JULIO ENRIQUE PAREDES
CEVALLOS
RECTOR DE LA
U. CENTRAL.- Nació en Ambato el 19 de Enero
de 1.897 y fueron sus padres legítimos el Dr.
Julio Tomás Paredes, farmacéutico en
la botica del Dr. Bastidas y Médico que realizaba
visitas domiciliarias y atendía en su casa
y Ercilia Cevallos, natural de Quito. La pareja tenía
el hobby de la floricultura y la jardinería,
ella hacía guirnaldas de gran belleza.
Creció feliz en una
familia numerosa pero a los cinco años sufrió
un ataque benigno de poliomielitis que debido a la
pronta atención paterna solo le dejó
secuelas menores. Una tía materna le enseñó
las primeras letras y de seis años entró
con su hermano Eduardo a la Escuela Particular del
Centro que dirigía Pedro Pablo Balarezo y tenía
treinta alumnos que pagaban tres sucres mensuales,
pero en vista de que eran dos hermanos, su padre cancelaba
cinco por ambos. De siete años empezó
a sacar un periódico manuscrito y anotó
que al arribar el primer tren en 1.904 a Ambato rodeado
de una compacta muchedumbre de curiosos, el maquinista
pitó para despejar y ocasionó sin querer
el desbande general, suceso que por novedoso fue jocosamente
comentado por el joven periodista.
En 1.908 le matriculó
su padre en el Colegio Bolívar y tuvo por maestros
a Augusto Martínez Holguín, Enrique
Gallegos Anda, Miguel Ángel Albornoz Tabares,
publicó un segundo periódico con críticas
al sistema y métodos imperantes, pero el rector
le amenazó con una expulsión, tuvo que
retractarse y dejar de escribir. También dibujaba
y pintaba porque era muy diestro para las artes y
en 1.914 se graduó de Bachiller en Filosofía
y Letras.
Poco después viajó
con su madre a Quito. Llegaron a la casa de su tío
Fernando Cevallos quien era farmacéutico y
dictaba clases de Química Orgánica en
la U. Central e ingresó a la Facultad de Medicina.
Pronto destacó en Anatomía descriptiva
con unos hermosos croquis del cuerpo humano en perfecta
perspectiva, luces y sombras. En la Escuela de Bellas
Artes se perfeccionó como alumno del pintor
Víctor Mideros y hasta llegó a la etapa
del dibujo de modelos vivos. Su maestro el Dr. Gallegos
Anda, titular de la materia de Clínica Interna
y médico Jefe de la Sala de la Virgen en el
Hospital San Juan de Dios, le llamó para ocupar
el internado, pero el Dr. Ricardo Villavicencio Ponce,
a petición de los estudiantes, exigió
que la elección se realice por Concurso, triunfando
entre todos los candidatos. Segunda quedó la
estudiante Matilde Hidalgo, después señora
de Procel.
En Marzo del 22 se graduó
de Doctor en Medicina con la tesis "La viscosidad
Sanguínea" que preparó importando
un viscosímetro de Sahlí y regresó
a Ambato a instalar su consultorio. Una de sus primeras
pacientes fue la señorita Inés Rodríguez
Albornoz que por largo tiempo había permanecido
grave con diagnóstico de fiebre tifoidea, pero
le descubrió su verdadero mal, una pleuresía
purulenta y con solo una punción exploradora
que confirmó su dictamen, la puso en manos
del doctor Mario de la Torre, conocido cirujano quiteño,
que le operó exitosamente, sanándola
del todo. Este éxito inicial le atrajo nutrida
clientela y a base de ahorrar hasta el último
centavo con su hermano Eduardo pudo viajar en Septiembre
del 24 a Europa.
Primero hicieron escala en
Manta y Panamá. En Londres permanecieron dos
semanas y por Hasting y el Havre arribaron al continente.
En París se matricularon en la Sorbona para
seguir Cursos de Postgrado. Julio Enrique en Medicina
Interna y Eduardo en Oftalmología y Otorrinolaringología.
Recibía sus clases en
el Hotel Dieu, hospital cercano a París. Las
prácticas de Laboratorio con el Dr. Abramoff.
Radiología en el Hospital Des enfant Malades
y en el Hospital Saint Antoine con el Profesor Dr.
