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JESUS REYES QUINTANILLA
MILITAR.- Nació en Cuenca el 19 de Diciembre de 1.916 y fueron sus padres el Dr. Belisario Reyes Arteaga, Médico homeópata que estudió en la Universidad de Colonia, Alemania, tuvo buena clientela de a S/. 2 en su consultorio en la Juan Jaramillo entre Bolívar y Sucre (1) y Elvira Quintanilla España, naturales de Cuenca. Ella era hermana del Tte. Cor. Luis Eliseo Quintanilla España. Presidente del Concejo Cantonal de Girón, pionero en la construcción de la vía Cuenca- Girón - Pasaje- del puente de Uscurrumi y del Museo de Armas de la batalla de Tarqui en Girón.

Recibió las primeras letras de su madre y asistió a la escuela de los Hermanos Cristianos donde fue alumno del Hermano Dionisio, de nacionalidad francesa, que le tomó bajo su cuidado.

Delgado y larguirucho, siempre aparentó más edad y con sus compañeritos César Vega y Ricardo Iñiguez partieron a Guayaquil. Primero caminaron con unos arrieros y se tomaban del rabo de las mulas para ayudarse, el paso del páramo fue terrible; finalmente bajaron a la costa, en Jesús María abordaron una lancha y al llegar al muelle encontraron a sus padres, pero solo recibieron una reprimenda muy suave dado el cansancio de los tres días de jornada. Después hizo con otros amigos un raid a Loja. En el páramo de Sivan se les acabó el camino estable y comenzaba el de herradura, de suerte que tuvieron que cargar las bicicletas a Oña y renunciar a tan descabellada aventura.

(1) En esos tiempos los médicos de Cuenca cobraban solo S/. 1. Hijo a su vez del Dr. Venancio Rayes Torres, médico natural de Popayán, que pasó a Cuenca, instaló Botica, adquirió la casa de la calle Jaramillo a cuyos bajos trasladó el negocio con su compañera Trinidad Arteaga Ramírez.
En Abril del 32, al producirse el alzamiento de los marinos del Comandante Abad contra el interinazgo del Dr. Baquerizo Moreno, que terminó con el combate naval de Gala, se realizó una leva de muchachos y fue llevado al interior del Cuartel Quinto Guayas situado en el Parque Calderón, pero le soltaron debido a las influencias de su tío Luis; que, años atrás, había sido Comandante de la guarnición en Cuenca. Nuevamente lo cogieron en Agosto durante la Guerra de los Cuatro Días entre los Compactados de Bonifaz y el gobierno; el Comandante de la III Zona Militar, Matías Elizalde, era bonifacista, y no los mandó a pelear en Quito. En castigo, el Ministro dispuso que fueran enviados a Esmeraldas, donde estuvo de soldado raso hasta el mes de Septiembre del 34, que pasó de guarnición a la capital.

En Octubre del 35 ocurrió que el Coronel Alejandro Albán del Quinto Guayas, dispuso que se igualaran los uniformes y las gorras, pues cada especialidad tenía distintivos de variados colores. Los otros Jefes se opusieron y Albán cercó al Grupo de Artillería Calderón, produciéndose una gravísima situación de hecho felizmente sin consecuencias, pues a última hora primó la cordura, aunque para evitar nuevos enfrentamientos, el dictador Federico Páez los destinó a Guayaquil.

El 36, ascendido a Cabo en el Cuartel de la plaza del Centenario de Guayaquil, se le escapó una frase contra el régimen y como Páez había introducido espías, le denunciaron y fue llevado a la Pesquisa que quedaba al frente y puesto a órdenes del Coronel Palacios, donde permaneció siete días incomunicado. Sus compañeros habían detectado la situación y exigieron conocer su paradero. Entonces fue enviado en servicio al batallón Pichincha en Esmeraldas y le tocó trabajar en la trocha Esmeraldas - Quinindé - Quito y en el sector de la playa de San Mateo.

El 1 de Enero del 37 se formó el batallón Vargas Torres con motivo del cincuentenario de su fusilamiento. Fue electo Clase instructor de esa primera leva de conscriptos del país: 370 jóvenes, todos morenos y más alto que él. Ese año subió a Cabo primero.

