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EL NEGOCIO DEL ARROZ

En l.935 el principal rubro de la oficina de Noboa era la compra en pequeña escala de arroz en cáscara, pues su falta de capital le impedía ingresar al mundo de los grandes negocios. Como todo en sus comienzos tiene sorpresas, en una de esas compras y por falta del debido almacenamiento, se le dañó una cierta cantidad de arroz con gorgojo La pérdida fue cuantiosa dada su estrecha economía pero varíos amigos salieron en su ayuda y pudo superar la crisis y devolver los dineros recibidos en calidad de préstamos.

SUS SOCIOS PERUANOS

En l.939, con un pequeño capital ahorrado de S/. 2oooo incursionó por algunos meses en el negocio de compra de oro en Guayaquil para llevarlo a vender a mejor precio en el Perú y de allí venían comprando plata. Estos viajes eran realizados por varíos socios peruanos, entre los cuales la familia aún recuerda a Leoncio Arce, a Nebel y a Reiser. Doña Zoila ayudaba en cuanto podía, pero al poco tiempo la policía peruana detuvo a Arce por político aprista y le decomisó el oro que llevaba dejando a los socios prácticamente en situación de quiebra. Entonces Carlos Suárez Pareja intervino ante su amigo personal el Presidente Prado, quien había sido su compañero de estudios en Lima, para que la policía devolviera aunque fuere parte del oro decomisado, lo que se consiguió tras varías gestiones.

SOCIEDAD CON JUAN X. MARCOS

Su amigo Juan X. Marcos Aguirre, acostumbrado a tener sociedad con Noboa, que era el sujeto lleno de dínamismo que requería para expandir sus operaciones, le llamó en l.94O y propuso varios negocios porque acababa de subir a la presidencia de la República el Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río, su abogado y amigo personal de muchos años. Arroyo dictó un decreto que favoreció a las industrias azucareras permitiéndoles renovar sus maquinarías obsoletas con otras nuevas sin el requisito de los impuestos de importación, beneficiando principalmente a los ingenios Valdés y San Carlos.

En l.94O incursionaron Marcos y Noboa en la exportación de arroz, operación nada fácil pues requería cuatro condiciones básicas, a saber: l) Capital para adquirir la gramínea directamente en el campo y ganar en el precio 2) Un sitio cercano con un molino para pilar y embodegar, 3) La aquíecencia y permiso del gobierno a las exportaciones, debido al restrictivo sistema de cupos imperante desde Diciembre del 4l que Estados Unidos ingresó a la guerra, y 4) Buques cuyos capitanes estuvieran listos a correr el riesgo de una navegación altamente peligrosa por la posible acción destructiva de los submarinos alemanes.

En Guayaquil existían muchos grupos de poder, Marcos y Estrada disputaban los pocos barcos que cada cierto tiempo se presentaban disponibles. Algunos comerciantes se unían para enviar uno que otro barco a Panamá o Venezuela, mientras los dos mayores acaparaban lo mejor del negocio

PRIMERA EXPORTACION

Cierto día de l.94l le informaron que llegaba a Guayaquil el buque argentino “Río Iguazú” con capacidad para llevar lloooo quintales de arroz. "Plena guerra mundial. Flete peligroso, el transporte era para Venezuela, zona infectada de submarinios alemanes por el Canal de Panamá y por la ruta obligada a Europa. !Qué caro se pagaba entonces el Seguro! Imagínese Ud. que cada saco de arroz pagaba un dólar con sesenta centavos de Seguro Me arriesgué en la empresa, sesenta días de nerviosismo, el buque llegó y contabilicé mi primer millón."

