ALFONSO MARTINEZ ARAGON
RECTOR DE LA
UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL.- Nació en Guayaquil
el 2 de Agosto de 1.911 y fue su padre legítimo
Eusebio Martínez Canales, Tenedor de libros
natural de Esmeraldas, donde nació, porque
su tío Rodolfo Martínez Avalos era Capitán
de Navío y llevó a sus hermanos Leonardo
Martínez Avalos y Concepción Canales
a esa población. Don Eusebio trabajó
con el paso de los años para diferentes casas
comerciales de Guayaquil como González Rubio,
Simó y Co. la Sociedad Agrícola e Industrial.
Su madre llamó Lucrecia Aragón Martínez,
se educó en un convento de monjas en Buga,
era prima de su esposo por Martínez e hija
legítima del Dr. Rogelio Aragón Bonilla;
Médico de Popayán, cuyo hermano el Dr.
Arcesio fue un notable abogado en esa población,
por lo que la Universidad del Cauca le dedicó
un folleto titulado "Fastos Payanenses".
Nació sietemesino y
fue mellizo de otro niño que no sobrevivió.
Quizá por su nacimiento prematuro le quedó
para toda la vida un defecto en las cuerdas bucales
que hacía que su voz tuviera un tono grave
que a veces se tornaba agudo. Fue el menor de una
familia de clase media económica compuesta
de siete hijos y realizó la primaria en la
escuela de sus tías las señoritas Enriqueta,
Amalita y Clemencia Martínez Mera, todas ellas
notables pedagogas, pero quien dirigía la escuela
era doña Clorinda Mera vda. de Martínez
que le quería mucho. En el invierno su familia
viajaba a la costa o a la sierra.
En 1.923 ingresó al
Vicente Rocafuerte y pronto destacó como excelente
y muy respetuoso alumno pero nunca le dio por los
deportes, su profesor más admirado fue Francisco
Campos Rivadeneira que pasaba por sabio y efectivamente
lo era en entomología y cuyo trato amable,
competente y paternal le granjeaba múltiples
simpatías.
Cuando inició el sexto
curso pensó hacerse abogado pero como también
le agradaba la medicina y siendo nieto de médico,
al graduarse de Bachiller en 1.929 optó por
dicha especialidad en la U. de Guayaquil. Entonces
el país vivía la peor crisis económica
de la historia y su familia alquilaba un departamento
en 9 de Octubre entre Chanduy y Boyacá, pero
como eran muchos hijos tuvo que ayudarse trabajando
por las noches de bibliotecario de la Sociedad Médico
Quirúrgica del Guayas, cuya sede funcionaba
en Chiriboga y Chile. por S/. 30 mensuales, que le
pagaba el tesorero Dr. Carlos Coello Salvador.
Al finalizar el primer curso
practicó en la Sala San Miguel del Hospital
General con el Dr. Teodoro Maldonado Carbo y en las
vacaciones era topiquero o cambiador de apósitos.
Después hizo mucha clínica con el Dr.
Emilio Romero Menéndez y por su simpatía
personal fue electo Delegado estudiantil ante el Consejo
Universitario y tesorero de la Asociación Escuela
de Medicina durante cinco años.
El 37 su amigo Pedro Aspiazu
Carbo lo llevó a trabajar de médico
en la hacienda Maria en Puerto Palenque, aunque también
atendía casos en las demás haciendas
de los Aspiazu que llegaban por Piscano hasta Mocache,
por un sueldo de S/. 36 semanales. Los Morla también
ocupaban sus servicios en la hacienda Adelina María
que era contigua. El 38 sustentó la tesis sobre
el Metabolismo basal en las anemias y volvió
a Puerto Palenque.
El 24 de Agosto del 39 se doctoró
de Médico y Cirujano con los Premios Julián
Coronel al mejor alumno de Clínica Interna
y Contenta por no haber perdido puntos durante sus
seis años de estudios e instaló Consultorio.
En Septiembre ocupó
la Prosecretaría de la Facultad de Medicina
y en Noviembre fue electo Profesor accidental de Patología
y Psiquiatría en ausencia del titular Dr. Carlos
Ayala Cabanilla, dictando dichas materias hasta Julio
del 43, que pasó de Médico del Ingenio
San Carlos con S/. 1.000 mensuales, llevado por su
tío segundo Juan de Dios Martínez Mera,
que estaba de Gerente. Por eso renunció en
el Hospital Psiquiátrico donde estuvo pocos
meses como médico residente teniendo a su cargo
el tratamiento de cien pacientes a quienes consideró
seres humanos desvalorizados, bien es verdad que era
ayudado por un médico y varios estudiantes.
