5.- Roberto
Espigada y esbelta, Zoila era
una trigueña clara de facciones finas y bien
delineadas, ojos expresivos, nariz recta, el cabello
negro y ligeramente ondeado, lo que se dice de buen
ver; pero lo mejor de su personalidad expansiva y
de reacciones primaría era su trato directo
y extrovertido que ganaba tantas simpatías
y a todos caía bien. I no le faltaban pretendientes,
pero al conocer "al monito Noboa" sintió
que había encontrado el gran amor de su vida,
el único, como correspondía a una chiquilla
romántica y sencilla que ocupaba su tiempo
en labores propias de su sexo como la costura, confección
de vestidos y finos bordados; por eso sus tapetes,
sayas y mantas tenían gran acogida en la feria
donde se vendían a buen precio Hija y hermana
abnegada, vivía entregada a las labores del
hogar en compañía de su madre viuda
y propietaría de una pequeña huerta
con frutales cercana a Ambato
De ilustración mediana,
lo suficiente para figurar en sociedad y con los conocimientos
necesarios en su tiempo Sabía leer, escribir,
las cuatro reglas de la aritmética, algo de
gramática, historia y geografía, barrer,
trapear, lavar, planchar y cocinar, es decir, todo
cuanto se exigía a las jóvenes de clase
económica medía de Ambato a comienzos
de este siglo
Una tarde, que habían
salido a pasear tomados de las manos, aceptó
la romántica proposición que le hizo
el joven costeño y con su hermana Mercedes
alcanzaron las dispensas diocesanas de rigor y ambas
se casaron el 27 de Mayo de l.9lO en Ambato ( Mercedes
con Salomón Brandon y Zoila con Luis Adolfo
Noboa Ledesma ) A la ceremonia asistieron unos pocos
parientes y amigos porque los matrimonios eran ceremonias
sencillas y solemnes y los convites pequeños.
Zoila tuvo en Ambato a:
1.- MARÍA Angélica
Noboa Naranjo nació el 5 de Marzo de l.9ll,
2.- Jorge ENRIQUE Noboa Naranjo nació el 2l
de Marzo de l.9l3, y
3.- LUIS Adolfo Noboa Naranjo nació el lº
de Febrero de l.9l6.
VIAJE A GUAYAQUIL
En Febrero de l.9l8, tras casi ocho años de
trabajar en la estación de Ambato, Luis Adolfo
Noboa Ledesma se cansó de la rutina y creyó
del caso buscar mejores oportunidades en el puerto
principal; pero como arribó en plena estación
invernal donde el trabajo es difícil y escaso,
se dio tiempo para un amorío circunstancial,
mas bien una simple aventura, que casi le costó
la vida a manos de un marido celoso, que salió
a buscarle por calles y plazas y con las peores intenciones,
pues estaba armado
ESTUDIOS EN LIMA Y TRABAJOS
EN LA SERENA
Perurgido por las circunstancias
se trasladó a Lima y decidió ingresar
a la Escuela de Odontología de la Universidad
de San Marcos, comenzando una carrera corta de solamente
tres años, que sin embargo se le volvió
difícil por la estrechez económica;
por eso, cuando en cierta ocasión un amigo
le habló de las excelentes posibilidades que
un joven dentista podría tener en La Serena,
puerto cuatricentenarío, con casas de piedra,
ubicado al norte de Chile, se dejó convencer
y partió a esa extensa región que va
del mar a las montañas, conocida como el desierto
amarillo, porque la tierra está mezclada con
arena y es bastante seca pero cuado llueve se cubre
de vegetación y parece un bellísimo
manto verde.
La Serena tiene hermosas casas
antiguas y calles de adoquines, en su malecón
marítimo crecen las altas palmeras tropicales
que por el clima más bien frío no dan
frutos; pero allí también le fue difícil
al joven profesional y tuvo que probar suerte en el
vecino pueblo de Nogales, casi inaccesible por estar
rodeado de frondosos bosques y espesas montañas,
donde instaló su consultorio y prosperó
porque no habían dentistas.
En tan apartado como rústico
con fin adquirió clientela por su "buena
mano" para las complicadas extracciones dentales.
Rápido con el gatillo, casi no ocasionaba dolor,
por eso empezó a ser buscado y ganó
dinero aunque su extremada bondad le impedía
ahorrar. En cierta ocasión, tras realizar una
operación difícil que salvó una
vida, recibió excelentes honorarios que no
tardó en entregar a una sociedad de beneficencia.