Aimée. Finalmente tomó un curso de cancerología
con el Dr. Jolliot Curie y el Prof. Becler. En Vichy
recibió conferencias sobre Termalismo. El 17
de Enero de 1.926 asistió al homenaje que la
colonia ecuatoriana rindió en la casa de la
rue Cardinet a Juan Montalvo, donde tomó la
palabra Miguel de Unamuno, exiliado de la dictadura
de Miguel Primo de Rivera. Poco después regresó
al Ecuador vía Amsterdam.
Otra vez en Ambato a fines
del 26, instaló meses más tarde un Centro
de Diagnóstico en varias especialidades con
su hermano Eduardo y el Dr. Virgilio Paredes Borja,
en casa de la familia Pachano, que arrendaron para
el efecto. Fue un notable esfuerzo para mejorar la
atención de los pacientes pues trajeron de
Francia una unidad de rayos X, microscopios, centrífugas,
ureómetros, vidriería, reactivos de
Laboratorio, contrataron personal auxiliar y hasta
instalaron una Clínica. Allí conoció
a la señorita María Victoria Ruiz, quien
acudió a su consulta por un pequeño
problema en uno de los dedos de su mano. Luego de
un corto período de noviazgo contrajeron nupcias
y les nació el primogénito que falleció
de un proceso infeccioso, después nacerían
cuatro más, dos hombre y dos mujeres.
En 1.927 descubrió a
las primeras víctimas de la epidemia de bubónica
que cobró más de doscientas vidas en
la provincia del Tungurahua. Diagnosticada la peste
a tiempo, las autoridades llevaron de Guayaquil al
Dr. Benjamín Wandemberg, que con un equipo
bacteriológico confirmó el diagnóstico,
vacunó a la población con una dosis
única de vacuna muerta y asiló a los
enfermos para evitar la propagación del contagio.
En 1.929 liquidó la
Clínica para radicar en Quito llamado por su
amigo el Rector de la U. Central, Dr. Aurelio Mosquera
Narvaez, para dictar la cátedra de Patología
Interna. El 30 fue principalizado en Medicina Legal,
pero como no era su especialidad se excusó
por periódico y recibió las cátedras
de Farmacología y Toxicología, que desempeñó
hasta el 31, en que por renuncia de su maestro el
Dr. Gallegos Anda le reemplazó en Clínica
interna, permaneciendo en dicha materia hasta el 47
que cambió a Cardiología, Nefrología,
Endocrinología y enfermedades de Metabolismo.
Al principio dictaba sus clases en el San Juan de
Dios hasta que el 35, al inaugurarse el Eugenio Espejo,
pudo contar con una aula más cómoda.
Era un profesor locuaz y de erudición universal
que se hacía querer de inmediato de sus alumnos
por su afán de servirlos en todo, con explicaciones,
libros y hasta con dinero, pues siempre fue un abnegado
pedagogo, desprendido y generoso en extremo.
Desde 1.930 hasta el 45 desempeñó
una Diputación por la Provincia del Tungurahua.
A poco de iniciado como profesor, en 1.932, sus colegas
le eligieron Subdecano y un año después
reemplazó al Dr. Julio Endara Moreano en dichas
funciones. En el Rectorado del Dr. Manuel Adrián
Navarro entre 1.937 y el 21 de Septiembre del 39 desempeñó
al Vicerrectorado, en esta última fecha ascendió
a Rector por designación de la Asamblea Universitaria.
Fue una época terriblemente agitada, la U.
había sido clausurada el 14 de Diciembre del
38 y sus profesores perseguidos, pero como nunca fue
un político comprometido, supo resolver los
problemas y con admirable serenidad, sin tomar partido,
granjeándose la confianza de profesores y alumnos
que le reeligieron por dos períodos hasta el
51.
La U. gozó de estabilidad
y progreso, las clases se impartían en la vieja
casa de la carrera García Moreno al lado de
la iglesia de la Compañía, pero el 45
entregó el edificio y S/. 8'000.000 a la Municipalidad
a cambio de una superficie de casi 50 hectáreas
ubicadas al norte, en lo que por entonces se llamaba
los extramuros de Quito. Allí comenzó
la construcción de la actual Ciudadela Universitaria
y se fundaron las Facultades de Pedagogía,
Filosofía y Letras, Arquitectura y Odontología.
Entre el 48 y el 51 desempeño
la Senaduría funcional por la Educación
Superior en representación de las Universidades
y Escuelas Politécnicas del país, correspondiéndole
negociar la adquisición de los terrenos de
propiedad de la Sra. Irene Muñoz de Muñoz
para sede del actual Palacio legislativo. Durante
esos tres años fue Vicepresidente de la Comisión
ecuatoriana de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
UNESCO.
