MIGUEL MORENO Y MORAN
MAGISTRADO .- Pocas noticias se tienen sobre este guayaquileño que alcanzó grandes dignidades en el extranjero. Fue el quinto y último hijo del matrimonio formado por Manuel Ignacio Moreno y Silva- Santistevan, natural de Guayaquil, Regidor Perpetuo del cabildo en 1.811, Caballero de la Real y Distinguida orden de Carlos III, que había casado en Guayaquil en 1.779 con su paisana Manuela Moran de Butrón y del Castillo
El joven Miguel terminó sus cursos elementales en su ciudad natal, pasó al Colegio de San Carlos en Lima donde destacó por la brillantez de sus estudios. Posteriormente ingresó a la Universidad de San Marcos y siguió la carrera de Derecho, graduándose de Abogado. Mientras tanto desempeñaba la cátedra de Matemáticas en el prestigioso Colegio de San Carlos y de Digesto Romano en esa Universidad limeña.
En 1.806 fue designado Rector del Seminario Conciliar de Cuenca no obstante ser un seglar y estando en dichas elevadas funciones le sorprendió la revolución quiteña del 10 de Agosto de 1.809, colaborando con el Obispo Quintian y Ponte de Andrade en los preparativos de la contrarrevolución.
En 1.812 pasó a Quito como Fiscal interino de la restablecida Audiencia y casi enseguida fue electo Diputado a las Cortes Generales de Cádiz. Entonces realizó el largo y penoso viaje. Pronto se hizo conocer por su criterio conservador y absolutista, quizás por ello fue nombrado Vocal de la Junta Suprema de Censura, pero disgustado del giro liberal que tomaban las sesiones se separó de ellas y cuando en 1.814 Fernando VII declaró el absolutismo y disolvió las Cortes, estuvo entre los que concurrieron al besamanos regio en el Palacio Real.
En 1.815 le fue ofrecida la Presidencia de la Audiencia de Quito, honor que rehusó por delicadeza personal por cuanto en estos territorios vivía su numerosa parentela; entonces pasó con iguales funciones a la de Guatemala donde casó con María Dolores Maissonave.
En 1.822, durante el Imperio del General José Itúrbide, fue Regente de la Audiencia y Ministro del Tribunal Supremo de Justicia de Méjico y al volver la república renunció y se trasladó airadamente a España, llevándose a los suyos, pues sus sentimientos monárquicos no le permitían vivir en un país libre y soberano.
En la corte formó parte del grupo de los monárquicos ultra conservadores y le designaron Oidor de la Audiencia de Valencia y luego de la de Madrid. Durante la primera Guerra Carlista en 1.831 intervino en un célebre caso judicial. Se trataba de dictar sentencia contra el líder carlista Stéfani y como no le condenó a muerte "pues era enemigo de las medidas extremas y peor durante los períodos de discordias civiles", el partido liberal le hizo cancelar y privóle de su renta como jubilado. Entonces viajó a Escocia para que sus hijos aprendieran idiomas. En 1.834 radicó definitivamente en Cádiz, viviendo en pobreza aunque años después le fue devuelta su pensión y allí permaneció hasta su muerte ocurrida a los sesenta años de edad en 1.851.
En sus últimos años presenció el ascenso de su hijo el Obispo, lo que alegró enormemente esa etapa gris de su existencia.