DIEGO ANDRES ROCHA
Y PEREZ DE MONTIEL
OIDOR DE LA
AUDIENCIA.- Nació en 1.609 en Sevilla y siendo
niño fue llevado a Lima por sus padres el Doctor
Gerónimo Andrés Rocha y Rocha, Médico,
nacido en 1.571 en la parroquia de San Andrés
de Madrid, Catedrático de Filosofía
en Sevilla, que revalidó su título de
Médico en 1.630 en Lima ante el Protomédico
Juan de la Vega. El 34 fue uno de los fundadores de
la Universidad de San Marcos de Lima y el Virrey Conde
de Chinchón le designó primer Profesor
de la cátedra de Vísperas de Medicina,
finalmente fue Familiar de la Inquisición,
posiblemente para encubrir que su abuela materna María
Jordán era de familia de judíos conversos,
y falleció en Lima en 1.640, y la sevillana
Luisa de Bustamante Soto y Pérez de Montiel.
Diego Andrés fue Colegial
de San Martín de Lima, en 1.637 se graduó
de bachiller y comenzó estudios de jurisprudencia
en la Universidad de San Marcos. El 40 fue Licenciado
en Leyes, se dedicó a leer la cátedra
de Instituta y Sagrados Cánones durante seis
años con general beneplácito, habiéndole
la Inquisición designado su Consultor.
En 1.653 el Virrey le pidió
la Fiscalía del Crimen de la Audiencia de Quito
y pasó a esa ciudad. El Presidente Martín
de Arriola había fallecido en 1.652, permaneciendo
con sus sucesores Pedro Vásquez de Velasco
y Antonio Fernández de Heredia en cuya época
-1.660 ascendió a Oidor. Ese año hizo
espantosa erupción el Pichincha provocando
destrucción y daños sin cuento, el 63
fue promovido a Fiscal de la Audiencia de Charcas
pero el decreto fue anulado por estar casado con una
mujer natural de esa jurisdicción, el 65 falleció
el Rey Felipe IV y el 66 regresó de Alcalde
del Crimen a la Audiencia de Lima con su esposa Feliciana
de Carranza y Liñán, natural de Charcas
(Hija legítima de Jacinto de Carranza y Castro,
guayaquileño, abogado en Lima, funcionario
en Charcas, descendientes de los conquistadores y
primeros pobladores de cuenca del Guayas y de Feliciana
Lucero y de la Cueva, oriunda de Sevilla).
En la capital del Virreynato volvió a brillar
por su erudición para las cosas antiguas a
las que era muy aficionado. El 75 editó en
Lima un Volumen titulado "De la Milicia Cristiana"
que dedico al Virrey Conde de Castellar, con "rasgos
elocuentes de moral gubernativa y otros, encomiando
a los peruanos con ardiente entusiasmo, sobre lo cual
se extiende dando a conocer su amor a Lima y sirviéndose
de muchas palabras empleadas con el mismo intento
por el jurisconsulto Solórzano en su política
Indiana y por otros autores como los padres Zapata
y Saraza, el Obispo Manrique y don Diego de Ojeda."
El 78 le ascendieron a Oidor
de Lima. El 81 escribió una larga carta a su
hijo el Corregidor de Cochabamba, dándole exacta
cuenta del cometa de 1.680 y de los truenos fortísimos
que se escucharon en Lima en Julio de ese año.
También dio fin el 81 al "Tratado único
y singular del origen de los indios occidentales del
Perú, Santa Cruz, México, Santa Fe y
Chile" que entregó a la imprenta de Manuel
de Olivas en Lima y que consta republicado en la Colección
de Libros Raros y Curiosos impresa en Madrid en 1.891.
La obra contiene pasajes de
enorme interés pues acumula datos y "pretende
probar que los primeros pobladores de México
fueron procedentes de las tribus hebreas. Que los
peruanos debieron su origen a los españoles
de tiempos de Tubal y que pasaron por el estrecho
de Anian. Indica multitud de pueblos cuyos nombres
indígenas son iguales a los nombres de pueblos
muy antiguos de Iberia. Da copiosas noticias, recuerda
costumbres viejas de España semejantes a las
de los indios y cita muchos autores para comprobar
sus opiniones. Menciona al Canónigo de Lima
Don Agustín Aller, que siendo Cura de Calango,
hizo copiar unos caracteres antiguos hallados en una
loza y que enviados a España se explicó
en Alcalá que eran hebreos..."
Falleció en Lima en
Enero de 1.637 de 77 años de edad, con fama
de erudito anticuario y trabajando hasta el último
día como Fiscal del Crímen. De haber
vivido en otra época hubiera sido un sabio
historiador pues arrestos no le faltaron, lamentablemente
la arqueología aún no nacía y
por eso sus tesis carecen de fundamento.