EDMUNDO CHIRIBOGA GONZALEZ
HEROE NACIONAL.-
Nació en Riobamba y fueron sus padres legítimos
César Augusto Chiriboga Dávalos y Maria
González González, naturales de Riobamba.
De seis años de edad
ingresó a la escuelita "Nicanor Larrea"
y por su buen comportamiento sus superiores le premiaron
confiándole el papel principal de Abdón
Calderón en una obrita teatral sobre la batalla
del Pichincha. Poco después comenzó
la secundaria en el San Felipe Neri de los padres
jesuitas pero se cambió al Maldonado y se graduó
de Bachiller el 18 de Julio de 1.935.
Sintiéndose inclinado
por la carrera de las armas en Octubre del 36 ingresó
como cadete a la Escuela Militar de Quito, más
tarde llegó a Brigadier y a Alférez
de Infantería. El 38 fue Subteniente y lo destinaron
al Batallón "Andinos Cayambe". En
Octubre estuvo de servicio en la guarnición
de Río Corriente en la región oriental,
donde permaneció hasta el 12 de Agosto de 1.940
que fue transferido al Batallón de Infantería
No.10 Carchi de guarnición en Quito. El gobierno
nacional le ascendió a Teniente y entregó
la Condecoración Abdón Calderón
por tiempo de servicio.
A principios de Julio del 41,
al conocerse la movilización armada del Perú,
pidió a sus superiores que lo enviaran a la
frontera sur. El día 15 marchó hacia
El Oro con toda su unidad. Iba de Comandante del Primer
pelotón de la II Compañía del
batallón Carchi y habiendo arribado a Puerto
Bolívar, pasó a ocupar el pequeño
caserío fronterizo de Quebrada Seca, pues en
toda la zona fronteriza de El Oro se vivía
una tensa calma que presagiaba la nueva arremetida
armada de los peruanos y la consiguiente tragedia
en bienes y en vidas inocentes.
Efectivamente, el día
23 se reiniciaron las operaciones y varias poblaciones
ecuatorianas cayeron en poder el enemigo, entre ellas
Chacras, distante a solo 6 kilómetros de Arenillas
y a escasos 300 metros de Quebrada Seca, que quedó
rodeada por fuerzas enemigas; pero, no obstante aquello,
el pelotón al mando de Chiriboga resistió
valerosamente por espacio de dos días, prácticamente
en actitud suicida pues no existía ni la menor
esperanza de conseguir ayuda. Fueron dos días
de constante cruce de disparos y los nuestros provocaron
numerosas bajas al invasor, hasta que a las cuatro
de la tarde del día 25, terminadas las municiones,
callaron los fusiles.
Cuando los peruanos se dieron
cuenta que se había gastado hasta el último
cartucho, un Capitán gritó "Rendirse
todos, entreguen sus fusiles y griten Viva el Perú",
pero Chiriboga contestó: "Soy ecuatoriano
y no me rindo. Viva el Ecuador" El mismo Capitán
peruano volteándose a su gente exclamó
"Traigan un tanque pequeño" que poco
después hizo colocar a solo doce metros del
sitio donde se hallaba disperso y oculto el pelotón
ecuatoriano y volvió a hablar "Si no quieren
que este tanque los mate, griten Viva el Perú"
y Chiriboga, comprendiendo la solemnidad e importancia
del momento, lleno de patriotismo insistió
"Un ecuatoriano no da vivas al usurpador"
Entonces, tres pasos al frente fue la criminal respuesta
del peruano, que equivalía a un masivo fusilamiento.
Así lo comprendieron los nuestros, que dieron
los tres pasos a tiempo que Chiriboga alcanzaba a
exclamar "Somos ecuatorianos que moriremos cumpliendo
con nuestro deber." Varias ráfagas de
ametralladoras silenciaron las palabras y sellaron
el sacrificio de estos héroes, que ofrecieron
sus vidas por el honor nacional, mientras en el horizonte
se ponía el sol y la tarde caía como
un pesado velo de tristeza. De los 29 miembros del
grupo ecuatoriano de Quebrada Seca solo se salvaron
3.
