VOLVER A LOS TOMOS
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A la una de la tarde se movilizaron cerca de trescientos soldados para resguardar el Palacio de Gobierno mientras se agudizaba la situación del ejecutivo, ya prácticamente caído.. A las tres de la tarde varios Generales subieron las gradas del palacio y Mendoza pidió la renuncia a Mahuad. Este se defendió con entereza enrostrandole el cambio de actitud, pues hasta pocas horas antes le había garantizado el apoyo irrestricto de las fuerzas armadas al orden constituido. Los militares bajaron sin contestar y Mahuad reiteró en cadena nacional de televisión que no renunciaría. Entonces regresaron los Generales y a las cuatro y media de la tarde le sacaron camuflado en una ambulancia - iba cabizbajo y derrotado, prácticamente detenido - y lo llevaron a un campo de aviación militar donde estuvo una hora. Así concluyó, sin pena ni gloria, un gobierno que no había sabido frenar la angurria y el latrocinio sin límite de los banqueros y por ende conducir las finanzas del país.

A las seis de la tarde un canal de Televisión logró filmar a la distancia y con teleobjetivo a varios efectivos de la Marina, cuando conducían al Vicepresidente Gustavo Noboa Bejarano a un avión militar que iba a Quito, pues este había permanecido tranquilamente en su domicilio de Guayaquil, listo para asumir el mando, si las circunstancias se lo permitían.

A esas alturas de los acontecimientos, caído Mahuad del poder, se presentaba una situación más clara para los Generales, pues solo quedaban dos caminos. El constitucional elevando a la primera magistratura al Vicepresidente Noboa lo cual significaba un continuismo o la revolución popular que estaba en marcha y era casi imposible pararla debido a que el pueblo esperanzado estaba agresivo y jubiloso.

A las ocho y media de la noche el pueblo formado en su mayor parte por miembros de la Conaie. Cercó el Palacio de Gobierno y pocos minutos más tarde los militares que cuidaban el orden en el interior permitieron a la Junta de Salvación Nacional proclamar el triunfo de la revolución y la formación de un Triunvirato con el Coronel Lucio Gutiérrez Borbùa en representación de las Fuerzas Armadas, Antonio Vargas Huatatoca por la Conaie y el Dr. Carlos Solòrzano Constantine por la sociedad civil.
Los canales de televisión trasmitieron el acto que tuvo una gran carga emotiva pues se entonó el Himno Nacional en el pretil del palacio mientras los presentes daban vivas a la revolución, al ejército y a la Patria. Después se dio la orden de despejar pacíficamente la Plaza de la Independencia pero nadie quería irse y los triunviros pasaron al interior y ocuparon un salón. Allí se volvió a entonar el Himno, algún cándido propuso rezar un Padre Nuestro como en los viejos tiempos de la Patria boba cuando los próceres del 10 de Agosto de l.809 - sin ninguna experiencia política - confundían las cosas. Ya estaban redactados cuatro decretos. El primero desconocía las tres funciones del Estado ( la ejecutiva, la legislativa y la judicial ) El segundo tomaba los medios de comunicación. El tercero formaba un gabinete, y el cuarto ascendía a los Coroneles.

Pero no todo era agua de rosas porque a eso de las once y media de la noche el General Mendoza a través de dos Coroneles hizo llamar a Gutiérrez a un aparte y le manifestó que por solidaridad de clase y por cuanto su presencia en el triunvirato significaba el retiro de doce Generales y catorce Coroneles, que habían presenciado indolentes el devenir de los acontecimientos. Que por ellos debía sacrificarse entregando su puesto a él y como para amedrentarlo, a continuación agregó: ¡Si no lo haces, los aviones de la FAE bombardearan la Plaza de la Independencia y serás el responsable de más de diez mil muertos. El Comandante de la Marina ha ordenado a sus Infantes que vuelen a Quito y habrá una masacre. Finalmente apeló a sus sentimientos de compañerismo militar: ¡ Deja tu ambición y cede tu puesto, que yo también me comprometo a combatir la corrupción y a extraditar a los banqueros corruptos.

En ese momento Gutiérrez debió ordenar su arresto pues ya era miembro del Triunvirato y le estaban faltando al respeto, pero lejos de eso, creyó dichas mentiras y cedió ante el taimado General Mendoza, quien logró se le incluyera en el triunvirato. Todo esto sucedía en presencia de los Coroneles Cobo, Brito ( héroe de Paquisha ) y Lalama que hacían un triste papel pues corroboraban todo lo que decía Mendoza a sabiendas que estaba mintiendo. Por supuesto que detrás de ellos se encontraban los 12 Generales y 14 Coroneles que por ser de mayor antigüedad que Gutiérrez hubieran tenido que salir del ejército sin pena ni gloria y que se refocilaron al conocer que habían prolongado sus cómodas posiciones en las fuerzas armadas ecuatorianas siquiera por diez años más.

