterna Manuela
Salazar Pérez de Martínez.
Fueron sus padres legítimos
el Lic. Miguel Martínez Salazar, egresado de
Medicina que siempre estaba ausente porque ejercía
su profesión en los pueblos del litoral. El
14 sirvió en la campaña de Esmeralda,
el 41 le tocó la invasión peruana en
Balao, se refugió en Guayaquil, después
trabajo en Boliche y en otras localidades hasta su
muerte ocurrida en los años 60 y Blanca Queirolo
Atella, guayaquileños.
Recibió las primeras
letras de las Señoritas Salcedo en la calle
Colón, la primaria en el Liceo América
del Profesor Carlos Estarellas Avilés y como
el 38 su madre pasó a trabajar en los recién
inaugurados Almacenes Queirolo de Quito, alquilaron
una casita en la Junín 70 del barrio de la
Tola y asistió en la escuela San Juan Bosco
de los Salesianos pero al poco tiempo regresamos a
la casa de mi abuela. "Me impresionó la
ciudad y desde entonces prometí volver cuantas
veces pudiera".
"Era un niño sensible,
de temperamento tranquilo. Me decían Pipo por
mi abuelo Giusepe Queirolo. Mis tíos me corregían
con severidad supliendo la falta de mi padre y hasta
me encargaron los cobros de la planta baja, donde
escuché las más peregrinas historias
para no pagar. Yo les creía y muchas veces
lloraba con ellos. Mi abuela hacia leer en los almuerzo
el capítulo del día tomado del libro
El Año Cristiano y como rezaba el rosario por
las noches, pasaba por perfecta Católica. Yo
le hacia de Sacristán y cuando me equivocaba
con el saumerio me daba cocachos. Mi tristeza era
permanente pues no me dejaban bajar a jugar con los
demás niños del vecindario porque según
decía, eran muchachos de la calle".
"Para la estación invernal nos trasladábamos
a la hacienda Santa Ana cercana a Vinces de mi tío
abuelo Bolívar Salazar Pérez. Sus peones
cuando venían a Guayaquil, tenían la
costumbre de alojarse en nuestra casa trayendo de
regalo canastas con frutas de la estación".
"Estudiaba en el Instituto
Nacional del Profesor José Mendoza Cucalón
ubicado frente a la casa de los Lascano y por eso
presencié el enamoramiento de mi tío
Marco con Maruja Lascano". Cuando tenia 9 años
llegó un circo al vecindario, quedó
cautivado y le resulto fascinante el poderse comunicar
con algo tan divertido, "Me apasionó tanto
que hasta inauguré mi propio circo y a mis
primos y hermanos los puse a trabajar de payasitos
o domadores de leones con los pobres gatos del barrio".
Por entonces lo llevaron al
cine, vió "Lo que el viento se llevó",
el hechizo fue instantáneo, fue un amor paralelo
al del circo "e inmediatamente me hice fanático".
La teatralidad la llevaba en
su sangre por cortesía de su madre, "Ella
era muy teatrera hasta cuando estaba brava pues se
miraba en el espejo para ver la cara que ponía
y tenía un carisma que hacía que fuera
popular donde quiera que iba".
"En la Secundaria me mandaron
interno al Asilo Santistevan que no me agradó
por el exceso de disciplina. A causa de mis buenas
calificaciones presidí las Asociaciones Domingo
Savio y Juan Bosco y quisieron enviarme al Seminario
de Cuenca, donde posiblemente hubiera terminado como
mal sacerdote por mi falta de vocación. En
una visita de mi madre se lo comunicaron y ella se
entusiasmo tanto que levantando los brazos al cielo
agradeció a Dios. Yo observaba esta escena
con terror y me hice rebelde aprendí a fumar,
terminé mentiroso y boca sucia. Entonces volví
interno al Instituto Nacional donde sólo encontré
estudiantes mayores y como no había tercer
curso, al siguiente año, el 46, me cambié
al Aguirre Abad, que funcionaba mixto en un estrecho
edificio en Chimborazo entre 9 de Octubre y Vélez
bajo la dirección del Profesor Carlos Coello
Icaza".