Con parte de las ganancias adquirió una extensión de terreno a la familia Burbano Zúñiga, que iba de la ría a la primera calle casi en los límites de la ciudad ( el terreno se ha prolongado por compras sucesivas hasta Eloy Alfaro ) donde fundó la Piladora Ecuador e instaló una máquina para pilar arroz, tendales y secadoras. El 42 adquirió los activos fijos de la Compañía Cotopaxi, dueña de una pequeña flotilla de lanchas a motor que se internaban por los ríos de las provincias de Guayas y Los Ríos a fin de conseguir la gramínea directamente a los productores con un mejor precio "En esas labores me ayudaba Enrique Ponce Luque, con quien me tocaba dormir muchas noches sobre los sacos, pese a las inclemencias del tiempo"

CAPITULO IVMATRIMONIO Y FAMILIA

En l.942 conoció en una verbena del parque Seminarío y luego cortejó en Salinas a Isabel Pontón Avila, nacida en Guayaquil el 26 de Marzo de l.92l y casó con ella. Fue un matrimonio por amor. Como regalo de bodas le obsequió veintiuna moneditas antiguas de oro algo dañadas. Fue un buen esposo, en confianza le agradaban los juegos, especialmente las charadas. Disfrutaba programando los menúes porque le encantaba la comida críolla y la preferia sobre cualquier otra. Tuvieron los siguientes hijos:

l.-Luis Noboa Pontón, casado lº con Titana Ycaza Ponce, de quien divorció y 2º con Cecilia Alvarado Robles, de quien también divorció.
A.- María de Lourdes Noboa Ycaza,
B.- Luis Noboa Ycaza,
C.- Antonio Noboa Ycaza,
D.- Leonardo Noboa Ycaza,
E.- Juan Javier Noboa Alvarado

2.- Isabel María Noboa Pontón, casada con el Ing. Isidro Romero Carbo, Ingeniero Comercial.
A.- Isidro Romero Noboa,
B.- Isabel Romero Noboa, y
C.- Melisa Romero Noboa.

3.-Diana Noboa Pontón, nacida el 47 en New York, casada con Omar Quintana Baquerizo
A.- Diana Quintana Noboa,
B.- Olga Quintana Noboa, y
C.- Claudia Quintana Noboa.

4.-María Elena Noboa Pontón, casada con el Dr. Oswaldo Molestina Zavala, Abogado
A.- Oswaldo Molestina Noboa,
B.- José Luis Molestina Noboa, y
C.- Mariela Molestina Noboa.

5.- María Leonor Noboa Pontón, casada con Jay Sicre.
A.- Casandra Sicre Noboa,
B.- Natacha Sicre Noboa,
C.- Carla Noboa,

6.- Abogado Alvaro Noboa Ponton, casado con la Dra. Anabella Azin Arce, Médica
A.- Daniel Noboa Azin,
B.- Juan Sebastian Noboa Azin.
Luis A. Noboa Naranjo fue un esposo cariñoso y acostumbraba proteger y engreír a su esposa y a sus hijos.

Sus hermanos ya estaban casados: María Noboa con Carlos Suarez Pareja con sucesión. Enrique Noboa Pontón con María Game Santos con sucesión y Amanda Noboa Pontón casaría poco después con Enrique Ponce Luque, también con sucesión.

Con el respaldo de Juan X. Marcos, que financiaba las compras y avalaba los negocios internacionales a través de su Banco, prosiguió exitosamente durante la II Guerra el negocio del arroz.

En 1.945 también exportaron cafe y cacao, productos que luego industríalizaría en los años 7O a nivel de su pre-elaboración y para consumo bajo las marcas de Perugina y Prescafé, utilizando unicamente matería prima nacional.

LA CASA DE LA CALLE CHILE

En l.946 adquirió una casa de cemento de dos pisos ubicada en Chile No l.9l9 y Maldonado esquina, a su propietarío Federico Saporitti, edificada en los años 3O por la Compañía Italiana de Construcciones del Ing. Macaferri. Con el tiempo le aumentó una terraza cubierta donde celebró hermosas veladas con amigos y parientes pues apreciaba la amistad y la vida social aunque casi no tenía tiempo libre por su trabajo El inmueble figuró a nombre de su madre para ayudarla con el pago del arrendamiento, pues ella no aceptaba su dinero desde que administraba el hotel.