El 38 la Misión Militar Italiana formó los batallones andinos, compuestos de tres Compañías de Infantería, un Escuadrón de Caballería y una Compañía de Zapadores, ascendió a Sargento segundo, realizó un Curso de adiestramiento y fue Sargento primero. A fines de año le enviaron a otro Curso en la escuela de Suboficiales de Quito dirigida por los Italianos que también daban clases en la Academia de Guerra (Cursos de Armas: Infantería, Artillería, Caballería e Ingenieros) y como ya se dijo, en la Escuela de Suboficiales, pues eran grandes trabajadores, incansables.

A fines de año se conoció el ataque peruano a un destacamento defendido por el Subteniente Galo Anda Viteri en el río Huayaga. Para recuperar esa posición se formó un grupo de 10 oficiales y 6 suboficiales entre los cuales estaba el ahora sargento Reyes y 110 hombres del batallón andino Cayambe al mando del Mayor César Velasteguí.

El viaje fue una odisea, faltó la comida y en la población de Juan Montalvo a orillas del río Bobonaza, los repartieron en varios destacamentos: Río Tigre, Río Corrientes, Rio Bobonaza, Huachi y Andoas y permaneció en estos últimos, en el Río Pastaza, a pocos kilómetros del Amazonas, hasta mediados del 39, que salió con 44 compañeros destinados a seguir el curso de Oficialidad en el Colegio Militar en Quito; pero solo 9 aprobaron los exámenes.

El 41 pasó a la escuela de Infantería y Caballería en el cuartel de El Sanatorio de Quito y el día 14 de Julio los oficiales fueron llamados a formarse por orden de estatura en el patio y los contaron de 3 en 3 para enviarlos a los Batallones Carchi, Tulcán, Cayambe, Tungurahua, Macará, Guayas y España. Por ser de los más altos le correspondió el Carchi, destinado a la provincia de El Oro, pues acababa de iniciarse la invasión peruana con movimiento envolvente de tropas.
El día 15 estaba en Guayaquil, en la madrugada del 16 arribaron en la motonave Olmedo a Puerto Bolívar y en autocarril siguieron a Arenillas. Poco después se supo que se combatía por sectores en Chacras.

El día 20 entró a la zona de combates con la Segunda Compañía al mando del Capitán Samuel Galarza Escalante. No había comodidad alguna ni suficiente pertrechos. El 22 se estabilizó la línea de fuego en todo el sector. El 23 fue enviado muy por la mañana con 30 hombres a defender el destacamento de las Palmas, combatiendo en ese lugar todo el día. Los peruanos utilizaron fuego aéreo, de artillería y tanques, pero los ecuatorianos se sostuvieron firmemente en las posiciones.

El día 24, con el Subteniente Julio Burneo y unos pocos hombres avanzaron desde el tabacal en que estaban situados hasta una cerca a 100 metros adelante. Al mediodía y casi sin municiones, la situación se tornó gravísima. A las cinco de la tarde el pelotón Carchi fue destinado a constituir la punta de seguridad en retaguardia, para que los demás se pudieran retirar ocho kilómetros a la quebrada de Bejucal, hasta recibir refuerzos.

Al finalizar la tarde se observaba al enemigo a solo 25 metros de distancia y tomando el fusil ametralladora se lanzó adelante ocupando una palmera desde donde abrió fuego. El Subteniente Burneo también hacía fuego desde unos árboles de mango situados a la izquierda, instantes en que ordenó cargar la bayoneta, lo que fue escuchado por el enemigo que retrocedió espantado, retardándose el avance del escuadrón peruano Quinto de caballería y los nuestros pudieron replegarse ordenadamente hasta con los heridos.

El teniente Edmundo Chiriboga había fallecido a poca distancia en Chacras y con el Sargento Primero Cabrera, el Subteniente Julio Burbano Arias y el Cabo Guillermo Vilac retiraron las prendas del cadáver. El 26 se anunció el armisticio y cesaron los fuegos del lado ecuatoriano. El Perú, en cambio, siguió avanzando.

El 28 retrocedieron a Arenillas los 80 hombres que quedaban del Carchi pues muchos habían muerto. El 31 el Tte. Cor. Jacinto Vélez dispuso la salida a El Pasaje. El 1 de Agosto llegó Vélez, reunió a la oficialidad del Carchi y continuaron la marcha a Cuenca, arribando el 6. Le felicitó su tío que le creía muerto. Luego le destinarían a Riobamba.

