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AGUSTIN AGUALONGO ALMEIDA
MILITAR.- Nación en el Pasto el 25 de Agosto de 1.780 y fue hijo de Manuel Agualongo y Gregoria Almeida, indígenas montañeses que le enseñaron a leer, a escribir y el arte de la pintura al óleo, con el cual se empezó a ganar la vida en un taller de Pasto.

En 1.809 los rebeldes quiteños tomaron la ciudad y la mantuvieron en su poder algunas semanas, tiempo en el cual se paralizaron las actividades en la región y entrÓ la pobreza. Agualongo soportó esta situación con estoicismo pues se había casado y tenía responsabilidades, más, al regularizarse la guerra, la situación se volvió más crítica, era un artesano pobre y su matrimonio fracasó, por eso, el 7 de Marzo de 1.811, de 31 años de edad, ingresó a la tercera Compañía de Milicias del Rey. De esta época es la siguiente descripción física: estatura pequeña, el cabello negro, grueso e hirsuto. La tez prieta poblada por cicatrices dejadas por la viruela y el labio superior sobresaliente.

Su primer jefe fue el Cor. Basilio García, a cuyas ordenes luchó el 20 de Septiembre de 1.811 contra las fuerzas combinadas quiteñas de Pedro Montufar. Esta batalla fue favorable a los patriotas que ocuparon la ciudad. García se retiró a las montañas y hostilizó a los patriotas que terminaron por abandonar Pasto. Los quiteños pasaron al sur seguidos por el Presidente de la Junta de Gobierno de Popayan que les iba a cobrar ciertas deudas sin importarle dejar desguarnecida la zona de Pasto, que ocuparon los realista con sus aliados los negros del Patía. Agualongo fue ascendido a Cabo.

El 13 de Agosto de 1.812 los realistas enfrentaron con éxito en el sitio de Catambuco a las fuerzas del Cap. Juan María de la Villota y escaló a Sargento. De allí en adelante los esfuerzos quiteños por reconquistar Pasto se vieron condenados al fracaso y su revolución empezó a desmoronarse ante el avance de un ejercito realista que salió de Cuenca. El nuevo Presidente de la Audiencia, Toribio Montes, dirigía las acciones militares con la ayuda del Cor. Juan Sámano, que persiguió a los últimos quiteños que huían hacia el Norte. Las tropas de Juan María de la Villota lo cercaron en San Antonio de Ibarra el 1 de Diciembre de 1.812. Los jefes rebeldes fueron fusilados y volvió a instaurarse el Gobierno del Rey.

Sámano llevó la guerra al valle del Cauca y fue vencido por Antonio Nariño, Presidente de Cundinamarca, en Alto Palacé y en Calibío. Melchor Almerich reemplazó a Sámano pero frente al empuje arrollador de Nariño desalojó Pasto, que tuvo que ser defendida por sus propios vecinos. Y así, con suertes varias, transcurrió el resto del año de 1.814.

El 15 los realistas se reagruparon en el batallón Pasto al mando del Cor. Ramón Zambrano y del Sargento Mayor Estanislao Merchan Cano, que resultaron vencidos por las fuerzas del Cauca de José María Cabal, Manuel Serviez y Carlos Montufar. El 16 Agualongo subió a teniente tras la victoria realista de la cuchilla del Tambo contra los patriotas de Liborio Mejía y la paz volvió a toda la región pues concidió con la entrada del General Pablo Morillo en Bogota, la designación de Sámano para Virrey y cundió represión y el terror en todas las comarcas.

Durante casi tres años, entre l.8l6 y el l9, las autoridades persiguieron a los patriotas en Colombia, pero el 7 de Agosto de ese año, Simón Bolívar, tras remontar los Andes con un ejército desprovisto de todo lo necesario para sobrevivir, realizó el milagro de derrotar a los realistas en la célebre batalla de Boyacá y puso fin a tan trágica etapa de nuestra historia.

Pero los pastusos no dieron su brazo a torcer y comandados por el General Sebastián de la Calzada y el Coronel Basilio García se enfrentaron varias veces a las fuerzas patriotas. Calzada fue derrotado el 16 de Junio de l.820 en Pitayó y le sustituyó García; poco después, el Presidente de la Audiencia de Quito, Melchor Aymerich, se aprestó a atacar a los patriotas de Guayaquil que habían declarado la independencia el 9 de Octubre de ese año.

Entre los Oficiales distinguidos del batallón de Dragones de Granada, que Aymerich había llevado a Quito y puesto a las órdenes del Coronel Francisco González, se hallaba Agualongo. Pronto se inició la campaña, los realistas bajaron a Ambato y en las llanuras arenosas de Huachi, el 22 de Noviembre derrotaron a los patriotas. Agualongo pasó a Capitán y acompañó a González en su campaña sobre Cuenca, ciudad que tomaron tras el combate de Verdeloma el 20 de Diciembre. Allí permaneció Agualongo como Jefe Militar mientras se estancaban las operaciones por la llegada de la estación lluviosa.

En Mayo del 2l empezó a moverse el ejército realista hacia la costa, pero el l9 de Agosto sufrieron una aplastante derrota por las fuerzas de Sucre en Yaguachi y como los patriotas subieron por segunda vez a la sierra,. Agualongo temió quedar encerrado y organizó la evacuación de Cuenca el 20 de Septiembre, pero al enterarse del segundo triunfo realista en Huachi, volvió a Cuenca donde permaneció cinco meses hasta principios de Enero de l.822, que entregó el mando al Coronel Carlos Tolrá, pues Aymerich le había solicitado en Quito. Ya era Teniente Coronel.

