LUIS ANGEL MOSCOSO
ZAMBRANO
AUTODIDACTA.-
Nació en Piñas el 6 de Noviembre de
l.890 y fueron sus padres Manuel Moscoso Espinosa
natural de Cuenca, que egresó de Medicina tras
aprobar el quinto Curso y deseando llegar a Manabì
arribó primeramente a Piñas donde se
unió a Semira Zambrano Morales, natural de
esa población ( hija de Andrés Zambrano
y de Antonia Zambrano también de Piñas
) en quien tuvo tres hijos, siendo Luis Angel el último.
Don Manuel Moscoso Espinosa tocaba arpa y guitarra,
fue comerciante de escasos recursos, tuvo una casita
propia, puso una botica y como acostumbraba ayudar
al prójimo con cuanto podía nunca hizo
fortuna. Su amigo Manuel Federico Muñoz, también
de Cuenca, casado en Valparaíso con Mariana
Barros, le convenció para trabajar en la Golding
Meaning Co. empresa de capitales chilenos con asiento
en Zaruma.
Luis Angel quedó huérfano
de madre de muy escasos años, se crió
con su madrastra Rosa Aguilar y luego con su hermana
Obdulia Moscoso Zambrano. Asistió a la escuela
primaria de Piñas que después llamó
Federico González Suarez. De doce años
tocaba arpa y guitarra aprendido de su padre ( 1 )
fue carpintero y le construyó una guitarra
a su hermana Herminia, después realizó
varios oficios, se dedicó al comercio y aprendió
de su padre a curar enfermos pues era un muchacho
inteligente que escribía poemas que no se han
conservado y tenía vocación para la
Medicina; además, era de buen ver, alto - media
l,80 mtrs.- blanco, ojos y pelo negro, contextura
delgada y fornida que con el correr de los años
se hizo corpulenta.
( 1 ) En una fiesta le hicieron tocar una noche seguida
y no pudo bailar ni conversar con nadie por esa razón.
Y tal fue el coraje que tuvo, que desde esa ocasión
no volvió a tocar más ningún
instrumento, reemplazando esa inocente distracción
con las riñas de gallo, pues se volvió
un insigne gallero.
En 1.910 su hermana Herminia le escribió el
siguiente poema con ocasión de su onomástico.-
Fragmento.-//Mi corazón es el centro / de pesares
y alegrías, /goza cuando me recuerdas / y sufre
cuando me olvidas.// Cantar, quisiera, Luisito, /
con muy dulce melodía / hoy que me encuentro
a tu lado / llena de santa alegría. / Y si
cantáramos juntos /¡Qué hermoso
que quedaría¡ // Mañana talvez
no pueda, / hermoso sol de mi vida, / decirte lo que
yo quiera, / estarme junto a ti unida, / mirarte con
alborozo / y acariciarte enseguida./ ¿Porquè
no cantarte hoy?, / porquè no hablar en tu
día / si eres, mi caro, Luis Angel / de todas
mis simpatías? /Si algunos días he callado,
/ si ni mirarte he querido / he pensado en tu futuro,
/ mi corazón se ha oprimido. / Tu porvenir
me preocupa / y si talves me he excedido / perdón;
porque te he amado/ hablarte me he permitido.//
El 14 Herminia entró
a la orden de las Marianitas en la Casa Madre de Riobamba.
El 17 tomó los hábitos con el nombre
de Sor Eufemia de San Agustín y el 19 falleció
en Chimbo a causa de una pulmonía. El 2 de
Marzo de 1.920 casó en Piñas con Emilia
Molina Celi, matrimonio feliz con 16 hijos. El 31
de Diciembre de ese año murió su padre
a causa de una arteriosclerosis que le tuvo muchos
meses enfermo y en cama. Entonces heredó la
botica que denominó El Oro.
En los siguientes 46 años,
con instrumental y libros adquiridos en Guayaquil,
practicó la medicina y la cirugía con
notable acierto, siendo por muchas ocasiones el único
facultativo de la ciudad. Su especialidad eran los
partos, ginecología, circuncisiones, etc. pero
también realizaba suturas, sacaba balas, limpiaba
heridas, aliviaba torceduras, enyesaba huesos rotos
o astillados, corregía labios leporinos y recetaba
para curar cualquier tipo de enfermedad corriente.
Y como solamente cobraba a quienes tenían posibilidad
de pagar y hasta obsequiaba las medicinas a los pobres,
pronto su fama de honrado médico y boticario
se regó por toda la comarca, al punto que hasta
le buscaban de otras poblaciones.