Introvertido y tímido,
tanto en el Instituto Nacional como en el Aguirre
Abad sus compañeros le pegaban y se burlaban
de él y como su padre lo pelaba a mate - así
el corte le duraría hasta la próxima
vez que lo veía - le molestaban tirandole naranjas
chupadas a la cabeza. "Leía mucho, sobre
todo las revistas y libros de mi tío Marco
y hasta escribía versos por simple afición.
Los libros de la casa y las novelinas de folletín
de mi abuela me estaban prohibidos; mas, cuando ella
salía al centro, me daba gusto leyéndolas".
"Al poco tiempo gané
con el "Canto a Bolívar" un Primer
Premio en el Concurso de Poesía sobre el Libertador
y me dieron una linda Colección de Libros,
Mis profesores fueron Jorge Pérez Concha, Jorge
Zavala Baquerizo, Enma Esperanza Ortiz, etc. Durante
las vacaciones, mi tío Octavio Arbaiza Márquez
de la Plata me empleo de inventariador de la Empresa
Eléctrica. Entre el 48 y el 50 aprendí
piano en el Conservatorio Nacional de Música
con Blanca Muirriagui pero salí cuando mi familia
tuvo que vender el instrumento en un apuro económico".
"Graduado de Bachiller
en 1.950 fui de los primeros que rindieron examen
de ingreso en la Ciudadela. Quise ser Arquitecto pero
no aprobé, entonces usaba barba y seguí
tres años de periodismo, tuve de compañeras
a Dora Durango, Jacinta Coello y de profesores a Humberto
Salvador, Justino Cornejo, Abel Romeo Castillo, volví
a la Empresa Eléctrica como mensajero aunque
pronto fui ascendido a Dibujante - Calculista con
S/. 1.500 mensuales de sueldo".
Se desesperaba por conversar
con la gente pero su timidez se lo impedía,
pronto descubriría que la única forma
de comunicarse con los demás era escribiendo
pues ahí no sentía vergüenza.
La trágica muerte de
su hermana Azucena - quien también era escritora
- y se echó por la ventana de una clínica
porque la habían llenado de remedios, estaba
hinchada y no pudo soportarlo, le puso en contacto
con la dureza de la muerte.
"El 53 entré a
la Facultad de Ingeniería. En los bajos funcionaba
la Facultad de Filosofía y Letras, conversaba
con sus alumnos, les enseñaba mis relatos y
no se reían. Hacia teatro con Gerad y Raymond
Raad Dibo, Ana Julia Rugel, Ramón Arias, etc.
La FEUE de Guayaquil editó una colección
de "Diez cuentos universitarios", selección
de Walter Bellolio con cuentos de Pepe Solís,
Alsino Ramírez Estrada, Eugenia Viteri, Pedro
Sorroza Encalada y dos míos que fueron "Cita
en el alba" y "5a. M" El prologo corrió
a cargo de Sergio Román Armendáriz".
El 55 cumplió el servicio militar en la escuela
de artillería Mariscal Sucre de Quito. Allí
escribió dos obras de teatro: Los que volvieron
y la vida en el cuartel.
El 56 pasó a Avaluador
del Plan Regulador Municipal y logró el Laurel
de Oro y Brillantes en los Juegos Florales del programa
radial "Vida Porteña". El 58, con
sus cuentos "El Agujero" e "Historia
del niño que quería ser negro"
ganó los dos primeros Premios en el Concurso
de relatos Jacinto de Evia, convocado por la revista
"La Calle" de Quito que dirigía Alejandro
Carrión, quien escribió una critica
muy laudatoria, siendo el espaldarazo nacional que
necesitaba. El Jurado estuvo compuesto por Carrión,
Humberto Vacas Gómez y Pedro Jorge Vera.