El 42 pasó al batallón Oriente No. 14 en el río Napo y luego fue a ocupar el río Aguarico cerca del Cuyabuno, con 10 hombres. Allí le relevaron con el Teniente Arturo Suárez Nieto y formó un nuevo destacamento en Hulilima, en el Napo, con 8 hombres. El 43 siguió en Quito la Escuela de Clases que funcionaba en la piscina del Sena junto al río Machángara y entró al Batallón Montecristi con sede en Guaranda.

El 28 de Mayo del 44 fue comisionado para retirar las armas a la policía. Después estuvo un corto tiempo en varias unidades y el 46 comandó el Batallón Cayambe en Antepara y Ballén. Entonces sucedió que el Presidente Velasco Ibarra, de visita en Guayaquil, cerca de las ocho de la noche, inspeccionó un solar en los extramuros de la ciudad donde se pensaba construir un cuartel. Reyes Quintanilla le saludó sin presentarles los honores de estilo, porque según los Reglamentos, estos solo pueden realizarse desde las seis de la mañana que es el toque de Dianas hasta las seis de la tarde. Como Velasco Ibarra era muy susceptible, se creyó insultado y le tomó antipatía, de suerte que poco después fue enviado en castigo a servir por tercera ocasión en oriente, en el destacamento Miazal de las guarniciones del río Morona.

El 1 de Enero del 47 ocupó la unión de los ríos Nangaritza y Congaime, en tierras ecuatorianas, que habían estado abandonadas desde tiempo atrás y en ellas fundó el destacamento Vargas Torres porque siempre ha sido liberal. De allí fue relevado por el teniente Efraín Izquierdo y pasó a Ambato de Comandante accidental de la Primera Compañía del batallón Pichincha integrado con 80 conscriptos guayaquileños

La mañana del 26 de Agosto caminaba uniformado con varios compañeros y al pasar por una esquina de la calle Gran Colombia fueron insultados por un grupo de jóvenes. Había caído el Presidente Velasco Ibarra en Quito, con un golpe militar de su Ministro de Defensa, Coronel Carlos Mancheno Cajas.

Su Jefe el Mayor Bolívar Garrido, era manchenista y Reyes Quintanilla y Luis Jácome, por el contrario, eran partidarios de la Constitución, así es que tomaron contacto con la Segunda Compañía del Pichincha que estaba en Latacunga y al encontrar apoyo, decidieron oponerse al golpe el día 27, para lo cual llamaron a Ambato a los Generales Luis Larrea Alba. Cesar Alfaro y Ángel Baquero Dávila, pero solo pudo ser localizado este ultimo, que llegó de incógnito el 28 y asumió el mando con Jácome. Mientras tanto, por culpa de una borrachera del Segundo Jefe Estrella del Batallón Carchi, que puso un imprudente telegrama insultando a Mancheno, se conoció la insurrección de Ambato.

Para entonces había despachado al Tte. Gonzalo Endara a Guayaquil como su mensajero de confianza, a proponer la presidencia a Abel Gilbert Pontón, Francisco Arízaga Luque y Clemente Yerovi Indaburo, en ese orden, pero Endara fue apresado al arribar a Durán porque viajaba con la camisa del uniforme y no pudo cumplir su cometido. También se comunicó con las guarniciones de Guaranda y Riobamba y obtuvo la formación de un grupo de 260 soldados, compuesto de la siguiente manera: 80 del Pichincha a sus órdenes, 40 Clases del Carchi con Enrique Calle de Riobamba, 40 de Guaranda y 100 de Rafael Monge Merino de Riobamba, a última hora se sumó el Coronel Carlos Cabrera Sevilla, del Puyo, con 50 hombres del batallón Oriente.

La Oficialidad de Guayaquil se mostraba indecisa y finalmente no tomó partido; en cambio, la de Cuenca, envió la División Tarqui con el teniente Coronel Oliva y tres unidades a sofocar la contrarevolución de Ambato, mientras Mancheno despachaban 1.000 policías, el batallón Montúfar, el grupo de Artillería, el grupo de Caballería y los tanques, de suerte que parecían cercados por el norte y el sur y tuvieron que subir a las alturas de Yambo donde fueron molestados por la aviación y finalmente el 31 ocuparon el sitio Sovacón.