En 1.922 adquirió a
su suegra una propiedad en Piñas que después
parceló, también llegó a ser
propietario de la finca Buenaventura sembrada de caña
de azúcar. Al revés de su padre que
era anticlerical, Luis Angel tuvo un acendrado sentido
religioso posiblemente acrecentado desde que su hermana
Herminia entró a la Comunidad Marianita. También
era conocido su sentido social de la vida y cuando
en alguna ocasión tuvo que mandar a ver a dos
jornaleros para que fueran a cortar leña en
las montañas de Buenaventura, les preguntó
cuanto querían ganar. El jornal de costumbre,
patron.- ¿Tienen hijos? Si tenemos.- Entonces
les pagaré doble jornal a cada uno para que
puedan subsistir sus familias mientras Uds. estàn
en las montañas.
En un Diario que abrió
en l.920 fue anotando las intervenciones ginecològicas
realizadas, con indicación de nombres de las
pacientes y otros detalles de sumo interés,
llegando a registrar 1.477 casos hasta el 12 de Marzo
de l.966 que termina el Libro, hoy en poder de su
hijo Servio, quien ama su recuerdo y venera su memoria.
En 1.929 amputó los
dedos extras a un niño que había nacido
con 6 en cada una de sus cuatro extremidades. Tuvo
muchos amigos médicos y cuando los estudiantes
de medicina regresaban a Piñas en sus vacaciones,
realizaban prácticas diarias en su botica,
único centro de salud de la población.
El 40, para la cantonización de Piñas,
fue designado primer Jefe Político pues era
la personalidad más representativa del lugar.
Para la invasión peruana
del 41 ayudó a numerosìsimos refugiados
en Piñas a través de un Comité
ad-hoc formado por el Párroco Luis Fernando
Bravo. Igualmente se dio todo el tiempo necesario
para servir de médico sin sueldo a las tropas
ecuatorianas acantonadas en Piñas y pasado
el peligro el Comandante Augusto Witt ordenó
a la tropa que cuantas veces le vieran, lo saluden
como si fuere un miembro más de la oficialidad.
El 42 fue electo Presidente del Concejo Cantonal de
Piñas y le correspondió fundar y presidir
la Cruz Roja del lugar por muchos años, siendo
electo Presidente Vitalicio cuando cumplió
setenta de edad.
Entre l.945 y el 46 volvió
a ocupar la presidencia del Concejo de Piñas.
Para entonces sus hijos mayores habían salido
a diversas partes del país a estudiar y prepararse
para la vida. El 53 radicó el Dr. Ramón
Ulloa, médico de Guaranda que solo duró
tres meses en Piñas, cuando fue a despedirse
le dijo: Me voy porque el pueblo solo cree en Ud.
¡Le felicito¡ Poco tiempo después
arribó el Dr. Víctor Manuel Argudo,
que se estableció con miras de quedarse, pero
tuvo que salir por la misma razón. Finalmente
visitó Piñas el Dr. Amìlcar Afuirre,
quien tampoco duró. En los años 60 su
amigo el Dr. Miguel Neira Solìs le escribió
recomendando a su hermano Víctor Hugo, que
acababa de graduarse de médico en Cuenca, para
que le diera empleo en la botica, lo que así
sucedió pues el recién llegado tenía
un buen carácter y era muy trabajador. Estuvo
con sueldo tres años y luego se independizó
y vivió en Piñas cosa de treinta años
del ejercicio profesional únicamente.
De buen carácter, lleno
de mansedumbre y bondad, con sus numerosos hijos amoroso
pero severo, se convirtió sin querer en el
ciudadano más popular de Piñas, al punto
que cuando en l.965 la Municipalidad creó el
título de Mejor Ciudadano, por unanimidad se
lo concedieron a él.
Se encontraba achacoso del
hígado desde hacía algún tiempo
pues sufría sin saberlo de una enfermedad endémica
en la región, el famoso Mal de Chagas, que
tantas víctimas cobra en las regiones subandinas
de El Oro y Loja. Tenía deteriorada la función
hepática, se retiró a su casa en el
centro de la población y tras permanecer trece
meses en cama el corazón le hizo crisis y falleció
en Piñas el 25 de Abril de l.967.
Al día siguiente, día
de su sepelio, la población se movilizó
masivamente al cementerio, los comercios cerraron
sus puertas y se dijeron 14 oraciones fúnebres.
Su hijo Vicente compró la botica y le puso
por nombre Farmacia Don Lucho en su honor. Desde l.980
el Hospital de Piñas lleva su nombre pues fue
la personalidad social más importante de Piñas
durante cuarenta años y trajo al mundo a buena
parte de esa población. El 2.000 su hijo Servio
Moscoso Molina organizó su instrumental e inauguró
un Museo particular que espera donar próximamente.