Y pasaron los meses. El Gobierno
reconoció su sacrificio y el l de Octubre le
ascendió post mortem al grado inmediato superior
de Capitán. El 29 de Enero del 42 se firmó
el protocolo de Río de Janeiro y el domingo
18 de Octubre siguiente, su padre y el Dr. Eduardo
Nájera salieron en autocarril desde la estación
de Chimbacalle en Quito, con la finalidad de trasladar
sus restos a Riobamba. Al dia siguiente, l9 de Octubre,
consiguieron en Guayaquil los permisos de Sanidad
y de la Capitanía del puerto y por la noche
partieron en la motonave Jambelí hacia el sur.
El 20 viajaron en tren a Arenillas donde el Centro
Cultural Arenillas y el Club Deportivo Arenillas programaron
los actos patrióticos conducentes a rendir
un postrer homenaje al héroe de Quebrada Seca
y a sus valientes compañeros.
El 21 partió la comitiva
a Chacras y en una pequeña ondulación
natural se vieron dos cruces de 1,50 mtrs. de altura,
colocadas sobre las tumbas de Chiriboga la una y la
otra sobre la fosa común de sus 25 bravos compañeros.
En ellas se leía claramente "Teniente
César E. Chiriboga González y 25 hombres
de tropas caídos el 25 de Julio de 1.941 en
cumplimiento del deber."
Al abrirse la primera de las
tumbas se halló el esqueleto de Chiriboga,
identificado porque en la tela de la camisa encontraron
prendida una medallita de plata que en Quito le había
colocado su madre. Depositados los restos en una caja,
un alumno del quinto grado de la Escuela Fiscal No.35
de Arenillas tomó el juramento a sus compañeros
de vengar algún día el honor nacional.
(1)
(1) En 1.999 durante la presidencia del Dr. Jamil
Mahuad Witt, unos cuantos ecuatorianos firmaron alegremente
una paz deshonrosa y lo que es peor, mentirosa con
el Perú; aceptando como compensación
final por las pérdidas sufridas en vidas, bienes
y tierras en 1.941, en Paquisha en 1.991 y en el Cenepa
en 1.997, el uso previa solictud en cada caso, de
una milla cuadrada de terreno en la selva. Burla sangrienta!.
La comitiva regresó consternada y al arribar
al punto denominado Puebloviejo, distante a un kilómetro
de Arenillas, se organizó el desfile a pie,
siendo transportados los restos en hombros de los
Comisionados. En el pueblo tomó la palabra
el Sr. Raúl Frias a nombre del Club Deportivo
Arenillas y se pasó a la iglesia. A las puertas
habló el Director de la Escuela del lugar Sr.
Néstor Torres Palacios, quien dijo que morir
por la Patria es vivir para siempre en el corazón
de sus camaradas y en las páginas de la historia
inmortal.
A las 8 de la mañana
del jueves 22 tuvo lugar una solemne Misa y a las
l2 se inició el desfile hacia la estación
del tren. La Srta. Piedad René García,
vocal del centro Cultural El Oro, pronunció
la despedida y el padre del héroe lloró
de emoción. De allí pasaron a Machala,
a Puerto Bolívar y en la Jambelí a Guayaquil,
siendo recibidos en el puerto principal por una comitiva
de amigos y parientes. En una lancha embarcaron a
Durán y por tren continuaron a Riobamba donde
arribaron el día 26 de Octubre. Mientras tanto,
el 24, esa Municipalidad había dispuesto la
colocación de su busto en el Parque de la Libertad,
erigirle un túmulo funerario en el Salón
de Honor y concurrir en corporación a sus funerales,
recomendando su memoria a la posteridad como blasón
de honor y gloria para la República ecuatoriana.
El día 26 arribaron los restos y el Comité
convocó al pueblo para el día siguiente,
27 de Octubre, que tuvo lugar el imponente desfile
patriótico que llenó varias cuadras
hasta la Basílica, donde tomaron la palabra
diversos oradores y se depositaron los restos en la
Cripta.