El 59 egresó de Ingeniería
sabiendo que su vocación eran las Bellas Letras.
La Universidad de Guayaquil editó "'La
lluvia muere en silencio" en 123 pags. y prólogo
del Prof. Ezequiel González Mas, con trece
de sus cuentos (La lluvia muere en silencio, Cita
en el alba, El Monstruo, Se alquila la radio, Se Alquila,
Negro, La Bestia, Rabia, El Agujero, Historia del
niño que quería ser negro, Los Pérez,
Los Ciegos) el título fue tomado del primero
de ellos. González. Mas relevó la canción
ternísima de su alma púdica y veraz,
la vena nostálgica de sus sentimientos en el
cuento "Se Alquila" donde la casa deshabitada,
el hogar vacante, resucita lluviosos fantasmas y el
héroe - el propio autor - huye hacia las llanuras
del mar. En otro relato "Los Pérez",
regresa a los años mozos. Esta nota de humorismo
sardónico a veces amargo y en otros líricos,
constante desde sus primeros trabajos, se repetiría
siempre en sus obras. Su Teatro a veces es lineal,
simple y directo, farsesco, busca a través
de la peripecia o de la vida relievar los prejuicios,
las injusticias y establecer un orden natural que
la civilización ha corrompido. En otras ocasiones
el asunto se torna serio, es cuando a través
de imágenes surealistas trata de encontrar
la luz interior del hombre, huyendo de todo encasillamiento
frustrante y de todo egoismo empequeñecedor,
a través de la sencillez y la ternura, para
desembocar nuevamente en la realidad, aunque vista
con la magia de un lirismo solidario. En ambos casos
ha tenido éxito, pues es de aquellos autores
que por su buen manejo de lo popular nunca yerra.
Ese año se empleó
de Dibujante-Calculista en el Ingenio San Carlos con
S/. 4.000. Viajaba a Guayaquil los fines de semana.
Ileana Espinel le enviaba libros y revistas y alentaba
su carrera de escritor. Su familia ya no vivía
en la vieja casa que terminó siendo vendida,
sinó a la vuelta, en Rumichaca entre Ballén
y Diez de Agosto, propiedad de los Valeros y con su
poema "Caín", fantasía que
trata sobre el perdón que solicita a su hermano
Abel, ganó el Tercer Premio en el Concurso
Nacional de Poesía del Diario "El Universo",
compartido con "Glosario de la Soledad"
de Enrique Noboa Arízaga. La noche de premiación,
viniendo en una gabarra, al saltar a tierra calculo
mal, se mojó, tuvo que ir a cambiarse de ropa
y llegó atrasado al acto. La Embajada norteamericana
le invitó a recorrer ese hermoso país
durante tres meses, pero aunque la idea le agradó
al principio, la desechó por ridículos
temores a ausentarse tan largo tiempo del país.
"A lo mejor me gustaba y no volvía"
(1). Triunfaba como relatista, compraba Cámaras
Kodak por su afición al Cine especializándose
en argumentos domésticos, pero como debía
revelar los negativos en los Estados Unidos, pronto
se desanimó.
Ese año asistió
al Curso de Teatro que dictaban en la Casa de la Cultura
Paco Villar y Luis Martínez Moreno, entrenándose
en el papel de galán joven de la obra "El
Oso" de Chejov que nunca se llegó a representar
y cuando Villar se retiró le reemplazó
varios meses madame André Champmoynet de Valverde.
