LEON RICAURTE MIRANDA
PINTOR:- Nació
en la pequeña población de Mera, Provincia
de Pastaza, el 10 de Agosto de 1.934. Hijo Legítimo
del Mayor José Alejandro Ricaurte Dávalos,
natural de Guano, que se retiró del ejército
a raíz de la Guerra de los Cuatro Días
en 1.932. Fue teniente Político de la Parroquia
Mera el 33. Reingresó con el presidente Velasco
Ibarra a finales del 34, participó en la Guerra
del 41 con el Perú como miembro de un destacamento
cerca de Tena en el oriente y fue condecorado con
la medalla Abdón Calderón. Salió
del ejército en 1.950 por haber contraído
una grave dolencia en el servicio y de María
Elena Miranda Ruiz, natural de Quito.
El cuarto hijo de una larga
familia compuesta de nueve hermanos que se ayudaban
entre sí, por eso recibió las primeras
letras de su hermano Hernán y el 39 fue enviado
a casa de su abuela Rosario Dávalos de Ricaurte
en Latacunga, asistiendo al Jardín de Infantes
de la Profesora Laura Baquero donde aprendió
a leer cuentos como el de la Cucarachita Mandinga
en unas tiras de papel dibujadas por ella y como el
niño era hábil para los paisajes, a
su pedido hizo algunos. En 1.941 pasó directamente
al segundo grado de la escuela Isidro Ayora. Vivía
con su madre y hermanos, su padre seguía en
el oriente.
A finales del 42 viajaron a
Quito y alquilaron una villita en la calle Estados
Unidos del Barrio América, los estudios continuaron
en la escuela fiscal Vicente Rocafuerte cerca del
Ministerio de Defensa. A comienzos del 44 se trasladaron
a Guaranda y al ocurrir la revolución de 28
de mayo los militares tomaron el cuartel de los carabineros.
Después vivieron en Riobamba y en Quito, la
familia se componía de siete hijos y vendrían
dos más. Finalmente terminaron todos en Tulcán
donde acabó la primaria en la escuela Fiscal
Simón Bolívar.
El 46 comenzó la secundaría
en el Vicente León de Latacunga, era secretario
su tío Luís Dávalos, propietario
de una finquita con caballos, árboles frutales
y el Río Yanayacu pasaba cerca. Su profesor
de dibujo, admirado de su facilidad para dicho arte,
le enseñó a mezclar la tierra de colores
con aceite, pero los óleos salían defectuosos
y decidió continuar con acuarelas y lápices
de colores. Entonces su padre comenzó a padecer
los primeros síntomas de la enfermedad final.
- un quiste al cerebro - y viajó a atenderse
al Hospital Militar de Quito.
En 1.947 estudió en
el Mejía y el 48 la familia adquirió
una villa pequeña en la calle Canadá
del barrio América. El 49 pintó letreros
publicitarios en madera o lata y esmaltes con su amigo
Nick Carbo. Cobraban S/. 30 sucres por cada uno y
les fue bien, pero como querían tener algo
fijo entraron a la fábrica de muebles ATU por
S/. 5 sucres semanales y al no manejar bien el soplete
fueron despedidos en seguida. Más tarde confeccionaron
cometas, vendieron café molido, un poco de
todo, hasta que el 51 Nick viajó con los suyos
a los Estados Unidos y no lo ha vuelto a ver.
Ese año volvió
a la sección nocturna de Mejía y se
ganaba la vida pintando tarjetas de navidad a S/.
20 sucres la docena o tablas con paisajes folklóricos
a S/. 15 sucres cada uno.
El 52 su padre adquirió
una abacería en la calle Rocafuerte de la Loma
Grande y lo puso de administrador mas el negocio no
prosperó. En Marzo del 53, fracasado como comerciante,
abandonó la casa de sus padres y viajó
a Guayaquil en el tren de segunda. Tenía 18
años, se alojó en el Hotel España
de la calle Aguirre entre Boyacá y García
Avilés y consiguió trabajo en el almacén
de los hermanos Carlos y Ernesto Sáenz Queirolo
de Escobedo y 9 de Octubre donde hizo los dibujo de
las placas de bronce y la publicidad sobre lata para
El Universo por S/. 240 sucres mensuales. Vivía
en un cuarto alquilado en Quisquis y Santa Elena y
cuando salió el aviso de acuartelamiento para
los nacidos el 34 logró que lo aceptaran de
tripulante en la Armada Nacional y fue enviado a Esmeraldas
como amanuense de los talleres de Carpintería
Naval copiando planos con S/. 700 sucres mensuales
de sueldo. El jefe, Homero Muñoz Estrella,
había sido compañero de su hermano Gonzalo
y lo hizo estudiar el quinto curso en el Colegio 5
de Agosto.
