Los artistas, poetas, escritores
e intelectuales sueñan con Paris pues se vive
un modernismo decadente, pero la vanguardia comienza
a imponerse y los primeros números de la revista
Amauta que edita José Carlos Mariátegui
en Lima, incita al cambio y la renovación.
El arielismo está de moda entre los maestros
normalistas del Juan Montalvo y los intelectuales
de la Jurídico Literaria. Destacan Agustín
Cueva Sanz, Luis Napoleón Dillon, Julio Enrique
Moreno, Emilio Uzcátegui, Leonidas García,
Luis Bossano, entre otros.
Acaba de fallecer Medardo Angel
Silva el de los sonetos perfectos y en Quito languidecen
Ernesto Noboa y Caamaño y Arturo Fierro, enfermos
de un mal imposible, también llamado el hastío
de vivir o mal del siglo
Jacinto Jijón y Caamaño
y Homero Viteri Lafronte alborotaban el cotarro obteniendo
que la Historía del Padre Juan de Velasco sea
excluida como texto en los programas de estudio
Pio Jaramillo Alvarado ha iniciado
la recuperación de nuestras raíces con
su libro "El Indio Ecuatoriano" de tanta
trascendencia para la cultura y el arte nacionales
de los años 2o al 6o En Guayaquil, una generación
de jóvenes luchan por lograr acciones perdurables
a través de la educación, Luis Espinosa
Tamayo lidera este movimiento, Clotarío Paz
Paladines, Secundino Sáenz de Tejada, Pedro
Pablo Garaycoa, José Vicente Trujillo, Carlos
Puig Vilazar, Carlos Palacios Sáenz, Colón
Serrano Murillo, Antonio Parra Velasco, Pablo Hannibal
Vela y Remigio Romero y Cordero luchan por un socialismo
más bien libresco y utópico pero muy
ecuatoriano En Europa se escuchan las primeras estridencias
del fascismo y los versos del gran poeta Gabriel D´Annunzio,
mientras en España la generación de
escritores del 98 con Miguel de Unamuno, Pio Baroja
y Ramón del Valle Inclan pugnan por modernizar
la mentalidad retrógrada de ese país
y critican la dictadura de Berenguer. Varios jóvenes
con Federico García Lorca, Salvador Dalí
y Luis Buñuel tientan nuevas formas de arte
y creación y José Ortega y Gasset afina
el estilo para profundizar en los vericuetos de la
filosofía .
El Ecuador se debate en la
primera de las crisis económicas del siglo
XX, producida por las pestes y por el deterioro de
los precios internacionales del cacao El auge económico
iniciado en l.87O ha terminado, pero las familias
gran propietarias agrícolas siguen viajando
a Europa como si no existiera problema. Los obreros,
sufren porque sus bajos salarios, la subida del dólar
y el aumento de los precios, ha vuelto trágica
su existencia. Las jornadas son de diez y hasta doce
horas diarias y la paga no cubre, como ya se dijo,
las necesidades básicas. El l5 de Noviembre
de l.922 había estallado un gravísimo
conflicto acallado a bayoneta y bala. El río
se llenó de cadáveres y se levantan
cientos de cruces sobre el agua, mientras los indios
de las comunidades parameras gimen en la más
absoluta miseria, su total abandono social.
Una clase medía trata
de surgir en las principales ciudades. Está
formada por intelectuales, profesionales y empleados.
El campesinado ha iniciado el éxodo y los que
se quedan en los campos están en proceso de
aculturización. En l.926 habrá un intento
de recuperación de lo nuestro a través
de la fiesta vernácula, que motiva las primeras
películas nacionales y algunos ensayistas como
José de la Cuadra reformulan el problema montubio
Las nuevas publicaciones venidas de la Argentina plantean
temas de interés latinoamericano, un sano nacionalismo
ha surgido de la revolución agraria de l.9lO
en Méjico y encuentran eco favorable en la
intelectualidad de estos países. En l.93O,
refiriéndose a la migración montubia
y al modernismo que trastoca los valores tradicionales
del agro ecuatoríano con invenciones y novedades,
Joaquín Gallegos Lara escribió:
Porque se va el montubio, los
hombres ya no son los mismos, ha cambiado el corazón,
de la raza morena enemiga del blanco
La victrola en el monte apaga
el amorfino, tal un aguaje largo los arrastra el destino,
los montubios se van p´abajo del barranco
UNA MADRE VALIENTE
Doña Zoila y sus hijos
llegaron a Guayaquil en Septiembre de l.924 sin dinero
ni sitio donde alojarse, por eso la primera noche
se hospedó de caridad, con sus tres hijos,
en el convento e iglesia de San Francisco y tomó
una decisión heroica - no avanzar a Ambato
- porque "aquí estaba la familia de mi
marido" e instuía que por muy pobre que
fuera Guayaquil, encontraría mejores posibilidades
que en la sierra donde se vivía una pobreza
extrema. Su cuñado Carlos Manuel Noboa Ledesma
de profesión de editor, casado y con hijos,
tenía una desahogada posición económica,
pero dado su difícil carácter, que terminaría
en neurosis, le negó la protección que
necesitaba.
