ESPERANZA MATHEUS DE
PEÑA
ACADÉMICA.-
Nació en Guayaquil, en la casa familiar ubicada
en la esquina de Malecón y Aguirre, el 2 de
Marzo de 1.917 y fueron sus padres legítimos
el Dr. Carlos Matheus Pacheco, cuya biografía
puede verse en este Diccionario, y su segunda esposa
y sobrina carnal Isabel María Yerovi Matheus.
Ambos guayaquileños.
De dos años de edad
su familia la llevó a visitar a su hermano
Carlos que estudiaba en Los Angeles, California. Una
mañana se soltó de los brazos de su
niñera en el parque zoológico, cuando
oyó que otros niños gritaban Chaplín
y acercándose al famoso cómico le dijo
en inglés "Yo no te quiero porque tus
películas me hacen llorar". Su padre pidió
disculpas pero Chaplín le respondió
"Esta niñita es demasiado sensible, no
la lleve nunca a ver mis películas porque comprende
el alma de ellas" y se alejó pensativo.
De regreso a Guayaquil su hermano
fue operado por el Dr. Herman Parker de una peritonitis
y falleció el 23 de Agosto de 1.921 (1) quedando
de hija única, pues sus hermanos mayores (de
padre) estaban casados y vivían en Quito.
(1) EI Dr. Matheus había
casado dos veces 1.- Con su prima hermana Concepción
García Matheus, fallecida tuberculosa, y 2.-Con
su sobrina carnal Isabel María Yerovi Matheus.
Del primer matrimonio fueron sus hijos: Angela Matheus
y García, casada con su tío segundo
Federico Rivera Pacheco con dos hijas y viuda con
Leopoldo Mercado, con dos hijos sin descendencia.
Matilde, casada con León Espinosa Acevedo,
sin hijos. Carlos José casado con Ercilia Paredes
y Larrea con numerosos hijos, y Gabriel que falleció
soltero de un mal cardiaco y sin descendencia. Del
segundo matrimonio tuvo: Carlos Matheus Yerovi, que
murió soltero cuando planeaba continuar sus
estudios en la Universidad de Los Angeles. Francisco
que falleció de cinco años intoxicado
a Consecuencia de un chicle purgante que estaba pasado
y Esperancita, casada con el Dr. Gerardo Peña
Astudillo, con dos hijos y dos hijas.
Su madre empezó a sufrir una fuerte depresión
de la que solo salió años después
cuando llevada por su gran religiosidad tomó
a cargo las obras de la reconstrucción de la
vieja Catedral de madera que se venia abajo, hasta
que comprendió que seria mejor edificar una
nueva en cemento armado. Esperancita creció
alegre e inteligente, cantaba una canción aprendida
de su madre que decía "Amor, Amor, asómate
a la ventana" Un día la escucho su padre
y le preguntó ¿Que cantas? y ella le
respondió "Los ángeles cantan y
alaban a Dios".
De cuatro años leía
en un libro de historia sagrada con figuritas explicativas
que le mostraba su madre, quien también le
enseñó a tocar el piano. Entonces la
pusieron en el primer grado del Colegio de las salesianas
en Luque y Escobedo y fue alumna de Sor Carmen, pues
como en su casa solo habitaban personas mayores, necesitaba
amiguitas para jugar. (2)
Al siguiente año la
hicieron repetir porque se había encariñado
con la maestra, también recibía clases
de piano de Teresita Arbeláez Venegas que vivía
en la casa por el lado de Malecón, amiga de
su madre y sobre todo de la tía Machín.
(2) Vivía con su padre de 81 años, su
madre de 45, su abuela materna Isabel de 77, su tía
soltera María Luisa Yerovi, a) Machín
porque era muy malgeniosa, de 44. Ella había
sido novia cambiada de aros y regalos con un pariente
cercano muy querido por la familia con quien no casó
por no abandonar a su madre, quien tenía la
costumbre de oír misa diaria de seis de la
mañana en San Francisco y dar los sábados
una peseta, que entonces servía para comprar
cinco huevos, a cada señora del pueblo que
subía a su casa (de las tapadas con una manta
negra de seda fría) y eran muchas. En cambio,
las viudas de clase media alta del Guayaquil de fines
del siglo XIX, solían vestir de negro y cubrirse
con una fina mantilla de encaje de ese mismo color,
que llevaban sobre la cabeza, cruzaban en el cuello
y les llegaba casi a los pies, pese al calor tropical.