En Abril del 55 fue enviado
como Cabo ayudante al Arsenal Naval de Guayaquil y
tras un segundo intento en Septiembre del 56, de entrar
a la Escuela Superior Naval de Salinas, se retiró
de la Armada para dedicarse al dibujo publicitario,
inicialmente con Nelson D'Avigno Nath, hasta que éste
se ausentó a los Estado Unidos. Hacían
vallas de carreteras, letreros, dibujos y ganaba S/.
1.200 mensuales.
En 1.958 contrajo matrimonio
con Melba Vélez Alvarado, puso taller propio
en Sucre entre Boyacá y García Avilés
y tuvo tres hijos. Así comenzó el Taller
de León. El 59 envió una obra al Salón
de Octubre y fue aceptada. En Febrero del 60 vio un
aviso del Centro Ecuatoriano - Norteamericano. El
Prof. León Wooten dictaría un curso
de tres meses sobre pintura al óleo y se inscribió.
En Julio salió premiado
como el mejor alumno y expuso una muestra personal
en el CEN. Hubo mucha concurrencia, vendió
siete cuadros, cinco de los cuales fueron adquiridos
en S/. 2.500 por un japonés de paso por Guayaquil.
Sus primeros trabajos fueron bodegones, naturalezas
muertas, paisajes del malecón, del suburbio
y unos primeros intentos cubistas. Entre los asistentes
estuvieron Jorge Reyes, Humberto Moré, Alfredo
Vera Arrata, Luis Martínez Moreno, a) Zalacaín,
quienes pertenecían al grupo La Manga. "Esa
misma noche me invitaron a la casa de Jorge Reyes.
Allí se hablaba de todo, bebían vino
con moderación, comían un plato de tallarines
y pronto fui uno de ellos. Las reuniones se sucedían
una o dos veces por semanas y casi siempre en la casa
de Leonor Vera en Quito y El Oro pero terminaron hacía
1.968. Otros miembros activos de La Manga eran Eduardo
González del Real, Arturo Serrano, Pablo Marangoni,
Walter Bellolio, Ana Moreno Franco, etc. Seguí
pintando y firmaba como Pastaza".
En Noviembre del 63 consiguió
un cupo en el viaje logístico mensual de la
Embajada del Brasil y viajó a Río. Allí
hizo amistad con Luis Tabares Simoes, pintor aficionado
residente en Copacabana, a quien conoció de
casualidad durante un paseo, en su casa vivió
seis meses y expuso una muestra en la Vía Das
Larangeiras.
A mediados de Junio del 64
volvió con nuevas imágenes tomadas de
pintores y dibujantes japoneses que influyeron de
un modo determinante en su arte. Estaba formado y
todo lo demás seria su habilidad, su instinto,
su enorme facilidad para dibujar y sobre todo su inquietud,
según ha opinado Hernán Rodríguez
Castelo, a quien seguiremos.
Por aquellos días regresó
de Barcelona Enrique Tabara y de Madrid Theo Constante.
Se había asentado en su quehacer Aníbal
Villacís y Gilberto Almeida residía
en Guayaquil proyectado hacia el dibujo. Ricaurte
sintió la influencia precolombina de los cuadros
de Tabara y descubrió que podía lograr
maneras muy nuestras de expresar el arte, maneras
muy ecuatorianas. Villacis , Almeida, en general todos
los pintores jóvenes trabajaban signos prehispánicos.
"Por eso, desde el 64 al 65 busqué un
nuevo lenguaje plástico, diferente al de Tabara,
mío propio, expresión de lo antiguo
y al mismo tiempo del mundo actual."
En 1.966 contrajo segunda nupcias
con Sara Quijano Molina y viajaron a Quito. Matrimonio
feliz con dos hijas. De día pintaba y de noche
se bachilleró en el Mejía, mientras
ella comenzaba arquitectura, carrera que terminaría
exitosamente en la U. de Guayaquil.