Su suegro Carlos Luis Noboa
Benítes estaba viudo de María Evelina
Cooke Arosemena y vivía con sus hijos Carlos
Noboa Cooke estudíante de odontología
que llegó a ocupar la Gobernación del
Guayas y Carmen Noboa Cooke quien empezaba a figurar
como excelente deportista en el Guayaquil Tennis Club.
Ambos fallecieron solteros y sin sucesión en
la casa de madera herencia de su madre en 9 de Octubre
entre Boyacá y Escobedo, hoy propiedad de los
almacenes Pycca.
La situación económica
de Don Carlos Luis Noboa Benítes nunca había
sido voyante; pues, careciendo de la sagacidad necesaría
para triunfar en el mundo de los negocios, terminó
por arruinarse y vender en los años 3O el amplio
jardín de la casa de su esposa en el boulevard,
para sede de la Primera Jefatura del Cuerpo de Bomberos,
edificio de cemento que aún existe.
LOS PRIMEROSTIEMPOS
"Empezaba para la joven
viuda una época de constante esfuerzo y sacrificio
por la superación de los suyos; pero como no
pensaba en nada más que en sus hijos, trabajando
cada día para atender las necesidades de ellos,
nunca se arredró"
"De los familiares de
mi esposo solamente su abuelita - Rosa Salinas - nos
entregó su apoyo, pero era viejecita y muy
pobre. Fuimos a vivir en su casa, un chalet antiguo
y de madera, con techo de zinc ubicado en la calle
Quito En un principio tuvimos que dormir todos en
una hamaca hasta juntar el dinero necesario para comprar
camas."
El barrio estaba en la periferia
de la ciudad, tenían que aprovisionarse de
agua potable en un tanque. Había mucho polvo
en verano y durante los inviernos las calles se convertían
en sitios intransitables. Y tan malsano era el clima,
que la peste blanca, como se conocía a la terrible
tuberculosis, diezmaba familias enteras en la vecindad.
"De los buenos tiempos
de mi esposo conservaba tres libras esterlinas de
oro que él había ahorrado para nuestros
hijos y entendiendo que podía ganarme la vida
en algún negocio, vendí en ochocientos
sucres la primera libra esterlina, saqué fiados
algunos tarros para almacenar leche y empecé
a aprovisionarme diariamente de las haciendas vecinas.
Con varios muchachos que fui vistiendo con uniformes
blancos inicié poco a poco las ventas. Y como
hubo algunas personas que me ayudaron viendome viuda
y muy trabajadora, me fue siempre bien. Con la leche
sobrante hacía por las tardes rompope en grandes
pailas agregando huevos y licor, que envasaba y distribuía,
de suerte que no conocí el descanso ni desperdiciaba
nada."
"Un día se me ocurrió
hablar con el dueño de una panadería
llamado Rigoberto Verdesoto Yagual y él aceptó
hornear en su local loo "cholitos" - así
llamaban al pan integral -loo panes de yuca y loo
panes de huevo, que hice anunciar como Pan de Ambato
y los mismos repartidores de la leche vendieron todo
porque iban limpios, uniformados y con canastas de
mimbre con tapa, y pude pagarle al panadero y me sobró
dinero para continuar el negocio"
Otro día, viendo que
se acercaban las fiestas del Carnaval, adquirí
papeles de colores y por las noches los cortaba sin
descanso hasta formar algunas docenas de sobrecitos
de mixtura de colores que mandé a vender con
buen éxito
Y todo ello mientras atendía
a sus hijos, la mayor de los cuales - María
- tenía trece años de edad y la última
- Amanda - estaba recién nacida.