Por eso dividió los casos en Agudos, Crónicos
y Novedades, asistiéndolos por separado y en
diferentes días.(1)
Durante su estadía de
cuatro años en San Carlos contrajo matrimonio
con Maria Piedad Ayala Elizalde, unión estable
y feliz. El 47 renunció por un disgusto con
el administrador cubano. Ya había nacido su
hija única Maria Piedad a) Maria Pia. Nuevamente
en Guayaquil instaló el consultorio a medias
con su pariente político Carlos Ayala Cabanilla
en los bajos de la Clínica Guayaquil y fue
nombrado Profesor de Patología Interna y Neurología
en la Universidad.
Su maestro Teodoro Ma1donado
Carbo le llevó nuevamente el 50 al Hospital
Psiquiátrico como médico Jefe de la
Sala Santa Maria de mujeres por S/. 600 mensuales.
Allí descubrió que casi nada había
cambiado, a no ser los edificios que ya no eran enteramente
de madera pues existían varios pabellones de
cemento, más aseados y por supuesto más
adecuados para el cuidado y vigilancia de los enfermos.
Desde entonces su vida se deslizó entre el
Hospital donde fue Médico Jefe de la Sala Santa
Catalina desde el 48 hasta el 66 y desde el 72 hasta
el 81 ya con el nombre de Sala del Dr. Fortunato Safadi
Emén, manteniendo su Consultorio y las diferentes
cátedras que ejercitó con espíritu
de entrega y sacrificio, persiguiendo únicamente
el servicio a la juventud.
Entre el 49 y el 51 ejerció
el Subdecanato en Medicina, desde el 51 al 59 fue
varias veces reelecto Decano por su talento, ciencia
y por cuanto jamás entraba en polémicas
innecesarias con sus colegas, tratando siempre de
solucionar cualquier problema que se presentaba entre
ellos. Por eso gozaba de general simpatía.
Desde el 52 tuvo a cargo las
materias de Neurología y Clínica Neurológica.
Ese año fue Senador suplente por la Educación
Pública. El 53 representó con el Dr.
Agustín Vera Loor a la Universidad de Guayaquil
ante la Asamblea General de Universidades en Santiago
de Chile. El 55 participó en el Congreso de
Medicina Social celebrado en Bogotá y tuvo
la grata oportunidad de visitar a sus parientes maternos,
con quienes mantenía una nutrida correspondencia
por años. El 57 actuó en el de Ciencias
Neurológicas en Bruselas. El 59 fue Correlator
en el Congreso Mundial de enseñanza médica
de Chicago. El 60 adquirió una villa en Colón
y Lizardo García, barrio del Salado.
En la Asamblea Universitaria
del 61 le nombraron Vicerector de la Universidad de
Guayaquil derrotando al Ing. Galo Yépez Campos,
compañero de fórmula del Rector Antonio
Parra Velasco, quien había sido reelecto, pues
a última hora se unieron los votos de Medicina,
Agronomía y Filosofía por Martínez
Aragón.
Cuando se instauró la
dictadura de la Junta Militar de Gobierno en Julio
del 63 el rector Parra Velasco fue perseguido por
sus tendencias políticas izquierdistas y tuvo
que esconderse. Entonces le solicitaron que ocupe
interinamente el rectorado hasta que se pudiera superar
la gravísima crisis, impidiéndose la
clausura como eran los deseos de la CIA; sin embargo,
el 64, la Vieja Casona fue ocupada por efectivos del
ejército que bajaron y se llevaron detenidos
a Decanos y profesores con grave escándalo
Nacional.
A finales de año el
Dr. Juan Alfredo Illingworth, en su calidad de Decano
más antiguo convocó a una nueva Asamblea
y se presentaron algunas candidaturas, siendo las
más fuertes la de Martínez Aragón,
Raúl Clemente Huerta y Galo Yépez Campos,
resultando con mayoría de votos las dos primeras,
pero no habiéndose alcanzado la cantidad precisa
se concretó la votación entre los dos
primeros y Martínez Aragón resulto triunfador,
ocupando dichas funciones por segunda ocasión
entre el 63 y el 66 que renunció por los continuos
ataques de la izquierda, que trabajaba por implantar
la II Reforma Universitaria del Dr. Manuel Agustín
Aguirre, basada en la unidad Obrera-estudiantil, para
alcanzar la revolución a corto plaza.
De su mandato recuerda la negociación
y suscripción del contrato de préstamo
con el BID. para mejorar la Facultad de Ciencias Económicas
y crear su Escuela de Administración de Negocias.