Luego formó el Grupo
"Agora" con los hermanos Raad, Ramón
Arias, Ana Julia Rugel, Miguel Ángel Albornóz,
etc. "Hacíamos entremeses y teatro clásico
en el aula de la Facultad de Filosofía. El
60 escribí el monólogo "Réquiem
por la lluvia", inspirado en mis antiguos inquilinos
y por mi simpatía hacía los pobres pues
necesitaba emocionar con algo propio. Gustó
muchísimo, la estrené en la Universidad
de Guayaquil, después fue presentada en Quito
en una elección de reina. El protagonista Roldán
el hablador irrumpía en el escenario para contar
que acababa de matar a su mujer la lavandera, pero
no solamente él era culpable sino también
la sociedad. Al principio el público no sabia
qué pensar, pero luego se iban adentrando en
el discurso y terminaban aplaudiendo".
El 62 falleció su madre,
la CCE editó "Teatro Ecuatoriano"
con cuatro piezas en un acto en 143 págs. El
tomo contiene "La casa del qué dirán"
de Martínez Queirolo. "Las Ranas y el
Mar" de Carlos Benavides Vega a) Alvaro San Félix
y "El Mar trajo una flor" de Eugenia Viteri.
(1) En los años 60 y por su negativa a visitar
los Estados Unidos, le creyeron comunista y durante
un viaje a Quito fue llevado al local de la Embajada
donde un funcionario ecuatoriano le hizo retratar,
posiblemente para tenerlo fichado por peligroso, exageraciones
que se dieron durante la oprobiosa, criminal y tonta
Junta Militar de Gobierno (1.963-66). Luego, años
después, cuando arribó a nuestro país
el poeta ruso Eugene Eztuchenko, fue invitado formalmente
a visitar la Unión Soviética y ante
el asombro de los presentes se negó a ir, también
por sus temores, causando sorpresa en los presentes.
Total, cortedad, se quedó sin viajar a ninguna
parte.
Entre el 62 y el 64 trabajó para canal 2 Ecuavisa
redactando comerciales y con Ralp del Campo escribía
los libretos para el Noticiero, todo por S/. 1.800
mensuales. Entonces no había videos, solo slides
y entonces con Antonio Santos, Alisva Rodríguez
y Rosario Ochoa hizo las telenovelas "La Mujer
y el pecado" sobre una obra de José Guerra
Castillo para radio que tuvo que adaptar a la televisión
"Mas allá del rencor" y dos más
cuyos títulos no recuerda, con el pseudónimo
de Juan Van Goth. A fines del 62 ganó el Primer
Premio del Festival Nacional de Teatro con "La
Casa del Qué dirán" montada en
Enero siguiente en Quito por el Grupo de la Alianza
Francesa que dirigía Jacques Thiériot.
El 4 de Abril estrenó
en el Sucre "El Baratillo de la sinceridad",
que como todo lo suyo es surealista y trata sobre
los vendedores de alegrías y tristezas. El
64 triunfó en el Concurso patrocinado por la
revista "Cuadernos" de París con
el cuento "Historia de la gran guerra",
farsa sobre la primera Reforma Agraria, llena de humor
negro y tintas cargadas de ridículos pasajes,
que en su versión teatral es "Cuestión
de Vida o Muerte" y que recién se pudo
llevar a las tablas en el Teatro del Núcleo,
el 28 de Enero del 76, con el Grupo "Los Guayacanes"
entonces dirigido por Isabel Saad de Tacle.
En Febrero del 65, con el grupo
"Agora" dirigido por Ramón Arias
y formado por alumnos de la Facultad de Filosofía
y Letras presento sus obras "Goteras", "Los
Habladores" adaptación del entremés
del mismo nombre de Cervantes y "Montesco y su
señora" por el IV Centenario de Shakespeare.
Ese año el Núcleo del Guayas editó
un volúmen de "Teatro" en 113 pags.
con las siguientes obras en un acto: 1) Réquiem
por la lluvia" Monólogo, 2) "La Casa
del Qué Dirán" 3) "El Baratillo
de la Sinceridad", 4) "Goteras" y 5)
"Montesco y su Señora" (2). Una segunda
edición corregida y aumentada, conteniendo
diez obras, apareció en Mayo del 74 en la CCE
de Quito, como tomo I de la Colección Teatro.