BREVE VIDA ESTUDÍANTIL
DE SU HIJO
En l.924, apenas llegado a
Guayaquil, el niño Luis Adolfo Noboa Naranjo,
entonces conocido solamente por su segundo nombre,
inició los estudios primarios en la escuelita
fiscal Manuel María Valverde frente al chalet
de su abuelita Rosa. Luego pasó a la escuelita
fiscal Simón Bolívar y al poco tiempo
al Colegio salesiano Cristóbal Colón,
pues Doña Zoila había dicho al padre
Rector:
"Me he quedado viuda y
mis hijos son chicos decentes que necesitan educarse
bien. No tengo con qué pagar las pensiones,
pero yo le ruego que me los reciba...!
Ante esa súplica, elevada con tanta sinceridad
y emoción, el Rector los recibió. No
tendrían que cubrir las mensualidades, pagarían
solo los gastos de ciertos útiles escolares
y era tanta la pobreza que había días
que no comían. En l.925 asistió al Cristóbal
Colón.
De aquellos tiempos guardó
un recuerdo claro y preciso de su madre, mujer admirable
desde todo punto de vista, "que me enseñó
las primeras acciones, las más sabias, las
que perduran siempre. Eramos tan pobres cuando llegamos
a Guayaquil, que había días que nos
acostabamos a dormir para olvidar que teníamos
hambre."
"Me aterraba el hambre
y en cierta ocasión, como sabía que
en casa no había qué comer, saqué
fuerza de mi flaqueza y le fié dos sucres de
pasteles de diez y veinte centavos, al pastelero de
nombre Sucre, que paraba en las afueras de la escuela.
Esa noche cenamos los pasteles, pero desde la tarde
siguiente, mi hermano Enrique y yo comenzamos a hacer
a pie el viaje al Colegio, ahorrando los diez centavos
diarios que nos daba nuestra madre para el tranvía
y los abonábamos a buena cuenta de la deuda,
hasta que terminamos de pagarla veinte días
después."
En tan dramáticas circunstancias
el joven abandonó sus estudios escolares para
iniciarse en cualquier trabajo, pues no podía
permitir que los suyos siguieran en la miseria. Fue
una decisión increíble dados sus cortos
años, anunciadora de la voluntad de triunfar
sobre las durezas de la vida, voluntad que le acompañaría
siempre y motivaría todos sus actos y proyectos.
Por eso, con unción casi religiosa, cuando
ganó el primer dinero corrió a entregárselo
Su madre lloró y él se la quedó
mirando y le dijo:
" No llores mamá,
algún día seré rico y te haré
muchos regalos." Era pobrísimo, pero era
correcto y exacto en sus asuntos. Después diría
"No importa qué tipo de trabajo sea, lo
importante es trabajar, unica manera de seguir adelante.
La cosa más vil de este mundo, lo que degrada,
es la dádiva fácil. El pedigueño
es negativo para la sociedad."
EN LA LOTERÍA
Ricardo Chacón García
a) Don Richard, recuerda que en esos años conoció
a Adolfito, quien también solía frecuentar
algunas tardes después de las cinco el gimnasio
del conocido entrenador Manolo Viscaíno, ubicado
en un gran patio abierto en la calle Bolívar,
esquina de General Córdova, con un ring al
medio, donde se reunía la muchachada del sector
a espectar los amistosos combates entre aficionados.
José Salcedo Delgado
administraba la Lotería de la Junta de Beneficencia
de Guayaquil y era Cajero Vicente de la Cuadra, quien
llevó al joven Ricardo a trabajar a esa dependencia
por S/. 5 semanales más S/. l los domingos
de mañana. El trabajo dominical consistía
en sacar las bolas con los números premiados
de unas ánforas colocadas en medio del público
espectador. La Lotería jugaba con cuatro cifras
y como Ricardo ya había amistado con Adolfito,
se le ocurrió pedirle que lo acompañara
los domingos con el mismo sueldo de S/. l que él
ganaba, uniformados de pantalón azul marino,
saco blanco y botones dorados. Y cada domingo el joven
Noboa se ilusionaba con su trabajo "Sacar el
número correspondiente al premio gordo era
para mi toda una experiencia, me dejaba llevar por
el ensueño de lo que yo podría hacer
con cien mil sucres de aquellos días en el
bolsillo Fletar un barco y comprar mercaderías
en Panamá o en algún puerto norteamericano,
para revenderlas en Guayaquil. En segundos hacía
sumas mensuales y veía respuestas." Años
después confesaría: Siempre quise dinero,
no por el dinero en si, sinó por el poder que
el dinero otorga, por el efecto multiplicador cuando
se opera bien y por la riqueza que produce."
Pero nunca jugó a la lotería y por eso
jamás se la sacó, otro sería
su camino..!