A las siete de la mañana del día siguiente, lunes 1 de Septiembre, se conoció que el Tte. Cor. Julio Sacoto había increpado al Cor. Oliva en Alausí, por detener la división Tarqui de Cuenca, que concurría al combate. Libres de éste peligro en el sur, avistaron a las fuerzas enviadas del norte con el Coronel de Ingenieros Ernesto Villacís a la cabeza y pronto se abrieron los fuegos en Socavón; pero a las 11 las partes arribaron a un acuerdo para discutir condiciones en Latacunga y en Ambato y como las unidades le desautorizaron, Mancheno tuvo que asilarse en una Embajada, mientras asumía el poder Mariano Suárez Veintimilla en su calidad de Vicepresidente de la República, para dar paso al establecimiento de un gobierno provisional. Por esta actuación fue ascendido a Capitán el 18 de Octubre de 1.947 y le asignaron a la Guardia presidencial, pero solicitó el cambio y fue enviado al batallón Cayambe en Guayaquil.

El 48 realizó un cursillo de sobrevivencia en la zona del canal de Panamá y el Curso reglamentario de Infantería de Quito. De regreso a Guayaquil fue Jefe Provincial de Instrucción Premilitar y amistó con numerosos rectores de colegios. El 50 regresó de Comandante de la Primera Compañía de fusileros del batallón Constitución a Arenillas. En Enero del 54 fue Jefe del servicio de Información de la División Motorizada Guayas y en Marzo casó con María Eugenia Feijoo Negrete con sucesión.

En Abril ocurrió una tensión diplomática con el Perú y fue destinado como Segundo Jefe del batallón Constitución en Arenilla, para buscar obstáculos que impidieran el paso de las fuerzas blindadas enemigas. Sobrevoló el lugar con el Cap. Colón Grijalva y decidió formar un embalse artificial de 10 kilómetros con agua de mar y del río, a base de una compuerta móvil de hierro, sostenida en dos pilares de rieles del antiguo ferrocarril El Oro, cemento, tablones de mangle y guarniciones de bronce. Trabajaron 300 hombres, se gastó S/. 150. 000 y poco después crecieron las larvas aprisionadas, siendo la primera camaronera que existió en el país.

Ese año publicó una muy interesante monografía histórica del Batallón Pichincha, lamentablemente en solo 500 ejemplares, por lo que el libro es de difícil obtención.

El 55 pasó a Guayaquil y cuando se produjo la rebelión del grupo de los Perones o de los Che (Oficiales que habían ido a especializarse en la Argentina) comandados por el Mayor Reinaldo Varea Donoso, le toco recibir a las cuatro de la mañana, en la Zona Militar, al Presidente Velasco Ibarra, que había viajado toda la noche con su edecán el Cap. Jorge Páez Torres de chofer y el Dr. Manuel Araujo Hidalgo, produciéndose el siguiente diálogo: ¿Todavía soy Presidente? Pase Doctor, Ud. es nuestro Presidente ¿No me van a coger preso?