Entre 1.966 y el 67 expuso
en Guayaquil, Quito y Esmeraldas. "Su expresión
plástica había llegado a niveles de
calidad y sus cuadros lucían innegables alturas
de composición, color y tratamiento de la materia,
de una línea de abstracto que tendía
a descomponer motivos figurativos en bloques fuertemente
empastados, pero no se hallaba a gusto en esa dirección
y a finales del 67 - me había confiado, cuenta
Hernán Rodríguez Castelo, que ese arte
maduro lo estaba ahogando, que se sentía preso
de esas formas estetizantes, de ese color bellamente
trabajado. Buscaba maneras artísticas de trasgresión,
recuerdo un danzante hecho con botones, latas, hebillas,
alambres, chatarra pegados al lienzo. En torno a esa
obra, que muchos tuvieron por otra de sus rarezas
y algunos hasta por burla, mantuvo una mesa redonda.
Aclaró entonces que utilizar desechos industriales
no significaba asumir una pasión tecnicista.
Estoy - dijo - por el hombre antes que por la máquina.
El hombre americano tiene gran sensibilidad hacia
la magia y los pueblos primitivos tenían el
poder de expresión de las cosas del modo más
simple, con lo cual mostraba cuanto y cuan certeramente
estaba madurando su poética."
Ese año se unió
al grupo VAN, expuso en la antibienal que los de VAN
opusieron a la oficialista II Bienal de la CCE., cuestionando
el arte oficial; los de VAN eran Villacís,
Tabara, Muriel, Moreno Heredia, Molinari, Cifuentes
y Almeida(1) proclamaron la necesidad de un lenguaje
nuevo en un Manifiesto que circuló por el país
y constituyó un hito en la historia del Arte
Contemporáneo del Ecuador “porque buscaban
desvincular el arte del compromiso oficialista o del
fácil folclore”. Así surgió
“El arte de las Cosas. Las cosas en el arte”
fórmula clave para llevar cosas al espacio
(1) El Grupo VAN no fue en
realidad un movimiento pero cimentó las proyecciones
futuras del arte en el Ecuador. En efecto, ya disuelto
el grupo y trabajando individualmente los integrantes
del VAN y otros pintores del país ensayaron
nuevas concepciones y formas de expresión.
En el caso concreto de Ricaurte, según Hernán
Rodríguez Castelo, iniciado con sus collages
y cuadros objetos como Tanque, Pájaro, Sol
de barro, Guitarras blancas, etc. en l.967, en los
que las texturas, la ruptura o superposición
de planos, la integración de elementos extra
pictóricos, el abandono del formato tradicional
y la casi ausencia del color, marcaría su línea
de trabajo en su vida artística.
artístico, sin privarles de su ser de cosas,
pero integrándolas como elementos de una nueva
naturaleza, como sintagmas de un lenguaje. La naturaleza
y el lenguaje del arte.
La propuesta, sin ser nueva
en el mundo artístico occidental, fue tomada
por Ricaurte en la exposición que presentó
el 15 de Agosto en el Centro Ecuatoriano - Norteamericano
como su manera de expresión con lucidez y personalidad,
lo cual se traducía en americanismo y situado
en una sociedad de consumo, recoger esas cosas que
la voraz sociedad consumió y desechó
y reorganizarlas dentro de categorías mágicas,
lúdicas, nostálgicas, irónicas
y como estaba vinculado a los artistas de la generación
precolombinista, se sintió poderosamente atraído
por nuestra antigua cultura solar pisoteada por civilizaciones
filisteas. Y con los productos de la cultura agresora
hizo muchos soles de una nostalgia casi mítica.
Grandes y desolados medallones, memoria heráldica
degradada del choque de la cultura solar y de la cultura
invasora. Sus máquinas confeccionadas con desechos
del maquinismo - tanques, cohetes, submarinos, tractores,
guías, guitarras, máquinas de escribir
- de fina ironía y nostalgia, de insuperable
dejo mágico, marcaron sus años siguientes,
en collages, ensambles, y arreglos objetales ricos
en sentido".
El 8 de Septiembre de 1.968
se trasladó con su esposa a Cali, conoció
a Manuel E. Mejía Becerra, quien apreciaba
sus dibujos y le pidió que trabajara. Así
nació su exposición personal en el Museo
de la Tertulia y en Abril del 69 en la Galería
Estrella de Bogotá, propiedad de Estrella Nieto
compañera del pintor Alejandro Obregón.