LA "STANDARD FRUIT Co"

Ese año, debido al término de la Guerra y al nuevo panorama de los mercados mundiales, las dos grandes transnacionales de alimentos de los Estados Unidos cambiaron sus esquemas y políticas bananeras. La "Standard Fruit Co" arribó al Ecuador porque el Mal de Panamá había infectado la producción de sus plantaciones en Centroamérica, especialmente en Panamá, Honduras, El Salvador y Guatemala y requería la fruta de otros países.

En el Ecuador el banano aún era un producto marginal y sus exportaciones no alcanzaban sinó un 4%. No existía una infraestructura vial que permitiera adquirir la fruta a través de carreteras, de suerte que la Standard se vió precisada a contratar los servicios de las lanchas y los trabajadores de la empresa de Luis A. Noboa Naranjo para retirar los racimos de las haciendas ríoenses por iba fluvial.

Así fue como se convirtió Luis A. Noboa Naranjo en su exportador exclusivo para el mercado norteamericano y el 26 de Diciembre constituyó la "Compañía de Comercio y Trasporte S.A." , inscrita el 3O en el Registro de la Propiedad con un capital inicial de S/. 5oo.ooo, transformada con el paso del tiempo en la hoy "Exportadora Bananera Noboa S.A."

El banano, en su variedad Gross Michael o guineo de seda, había crecido en la costa ecuatoríana desde siempre, pero su siembra era a base de colines o raíces que crecían silvestres en las zonas montañosas de Catarama y Quevedo En l.93O se iniciaron los primeros cultivos en El Oro para llevar a Guayaquil, después se exportaba en pequeñísimas cantidades a Chile. Cada racimo era envuelto en un petate para evitar su estropeo, el petate se amarraba con chantas sacadas de la misma mata. Los petates eran devueltos de las bodegas del barco Esta curíosa modalidad persistió hasta l.947 que empezaron a envolverse los racimos en sus propias hojas ( chontas ) Por su porte eran clasificados en Grandes, Chicos y de Bambalina. En las bodegas con cámaras frigoríficas, los transportaban guindados uno al lado del otro para que no ocuparan mucho espacio ni sufrieran magulladuras. Finalmente se impuso la norma de exportar solamente las manos o manojos del racimo en cajas de cartón.

EL PRIMER EMBARQUE

En un atardecer del verano de l.947 embarcó para la Standard Fruit Co cien racimos de banano de la variedad Gross Mitchel que existía con el nombre de guineo de seda y estaba considerado el de mejor porte y sabor del mundo, sobre todo cuando estaba en toda su sazón, es decir, ligeramente manchado de pintas color cafe. Para las exportaciones se cortaban y enviaban los racimos aún verdes, protegiéndoles de una rápida maduración con una sustancia química color azul aplicada en el corte del tallo El viaje se realizaba en cámaras frigoríficas y una vez en el puerto de destino se los introducía en cámaras calientes, para acelerar su maduración, antes de ser expuestos a la venta al público Este primer embarque se realizó a New York y el éxito fue completo, y aunque la Standard comenzó a producir en su plantación de la histórica hacienda Tenguel, situada en la zona de Balao, provincia del Guayas, la mayor parte del banano era adquirido a agricultores independientes , que se establecían en las zonas vírgenes de la costa con el apoyo crediticio del estado y en menor proporción de las transnacionales

No está demás informar que si bien es verdad que el Mal de Panamá insertó al país en el mercado internacional del banano, también debe considerarse que los costos muy convenientes por el bajo salarío que percibía el trabajador agrícola y la situación geográfica propicia, fuera de la zona negativa de los ciclones, hizo que el negocio bananero progresara rápidamente en el Ecuador. En cambio, como factores contraríos existía un mayor alejamiento de los sitios de venta que se traducía en un viaje más largo y costoso por el pago del peaje por el Canal de Panamá, lo cual encarecía nuestra fruta.