Enseguida Reyes despertó al Jefe de Zona Galo Almeida Urrutia y mandó a ver a Julio Garzón, Comandante del batallón Cayambe en Santa Rosa y Ballén, a Carlos Borja del Grupo de Artillería en la Avenida de las Américas y al Jefe de Escuadra Jorge Wolf Franco, a quien encargaron apresar a los revoltosos, que recién llegaron en un avión a las siete y fueron trasladados al buque Presidente Alfaro surto en la ría. Entonces Velasco Ibarra preguntó ¿A quién ponemos de Ministro de Defensa? Garzón le contestó: ¿Qué le parece Pedro Menéndez Gilbert?. Pero acaba de ser designado Alcalde, alegó otro de los presentes - Eso no importa, sentenció Velasco Ibarra: Que lo nombren. Dos días después los revoltosos eran dados de baja en Quito y Menéndez Gilbert se posesionaba en su Ministerio.
A fines del 56 fue enviado nuevamente a El Oro por orden del Presidente Ponce Enríquez. En Septiembre del 58 arribó a Quito la Misión Militar chilena, a hacerse cargo de la Dirección de la Academia de Guerra. El Cor. Aníbal Mancilla le hizo ingresar y permaneció allí dos años. El 60 fue destinado a la jefatura de Operaciones en Guayaquil con el grado de Teniente Coronel y enviado en Marzo a los Estados Unidos, visitó el Pentágono y todos los fuertes de ese país. En Julio pasó a Caracas por el sesquicentenario de la Independencia de Venezuela. En Agosto del 61 fue delegado por el Ministro de Defensa, Alejandro Teodoro Ponce Luque, para recibir el armamento (nuevo y usado) que meses atrás había adquirido el Tte. Cor. Reinaldo Varea Donoso en US$ 2'500.000. En Roma fue atendido por los representantes de la casa vendedora Tirrena S.A. pero como tuvo que visitar numerosos fuertes en Italia y en Francia donde estaba disperso el armamento, su estancia se prolongó nueve meses. Finalmente decidió no aceptar lo usado y como había caído Velasco Ibarra y estaba de presidente Carlos julio Arosemena, notificó en tal sentido al nuevo Ministro de Defensa Francisco Eugenio Tamariz Palacios, quien se mostró enteramente de acuerdo; más, la casa Tirrena S.A. en virtud del cambio de las condiciones, prefirió deshacer el negocio. Lo feo del asunto es que la Junta de Defensa Nacional le retrasaba los viáticos para que pasara necesidad y aceptara las coimas que le ofrecían los traficantes de armas en Europa, aunque los sueldos le eran cubierto puntualmente a su esposa en Guayaquil

En marzo del 62, otra vez en El Oro, fue invitado por el Cor. Aurelio Naranjo a una reunión en la Zona Militar de Cuenca, a la que concurrieron más de veinte oficiales incluyendo el Cor. Carlos Arregui, Comandante General del Ejército, a fin de tratar sobre la situación del país. La reunión comenzó el 28 de marzo a las seis de la tarde en el comedor del campamento de Cullca y se habló de diferentes asuntos políticos y de la necesidad de romper relaciones diplomáticas con Cuba y el régimen de Fidel Castro como lo exigía mucha gente incondicional de la CIA. en el Ecuador. Y en esas estaban cuando a las nueve y media de la noche su prima Charito Reyes Nieto, que le quería mucho, se asomó a la puerta y dijo al mayor Fiallos, ayudante de Reyes Quintanilla: —Llamará a mi tío y dígale que se venga a comer los mejores cuyes de Cuenca. Recibido el mensaje, caminó hacia la puerta y tomando su gorra se aprestaba a salir cuando una clase se interpuso y díjole: No puede mi coronel, están presos. Repuesto de la sorpresa le arrebató el arma y bajó con el clase al patio donde estaba el Batallón Constitución y gritó: Armarse y equiparse. No dejen subir a nadie. Enseguida entregó al preso, subió y tras hablar con Arregui, este encaró a Naranjo, quien le dijo ignorar la orden. Entonces Arrregui le quitó el mando y conectado por teléfono con ministro de Defensa en Quito resultó que Naranjo estaba comprometido con el Comandante Theodore Bogan, Jefe del Comando del Pacífico Sur con sede en Panamá, quien voló a Cuenca a fin de apoyar el movimiento que la prensa denominó "El Naranjazo". Hubo crisis de gabinete porque renunciaron los ministros socialcristianos y conservadores que estaban con la CIA. y auspiciaban la dictadura de Naranjo. El gobierno rompió con Cuba a los cuatro días y renovó las carteras con elementos liberales y socialistas. Naranjo fue conducido a Quito, se sinceró y regresó triunfador a Cuenca. En el resto del año también hubo varias insurrecciones en El Oro que no trascendieron al público. En una de ellas fue apresado el Jefe de Zona de El Oro, General Julio García, por pasarse de tragos y discutir con la tropa, pero el incidente terminó en paz.

En Marzo del 63 pasó de Jefe del VI Departamento del Estado Mayor para preparar los cuadros de movilización del ejército, pues el nuevo Ministro de Defensa, Francisco Acosta Yépes, le tenía por militar peligroso. Entonces le llenó de comisiones y trabajos pero sin mando militar alguno y fue miembro del Dpto. de Alfabetización, coordinador de las tablas de estadísticas del último censo, creyendo que teniéndole ocupado evitaría cualquier maniobra suya contra el gobierno.