!Así era de generoso! y como le gustaban los
caballos finos, que para entonces constituían
el único medio de locomoción en el campo,
todo se le iba en eso
Quienes le conocieron y trataron
le describen así: Joven, delgado, bien parecido,
de modales finos, carácter entusiasta y dado
a los jolgoríos. La tez blanca rosada.
EL SACRIFICIO DE SU ESPOSA
Su despego a los bienes materiales
era increíble, actitud que contrastaba con
la de su joven esposa, quien velaba en Ambato por
la crianza de los pequeñuelos ganando el diario
sustento con toda clase de trabajos honrados y sometiéndose
a un régimen de enormes privaciones. Los jueves
y domingos concurría a las ferias para aprovisionarse
de víveres, en algunas ocasiones hasta comprándolos
por puñados, que vendía en el cuartel
- pan , leche, granos - al por mayor o a lo que pidan,
pues tenía que mantener el hogar.
Y pasó junto a sus hijos
esos cuatro largos años que fueron de soledad
y pobreza hasta que el 2 de Julio de l.922 falleció
en Quito Doña Rosa Ledesma Salinas vda. de
Cañizares, en casa de su hija Rosa Amanda de
Pierrottet, quien gozaba de buena situación
económica y social. Su hijo Adolfo se enteró
en Chile de la mala noticia y comprendiendo que ya
no era posible que su esposa e hijos siguieran abandonados
en Ambato, tomó conciencia de su responsabilidad
y les envió el dinero para los pasajes. !Ven
pronto, te necesito amor mío...! y Doña
Zoila Naranjo de Noboa, amantísima esposa,
sin pensarlo dos veces y desechando los consejos de
amigos y familiares que se oponían a una viaje
tan largo y peligroso, tomó a sus tres pequeños,
se despidió de los suyos y viajó a buscarle.
El trayecto resultó
bastante complicado De Ambato salió en tren.
En Guayaquil tuvo que alojarse en una pensión
y esperar algunos días por el vapor que iría
al sur, una embarcación caletera llena de incomodidades
que pasó por Paita, Piura, el Callao, Ica y
finalmente atracó en La Serena. En el muelle
los esperaba su esposo, muy fresco después
de tan larga ausencia, pero ella nada le reprochó;
era una mujer fuerte y su amor por él había
aumentado con la ausencia.
VIDA FAMILIAR EN CHILE
Pronto se acomodaron en una
casita de piedra con techo de tejas y patio de tierra
en los extramuros de Nogales, a la vera de un camino
vecinal, la situación no daba para más.
El clima frío, húmedo y lluvioso, típico
de montaña, no la tomó desprevenida
y aprendió a gozar las mañanas soleadas,
aunque las tardes eran grises y casi siempre bajaba
la neblina a las dos.
Los primeros tiempos fueron
de incesantes trabajos, había que hacer de
todo La Guagua limpió, cocinó, lavó,
planchó, remendó, cuidó a sus
niños, atendió solícitamente
a su bienamado esposo y a principios de l.924 quedó
embarazada.
Y todo volvió a ser
igual que en Ambato, la misma vida rutinaria, solamente
que en Chile no conocía nadie. Diariamente
salía su esposo el Doctor a atender la clientela,
pero ¿Qué importaba la soledad, si su
carácter franco y sencillo, sin limitaciones
ni complejos, le abría todas las puertas y
además estaba viva y feliz, por eso su frase
favorita fue desde entonces ! Viva, viva ! reveladora
de un sano optimismo Y los vecinos, viéndola
tan abnegada, entregada por entero a sus obligaciones
de esposa, madre y ama de casa, la llegaron a estimar.
La clientela estaba formada
por los propietarios rurales y sus familias, que se
esmeraban en prodigar al Dr. Noboa, a su joven esposa
y a los niños, todas las finezas usuales en
el campo entre amigos, vecinos y conocidos. Por eso,
cuando el dueño de una de las quintas cercanas
decidió dar una fiesta, les invitó.
El convite iba a celebrarse ese fin de semana en su
parcela a pocos kilómetros de distancia. Doña
Zoila se excusó de asistir por su avanzado
estado de gestación, en realidad se le hacía
difícil trasladarse a caballo con sus pequeños
hijos y solos no los podía dejar; pero como
la invitación no podía ser despreciada,
su esposo partió ofreciendo volver lo más
pronto posible.