Los otros miembros del triunvirato - Vargas y Solòrzano - tuvieron que aceptar el cambio, aunque Solòrzano, intuyendo la malicia de Mendoza, le hizo jurar por su palabra de honor que trabajarìa por el bien de la Junta y en gesto de solidaridad que le honra solicitó para el Coronel Gutiérrez el Ministerio de Gobierno, propuesta que Mendoza aceptó inmediatamente y hasta fue aplaudido por los presentes, pues Gutiérrez seguía siendo el héroe indiscutible de la jornada.

Ya dueño de la situación, Mendoza salió al balcón y fue recibida su sorpresiva designación con chiflidos. El pueblo seguía empecinado en gritar “Lucio, Lucio, Lucio.” A la media noche se retiró pacíficamente la muchedumbre y ya libres de presión Mendoza y Sandoval pudieron completar su labor en horas de la madrugada del Sábado 22 de Enero, pues a eso de las dos y cincuenta Mendoza se retiró de la Junta y al poco rato Vargas y Solòrzano fueron llevados a conversar al Ministerio de Defensa y se les comunicó que el alto mando había asumido el poder. Solòrzano increpó a los Generales con frases muy duras, sin saber que justamente en esos momentos un canal de televisión de Guayaquil, aconchabado con la contrarrevolución, mediante programa especial retransmitido en todo el país, preguntaba por teléfono de larga distancia a los jefes de los repartos militares si respaldaban a la Junta o a la Constitución y por supuesto todos respondían que a la Constitución, tras lo cual, siguiendo expresas instrucciones de la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, los Generales entregaban el mando supremo al
Vicepresidente de la república, que ya tenía su Gabinete estructurado y se posesionó a las siete y cuarenta minutos de la mañana de ese día Sábado, en el interior del Ministerio de Defensa, asumiendo la figura jurídica de abandono del poder por parte del Presidente Mahuad, de suerte que la nación que se había acostado a dormir sabiendo que existía una Junta, sin siquiera imaginar que pudieran darse estos cambios tan sorpresivos, despertaba con un flamante y nuevo Presidente, mientras el Coronel Gutiérrez permanecía en su hogar

Justamente a esa hora fue advertido con una llamada telefónica que iba a ser detenido por orden del alto mando, entonces tomó la determinación de salir de su casa, para lo cual subió a su automóvil y en compañía de su esposa emprendió la marcha pero como le esperaban afuera, fue conducido a un lugar no identificado donde le mantuvieron una semana incomunicado. El atropello causó indignación pero la prensa minimizó el asunto y Gutiérrez sigue preso aunque sin cargos en su contra hasta que finalmente, cuando los Generales consideraron que ya sin mando no era un peligro para el sistema imperante, le dejaron en libertad tan misteriosamente como lo habían apresado. Su momento había pasado.

Desde ese día formó la “Sociedad Patriótica Veintiuno de Enero” y se encuentra visitando las diversas regiones del país porque aspira a la regeneración de su Patria y en Agosto del 2.000 fue invitado al Brasil, en cambio los Generales Mendoza y Sandoval corrían diversas suertes. El primero, al sentirse repudiado por sus propios compañeros de armas por no mantener su palabra de honor, pidió voluntariamente la baja del ejército, fue condecorado por el Presidente de la República y dado de baja al mismo tiempo, posiciones inadmisibles por contradictorias. A principios del 2.001 publicó un librito para justificarse, al igual que lo hiciera en 1.938 el Ingeniero Federico Pàez, cuando sacó a la venta su famoso “Explico”, mamotreto que solo ocasionó en aquellos tiempos, un sentimiento de profundo asco.

