ALFREDO CZARNINSKY
COMERCIANTE.-
Nació el 30 de Agosto de 1.916 en la población
de Prostken, ubicada en la Prusia oriental alemana
y fueron sus padres legítimos Jacob Czarninsky
(1.885-1.942) y Johanna Sidermann, de religión
judía.(1)
"Al declararse la primera
Guerra Mundial en 1.914 mi padre fue obligado a presentarse
en el ejército alemán en 48 horas y
tuvo que abandonar a su joven esposa y a su hijo mayor
entonces muy niño. Mi madre y hermano debieron
salir inmediatamente a Breslau porque los rusos entraban
quemándolo todo. El 15 volvió mi padre
a Prostken y no encontró ninguna casa, el pueblito
había sido totalmente bombardeado por los rusos.
Los parientes de Berlín le dijeron que regresara
con su mujer e hijo a vivir en esa capital pero él
se puso necio y contestó: Aquí me quedo.
Rehizo su casa, puso la tienda y le fue muy bien,
entretanto nací yo y luego mi hermana.
Cursó la primaria en
Prostken y la secundaria en un Liceo de Berlín,
viviendo con afectuosos parientes pero desde l. 933
empezó a ser menospreciado por sus compañeros
de clase, algunos de los cuales dejaron hasta de saludarle
sin motivo aparente alguno. Un día el Director
le mandó a llamar y mirándole con cierta
pena le dijo: - Es mejor que se retire Ud. del Colegio.
- y comprendiendo la tragedia de vivir en el nazismo
dejó de concurrir a clases y se dedicó
a la profesión de vendedor en una tienda de
artículos varios.
(1) En 1.916 no existía Polonia y la frontera
alemana oeste daba con Rusia, enemiga de las potencias
centrales formadas por Alemania y Austria-Hungría.
"Papá tenía
un buen comercio, de todo vendía en Prostken,
pero comprendió que no existía futuro
para los judíos y con parte de sus ahorros
ayudó a un amigo judío polaco a viajar
a Costa Rica, quien tramitó mi documentación
y me la hizo llegar en pocas semanas. Viajé
en un trasatlántico cuyo nombre no recuerdo.
En San José de Costa Rica me informaron que
tenía que salir del país en ocho días
a menos que pagara una suma equivalente a veinte dólares,
en cuyo caso me podían prorrogar la estadía
por mucho tiempo. Yo era muy orgulloso en ese tiempo
y decidí no vivir en un país donde tenía
que comprar mi estadía. El Consulado del Ecuador
me extendió la visa y arribé al puerto
de la Libertad, donde tomé un transporte y
llegué a Guayaquil a las dos de la mañana.
Me llevaron al Hotel Ritz en el boulevard pero estaba
lleno, otros dos hoteles igual, así es que
terminé en una modesta residencial del malecón
y Sucre."
"Gobernaba en calidad
de dictador el General Alberto Enríquez Gallo.
Me dormí enseguida porque estaba agotado por
el largo viaje y a la mañana siguiente me di
cuenta que era una residencial de prostitutas, tomé
la maleta y me fui a caminar aunque no conocía
a nadie y solo tenía veinte años. En
la avenida 9 de Octubre entre García Avilés
y Boyacá vivía en una planta baja un
matrimonio alemán que arrendaba cuartos a huéspedes.
Allí me refugié por algún tiempo."
"Tres días después
fui presentado al barón Weber, un elegante
aristócrata europeo casado con María
Luisa Calero, hija de don Evangelista, propietario
de la fábrica de calzado más importante
y moderna del país. Invitado a Riobamba, admiré
la fábrica que me agradó muchísimo
pero ví que el clima demasiado frío
y la población muy pobre y pequeña no
iban conmigo, así es que me regresé
horas después, solo estuve un día en
Riobamba."
"Vecino al departamento
había un saloncito pintado de rosado donde
se vendían cakes, tortas y helados hechos a
mano, batiendo la crema y el jugo de frutas en un
balde metálico rodeado de un cubo de madera
con hielo y sal. Su propietario era un alemán
que me sacó dinero por asociarse conmigo pero
al día siguiente se fue y no le he vuelto a
ver más. Desesperado y sin saber qué
hacer me dirigí donde la esposa de un Dr. Cohen
amigo mío. Ella me oyó y dijo: No te
preocupes Alfredo, yo te mando un librito con recetas.