En Julio viajaron el Ministro de Defensa y el Jefe de Estado Mayor, Cor. Andrés Arrata Macias a la feria de Hannover en Alemania, los complotados contra el Presidente Arosemena se reunían en casa del Cap. Sergio Sáenz Bejarano en espera de la oportunidad propicia, que se presentó el 11 de julio tras el incidente del banquete al Presidente de la Grace Line.

Reunidos a las 10 de la mañana en la oficina del Ministro de Defensa, convocados por el Gen. Luis Cabrera Sevilla, Comandante general del Ejército, Reyes fue comisionado para deponer al Jefe de la II Zona, Cor. Jaime de Veintimilla Moran, conocido arosemenista.

Ya en el mando de la Zona procedió a notificar al Alcalde Asaad Bucaram que abandonara el Palacio Municipal y como no lo hiciera le mandó a sacar con el Tte. Dávila Alfaro, quien le llevó pistola en mano a Quito. Con su amigo el rector de la Universidad, Dr. Antonio Parra Velasco, tuvo una conversación muy educada. Continúe en el rectorado estimado Doctor. Gracias, amigo mío, pero no puedo seguir por mi antimilitarismo.

Durante su corta Jefatura Civil y Militar reorganizó el Concejo Cantonal bajo la alcaldía de Carlos Luis Plaza Dañín, cambió la ubicación del puente sobre el río Guayas que de la isla Santay pasó a la puntilla para beneficiar a la zona de Samborondón, terminó la construcción de la penitenciaria del Litoral y en Septiembre cometió el error de recibir un agasajo de las fuerzas vivas en el Club de la Unión. Tomó la palabra Teodoro Alvarado Olea y concurrió mucha gente. Los generales Mauricio Gándara y Aurelio Naranjo recelaron y en Octubre lo sacaron de la Jefatura de Zona y le dieron funciones sin mando en Quito.

El 64 siguió el Curso de Oficiales en la Escuela Superior de Guerra de Civitaveccia en Italia. Entre el 65 y el 66 fue Jefe de Operaciones del Comando Conjunto. En Marzo el Presidente Clemente Yerovi le ofreció la Comandancia General del Ejército, que rechazó para no perjudicar a 28 oficiales que tenían mayor antigüedad. Yerovi le manifestó "Su honradez es grande. Dios quiera que no le pese en el futuro" y le envió de Agregado Militar, Naval y Aéreo en el Perú.
Estando en Lima pasó Velasco Ibarra candidatizado a la presidencia de la República y no le fue a recibir al aeropuerto; quizá por eso, cuando el 68 fue calificado para ascender al generalato, Velasco Ibarra se opuso. Tuvieron una entrevista aclaratoria pero ya había tomado su decisión de pasar por alto a los diez primeros Coroneles en antigüedad. El 69 pidió la baja y se empleó de Jefe de Obras de la Urbanización La Chala. El 72 pasó a Jefe de Seguridad con rango de Subgerente del Banco del Pacífico, luego ascendió a Gerente Administrativo y el 76 salió por el decreto del servicio civil obligatorio del dictador Rodríguez Lara, que limitó por razón de la edad.
Entonces fue designado por los Triunviros para el desempeño de las funciones de Gerente del Ingenio Aztra con S/. 80.000 mensuales.

Durante su período se produjo la huelga que originó la masacre de obreros en la que no participó (2) y se arregló la deuda con los inversionistas franceses.


