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JOEL MONROY PESANTES
CRONISTA DE LA ORDEN MERCEDARIA - Nació en la casa paterna de la Calle Larga en el barrio de la Merced de Cuenca y fue bautizado de 33 días de nacido el 9 de Junio de 1.874, con los nombre de Joel Leonidas, siendo su padrino José Antonio Ambrosi, que repartió moneditas de oro en la ceremonia

Fueron sus padres legítimos José Antonio Monroy de profesión comerciante y dueño de extensas propiedades agrícolas en Monay, y Concepción Pesantes, quien le enseñó las primeras letras y los rudimentos de la doctrina Cristiana, vecinos mestizos de Cuenca. Fue el mayor de una familia compuesta de tres hermanos, el último de los cuales -Isaac- falleció casi al nacer.

De seis años de edad fue llevado a la escuela del intachable maestro Ezequiel distinguiéndose por sus estudios, obediencia y comportamiento. En 1.884 falleció su única hermanita llamada María Alegría y poco después quedó huérfano de padre.

El confesor de su madre: Manuel Abad, Provincial de los Mercedarios, viéndola viuda, rica y con un solo hijo bastante tímido, convenció a la buena señora que le permitiera llevarlo al conventillo que esa Orden había fundado en Cuenca y le tuvo dos años hasta el 88, en que habiendo dispuesto el Obispo Miguel León Garrido el cierre de esa Casa religiosa, porque se había quedado sin sacerdotes, estaba en franca decadencia y era inoperante, pasó el niño con el Padre Pedro Vargas López, último Comendador en el austro y con su madre que no le abandonaría nunca, a estudiar con los padres dominicanos, con quienes terminó la primaria. Entonces se presentó de postulante en la Recolección del tejar de Quito, sometiéndose a la dura disciplina ascética de ese retiro, modelando su conducta para el futuro (1) fue su Maestro Fray Daniel Reyes y se aplicó a los estudios sin conocer el amor ni el mundo pues en cortadísimas oportunidades le permitían salir a la calle.

En Marzo del 93 recibió el diaconado del Arzobispo Pedro Rafael González Calisto. En Septiembre del 94 hizo su profesión solemne, empezó sus cursos de Latín, Filosofía y Teología en el Convento Máximo combinándolos con sus tareas de Maestro de Novicios hasta que el 18 de Septiembre de 1.899 recibió el sacerdocio de manos de su amigo el Obispo de Ibarra, Federico González Suárez. Era un joven alto y apuesto que media 1.79 mtrs. había descollado por su conducta y seriedad, obediencia y


(1) En el tejar aun se respiraba el pesado ambiental colonial, propio del tenebrismo de la Contrareforma del siglo XVI que imperaba tardíamente en Quito cuando su fundador Fray Francisco de Jesús Bolaños Rosero lo inauguró en 1.733. A finales del siglo XIX, llamado de las luces por los adelantos científicos que en él se consiguieron, era un anacronismo. Todo arcaico, triste y hasta desolado, pues parecía que el tiempo no transcurría entre sus paredes.-Muestra de ello era su Archivo poblado de manuscritos y la Biblioteca con obras de teología en latín. Nada denotaba el cambio de los tiempos. Por eso no debe asombrar la lectura del rígido Horario que debían cumplir los Novicios, algunos de solamente 7 u 8 años de edad.- Por la Mañana. 3 de la madrugada levantarse, 3 1/4 rezo en la Capilla del Oficio Parvo, Maytines y Laudes, a continuación el Rosario y letanías lauretanas. 4 a.m. arreglo personal en las Celdas, 4 l/2 Preparación para la Comunión en la Sacristía, 5 En el Coro alto rezo de Maytines con la Comunidad y Laudes, lectura del punto de meditación. 6 Misa y Acción de Gracias después de la Comunión. 7 Desayuno. 7 1/2 Estudio de asuntos religiosos en latín y castellano. 10 Clases. 11 Rezos 12 Almuerzo con la Comunidad. 12 1/2 Exámen de Conciencia y visita al Santísimo. Por la tarde, a la 1 Recreo en Comunidad. 1 1/2 Silencio profundo, conferencia en la Capilla bajo la dirección del Padre Maestro, 3 Rezo de Vísperas y Completas. 3 1/2 Estudio en el bosque. 4 Clases. 5 Ayudar a los Hermanos en la cocina. 6 Asistencia al Coro para el rezo del Rosario, letanías y meditación. Por la noche a las 7 Cena. 7 1/2 Recreo en Comunidad, 8 Repaso del canto Gregoriano bajo la dirección del Padre Maestro. 8 1/2 Aseo personal de los Hermanos Novicios. 9 Silencio Profundo. Dormir solamente 6 horas hasta las 3 de la madrugada. Total: Mucha práctica religiosa, meditaciones y sacrificos y solamente dos horas de clases al día, por eso fue que los mercedarios entraron en una completa decadencia de la que no han podido recuperarse.
buena oratoria. Una esperanza para la Orden Mercedaria que atravesaba tiempos difíciles pues el gobierno le había arrebatado sus propiedades agrícolas que eran muchas y pingues, sobre todo la histórica hacienda Pesillo