Enseguida me envió un cuaderno con recetas
de una fábrica de productos alimenticios cuya
marca no recuerdo, pero eso sirvió para que
tomara confianza pues con el cuaderno, la ayuda de
la Sra. de Cohen y un pastelero nacional que contraté
de improviso, me puse a probar cakes, tortas y helados
hasta que con el paso de los días comenzaron
a salirme bien.
"El negocio de las tortas
se transformó en un éxito y poco a poco
empecé a vender bastante. Era dueño
de casa uno de los Gerentes de la Previsora quien
se asoció conmigo, pero un día me dijo
que quería que yo viajara a Panamá a
traer ropa interior de mujer y medias nylon que por
la guerra eran carísimas. Yo me negué
y rompí la sociedad. Tuve que solicitar prestado
el dinero para pagarle su aporte y comenzó
a cobrar sus arriendos desde entonces."
Hablaba inglés y alemán.
El primer idioma lo había aprendido en el bachillerato
y el segundo era su lengua nativa. No hablaba judío
ni hebreo, tampoco español. Cuando arribó
al Ecuador casi no podía trabajar por desconocer
enteramente el español pero sin profesores
logró aprenderlo en menos de un año,
leyendo periódicos ayudado por un pequeño
diccionario. Eso lo hacía después de
cerrar el Salón a las doce de la noche y sabiendo
que tenía que levantarse a las cinco de la
mañana para ir al Mercado Central.
En 1.938 se nacionalizó
ecuatoriano desencantado por los criminales sucesos
que estaban acaeciendo en Alemania y con sus primeras
ganancias envió las Visas ecuatorianas y el
dinero de los pasajes a sus padres y hermanos, pero
el Cónsul los hizo concurrir varias veces a
su despacho para ver si les sacaba algo, negándoles
en cada ocasión que tuviera los documentos,
hasta que finalmente tuvieron que darle.
"Mis padres arribaron
con mi novia Ruth Baier, nos casamos y tomaron un
departamento cercano al boulevard. Entonces contraté
un cocinero nacional y lo llevé a la casa de
mi madre a que aprendiera sus sabrosas recetas, sobre
todo el pescado a la vinagreta de sabor agridulce
que fue un sonado éxito en Guayaquil. Otro
platillo famoso fueron los huevos hervidos a la rusa,
cuyas claras se cortaban en dos para sacar la yema,
que mezclada con salsa de tomate servía de
relleno y se presentaban sobre una hoja de lechuga.
El Rosado se especializó en almuerzos, cenas
y banquetes, servía los desayunos desde las
ocho de la mañana: café con leche, tostadas
y mantequilla. A veces la gente solicitaba un huevo,
un jugo o algo más, queso casi siempre. ”
En las cenas tenía que competir con salones
más grandes y de más prestigio pero
a todos les fue ganando, al Fortich y al Roxy, donde
también se bailaba. El Rosado era más
privado y su cocina diferente por el toque internacional.
“Mis padres vivieron en Guayaquil sus últimos
años y están enterrados en el Cementerio
de Extranjeros, al lado del General”.
En el Salón Rosado se
celebraron banquetes hasta para treinta personas.
Como anécdota cuenta que en .cierta ocasión
se brindó un banquete a treinta invitados que
pidieron diferentes platos. Uno de ellos sacó
las cuentas y fue a felicitar al propietario por la
exactitud de las cifras. El señor había
sido contador. "Siempre fui bueno en matemáticas
pero mi especialidad es ejercitar el control del personal
y el servicio."
Como siempre ha sido sencillo
y afectuoso pronto tuvo numerosos amigos. El Primer
Oficial Jacob Rijsaijk von Wigerden, de la Real Compañía
Holandesa de Vapores, que hacía frecuentes
viajes de Buenaventura a San Cristóbal y Guayaquil,
cada vez que venía al puerto le iba a visitar
al Salón, que su dueño no cerraba para
quedarse conversando hasta las dos de la madrugada
con él, sobre los peligros de una guerra que
se cernía cada vez más sobre Europa.