(2) El Contrato colectivo disponía que por cada alza en el precio del azúcar debía reconocerse un porcentaje a favor de los trabajadores, cantidad que por la malversación de las finanzas del Ingenio no se había pagado a los trabajadores y ascendía a S/. 36'000.000 en 1.977, suma exorbitante para entonces. Los anteriores Gerentes Emilio Parodi Cabrera y Rafael Robles Neira tampoco habían pagado el valor de las maquinarias a los inversionistas franceses, de suerte que al posesionarese Reyes Quintanilla encontró ambos problemas al parecer insolubles. El Directorio de Aztra, reunido en Quito se hizo el desentendido y no quizo arreglar. La situación económica era mala porque los triunviros habían decretado a S/. 380 el quintal de azúcar para todos los ingenios del país menos Aztra que debía seguir vendiendo a S/. 320 dizque para abaratar el producto, cuando en realidad era para favorecer a unos cuantos intermediarios amigos y parientes de los militares de entonces, quienes acaparaban la totalidad de la producción para revenderla a las grandes industrias, beneficiándose con la diferencia en le precio, negociado criminal del que nadie ha hablado y causa del funesto suceso que se produjo casi enseguida. Así las cosas, empezó la huelga y 3.000 cortadores de caña se tomaron las instalaciones y cerraron las puertas. El Ministro de Gobierno, General Bolívar Jarrín Cahueñas, dispuso que la escuela de policía de las Peñas, dirigida por el Mayor Eduardo Díaz Galarza, desalojara a los huelguistas.
El 77 hubo un escándalo en las aduanas de Manta y le enviaron a la Dirección General con sede en Guayaquil a fin de moralizar la administración. Ese año fundó la Escuela de Aduanas y produjo más dinero que el petróleo. El 79, al terminar las dictaduras, entró al Grupo Isaías como uno de los Gerentes de Seguros Rocafuerte con S/. 50.000. En Enero del 8l se inició la guerra de Paquisha con el Perú y fue Jefe del Departamento de Reclutamiento y Movilización de la División Guayas.

De allí en adelante, jubilado en el IESS, trabajó en varias compañías. Una de plásticos y dos de vigilancia y seguridad privada y publicó las siguientes obras de divulgación histórico- militar, para lectura de

cañarejos que se aterraron y al tratar de salir a escape solo encontraron una puerta abierta pues las demás estaban cerradas y cono la fuerza pública les golpeaba y seguía disparando, se formó una estampida hacia un canal bastante profundo que circunda el ingenio y cuyas aguas sirven para limpiar las maquinarias, donde veinticuatro trabajadores encontraron la muerte por ahogamiento. Demás está indicar que hubo cientos de contusos, algunos de ellos graves y otros de bastante consideración, pues fue una masacre cometida contra seres indefensos, humildes, inocentes y trabajadores, padres de familia en el austro. El escándalo fue internacional, hubo un sumario que no castigó a Díaz Galarza ni a Manrique Trujillo.
La huelga duró dos meses más y finalmente los señores del Directorio de Quito, ante la presión nacional, aceptaron "graciosamente pagar lo adeudado, firmando por los trabajadores el Dr. Carlos Cueva Tamariz y por el ingenio el Cor. Reyes Quintanilla. Los franceses, en cambio, tras un acuerdo con Reyes Quintanilla en París, tuvieron que seguir esperando para empezar a cobrar la irrisoria suma de un dólar por quintal a producirse de allí en adelante, como abono a su deuda. padres de familia en el austro. El escándalo fue internacional, hubo un sumario que no castigó a Díaz Galarza ni a Manrique Trujillo.
La huelga duró dos meses más y finalmente los señores del Directorio de Quito, ante la presión nacional, aceptaron "graciosamente pagar lo adeudado, firmando por los trabajadores el Dr. Carlos Cueva Tamariz y por el ingenio el Cor. Reyes Quintanilla. Los franceses, en cambio, tras un acuerdo con Reyes Quintanilla en París, tuvieron que seguir esperando para empezar a cobrar la irrisoria suma de un dólar por quintal a producirse de allí en adelante, como abono a su deuda.
estudiantes, a saber: El 93 "Episodios Militares" en 179 pags. con la campaña de Buijo y varios sucesos conocidos de la Invasión peruana de 1.941, "Nuestro Río Napo" recuento con las acciones militares en dicho río, "Los combates del Viejo Luchador" sobre las batallas de Eloy Alfaro, "El Bloqueo de Guayaquil" visión repetitiva sobre los sucesos de 1.859 y "Trilogía de Gloria" sobre tres unidades de nuestro ejército que lucharon en las campañas por la independencia del Perú (el Vencedor, el Pichincha y el Yaguachi, después llamado Vargas).

Falleció en Guayaquil, anciano y relativamente pobre, en su viela de Urdesa. Fue un buen hombre y un militar de honor aunque no tuvo los rasgos de crácter que distinguen a los seres axcepcionales. Al final de su vida, con la voluntad disminuída, lloraba ante las cosas de la vida, ante los triufos de sus nietos, en fin, estaba muy susceptible.