En 1.904 formó parte del Consejo de la Provincia Mercedaria de Quito en calidad de segundo Definidor. El 5 fue pedido por González Suárez para trabajar como Vicario de su Diócesis, pero su Superior no le dejó marchar haciéndole perder su oportunidad de llegar a Obispo, por cuanto había sido designado para el Convento de Latacunga. El 6 pasó al Convento de Guayaquil facultado para oír confesiones, el 9 le volvieron a nombrar Superior de la Recolección del tejar de Quito, comenzó a estudiar los documentos de ese archivo y editó "El R.P. Ontaneda y el fundador de la recolección del Tejar" en 16 págs. con motivo de la lectura de un cuaderno que le proporcionara González Suárez, con la Oración Fúnebre que pronunció Fray Mariano Ontaneda en la Merced de Quito, al ocurrir la muerte de Bolaños, El 10 sacó las biografías del Padre Manuel Arias y del Hermano José Molineros, mártires, en 230 págs. Ese año fue electo Provincial de la Orden Mercedaria en el Ecuador, el mayor honor en la Orden, donde se mantuvo hasta 1.919 con general beneplácito.

Una tarde de 1.915 le visitó González Suárez y en diálogo íntimo y reservado le propuso el Obispado de Portoviejo, vacante desde la huida de Monseñor Pedro Schummacher en 1.895, pues, el dominicano Juan María Riera, electo en 1.908, no lo había podido ocupar por la intransigencia de los primeros gobiernos liberales. Monroy se sorprendió primero y luego excusóse porque se sentía muy a gusto como Superior mercedario, estaba acostumbrado al Convento y la vida exterior le causaba profundo temor, tal su ingénita timidez que rayaba en la humildad, pero como era un sacerdote estudioso e intelectualizado compró una imprenta marca Chandler para el Convento.

El 16 puso en manos de Fray Inocencio López Santamaría, General de la Orden, de visita en Quito, las copias para iniciar el proceso de beatificación de Fray Francisco de Jesús Bolaños, más conocido como el Padre Grande, por su alta estatura, fundador de la recolección del tejar. Estas copias se imprimieron en Quito dos años después en 316 págs. Con el título de "Relación que se escribió para instrucción del abogado que había de correr con la Causa del Vble. Siervo de Dios Fr. Francisco de Jesús Bolaños" y hasta se anunció un segundo tomo que apareció poco después en 330 págs. Ambos con documentos

En Noviembre del 17 enfermó de pleuresía y se temió por su vida. Fue internado en la Clínica del Dr. Mario de la Torre, ubicada en la calle Cotopaxi, muy próxima al Convento de la Merced. Operado el 1o. de Diciembre por dicho medico, sanó al poco tiempo. El 18 ingreso a la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos,

Desde un tiempo atrás y por influjo de su pariente el Padre Julio Matovelle Pesantes había decidido celebrar dignamente el VII Centenario de la fundación de la Orden Mercedaria con la Coronación canónica de la imagen de la Virgen de las Mercedes, que solicitó a Roma y fue dispuesta por decreto de Benedicto XV, ideal romántico pero pasado de moda pues el Catolicismo europeo había comenzado a interesarse en otros problemas menos divinos y más humanos, como el de los obreros, que tanto preocupó a León XIII en su Encíclica Rerum Novarum.

Al Solemne acto asistieron el 15 de Diciembre de 1.918 el Obispo Manuel María Pólit Lasso, que aún no se posesionaba como Arzobispo de Quito por muerte de González Suárez, pero cuya designación ya estaba anunciada, el Nuncio de Lima, los Obispos de Pasto y Popayán y todos los del país. La Memoria en 844 pags. que circuló profusamente en edición de lujo y con numerosos grabados, fue compuesta en su mayor parte por el Padre Monroy y es una obra clásica en su genero. Su biógrafo Padre Luis Octavio Proaño ha dicho que tanto se empeño en alcanzar el mayor éxito, que hasta consiguió en archivos públicos y privados 54 documentos relativos a la imagen de Quito, hizo restaurar y dorar los antiguos altares, con dinero proveniente de la venta de las propiedades de su madre, había adquirido tres hermosas imágenes en Barcelona, formó un Comité Central de damas y caballeros para los festejos, realizó la primera Exposición de Arte Mariano en los salones del palacio Arzobispal con 150 lienzos, esculturas y objetos de arte decorativo, también mandó a confeccionar el riquísimo manto y las dos artísticas coronas de oro y pedrerías para María y el niño Jesús, en fin, desplegó todas sus fuerzas para conseguir el triunfo de su ideal. El premio no tardó en venir y el Capitulo Provincial reunido en Quito en 1.923 dispuso la colocación de su retrato al óleo en la Sala Capitular. La obra fue encomendada en grandes proporciones a Carlos Salas y se inauguro con solemnidad en 1.927, en presencia de los Comendadores de las Casas conventuales mercedarias del país.