Esa fría y lluviosa
noche de Agosto de l.924, en medio de las sombras
que cubrían el horizonte, el trote del caballo
anunció su regreso Su esposa solícitamente
salió a recibirle llevando en una mano la linterna
de carburo para alumbrar el fangoso patio y en la
otra a su hijo menor Luis Adolfo, de solo ocho años
de edad, que aún no se había acostado
Y ocurrió la tragedia cuando el jinete trató
de apearse, se enredó y cayó al suelo
Asustada la bestia, una y diez veces lo pateó.
Delante de la esposa y de su
hijo, el padre quedó tendido en el suelo Doña
Zoila, aterrada pero sin perder el control de sus
actos, entró rápido a la casa y despertó
a Enrique su hijo mayor, a quien cariñosamente
llamaba "Negrito".
-- !Ve pronto, corre donde
el médico vecino Tu papá se ha accidentado..!
El niño partió
desaforado y al cruzar la puerta se golpeó
en la frente con la rama de un árbol cercano,
quedándole la cicatriz para toda la vida, pero
aún sangrando copiosamente, con gran valentía
y responsabilidad siguió corriendo y regresó
con el médico; quien solo pudo comprobar que
la muerte de Don Luis Adolfo había sido instantánea,
provocada por múltiples fracturas de la bóveda
del cráneo Fue una experiencia dolorosa para
todos y tan triste e impactante, que muchos años
después aún la recordaba su hijo Luis
con gran dolor.
" !Nunca el mundo me pareció
más grande ni mi vida más sola ! Tomados
de la mano con mi madre, frente al cadáver
de mi padre, quedamos estáticos, sin lágrimas,
no sé cuanto tiempo"
Doña Zoila estaba de
seis meses de embarazo La niña nacería
póstuma en Guayaquil el 26 de Noviembre de
l.924 y llamó Amanda Noboa Naranjo, así
es que tras sepultar a su esposo en tierra extraña,
vendió lo poco que había "en cualquier
cosa", pagó los pasajes de regreso y se
vino con los suyos al Ecuador.
La orfandad y miseria caló
más hondo que nunca. Asustados, desprotegidos,
en una ciudad que no era la de ellos, sin parientes
ni amigos a quien recurrir, guiados únicamente
por una joven madre de 28 años escasos, aunque
dispuesta a trabajar en todo cuanto útil y
honesto se le presentare
NIÑEZ Y JUVENTUD ESFORZADAS
En l.924 Guayaquil es una ciudad
de madera, con edificios de uno y dos pisos, ventanales
y balcones que se abrían a las cinco de la
tarde para que entrara el fresco de Chanduy, así
llamado por la dirección en que sopla. Acaba
de ser declarada Puerto Limpio Clase A por la Misión
Sanitaria venida de los Estados Unidos y cuenta con
algunos edificios seguros de cemento armado: Los Palacios
de la Municipalidad y la Gobernación están
en construcción, las residencias de Rogelio
Benítes Ycaza y Juan Illingworth Ycaza en el
boulevard 9 de Octubre, su principal artería
desde el malecón de la ría hasta el
Parque del Centenario, inaugurado con la Columna de
los próceres en l.9l8. Cada iglesia tiene su
plaza: la Catedral antes llamada Plaza Mayor, San
Francisco, La Merced, Santo Domingo, San Alejo y San
Agustín o Capilla de la Soledad. En las afueras
se levantan las Iglesias de la Victoria y del Corazón
de Jesús. Entre sus principales monumentos
está el del Libertador Bolívar que es
ecuestre, los de Sucre, Olmedo, Rocafuerte y Carbo
El Cementerio está considerado de lujo por
la multiplicidad de mausoleos y monumentos funerarios.
Allí es donde mejor se aprecia el buen gusto
de los ricos, esmerados por traer de Italia hermosas
estatuas en mármol blanco de Carrara.