Esperancita recuerda que su madre y abuela no eran
la excepción, aunque ya pasaban por anacrónicas.
Entre los años 25 y 28 cursó hasta el
cuarto grado. El 28 de febrero de este último
año falleció su padre (3) fue cambiada
a la Inmaculada, que era más estricto, para
que se acostumbrara a la disciplina, pues pensaban
enviarla al internado que esas monjas mantenían
en Quito, a que tomara
clima porque era muy delgada
y pequeñita. Recuerda que a las alumnas de
la Inmaculada les decían las Loras Azules por
sus uniformes y por bullangueras, cuando salían
del Colegio en el tranvía eléctric.
Entre el 29 y el 32 cursó
el internado en Quito, creció, engordó
y se encariñó con la madre Germaine,
tan distante como bondadosa. Se hizo popular entre
sus compañeras por dirigir las comedias en
el plantel. Su madre la acompañó el
último año para arreglar los asuntos
de la sucesión y como era de carácter
muy dulce y terciaria dominicana, las monjitas la
acomodaron en un dormitorio del convento de clausura,
como otra monja. Tenía pasta para tratar a
las niñas, cantaba y tocaba "Patria, Tierra
Sagrada", letra de Manuel María Sánchez
y música de Sixto María Durán
y al llegar a //mía como mi madre// parodiaban
diciendo //mía como mi tía Isabel María//
y seguían con el resto de la letra original.
(3) Desde sus Bodas de Plata
el 9 de Junio de 1.925, día en que Esperancita
hizo su Primera Comunión su madre mantenía
el santísimo en la casa por expresa solicitud
del Obispo Machado -previa Bula especial de Pío
XI, de suerte que la casa era como un convento. Cuando
en 1.934 se realizó su baile de 17 años
a los acordes de una orquesta extranjera llamada Marimba
salvadoreña, de paso por Guayaquil, el día
anterior se celebró la misa semanal obligatoria
en la Capilla y uno de los padres jesuítas,
que eran los Capellanes, luego de dar la comunión.
Consumió las formas y se llevo el Santísimo.
La puerta del Sagrario quedo abierta y la Capilla
cerrada con llave. El asunto se prestó a múltiples
comentarios y Esperancita, sintiéndose algo
culpable, no quizo más fiestas, "para
que no se fuera nuevamente el Santísimo de
la casa". La Capilla consagrada estaba en una
habitación grande y aislada frente al patio
de losetas de vidrio, tenía un altar gótico
presidido por la Virgen del Sagrado Corazón,
el tabernáculo era de metal dorado, había
candelabros y jarrones. La lámpara de aceite
en una esquina. Habían 24 reclinatorios con
sus sillas de esterilla, 1 melodio a la izquierda
de la entrada y armario para guardar los ornamentos
a la derecha. El Rosario se rezaba todas las tardes
a las seis con las empleadas.
Durante ese año se suscribió en Quito
sin problema alguno la partición extrajudicial
de los bienes de su padre. La representó su
cuñado y padrino de bautizo Leopoldo Mercado
y al ser preguntada en que ciudad quería vivir,
respondió en Guayaquil, con su mamá
y abuelita. Por eso se dividió por partes iguales
con su madre la casa del Malecón, desde Aguirre
hacia Illingworth, pared de por medio con el Club
de la Unión, quedando el grueso de la fortuna
en Quito con sus medios hermanos.
En Julio volvió a Guayaquil
con su madre por vacaciones y como al poco tiempo
se produjo la Guerra de los Cuatro Días y los
militares constitucionalistas ocuparon con un batallón
su Colegio en Quito, estudió en casa con el
Sr. Castillo, exiliado venezolano por la dictadura
del general Juan Vicente Gómez, Historia y
Literatura y con la Srta. Loredan Geografía
y Aritmética. Ella pasaría luego a enseñar
donde Agustín Arroyo Yerovi.
Su vida era metódica
y ordenada. Salía poco a la calle y siempre
acompañada por una de las dos domesticas a
su servicio, a quienes apodaba "Mamita con amor"
y "Mamá cachaza" por su lentitud
para todo, sobre todo para caminar, pero ella se desquitaba
llamándola "Mi Ventarrón".