El holandés temía por su Patria, Alfredo
por la persecución contra los judíos.
También hizo buenas
amistades entre los artistas e intelectuales, sobre
todo con los llamados Independientes, entre los que
recuerda con especial cariño a Enrique Gil
y Alba Calderón, a su hermano Antonio Gil y
a la Dra. Manuelita Yuenchong a quien consideraba
una mujer excepcional. A los Drs. Eduardo Alcívar
Elizalde y Abel Gilbert Pontón que le trataron
con devoción y destreza.
"El Salón Rosado
era un sitio tranquilo y social. Una tarde entraron
cinco chicas guapas, elegantes y perfumadas y pidieron
helados y cakes. Al poco rato cayeron cinco chicos
de sociedad y solicitaron colas y ginger ale. De improviso
sacaron una botella de wisky y se pusieron a beber.
Me di cuenta y les mandé a decir con el mesero
que no se podía beber licor en el interior
de mi salón, pero se rieron, no hicieron caso
y siguieron brindando entre ellos. Entonces mandé
a ver a un policía quien se los llevó
detenidos. Fui a donde los familiares y les expliqué
mis razones, me entendieron tan bien que cuando salieron
al día siguiente, los mandaron a disculparse
conmigo."
El 13 de Mayo de 1.942, siendo
aproximadamente las nueve de la noche, estaba listo
para ir al cine con su esposa, cuando sintió
un mareo y sin saber qué era porque en Europa
no existen los temblores, se asomó a la ventana
y vio que todo el público del salón
Rosado salía corriendo hacia la media calle
y "nosotros, bajando apresuradamente las escaleras,
hicimos lo mismo. El terremoto fue largo y violentísimo
pero felizmente no se cayó el edificio. Cuando
subimos al departamento que ocupábamos en el
primer piso, encontramos nuestros regalos de vidrio
rotos en el suelo. Fue una gran decepción,
pero dimos gracias a Dios por estar con vida."
Desde ese año viajó
semanalmente en ferrocarril a Salinas a vender cakes
y tortas en la Base Naval norteamericana y hasta realizó
un contrato grande, de exclusividad, que duró
varios años y le dio excelentes ganancias.
También comenzó a cotizar semanalmente
en el partido Comunista sumándose a la lucha
contra el Nazi-Fascismo.(2)
Su horario de trabajo era muy
apretado. Se levantaba a las 5 y 30 de la mañana,
iba al Mercado Central a las 6 con dos o tres cargadores,
regresaba a pie hasta que pudo adquirir un vehículo.
A las 8 abría el salón con desayunos.
Desde las 12 estaban listos los almuerzos y desde
las 7 las cenas. A todas horas había atención
de colas, jugos, helados y cakes. Cerraba a las 12
de la noche. De esta época es una anécdota
reveladora pues empezó a sufrir de dolores
en una de sus piernas. Un médico amigo, el
Dr. Julian Hirtch, le examinó con mucha detención
y no encontrando el origen de la dolencia ojeó
un libro de medicina y terminó por confesar
que no sabía de qué se trataba. Intrigado
y más adolorido visitó días después
al Dr. Alcívar, quien ya había fundado
su Clínica en el barrio Villamil, que tras
nuevos exámenes le dijo: !Váyase a su
casa, lávese bien la pierna y acuéstese
a dormir pues está muy cansado! El remedio
resultó de inmediato, había tenido un
agotamiento general por sobredosis de actividad que
le provocaba ese dolor reflejo.