Las casas tienen amplios portales
y zaguanes, las escaleras sus descansos. Toda mansión
de postín es amplia, aireada y soleada. Al
ingresar al primer piso el visitante encuentra un
cómodo salón de recibo llamado asistencia
o cuadra, con muebles informales de esterilla, el
conjunto da invariablemente al claustro central casi
siempre adornado con columnas adornadas con maceteros
de helechos colgantes o macizos de flores. Luego viene
el Gran Salón principal que solo se abre para
determinadas ocasiones, con muebles, majestuosos y
casi siempre de estilo Victoriano, Regencia, Luis
XV en pan de oro o Luis XVI en pan de plata. Cuelgan
en las paredes severos retratos de familiares o paisajes
litografiados y europeos. En algunas casas se aprecian
obras de la escuela quiteña de pintura, por
lo general de índole religiosa, copias de antiguos
modelos, madonas renacentistas o vírgenes sevillanas,
así como imágenes de los santos más
populares: San Jacinto, Judas Tadeo, Martín
de Porres, Pedro Alcántara, Catalina de Siena.
Los dormitorios son espaciosos, con camas grandes,
de las llamadas de dosel por estar cubiertas o vestidas
y roperos de tres cuerpos. Dan a un corredor pues
es mal visto que los ocupantes se arreglen cerca de
las ventanas. Un amplio comedor con mesa larga para
doce personas y sus respectivas sillas, dos aparadores
y varías mesitas auxiliares, la despensa, el
cuarto para el carbón o la leña, el
cuarto del tinajero con agua para beber, los budoirs
con sus tinas de baño de metal adornadas con
patas de león y ducha circular, los cuartos
del servicio, la cocina con el gran fogón,
mesas con planchas de mármol y numerosas pailas
de cobre colgando del tumbado, el cuarto del horno
para el pan, la azotea con aves de corral, el patio
posterior lleno de plantas y árboles frutales
y una buhardilla , minarete o torre para las cosas
viejas que sin embargo no se desechan, complementa
las casas de las familias pudientes. Los menos favorecidos
habitan las llamadas covachas de caña o de
madera con techo de hojas de zinc, muchas de ellas
hasta de tres patios empedrados. Allí se vive
en comunidad y en pobreza aunque para los festejos
de la Virgen en sus diferentes advocaciones y de las
santas más populares, se organizan bailes y
sirven platos preparados con arroz de segunda categoría
o arroz quebrado, por ser el más barato La
ciudad tiene un lejano aire andaluz combinado con
estructuras del trópico y no es raro que por
las noches se escuchen pasillos y valses críollos
en románticas serenatas a la luz del farol
esquinero o del débil candil.
Por el norte Guayaquil llega
hasta los cerros, a la Atarazana y al aristocrático
barrio de las Peñas habitado por familias distinguidas,
aunque algunas solamente lo utilizan como balneario
los fines de semana de Viernes a Domingo
Al Sur está el Hipódromo
y acaba de fundarse el barrio del Centenario con unas
pocas villas de cemento, después solo vienen
las antiguas haciendas la Chala, el Guasmo y la Josefina.
Al Este dormita el ancho y
fangoso río Guayas con su malecón empedrado
en cuyo frente se sitúan las casas exportadoras
que secan el cacao en sus veredas. Por las tardes
circulan Góndolas de un piso y Carros Imperiales
de dos. Estos vehículos son tirados por mulas
y administrados por la Empresa de Carros Urbanos,
pero en corto tiempo serán reemplazados por
los primeros buses y tranvías eléctricos.
Al Oeste los límites
son difusos porque se puede llegar hasta las quintas:
Pareja, Roditti y Medina que separan la ciudad del
pantano Un puente de madera cubierto de tejas cruza
el Estero Salado en el sitio denominado el Corte,
que da paso a la sabana de Palobamba de Chongón
donde los carboneros se ganan la vida talando los
bosques, después viene la hacienda de la familia
Gallardo y finalmente las Comunas indígenas
de Casas Viejas y de San Pedro de Chongón.
Del Guayaquil salvado del Incendio
Grande de l.896 únicamente sobrevive el barrío
del Conchero con callejones y casas coloniales, el
resto es de reciente construcción; por eso
la urbe aparece nueva, limpia, lustrosa y tan confortable
que los visitantes extranjeros se admiran de sus hermosos
conjuntos, sobre todo de la curíosa costumbre
de recubrir las fachadas de los edificios de madera
con hojas de zinc corrugado como defensa contra los
incendios. Acabada la bubónica y la fiebre
amarilla, algunos serranos han comenzado a asentarse
en sus barrios pues ya no es el pestífero hueco
negro del Pacífico Existe el tendido de la
red de cañerías del agua potable con
suficiente aprovisionamiento de los aljibes de hierro
construidos en el cerro y se piensa iniciar las obras
del alcantarillado lo antes posible.