Leía las famosas novelas
de amor de Delly en la Colección Novela Rosa
que le prestaba su prima Rafaela (Fila) Pino Yerovi,
quien la cuidaba mucho por ser mayor y vivir en el
departamento de al lado. En numerosas ocasiones tocaban
conciertos a cuatro manos y su influencia alegre y
feliz-muy Juvenil- contrastaba con las estricteces
religiosas de su madre, quien de joven había
querido hacerse monja y quien ni siquiera le permitía
leer ciertos pasajes de la Historia universal de Wells,
tachando párrafos y arrancando páginas
que creía impropios o demasiados crudos para
el criterio de una jovencita (4).
Dedicaba buena parte del tiempo
a ayudar a su madre en la realización de obras
sociales destinadas a recaudar fondos para la Catedral.
Había muerto Ana Darquea, fundadora del Belén
del Huérfano y autora de tantas kermeses y
presentaciones teatrales y las "Damas Reconstructoras
de la Catedral" habían tomado la posta,
organizando actos, presentaciones y fiestas como las
de la Flor, en que salieron por primera ocasión
a las calles a poner unos artísticos ramitos
en el ojal - hoy se usa un papelito engomado, más
práctico y barato- verbenas en el parque Seminario,
kermeses en el American Park y presentaciones teatrales
en el Edén. Esperancita dirigía los
ensayos porque sabia de música, se preocupaba
en los detalles y cumplía su cometido como
experimentada maestra de ceremonias y cuando la invitaban
a fiestas asistía con Rosita Vernaza Robles
y su papá Luis Vernaza, que por ser muy austero,
era el encargado e llevarlas y traerlas.
El 34 su madre fue designada
una de las Madrinas de honor de la coronación
canónica de la Virgen del Rosario, conocida
en Cuenca como la Morenica. Viajaron a Sibambe en
tren, tomaron el calamazo a motor con bancas de madera
y cortinas de lona para llevar pasajeros de primera
en las dos filas anteriores y de segunda para que
en las lomas altas se bajaran y ayudaran a empujar.
En el Tambo alquilaron un auto a Cuenca y fueron acomodadas
en una casa nueva de lujo, con tumbados forrados de
latón martillado en relieves, calle Gran Colombia,
cerca del Cenáculo. Las ceremonias fueron apoteósicas.
La coronación se realizó en una explanada,
de la Avda. Solano. Hubo discursos, bendiciones, apiñamiento
de pueblo y concurrencia de los más notables
conservadores del Azuay. Su madre se fascinó
y cansó, ya empezaba a estar cardiaca sin saberlo,
y para vacacionar alquiló una casa en la mitad
de la cuadra de la Virgen de Pompeya de los
(4) El ambiente de su casa
era tan pacato, tan absurdo, que estando casada escuchó
en cierta ocasión a Monseñor Adolfo
Astudillo, Vicario de Guayaquil, que en un viaje reciente
a Lima había tenido la oportunidad de ver el
costurerito de Manuelita Sáenz la amante del
Libertador y extrañada en el énfasis
puesto en las últimas palabras, preguntó
que era eso de amante, porque no lo sabía.
Entonces le fue explicado que entre un hombre y una
mujer podía existir relaciones de amor sin
Matrimonio, lo que ni siquiera sospechaba.
dominicanos. Se quedaron cuatro meses y como vivían
cerca de la familia Peña Astudillo, se hizo
amiga de las chicas, paseó con ellas y conoció
a Gerardo que estudiaba medicina y era diez años
mayor.
El 35 estuvo en el recibimiento
de Clark Gable, el 36 se graduó de Bachiller
en Guayaquil y el 11 de Diciembre del 37 contrajo
matrimonio con el Dr. Gerardo Peña Astudillo
en su casa del Malecón, viajando a Chile de
luna de miel. De regreso habitaron un departamento
en Malecón entre Elizalde y Aguirre y empezó
su familia.
Durante la presidencia de su
tío político el Dr. Carlos Alberto Arroyo
del Río (40-44) pasó dos largas vacaciones
con su esposo e hijos en la Casa presidencial. Para
la revolución del 28 de Mayo tuvo que refugiarse
con los suyos en la casa de su vecino Florentino González.
Poco después viajó su esposo a un Internado
de año y medio de duración en el Barnes
Hospital de Saint Louis, Missouri. Esas navidades
dejó a sus hijos al cuidado de su madre y le
fue a hacer compañía.