El 24 de Mayo no tomó parte en la batalla del Pichincha por encontrarse en el campamento de Iñaquito con el batallón Constitución. Después del combate el Coronel Calzada unió su batallón al Tiradores de Cádiz y a los restos del Cataluña y a marchas forzadas retornó a Pasto, donde el Coronel Basilio García resistía el asedio de las fuerzas de Bolívar. En tan dramática circunstancia el Obispo de Popayán, Salvador Jiménez de Enciso, refugiado en Pastoi, intercedió ante el Libertador y obtuvo una Capitulación honrosa, que el 8 de Junio permitió la entrada de las fuerzas patriotas en esa población.

Agualongo se retiró a las montañas y recibió a los Oficiales Benito Boves, Juan Muñoz y Estanislao Merchancano, reiniciando las operaciones militares, en una guerra de guerrillas que contó con el apoyo de las comunidades indígenas de los contornos. El Intendente de Quito, Antonio José de Sucre, marchó a sofocar este nuevo levantamiento pero fue derrotado el 24 de Noviembre en la Cuchilla del Tambo y volvió a Quito; sin embargo, el 22 de Diciembre logró forzar el paso del rio Guaytara y con nuevos soldados enfrentó a los realistas. El encuentro se produjo el 23 en las llanuras de Yacuanquer. Sucre intimó la rendición de Pasto y el 25 la tomó tras hora y media de feroces combates callejeros. Enseguida dictó un indulto general y volvió a Quito dejando a Bartolomé Salom de Jefe Militar. Numerosos bienes fueron confiscados y se decretó una contribución de treinta mil pesos en ganado vacuno y caballar. Los vecinos eran reclutados a la fuerza y los Curas acusados de realistas enviados a Quito, perdiendo sus cargos y siendo reemplazados por sacerdotes afectos a la causa patriota.

Agualongo ya era Coronel y continuó las guerrillas al punto que logró dominar otra vez la región de Pasto, reducto que finalmente volvió a caer en manos realistas. Al saberse esta noticia en .Quito, Juan José Flores dio un rodeo por Matituy, se situó hacia el sur de Pasto y la noche del 12 de Junio de l.823 cayó por sorpresa sobre la ciudad. Entonces, con una celeridad pasmosa, organizó nuevas fuerzas y abrió operaciones al sur del rio Guaytara, tomó Sapuyes y otras poblaciones y amenazó Ibarra. El Libertador se encontraba en Babahoyo ocupado en la expedición libertadora al Perú y dejando a un lado los planes de esa campaña viajó a Quito mientras Agualongo entraba victorioso a Ibarra el 12 de Julio.

Bolívar le enfrentó el dia 17 con una poderosa fuerza de caballería que arroyó completamente a los pastusos. Agualongo agrupó a los suyos en el lado derecho del rio Tahuando, pero no pudo hacer cortar el puente, que pudo ser cruzado a tiempo por los patriotas y así, perseguido de cerca, logró llegar a un pequeño claro conocido actualmente con el nombre de La Victoria, donde volvieron a derrotarle y aunque por tres ocasiones intentó reagrupar a su ejército en la localidad de Alobuto, no lo consiguió y con doscientos de sus hombres más fieles regresó a la región de Pasto, mientras la población civil soportaba las más denigrantes vejaciones.

Mas, el l8 de Agosto, cuando menos lo esperaban, penetró con tres mil hombres a su mando al pueblo de Anganoy – distante solamente a media hora de camino de Pasto - y cuando Bartolomé Salom lo supo escapó a Catambuco, donde ocurrieron combates esporádicos. Flores le siguió a los pocos dias.

Entonces los Generales José Mires y José Maria Córdoba cercaron y derrotaron las últimas partidas realistas en Tacines y en Alto de Cebollas pacificando la región y aunque Agualongo desocupó Pasto, sus hombres continuaron activos en las montañas hasta que a fines de l.824 entraron en Pasto y expulsaron a las fuerzas de Flores.

Semanas después, las tropas patriotas del General José Mires tomaron Pasto. Agualongo y sus principales jefes quedaron en el interior del convento de las monjas Conceptas que Flores cercó, pero ante la intervención del Vicario de la ciudad se iniciaron conversaciones que duraron dos dias solamente pues Agualongo y los suyos huyeron a Buenaventura, donde el Coronel Tomás Cipriano Mosquera les infligió gravísima derrota que puso fin a las guerras de Pasto.

Retirado al pueblo del Castigo fue sorprendido el 24 de Junio de l.824 por el General José Maria Obando. Tomado prisionero, se le condujo con tres cabecillas principales a Popayán y sometidos a juicio, se les condenó a ser pasados por las armas. Estando en Capilla le llegó la Cédula Real de Fernando VII confiriendole el grado de General de Brigada y fue fusilado el 13 de Julio de l.824, cuando solamente tenía 44 años de edad.

Sus últimos momentos fueron de gran valor, como había sido su vida militar bravía, valerosa y constante, se enfrentó serenamente al pelotón con el uniforme de Coronel de las Milicias y gritó “Viva el Rey”. Al poco tiempo su compañero Merchancano fue alevosamente asesinado en la plazuela de San Sebastián de Pasto por un anónimo Capitán de apellidoVela, inquilino en la misma casa que habitaba Flores, donde surgió la conseja que había actuado a su influjo y por su órden.