El 20 apareció "El reloj de la torre de la Merced de Quito y el R. P. fray Antonio Albán" en 121 pags y una síntesis biográfica de Albán en 38 pags. El 21 editó en Roma dos biografías: de Fray Pedro Alban y Fray Alonso Enríquez de Armendáriz en 20 págs cada una.

En Marzo del 28 recibió de Roma el nombramiento de Visitador General de la Orden en el Ecuador y en cumplimiento de tan alta dignidad viajó en Agosto a Europa a fin de dar cuenta de su cometido y de investigar en los archivos del Vaticano y de San Adrián de Roma, así como en los de la Corona de Aragón, Simancas y de Indias en Sevilla.

Tenía por costumbre predicar cada mes de Mayo en el tejar y en la Iglesia en Septiembre, llegando al fondo de los humildes corazones pues su estilo era fácil, llano y sabía tratar al pueblo. Para la Cuaresma, en cambio, usaba su sencilla elocuencia para hablar de la muerte. También concurría a los monasterios de la Encarnación, el Carmen Alto y Bajo y de Santa Clara a los retiros mensuales o para oír confesiones. Sus paisanos le buscaban en Quito para Oraciones Gratulatorias al Azuay. El 25 de Junio del 29 honró la memoria de Matovelle en la Basílica del Voto Nacional, durante el solemne homenaje póstumo que le tributaron los Padres Oblatos. Dicha Oración Fúnebre salió impresa en 12 pags.

Entre el 30 y el 44 escribió numerosas crónicas históricas reveladoras de sus múltiples afanes por dar a conocer el pasado mercedario. El 30 "El Convento de la Merced de la ciudad de Cali- Colombia" en 100 pags. El 31 "El Convento de la Merced de Quito de 1.534- 1.617" en 128 pags. Una segunda edición refundida en 496 pags. es del 38. La continuación apareció el 32 y comprende el periodo que va de 1.617 a 1.700 en 592 pags. y el 34 el periodo de 1.700 a 1.800 en 748 pags. El 32 había editado la "Visita Canónica al Convento de los Siete Dolores de la Merced de Ambato" en 7 pags. El 33 "La Santísima Virgen de la Merced de Quito y su Santuario" en 514 pags. El 35 colaboró en el diario conservador "El Debate" de Quito y editó "El Convenio de la Merced de Quito es el primero que se fundó de religiosos en el antiguo reino del Perú" en 40 pags. y sacó "Los religiosos de la Merced en la costa del antiguo Reino de Quito" en dos gruesos volúmenes. El 37 entró en polémicas históricas con los franciscanos con "El Primer Convento de Quito" en 145 pags. El 39 "Miscelánea Mercedaria" en dos tomos de 256 y 320 pags. El 41 una "Aclaraciones históricas acerca de la Santísima Virgen de la Merced. Patrona de las armas del Ecuador y del Perú" con motivo de la invasión armada, en 15 pags. grave compromiso que Monroy en esos trágicos momentos supo sortear con habilidad extrema pues la dichosa imagen estaba por culpa de los padrecitos de estos países, en medio de los crímenes que cometían los militares peruanos contra la población civil ecuatoriana, especialmente con los orenses. El 44 "Reseña histórica de Nuestra Señora de la Merced de Quito" en 100 págs.

Por tantos desvelos se convirtió en el Cronista de la Orden Mercedaria en el Ecuador y en uno de los mayores historiógrafos del tiempo, pues agotó los archivos de los conventos de su Orden; pero sus obras solo proporcionan retazos del pasado sin explicar los cómos y los porqués, pues no fue un historiador en el extenso sentido del término debido a su falta de sentido critico del mundo exterior, que le causaba un cierto pavor que jamás pudo superar, ni siquiera a su regreso de Europa, por eso se decía que fue a Europa pero Europa no entró en él.

Entre el 38 y el 41 nuevamente Padre Provincial de los Mercedarios del Ecuador. En 1.944 empezó a sentir fuertes dolores a consecuencia de un cáncer generalizado. Internado en el Hospital Espejo lo trataron aunque inútilmente. El 28 de Junio le llevaron sus hermanos al Convento porque había solicitado despedirse de sus hijas de confesión, las monjas. Era uno de los mercedarios más conocidos en Latinoamérica. Sus obras -voluminosas densas, pobladas de escenas conventuales del pasado- le recomendaban, su porte alto y distinguido aunque algo tosco de facciones le distinguía, pero en nada había cambiado su proverbial humildad, y dado su espíritu tímido, huía de los honores para vivir a plenitud la gris existencia conventual, feliz y dichosa entre sus hermanos, nada más.

Falleció en Quito, tan dignamente como había sido su vida, que dedicó enteramente al cumplimiento del deber religioso, abrazado a un crucifijo, sin exhalar una queja, considerado y tenido solamente como historiógrafo erudito y el más importante sacerdote mercedario ecuatoriano de este siglo, a las diez de la noche del 12 de Septiembre de 1.944. Tenía 70 años y fue enterrado al día siguiente en el Cementerio de su amado tejar con lucido y grande acompañamiento de religiosos, amigos y distinguidos seglares.