LA HACIENDA Y PILADORA SAN LUIS

I a la par que incrementaba el negocio del banano seguía en el arroz, actividad muy productiva, al punto que había adquirido la extensa hacienda San Luis de Jujan para arriba que siempre había sido una gran productora de arroz. Allí instaló otra Piladora. San Luis fue la primera de sus propiedades agrícolas.

Por esos días se asoció con las firmas internacionales Bunge y Born de Buenos Aires y New York. Con ella logró el primer sitial en la exportación de arroz, abarcando mercados como los de Japón, Sudáfrica y la Indía.


Gustavo Negrete recuerda que a finales de Julio del 5O, mientras trabajaba en el recinto Las Maravillas del Cantón Daule, comprando arroz para la Piladora San Javier de Luis Vallarino Febres Cordero en Pascuales, se le acercó un señor manejando su propio Jeep, para invitarle a formar parte de su equipo de trabajo y ofreciendole tres veces más de lo que estaba ganando en San Javier, donde solamente le reconocían S/. O,5O de comisión por cada saco de arroz. El señor resultó ser Luis A. Noboa Naranjo y de regreso por un camino de tierra, pues era un gran volante, le habló de negocios como era su costumbre, porque quería adquirir arroz en cáscara para pilarlo y enviarlo al Japón y Venezuela, donde ya tenía compradores.

"Su vida va a cambiar conmigo porque le voy a pagar S/. l,5O pero tiene que venirse inmediatamente" y como tenía tal poder de convicción que solía hacerse rápidamente de amigos, a los que protegía en todo, ayudándoles, rodeándose de ellos, dándoles empleos... Gustavo aceptó inmediatamente.

Una vez en el canchón de la calle El Oro, bajo una ramada inmensa, le fue mostrando las rumas de arroz que a veces hasta inundaban la calle pues las secadoras no abastecían. Numerosos romaneros, calificadores y obreros trabajaban incansablemente, pero el negocio no era nada fácil, tenía sus secretos pues se producían tres cosechas, dos en invierno y una en verano La primera del año era de arroz de crecimiento rápido, no más de tres meses, para consumo interno en el país. La segunda , de mayor tiempo de maduración, tenía mejor precio por ser el grano grande y por eso la variedad se denominaba "Fortuna". La tercera o veraniega y también de la misma variedad, comenzaba a finales de Julio y terminaba en Octubre. Es decir, que de los doce meses del año, en diez se cosechaba la gramínea.

Cada fin de semana recorría los recintos Las Maravillas, Laurel y Junquillal en la zona del río Pula que va hasta Vinces porque los Capitanes de los barcos se enfiestaban en esos días y no tenía competencia. En la Piladora Ecuador formó parte de un equipo de compradores compuesto de las siguientes personas: Luis Napoleón Icaza que recorría Samborondón y el Salitre, Luis Florencia Latra en Catarama y ventanas, Gerardo Brando Naranjo en Daule y santa Lucía, los Hermanos Otón y Bolívar Landívar en Catarama, Ventanas y Babahoyo con lancha propia , Luis Coello en Babahoyo, Antenor Noriega en Samborondón, Jujan y Babahoyo y Olmedo Rendón en el Río Pula. Miguel Portugal y Ricardo Pacheco eran los calificadores del grano, Eduardo Cruz tenía a su cargo el laboratorio, Enrique Stéfano la bodega y Alberto Medina capitaneaba las cuadrillas y el técnico mecánico de las máquinas de la Piladora era Gunther Weiss.

En época de embarque, que casi siempre demoraban hasta una semana, los lanchones repletos de quintales de arroz se dirigían al barco fondeado en mitad de la ría. Luis Arcentales González controlaba todos los detalles de tan difícil operación pues era algo delicado que no se podía descuidar; quiza, por eso, Noboa hacía llevar un colchón de su casa para descansar en el muelle y por las noches se tomaba el trabajo de ir a dejar personalmente a sus empleados en sus domicilios y al despedirlos decía: No dejes de venir a las siete y cuando regresaban al día siguiente, él ya estaba allí. Enrique Ponce Luque le ayudaba en todo y eran inseparables amigos.