El 5 de Enero del 47 falleció
su madre tras vender la mitad de la casa familiar,
habiendo invertido su fortuna en la construcción
de la Catedral, por eso Esperancita acostumbra referirse
al templo diciendo que es su hermana de piedra.
En Agosto del 49 fue electa
miembro fundadora del Centro de Cultura Hispánica
de Guayaquil y el 53 presidió el Circulo Femenino
de Cultura Hispánica con oficina en el edificio
Sudamérica. Fue una época de mucha acción
pues dictaba clases para la obra benéfica Sopeña
(Oscus) ayudando a la madre María Luisa Valenzuela
Barriga en su labor social. Desde el 65 comenzó
a colaborar con artículos sobre España
en la revista "Cuadernos del Guayas" de
la CCE.
El 58. dado el avanzado deterioro
de su antigua casa de madera construida tras el Incendio
Grande de 1.896, hizo levantar en la mitad que quedaba
del amplio solar familiar esquina de Malecón
y Aguirre, una moderna edificación de cinco
pisos altos, ocupando enteramente el último.
A mediados del 63 visitó
España donde estudiaba una hija suya. Después
ha regresado por tres ocasiones más. En Noviembre
apareció en El Telégrafo su crónica
sobre Granada. Una amiga la había enviado sin
ella saberlo pero con la anuencia de su esposo Gerardo,
pues Esperancita acostumbraba escribir solo para sí.
Para las fiestas de la fundación
de Guayaquil del 64 leyó un discurso de innegable
valor histórico, pues fue la primera ocasión
en que se aceptó públicamente la teoría
de Miguel Aspiazu Carbo sobre la fundación
el origen de Guayaquil que hoy nadie lo discute, desde
que el Alcalde Jaime Nebot Saadi oficializó
el 15 de Agosto de 1.534 como única fecha histórica.
El 66 acompañó
a sus primos el Presidente Clemente Yerovi Indaburo
y Victoria Gómez Icaza de Yerovi en Palacio,
pero sufrió serias molestias por la inflamación
de los nervios de las vértebras del cuello
y tuvo que ser internada y sometida a tratamiento
en la Clínica del Dr. Augusto Bonillla Barco.
Ese año editó "Alma Hispana",
apuntes de viaje en 128 págs. como la autora
lo tituló, aunque más bien es un hermoso
recuento de un viaje idealizado en tierras de España.
En Julio del 80 fue incorporada
a la Academia Ecuatoriana de la Lengua con un discurso
largo que tituló "La participación
de la mujer ecuatoriana en la cultura del país",
en 86 págs. que repartió en dicho acto
y recibió a los Académicos, familiares
y amigos en su casa. El Capítulo de Guayaquil
estaba formado por el Prof. Justino Cornejo, el Dr.
Arroyo del Río, los poetas José María
Egas y Abel Romeo Castillo, el Dr. Antonio Parra Velasco
que nunca se incorporó, el Arzobispo Bernardino
Echeverría y el Padre Antonio Bermeo, cura
de San Alejo. Desde entonces inició una serie
de colaboraciones literarias y gramaticales para las
Memorias de la Academia, titulados: Mito y mística
del siete. La mujer ecuatoriana en la 1 Expedición
Geodésica, María, Madre de Dios y de
la humanidad, Letras dobles (sobre la Ch. y la LL.).
En Septiembre del 83 apareció
en el Diario El Telégrafo un reportaje con
fotografías, de página y media de extensión,
sobre su labor benéfica y cultural en la ciudad.
En 1.996 ha editado el folleto
"Ecuatorianísmos de costa y sierra"
en 48 pags. Poco después celebró los
noventa años de su esposo.
Idealista, sensible y amante
de la tradición familiar, ha sublimado la hispanidad
hasta formar una teoría de vida. Franco le
concedió en su momento el Lazo de Dama del
Mérito Civil y la Orden del Cardenal Cisneros,
y el Rey Juan Carlos la Orden de Isabel la Católica
y cuando arribó a Guayaquil con su esposa la
reina Sofía, durante la recepción en
el Club de la Unión hizo un aparte para conversar
con ella y su esposo.
Blanca, menuda, fina, frágil
y delicada, se considera tradicionalista e hispanófila,
siendo una de las poquísimas mujeres Académicas
del Ecuador.