El 64 fue Visitante Oficial
de las Universidades de Lima, Santiago, Buenos Aires
y Río de Janeiro y asistió a un Seminario
de Educación Superior organizado por el Departamento
de Estado norteamericano en Houston. El 65 volvió
al siguiente Seminario celebrado en Kansas. El 66
fue declarado Visitante Oficial de la Universidad
de Houston. Ese año fue electo Presidente del
Club de Leones de Guayaquil y en su ejercicio se construyeron
dos pequeños pabellones destinados a dormitorios
para los leprosos del Hospital de Infectología.
Retirado a su ejercicio profesional
y dedicado al ejercicio de la psiquiatría pasaron
de allí en adelante sus años. El 77
fue electo Director Técnico del Hospital Psiquiátrico
y logró cambiar la mentalidad del personal
asistencial, evitando que se siguiera tratando a los
enfermos como locos, pues ya no es factible la aplicación
científica de esa denominación, considerando
que existen 140 diferentes enfermedades mentales según
clasificación aprobada por la Organización
Mundial de la Salud OMS, divididas entre Psicosis,
manías y síndromes. Creó la Unidad
de Fármaco-dependencia pues el consumo de las
drogas en nuestro medio había crecido considerablemente
(Marihuana, Base, Cocaína, LSD, Inhalantes,
etc.) y como la drogadicción es una fiera enfurecida
que no suelta a su presa hasta que la destruye, se
requería otorgarle una mayor importancia a
su tratamiento. Elevó el nivel científico
del personal mediante cursos y seminarias porque la
psiquiatría es una especialidad que incorpora
eficientes y seguras drogas cuyos efectos han cambiado
la evolución y el pronóstico de algunas
de las psicosis y los psiquiatras deben conocer y
saber aplicar según la estructura de cada personalidad,
el medio sociofamiliar, la capacidad de reajuste frente
a los estímulos emocionales, la actitud vital
o existencial, el consumo habitual u ocasional y los
tipos de drogas.
El 85 tuvo una columna en el
diario "El Telégrafo" y fruto de
ella es una pequeña recopilación de
artículos que apareció bajo el título
de "Comentarios y Temas de divulgación
científica" en un folleto de 17 pags.
En su vida de relación
ha ocupado la Vicepresidencia de la Sociedad Filantrópica
del Guayas y la presidencia nacional de la Sociedad
Ecuatoriana de Neurología y de la Asociación
Ecuatoriana de Psiquiatría. No había
realizado investigación pero trabajaba por
la modernización del Hospital Psiquiátrico
y sus métodos, estimando que la Psiquiatría
se fundamenta en los descubrimientos de Sigmund Freud
sobre la existencia del subconsciente y la importancia
clínica de las neurosis, ideas aplicadas con
éxito en el tratamiento de las enfermedades
mentales.
Vivía en uno de los
departamentos de la casa de su yerno Javier Benedetti
Roldós desde 1.980, jubilado y aquejado de
diversas dolencias que mantenía controladas,
pues a sus 86 años de edad leía, opinaba
y pensaba. De estatura mediana, rostro canela claro,
bigote y pelo canoso, ojos grisáceos y bastante
calvo. Su hablar parsimonioso, gran conocedor de su
especialidad, había trabajado a conciencia
y por largos años. Falleció en Guayaquil
al poco tiempo que le entrevisté.
(1) En el Hospital Psiquiátrico
encontró uno de los más deprimentes
espectáculos de su actividad profesional, pues
aún se practicaban los métodos clásicos
del siglo XIX para tratar a los enfermos: habían
camisas de fuerza, calabozos de castigo y la medicación
era genérica y solo a base de bebidas e inyecciones,
pues aún no llegaban al país los psicoplégicos
inventados en París por el francés Laurit
creador del Largactil (clorobromacina) base para numerosos
fármacos modernos que tranquilizan y despejan
la mente. Muchos enfermos eran declarados incurables
y dejaban de ser tratados, otros sufrían arrebatos
de furor, de posible origen epiléptico. Había
un trigueñito joven que acostumbraba subirse
a lo alto de una de las palmeras y para bajarlo ocho
enfermeros, de los más fuertes, trepaban en
varias escaleras. Era todo un peligroso espectáculo.
Como nota curiosa cabe indicar que la primera Casa
de Salud para enfermos mentales que funcionó
en Guayaquil fue la del Dr. Carlos García Drouet
en un edificio de madera ubicado en Boyacá
y Sucre y duró desde principios de siglo hasta
los años 30 que instaló la suya el Dr.
Carlos Ayala Cabanilla en una villa de cemento, mucho
más moderna que la anterior, al sur de la urbe.