El 49 visitó los Estados
Unidos invitado por el Departamento de Estado. Había
fundado la Federación Médica Nacional,
cuya presidencia ocupó por dos períodos.
Construyó una casa de cemento en la esquina
de la Bolivia y Montúfar dedicando los altos
a vivienda y los bajos a consultorio. Atendía
diariamente de Lunes a Viernes desde las doce del
día pero era tan grande la cantidad de pacientes
que desde las once se llenaba la Sala de Espera.
Gozaba de gran fama como internista
de buen corazón pues acostumbraba cobrar solamente
a los ricos y a la clase media, entregándose
por entero a su profesión, que amaba por sobre
todas las cosas. Tenía por costumbre hacer
una Ficha Médica muy completa, usaba un blanco
mandil y a las cinco de la tarde volvía a la
U. Central, por eso había cancelado las visitas
domiciliarias, pues no tenía tiempo para nada
más. Su buen humor era proverbial, a un Visitador
médico de poca experiencia que le aseguraba
que un medicamento aparentemente inocuo era la mano
de Dios para todo mal, le dijo muy seriamente que
conocía unas grajeas consideradas lo mejor
para quitar la sed, pero que había que tomarlas
con siete vasos de agua....!
El 54 fue designado Presidente
del Núcleo del Pichincha de la Sociedad de
Lucha contra el Cáncer SOLCA y consiguió
la creación del Núcleo del Azuay. El
56 actuó como Miembro de la Comisión
Asesora de Energía Nuclear. El 59 fue declarado
Profesor Honorario de la Facultad de Ciencias Médicas.
El 60 nuevamente le candidatizaron
para el rectorado de la U. Central pero ganó
las elecciones del Dr. Alfredo Pérez Guerrero,
quien fue cesado el 63 por la dictadura de la Junta
Militar de Gobierno que arrebató sus cátedras
a numerosos profesores tachados del "feo delito"
de ser de pensamiento izquierdista.
Nuevas clausuras y reaperturas produjeron el 64 un
clima de permanente intranquilidad en los predios
universitarios. En la reapertura del 2 de Abril con
nuevos dignatarios repudiados por los estudiantes,
se produjo el fenómeno de que los designados
no pudieran ejercer y la Asamblea le llevó
a ocupar el rectorado, ejerciendo hasta el 25 de Marzo
del 66 en que la U. Central fue ocupada militarmente
por los cuerpos de paracaidistas y fuerzas especiales
de los batallones Yaguachi, Vencedores y Chimborazo
y resultó clausurada, pero como a los cuatro
días se caía estrepitosamente la dictadura,
pudo volver a su sitial donde permaneció hasta
el 27 de Abril de 1.967 que volvió a renunciar
en Junta con el Vicerrector Pablo Guerrero Torres
por un desacuerdo con el Consejo Universitario, surgido
de un impase entre el Director de la Escuela de Obstetricia
y algunos alumnos y profesores. Este fue su retiro
definitivo.
Estaba con la salud decaída
a consecuencia de un espasmo cerebral en su oficina
meses atrás, que no le imposibilitaba sus tareas
normales, aunque influyó para que sus fuerzas
se limitaran. Por entonces sufrió una caída
en el interior de su domicilio con fractura del cuello
del fémur y operado por el Dr. Augusto Bonilla
Barco se recuperó totalmente.
El sábado 19 de Enero
de 1.980, día de su santo, pasó en familia
y se alegró muchísimo con la lectura
de un trabajo biográfico suyo elaborado por
su amigo el Dr. Marco A. Salgado Baldasari, que nos
ha servido de guía en esta biografía.
El 31 tuvo un segundo espasmo cerebral y al día
siguiente fue ingresado a la Clínica San Francisco,
donde perdió el habla. Sufría de presión
elevada y se recuperaba del espasmo. Así estuvo
hasta el 25 de Marzo en que, tras una toma de sangre
para el examen de rutina, perdió el conocimiento
y falleció en estado de coma a las 8 y 30 de
la noche. Tenía 83 años de edad. Al
día siguiente se realizaron sus solemnes honras
fúnebres en la U. Central y le enterraron en
el Parque de los Recuerdos.
De estatura más bien
baja, robusto pero no corpulento, pelo negro, ojos
cafés y miopes. Atildado, servicial y dado
por entero a sus alumnos y pacientes, está
considerado uno de los grandes realizadores del ideal
de autonomía universitaria en el Ecuador.