Al finalizar los embarques se vendían los saldos de arroz a los mayoristas de la calle Pichincha entre Sucre y Colón, siendo los más conocidos Alfredo Armijos y Bolívar Neira Guerra. "Si el mercado se satura hay que moverse más, en ello radica el éxito en tiempos de crisis."

Las lanchas del grupo Noboa llamaban La Abundancia, el Jorupe, la San Luis, la Gatún y la Granada. Cada lancha arrastraba cuatro canoas acoderadas a sus dos lado y el remolque Santa Lucía, que poseía más potencia de máquina, se encargaba de sacarlas cuando por efecto del verano bajaban los caudales de los ríos y las canoas se varaban repletas de arroz. El Ing. Nicolás Pecharich organizaba las reparaciones en el muelle de la ría con su ayudante el maestro Adolfo Clavijo

José Miguel Rendón Moreira en la Gerencia controlaba la producción, los aspectos mecánicos de la Piladora y la contratación del personal. Después le reemplazó Tomás Pulley Fuentes y finalmente Carlos Aguirre Avilés.

La Piladora Ecuador era un emporío de trabajo y riqueza por la cantidad de cuadrilleros, empleados y funcionaríos. A veces solía escasear el trabajo por falta de arroz, pero era muy raro ese evento Entonces los cuadrilleros cerraban la calle y se ponían a jugar Indor futbol. Una mañana llegó Noboa en su automóvil. En eso , la bola rodó casualmente a sus pies y acordandose de sus tiempos de muchacho deportista la pateó con fuerza, con tan mala suerte, que el mocasín de su pie derecho fue a dar al techo de un kiosko cercano dedicado al expendio de comida preparada, ante las miradas burlonas de los presentes, pero ninguno se atrevió a reir. Dandose cuenta del chasco y semidescalzo se fue bravísimo, aunque momentos después, ya serenado, mandó a recoger el zapato que sus cuadrilleros habían bajado del techo del kiosko y exhibían como artístico trofeo porque era fino y de marca.


LA OFICINA DEL MALECON

Desde l.942 tenía su oficina principal en Malecón y P. Ycaza esquina, casa de madera de un piso alto, propiedad de su socio Juan X. Marcos. En la planta baja funcionaba la atención al público y la exhibíción de los automóviles, camiones y camionetas, a la par de otras representaciones que había logrado aumentar desde los tiempos de su pequeña Casa de Cambio

Francisco Burgos CHiriboga recuerda que en cierta ocasión que salían juntos a la Piladora, al pasar por uno de los pasillos a cuyo lado se encontraba el escritorío de una de las secretarías, Noboa miró al suelo y vió un clip, que posiblemente se le había caído a algún empleado Detuvo el paso, se agachó a recogerlo y amonestó a la secretaría.

--- Señorita, cuide los clips, que no anden tirados por el suelo !He!

Luego, al llegar al muelle que estaba en construcción, se calentó con el jefe de una de las cuadrillas al hallar en mitad de la calle un saquíllo raído y sucio pero todavía aprovechable y gritó:

--- Juan, ven inmedíatamente a recoger este saco Caramba, por estos detalles es que todo es un desórden.

Poco después sorprendió a un trabajador que descargaba arena y lodo de una barcaza a punta de paladas, sin darse cuenta que parte del materíal caía sobre el motor nuevo de un lanchón y con el tino más natural del mundo le dijo:

--- Mijo, ten más cuidado ! No ves que puedes dañarme el motor !
Su acompañante, asombrado, le preguntó:

--- Oye ¿ Cómo es esto? Al que te puede perjudicar aconsejas y a los otros retas por naderías?

--- Una cosa es el simple descuido que amerita un consejo mas no un reproche y otra muy diferente el desperdicio, que constituye un crímen contra la humanidad, fue la pronta respuesta.
El millonarío no había olvidado sus orígenes en pobreza, donde cada cosa tenía su importancia y todo había que cuidar.

 
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