Entre el 65 y el 66 fromó
parte del grupo "La Ventana Iluminada" con
Andre Valverde de Abad y aunque leyeron obras de Eugene
O'Neil y otras del teatro francés y ensayaban
casi todas las noches en casa de madame Valverde,
ubicada en la Avda. Olmedo y Eloy Alfaro, no pudieron
presentarse. Entre el 66 y el 73, por su amistad con
Isabel Alvarez de Domenech a) Isabel Martinez, formó
el grupo "Los Guayacanes", con Ottón
Chávez Pazmiño, Jenny Estrada Ruiz,
Carlos Eduardo Jaramillo, Rosa Amelia Alvarado Roca,
Jorge Reyes, Mercedes Tous de Reyes, Roberto Serrano
Rolando, Jackeline Castel de Serrano, etc. Había
un gran ambiente y pusieron en las tablas algunas
de sus obras. Después del 73 formó un
grupo "Dos Carátulas" con Marina
Salavarezza que presentó "La Torre de
Marfil".
El 66 volvió a trabajar
en Televisión para la empresa que realizaba
el programa "Nuestro Ecuador" con el Director
cubano Serafín Montero filmando documentales
de pueblos y costumbres. También escribió
"La Conquista no ha terminado todavía"
obra para teatro y en el "Odeón"
de Bogotá estrenó el 5 de Mayo del 66
"Las Faltas Justificadas" con el taller
de Hernando Kosher. que representó en Guayaquil
el 30 de Junio, en el teatro del Núcleo del
Guayas, con el grupo de Felipe Navarro.
El 67 realizó una gira
con Ernesto Albán, a quien había conocido
y admirado en el teatro Parisiana en sus famosas estampas
quiteñas y viajaron con su Compañía
por todo el país. Quito, Ambato, el Puyo, Cuenca
y
muchos pueblecitos de la costa y sierra vieron entonces
las obras cómicas "El Padre Pitillo"
y "Mi suegra es una fiera". Sus hermanos
adquirieron una casa en Bolivia No 1.018 que actualmente
habita y en los altos mantiene una Sala de Teatro.
(2) Agora montó obras
de autores ecuatorianos y adaptaciones de autores
extranjeros hasta el 67 que salió Arias y entró
Billy de Albán, recién llegada de los
Estados Unidos, quien dió preferencia a obras
del exterior.
El 20 de Junio de 1.968 presentó en el teatro
Agora de la Ciudadela Universitaria "En alta
mar", adaptación de la obra del mismo
titulo de Slawomir Mrosek, que volvió a representarse
el 10 de Octubre durante el ler. Festival Latinoamericano
de Teatro Universitario realizado en Manizales, Colombia
y el grupo "Los Guayacanes" dirigido por
Otton Chávez Pazmiño a) Miguel Sarracin,
representó en el teatro del Núcleo del
Guayas, el 22 de Junio del 69, "Que en Paz Descanse"
(Q.E.P.D.) con motivo del IV Festival Nacional de
Teatro organizado por el Patronato Municipal de Bellas
Artes de Guayaquil.
El 69 compartió con
Carlos Béjar Portilla y Jorge Torres Castillo
el Primer Premio del Concurso de Cuento convocado
por el Patronato Municipal de Bellas Artes y le fue
conferida la Medalla al Mérito Literario de
la Municipalidad por su incansable labor como autor,
actor y director desde los años 50.
Se dijo que había sido
el mayor dramaturgo nacional con Francisco Tobar y
García, cuyo estilo barroco por lo construido
e intelectualizado, agitado y profundo, se asemeja
sin embargo al de Martínez Queirolo, tan directo
y por lo mismo sencillo, en la búsqueda de
la verdad y la justicia a la que ambos llegan por
diferentes caminos, cada quien con su propia manera
de expresión.