El Salón Rosado se había
convertido en el centro de reunión de numerosas
personas entre ellos el Coronel Aurelio Carrera Calvo,
Primer Jefe del Cuerpo de Bomberos, quien tenía
la costumbre de fugar de su oficina dos o tres veces
al día para tomarse un tinto. Eran sus momentos
de conversación con sus numerosos amigos porque
gozaba de popularidad en la ciudad, pero al sonar
la sirena avisando incendio salía corriendo
al cumplimiento del deber y por supuesto se iba sin
pagar la cuenta, así es que
(2) El Movimiento antinazi
fue fundado en el Ecuador por el ciudadano francés
Raymond Meriguet y designó delegados en todo
el país, tomándoles de las filas comunistas
en su mayor parte. Eran los tiempos en que los aliados:
Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia luchaban
contra Alemania, Italia y Japón, que formaban
las fuerzas denominadas del Eje.
los mozos estaban advertidos que cuando se requiere
concurrir al llamado del deber, no hay café
que espere. Alfredo estaba de acuerdo con ello y perdía
el valor del tinto con cada incendio.
En el Salón se realizaban
recepciones de postín. Viendo su album de fotografías
antiguas encuentro una cena ofrecida por el directorio
y el personal docente de la Sociedad de Artesanos
Amantes del Progreso a Augusto Alvarado Olea con motivo
de su nombramiento de Presidente de dicha institución.
El Menú es como sigue: Cocktail. Huevos a la
rusa. Consomé de aves. Corvina con salsa vinagreta.
Pollo a la española. Postre. Café. Vinos
blanco y tinto. Le pregunté el porqué
tanta comida y me contestó que así era
antes, que la gente acostumbraba comer cinco platos
aunque en pequeñas porciones. Una entrada,
una sopa, un plato intermedio, un plato fuerte y el
postre.
Veo otra fotografía
con una muy elegante esquela y leo: Almuerzo a nuestro
buen amigo Ing. Jorge Alzamora Vela, para gozar una
vez más de su grata compañía
antes de ausentarse de esta ciudad, a la cual ha servido
con mucho interés y cariño.- f) Ing.
Alejandro E. Rendón Henri y Mercedes Campos
de Rendón.- Guayaquil, 29 de Abril de 1.943.
La foto muestra al sonreído agasajado con sus
gentiles oferentes y una docena de amigos de ambos
sexos.
Para la revolución del
28 de Mayo de 1.944 el baleo se generalizó
por casi toda la ciudad pero fue más intenso
en las cercanías del cuartel de los carabineros
donde hoy se levanta el edificio de la Comisión
de Tránsito. "Cerré el Salón
a eso de las once de la noche y subí al departamento
pero me acosté intranquilo. A la mañana
siguiente, lunes 29, asomado a la ventana ví
a un joven con el fusil al hombro que caminaba solo
por la mitad del boulevard. Era un ex empleado del
Salón al que había despedido días
atrás por una leve indisciplina. El chico me
vio y se rió de buena gana, me aplaudió
y saludó. Se sentía todo un héroe
y estaba aprendiendo en la dura escuela de la vida.
Yo aplaudí también, se alejó
hacia la Zona Militar con paso marcial pues hacía
guardia y custodiaba el orden. Jamás he podido
olvidar la escena. Después el chico creció
y ha sido un hombre de bien. Ni él ni yo hemos
olvidado que la disciplina es todo en la vida."
En 1.947 volvió a sentir
un fuerte dolor en la pierna derecha y como pensó
que se trataría de otro cansancio trató
de guardar reposo pero el dolor no se fue y tuvo que
concurrir a la Clínica Guayaquil, donde el
Dr. Abel Gilbert le operó de apendicitis con
excelentes resultados.
Ya gozaba de una regular fortuna
amasada con sudor, esfuerzo, constancia y sacrificio
y sin desperdiciar el centavo, pero no era un hombre
codicioso ni mucho menos. El ahorro era su política
sin ignorar las necesidades ajenas. Al célebre
profesor de ingles Sr. Winter, judío alemán
pobre y cultísimo ayudó en sus últimos
tiempos porque era viudo y no tenia parentela. A Herman
Mayer Blue le dio amplio crédito en comestibles
para que instalara su pensión en Playas. También
cultivaba amistades valiosas como la del Dr. Joaquín
Litz propietario del Colegio Internacional en los
años 40, la de Charles Wasserman defensor de
los judíos en el Ecuador. Trataba a Simón
Nurnberg con almacén en la esquina de Aguirre
y Pichincha y a su cuñado el Dr. Carol Geiger,
notable abogado romano que terminó de ejecutivo
en la Intendencia de Compañías, así
como a Johnny Felman quizá su más cercano
amigo. Capítulo aparte fueron sus relaciones
siempre cordiales con la Curia y los Obispos Heredia,
Mosquera y Echeverría a quienes solía
ayudar en sus obras pastorales; pues, desde su arribo
a Guayaquil, se presentó como un joven judío
de 20 años de edad, sin esconder jamás
su religión ni mantener disputas con nadie.