El segundo desempeñó la Jefatura del Comando Conjunto durante los primeros cuatro meses del nuevo gobierno, también se acogió al retiro y ha pasado al más absoluto anonimato, sin permitir que le entreviste la prensa, pues sabe perfectamente bien que su conducta el 21 de Enero del 2.000 ha pasado a la historia en entredicho. Para colmos, en Abril del 2.001 perdió el juicio que por injurias había iniciado contra el Presidente de la Cámara de Agricultura de Quito, Teodoro Gallegos, pues la Quinta Sala de la Corte Superior aceptó el recurso de apelación de éste último. ( 1 )

En Noviembre del 2.000 el ex Embajador norteamericano en Ecuador, Peter Romero, denunció a través de las páginas del Miami Herald, que el Coronel Lucio Gutiérrez había sido invitado a visitar Caracas por el presidente de Venezuela, Coronel Hugo Chávez, para obsequiarle, según expresaba la denuncia, $ 500.000 como respaldo económico a su campaña electoral para la presidencia de la República. ( 2 ) La referida denuncia solo sirvió para probar la forma poco digna que utiliza la Secretaría de Estado de los Estados Unidos para tratar a estos países de Latinoamérica.

En Diciembre presentó al conocimiento del país una lista de las personas que habían retirado fondos de los bancos durante la crisis del congelamiento bancario ocurrida en Enero del 2.000. Esta lista había sido mantenida en secreto por la Superintendencia de Bancos para proteger a varias decenas de malos ecuatorianos y cuando ocurrió la interpelación de Juan Falconì Puig en el Congreso, este la había depositado en dos ocasiones en dicha secretaría, pero en ambas se había perdido misteriosamente.

( 1 ) El juicio se inició tras las declaraciones públicas de Gallegos el 10 de Marzo del 2.000 cuando afirmó que el General Sandoval devolvió los viáticos que cobró ala Cemento Chimborazo- donde ejercía la presidencia pues las Fuerzas Armadas casi son las propietarias de dicha empresa - pero se había beneficiado en la compra de 1.300 sacos de cemento a S/.18.000 cada uno cuando su precio real en el mercado era de S/.60.000. La Acusación particular se presentó en el tiempo que Sandoval ostentaba el cargo de Jefe del Comando conjunto de las Fuerzas Armadas y presidía la Cemento Chimborazo. Gallegos argumentó que sus denuncias fueron hechos comprobados. El Caso fue investigado por el Comisión de Control Cívico de la Corrupciòn, organismo que determinó que las pruebas presentadas por la empresa Cemento Chimborazo - para defender a su Presidente - no eran confiables, es decir, que habían sido amañadas. La sentencia favoreció sin embargo a Sandoval, pues no declaró maliciosa a la acusación particular, librándose de ir a prisión.

El Coronel Lucio Gutiérrez es por sobre cualquier consideración un ciudadano honesto y pundonoroso, calidad que le es reconocido hasta por sus adversarios políticos, de suerte que su presencia en la lid electoral del 2.002 es garantía de rectitud de principios.

De estatura mediana, atlético, mestizo, ojos y pelo negro, hablar parsimonioso y con propiedad, conoce la problemática nacional y cree en la necesidad de cambios para mejorar el futuro de los ecuatorianos, que hoy por hoy continúan emigrando a otros países ante la falta de oportunidades que cierra toda esperanza.( 2 ) Peter Romero desciende de inmigrantes mejicanos en Texas, desempeñó la embajada de su país en el Ecuador durante los gobiernos de Bucaram y Alarcòn y se hizo famoso por sus declaraciones poco diplomáticas pues cada vez que se le ocurría criticaba abiertamente a las autoridades e instituciones ecuatorianas como si fuese un político cualquiera y no el Embajador de una potencia amiga. En cierta ocasión se propasó de lengua y acusó al país de corrupto, con notable desmedro para la honra y la soberanía ecuatoriana, ignorando que mas corrupta que el pequeño Ecuador es la gran nación del norte donde se droga la gente en cada esquina. ¿Se quiere más? Lo feo del caso es que cada vez que lanzaba sus dardos contra el país, sus autoridades y/o sus políticos, la prensa nacional le hacia el juego comentando favorablemente sus frases, concediéndole la razón, de suerte que dicho diplomático terminó convertido por culpa de nuestra propia abyección, en una notoria prima donna. Caído el Presidente Bucaram fue trasladado a Caracas, donde intentó repetir sus actuaciones, pero a la primera ocasión el Presidente de esa nación bolivariana le mandó a callar diciendo ¡Respete Ud. a Venezuela¡ y el país y la prensa lo apoyó, ganándose la simpatía hasta de sus malquerientes. Entonces Romero comprendió que en la tierra de los libertadores de Sudamérica no se puede jugar con el honor de ese pueblo libérrimo y no solamente que se calló sino que sus superiores en Washington dispusieron su inmediato regreso a los Estados Unidos y aunque desde allá sigue haciendo esporádicas declaraciones, no lo hace como Embajador.

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