El 75 apareció su Volúmen
II de Teatro en la Universidad de Guayaquil con "Los
unos versus los otros", "Los que se quedan"
obra autobiográfica sobre sus frustrados viajes
al exterior, que recién se representó
bajo la dirección de Javier Ponce en el teatro
de la Escuela Politécnica del Litoral, "Los
Vampiros" sobre los empresarios capitalistas,
"La Torre de Marfil", "La Esgrima",
"La Herencia", "El Socio Capitalista"
y "Dilo con amor".
El 76 aparecieron sus "Cuentos
y Relatos" en 187 págs. dentro del tomo
12 de la Colección Letras del Ecuador, nuevo
volúmen con los cuentos la Lluvia muere en
silencio, Día de fiesta, Antes de una, Historia
de la Gran Guerra, La píldora, Miss Yagual,
No está en el Diario, Los que se quedan, Mi
vecino, La Dama meona, Premio Nacional de Teatro ese
año, La última sotana y Luche.
Entre el 77 y el 92 laboró
en la Escuela Superior Politécnica del Litoral
hasta obtener su jubilación y dirigió
al grupo de teatro del Colegio Nacional Guayaquil
En la Politécnica entró como Director
de la Imprenta y luego hizo de todo, desde director
del Boletín informativo y de la Revista Tecnológica,
hasta de corrector de pruebas.
El 83 recibió un público
reconocimiento en el primer Concurso de Obras de teatro
nacionales realizado por el Centro Municipal de Cultura
de Guayaquil, por su obra "La Conquista no ha
terminado todavía". El 84 aparecieron
ampliamente reseñadas sus obras en "Bibliografía
del Teatro Ecuatoriano" 1.900 - 1.952, de Gerardo
Luzuriaga.
En la Universidad Católica
de Guayaquil dictó por algunos años
varios Seminarios de Creación Dramática
hasta que el Padre José Ignacio Varas le cambió
los horarios y tuvo que renunciar. De allí
en adelante ha prestado servicios en el Banco Continental
llevado por su amiga Ana Julia Rugel de Hollis y en
Filanbanco por Adriana Carrera, formando grupos de
teatro.
El 90 aparecieron sus Volúmenes
de "Teatro" 3 y 4 en la Espol. El 3 contiene
"La Dama meona", "Los Náufragos"
y "Ha llegado un exorcista" en 194 págs.
El 4 "La conquista no ha terminado todavía
y "Puerto lejos del Mar" en 214 págs.
Ha anunciado los volúmenes 5 con adaptaciones
a los clásicos, 6 de adaptaciones de Moliere,
7 con teatro para niños, 8 con adaptaciones
de autores ecuatorianos, 9 con adaptaciones de autores
mundiales contemporáneos
El 2.000 estuvo muy enfermo
a consecuencia de un cáncer pero tras un largo
tratamiento mejoró. El 2.003 fue propuesto
para el premio nacional de cultura Eugenio Espejo,
que le fue concedido con el general beneplácito
del país.
Alto, fornido, canela claro,
pelo negro y crespo, miope que usa lentes de marco
de carey. Incansable por su irrenunciable vocación
al Teatro, ha formado varias generaciones de actores
y se encuentra lúcido y a un dispuesto a trabajar,
pues su humor sardónico no ha decaído,
ni tampoco la sana intención social de todo
lo suyo, que sobresale por las tintas cargadas y el
humor negro que tantos aplausos le ha atraído.
Soltero, solidario, conciente de su valer aunque con
la modestia propia de las almas grandes, vive tranquilo
y feliz dedicado a lo suyo, produciendo siempre. Se
confiesa cristiano y humanista.
"Si nunca se casó
ni tuvo hijos fue porque no quizo emular el ejemplo
que vio en su propio hogar con unos padres que se
llevaban mal y que tenían a su prole como sujetos
nómadas viajando constantemente".