A principio de los años
50 importó chocolates y caramelos “Perugina”
de Italia. Por entonces compró una casita en
la ciudadela Victoria de Playas donde solía
pasar buenos ratos en unión de los suyos, ya
habían nacido sus tres hijos llamados Johnny,
Danny y Vivian, que le han dado diez nietos.
"Años después
instalé un Salón frente al Rosado con
todos los adelantos y lujos de la época pero
no resultó y terminé vendiéndolo
a Jacobo Ratinof, que también lo entregó.
Con nombre cambiado funcionó largo tiempo,
fue de Martín Costa Colominas y por eso se
llamó "El Costa."
"Entonces le quité
los mostradores a mi negocio porque había leído
que en el primer mundo ya no se usaban y comencé
un negocio denominado Almacenes de Auto servicio con
horno y panadería incluidos, que dio inicio
en el Ecuador a los Supermercados y me he esmerado
en la vida por prestar siempre un servicio más
eficiente y mejor, aumentando la clientela, considerándoles
mis amigos. "De allí en adelante ha crecido
el número de locales de Mi Comisariato cubriendo
amplios sectores de Guayaquil, Duran, La Libertad,
Salinas”. También importó licores
y productos alimenticios y desde los años 60
produjo las conservas Superba.
En los 90 comenzó a
decaer físicamente tras una aparatosa caída
mientras hacía gimnasia en el interior de su
domicilio. Repuesto solamente a medias, sufría
de lagunas mentales, especialmente con los nombres
de las personas, pues esa fue la zona de su cerebro
que quedó más expuesta.
Le visité varias veces
en su domicilio en Marzo del 93 para tomarle apuntes
sobre su vida, que me han servido para este esbozo
de biografía. Aún estaba lúcido
en sus recuerdos. Después desmejoró
notablemente y necesitó ayuda para caminar,
pero insistía en visitar los locales de los
Supermercados y hasta daba indicaciones cuando lo
estimaba oportuno. En varias ocasiones le encontré
y charlamos, finalmente ya no salió. Su esposa
Ruth y su hijo Jhonny, que le sucedió en el
Consulado General de Israel, le auxiliaban en todo
haciéndole compañía, hasta su
fallecimiento en Agosto del 2.003, cuando iba a cumplir
87 años de edad.
La empresa Mi Comisariato había
crecido hasta convertirse en una de las primeras del
país por el volumen de sus transacciones anuales
y en modelo dentro de su especialidad. La Oficina
central en el boulevard es un hervidero de gente que
entra y sale pero solamente en la parte contable y
gerencial. ¿Cómo será la parte
laboral ubicada sobre la calle Vélez donde
se contrata al personal? Me figuro un negocio pujante,
competitivo, moderno y exacto, producto del trabajo
y la visión de un ejecutivo excepcional que
llegó pobre y desvalido y honestamente había
triunfado en el país
Filántropo sin ostentación,
en 1.992 donó el dinero necesario para la reinauguración
del edificio del Museo Municipal, incluyendo la adquisición
de la pintura, la iluminación, la aireación
y adecuación de las obras y la fiesta.
"He trabajado mucho y
he conocido gran cantidad de gente que es mi amiga.
Actualmente no pasa un día sin que se me acerque
alguien aparentemente desconocido y me cuente que
hemos sido amigos en alguna época. El otro
día se me acercó un gringo y me dijo:
Oiga, yo le construí el primer horno de pan
que Ud. tuvo en el Ecuador y era verdad, solo que
yo lo había olvidado. Ese es mi mejor legado
a mis hijos, dejarles muchos amigos y conocidos a
través de más de cincuenta años
de vida".