Luego se presentó en la Alianza Colombo - Francesa
y tuvo buenas ventas en todas partes, pero como les
nació una niña se les dificultó
avanzar hacia Venezuela, que había sido la
meta fijada y retornaron en Julio a Guayaquil, a casa
de Walter Bellolio.
Enseguida intervino en el Salón
de Julio con tres cuadros y ganó el Primer
Premio de S/. 15.000 con Dibujo Mural No. 3, pintura
de tamaño heroico; era el pintor de moda por
sus viajes y su premio, conoció gente del arte
y entre ellos a Juan Villafuerte, con quien empezó
a trabajar cuadros a medias, el uno los comenzaba
y el otro los terminaba en un taller improvisado por
Ricaurte al lado de su modesto hogar en Esmeraldas
y Diez de Agosto. Los temas eran sociales y tratados
con la técnica esperpéntica, por eso
no se vendían mucho. En Agosto del 70 Villafuerte
se fue a España con su compañera Eloísa
Malo mientras Ricaurte ganaba una beca de la Unesco
para estudiar restauración y conservación
de pintura, cerámica, fotografía y técnicas
pictóricas en el Centro Internacional Churubusco,
de fama mundial. En Septiembre partió a México
y en Enero del 71 pudo llevar a su esposa e hijita.
En México permaneció
hasta Mayo del 72 que logró una nueva beca
de ampliación de estudios a Museología,
Cerámica y Restauración de Pintura Mural
en el mismo Centro. Había visitado Museos y
Galerías, expuesto en la Casa de la Paz y conocía
los secretos del muralismo (distorsión de imágenes,
interiores al fresco y exteriores con carbonato de
calcio que se cristaliza y solidifica).
Otra vez en Guayaquil continuó
trabajando intensamente y presentó varias exposiciones
destacando sus cuadros de la “Serie Negra”,
óleos con personajes sobre temas cotidianos
que exhibió en Julio del 73 en la Galería
Caspicara de Enrique Tabara situada en Luque y Chimborazo
y “Las texturas blancas” en la Galería
Pachacamac de Jaime Villa en 9 de Octubre y Córdova,
mientras vivía en casa de su suegro el Dr.
Alfonso Quijano Cobos en Esmeraldas y Vélez.
Ese año se integró al grupo GEA. de
estudios arqueológicos, fundado por Carlos
Núñez Calderón de la Barca, Felipe
Cruz y Enrique Guzmán, crearon un museo in
situ en la población de Valdivia y formó
una colección personal de sellos y torteras
con diseños zoo-antropomorfos. Por esos días
falleció su padre en Guayaquil.
En Febrero del 74 presentó
otra muestra en el Museo Municipal de Guayaquil sobresaliendo
su escultura “Maqueta para un almuerzo”
de 1 mtr. x 90 cmtrs. de alto, considerada una de
las más características de su trayectoria
artística y logró una segunda Beca de
la Unesco para ampliar sus estudios de muralismo y
conservación en el Centro Internacional di
Restauro de Roma. Viajó en Marzo con su familia,
visitó numerosos países, realizó
trabajos prácticos en el Convento de Sermoneta
y hasta una exposición personal en la castillo
Caetani de dicha población. De allí
pasó a visitar a su amigo Walter Bellolio que
agonizaba a causa de un accidente en Madrid, pero
al llegar a Barcelona se encontró con Antonio
del Campo quien le manifestó que Bellolio acababa
de fallecer la noche anterior. Apenadísimo
siguió a Madrid, conoció el Museo del
Prado y algunas Galerías y regresó a
Barcelona en busca de Juan Villafuerte, en cuya casa
pintó cinco cuadros que tuvieron una excelente
acogida artística y comercial. A finales del
74 volvieron a Guayaquil y compró un departamento
en la Ciudadela Las Acacias. En Abril del 75 radicó
en Quito con esporádicas estancias en Guayaquil
y en Salinas, exponiendo en varias Galerías
siempre dentro del objetivismo, las texturas, la parquedad
colorística y el trasfondo de soledad que ha
caracterizado su obra, tratando a las personas en
dibujos.
En Noviembre de 1.980 partió
nuevamente a Europa con su esposa y sus dos hijas.
Radicados en Castelldefels, pueblecito al pie del
mar junto a Barcelona, que lo había impresionado
en su primer viaje años antes, alternó
su trabajo creativo con la docencia en la Casa de
la Cultura de dicha población, con un sueldo
de 53.000 pesetas al mes y expuso en Barcelona y en
Huesca.(2)
El 81 proyectó con varios
pobladores de Castelldefels y con los miembros del
grupo Zarpa, su “Monumento a la Paz”,
sobre las ruinas de varias edificaciones en un solar
abandonado. La obra, de carácter efímero,
mostraba un poblado después de un ataque atómico,
evocando la técnica de “Maqueta para
un almuerzo”, pero en dimensiones heroicas.
(2) Como encargado de la realización
de actividades culturales tales como cursos para niños
y adultos de pintura, escultura y cerámica,
talleres de fotografía, de restauración,
etc.
En Mayo del 83 retornaron a Guayaquil, lo cual constituyó
el mayor error de su vida pues en España ya
tenía una sólida posición, organizó
el Salón de Octubre de ese año y presentó
una Exposición en el Museo de Arte Moderno
de Cuenca. En Noviembre viajó a Salinas y proyectó
radicarse en el sector de Chipipe definitivamente.
Ese año editó un “Album de estampas
del Ecuador” con veintiuna de portones de iglesias
y cosas así. El 85 un “Album de Estampas
de Guayaquil” con nueve vistas de las Peñas
y el Malecón.
En Julio del 86 viajó
a Mendoza en la Argentina, expuso en el Consulado
ecuatoriano, en el Hotel Plaza y dictó varias
conferencias. El 87 realizó su mural “Puerta
al pasado” a la entrada al Museo Antropológico
del Núcleo del Guayas de la CCE. y continuó
sus trabajos solitarios en Salinas con exposiciones
regulares en Guayaquil, Quito y Cuenca.
El 93 dio a la luz su libro
“Diseños Prehispánicos del Ecuador”
en 220 pags. 133 diseños cuyos dibujos fueron
elaborados en Castelldefels, reproducciones artísticas
de los diminutos grabados de las torteras que los
aborígenes de las costas ecuatorianas colocaban
en el extremo inferior del huso de hilar, a modo de
volante, para facilitar el movimiento rotatorio (3).
En Enero del 95 se trasladó
a su “Museo Casa León” que estaba
construyendo en la caleta del Buzo Ciego junto al
mar en el puerto de La Libertad cerca de Salinas.
Allí planeó conservar, además
de muchas de sus obras y otras de diferentes artistas,
antigüedades, libros, notas, fotografías
y otros testimonios de sus afectos y su paso por la
vida.
(3) Este trabajo le situó
en la línea iniciada por Modesto Chávez
Franco desde la dirección de la Biblioteca
Municipal de Guayaquil en los años treinta,
cuando hizo copiar por primera ocasión los
dibujos zoomorfos y antropomorfos de la cultura Puna.
De temperamento introvertido,
con una gran cultura adquirida en sus viajes y a través
del trato con las personas, pintaba ocasionalmente
temas marinos aunque prefería los conceptuales
Su sobriedad (reciedad y seriedad)
para tratar el arte le distinguieron como es uno de
los maestros de la pintura ecuatoriana del Siglo XX
por su forma espacialísima y única de
ver y tratar los temas aunque nunca fue un colorista...
“Busco la cromática por la superposición
de planos. He tratado temas como las guitarras, máquinas,
soles prehispánicos, serie anamórfica
donde retomo la insistencia y repetición de
determinados detalles que comencé en 1.973
con el tema Habitante de condominio con un rostro
atormentado y repetido hasta el infinito, demostrativo
del tormento del hombre citadino...”
Su trayectoria, iniciada en
el abstraccionismo, derivó hacia minuciosos
dibujos estereográficos, luego hacia elementos
del collage, para concluir en grandes ensamblajes
de rostros distorsionados y patéticos o de
entrañas de máquinas o mecanismos metálicos
y en ambas vertientes su horror ante las amenazas
del mundo contemporáneo.
De estatura más bien
baja, blanco tostado por el sol, ojos y pelo negro,
bigote cano. Sus últimos años fueron
de soledad y pobreza, en constante meditación
y con una gran paz interior, hasta que aquejado de
un cáncer que le postró varios meses
ocurrió su fallecimiento el 2.002. Está
sepultado en el Cementerio de Salinas.